miércoles, 11 de abril de 2012

El Teleoperador No Tiene La Culpa


En la vida hay quien hace lo que hace por necesidad o por amor. En el mejor de los casos por las dos cosas. Aunque trabajo es trabajo. Probablemente Julia Roberts entre un café y un vaso de agua mineral dirá que "qué ladilla los directores, que qué infierno estar siempre con el trauma de que si no eres más flaca que la actriz de al lado te quieren pagar menos, que qué no hay peor infierno que tratar de ser humano cuando los amarillistas siempre le quieren sacar dinero a tus peores momentos." Igual, yo digo que estrella de cine está entre los Top Ten trabajos. Sin embargo yo pongo locutor de radio primero. Me encantaría algún día ser locutora de radio.

También están los críticos de comida. Los de cine. Los de libros. Está la gente que tiene que viajar y probar aerolíneas y hoteles. Están los banqueros, esos que trabajan poco y ganan mucho. En fin. Trabajos buenos hay bastantes. Aunque una vez más, al final. Trabajo es trabajo. Y no sólo depende de la actividad en sí, sino de como se lo toma uno.

Siempre he pensado en el pobre que le toca estudiar los exámenes de heces. ¿Qué clase de trabajo es ese? Sí. Uno que paga. Y con eso deber ser suficiente. Imagino que además es uno necesario para el que quiere ser laboratorista o algo por el estilo. Entiendo que hay gente que ve con pasión el cuerpo humano. Que no ve las heces como mierda. Pero igual. No es la actividad más agradable del mundo. Igual que tampoco lo es nada relacionado con basura, con cloacas y con nada que tenga que ver con deshechos. Nada más imaginarse quién limpia la mierda de elefante en los zoológicos. Deber ser algo a lo que uno se acostumbra sí. Pero por más que ames al elefante limpiarle las gracias no debe ser nada que uno diga "Síiiii! Qué emooocióoonn! Manisito cagóooo!" No.

Sin embargo hay un trabajo en especial que creo debe ser uno de los más difíciles. El de operador de atención al cliente de un banco o una compañía de teléfonos. Yo jamás he llamado para decirles. "hola amigo, te llamo porque estoy feliz. La tarjeta siempre pasa. Voy al banco y no hay cola. Me mandaron un SMS a tiempo y saliendo para mi casa compré una tarjeta y no me quedé sin saldo. Ayer hablé un buen rato con mis minutos libres con una amiga que tenía años sin ver y no sólo quedamos para almorzar sino que me echó unos cuentos buenísimos." Nada de eso.

Generalmente llamo cuando estoy molesta, arrecha, presionada, cuando quiero descargarme porque algo no funciona. El teléfono además le da a uno un escudo. Porque no es lo mismo gritarle a alguien en la cara que su servicio es una basura a decírselo por teléfono. Yo siempre les echo chistes después de haberles dicho hasta del mal que se van a morir. Claro que sin insultar, nada de "eres una inútil o ustedes son todos unos estúpidos." Debo aclarar que no soporto ver la gente que hacer reclamos usando calificativos hacia las personas. Es de las cosas más feas y humillantes que he visto. Y de verdad. Por más bravo que uno esté, insultos jamás.

Yo más bien siempre empiezo pidiéndole perdón de antemano. "Mira amiga. Yo sé que esto no es TU culpa. Yo sé que el fondo no está en tus manos..." y después me lanzo, pero es que "¿cómo es posible que una empresa de telefonía celular no te ponga en letras enormes lo que te cuesta el minuto de roaming? Claaarooo, así cualquiera. Así también yo me hago rica. Es más chica, eso es lo que voy a hacer. Yo mañana le paso a mi cliente una factura que diga....toma pajarito...aquí esta en letra mínima un montón de cosas que compraste sin darte cuenta. Aaaaa, ¿no quieres pagar? Bueno chao pescao."

Creo que todo el que tiene un rollo con alguien y no lo puede soltar lo paga con el pobre bolsa que está atendiendo las llamadas. Los líos escondidos con la mamá, con el papá, con el jefe que no sirve para nada. Con Chávez. Yo a veces hasta les saco a Chávez. Los pobres. ¿Qué tiene que ver Chávez con tu sobregiro? NADA. Pero a la vez si tiene que ver. Yo les digo que si tiene que ver. Y les hablo de la globalización y de la historia, y de la manipulación. Después les digo que yo daba clases de servicio y atención al cliente y que ellos las necesitan urgente. Que es un lástima que no sean sus jefes los que están atendiendo el teléfono para dar la cara y aprender lo que es estar en trato directo con la parte más importante de su negocio. EL CLIENTE.

Además uno siempre saca un complejo. Algo estilo "cllaaaaaaaroooo, como yo no soy cliente VIP entonces les importa un pepino cortarme el servicio. ¿Qué les importa si yo me voy con Movistar? Nada. ¿Van a quebrar? No."

Lo que más rabia da es cuando el pobre operador, que me lo imagino pintando palomas, pero sudando a la vez, dice lo que la libreta dice que diga cuando el cliente está fuera de sí. "Entiendo su enojo señora...pausa para leer cuál coño era el nombre de la geva...pero no puedo hacer nada en este momento, sino pedirle mil disculpas y ofrecerle en el futuro el mejor servicio. Usted es muy importante para nosotros."

Yo al final no sé qué más decir. Ellos están obligados a preguntarte "¿Hay algo más que pueda hacer por usted?" Y yo siempre contesto "Me puedes recomendar entre tu competencia cuál será el menos parecido a ustedes. Porque al final ustedes son como los hombres. Todos se venden como el mejor, el distinto, pero cuando te tienen amarrada se comportan como la misma mierda." Risas. Bueno, por lo menos el pana tranca y dice, "Acabo de discutir con tremenda puta, amargada, coño de su madre, histérica, borderline esquizofrénica, pero por lo menos tiene sentido del humor."

Yo tranco. Descargué mi furia. Siento que es algo que he debido hacer más bien con mi psiquiatra. Me da remordimiento de conciencia. Y pienso...coño pobre teleoperador. Él no tiene la culpa. La culpa es mía que sigo sin cumplirles la amenaza de cambiarme.