domingo, 10 de junio de 2012

Buscando Placeres


En la Venezuela de hoy en día qué difícil es ser joven. Es imposible ser libre. Es una tarea casi absurda ser optimista. Hay que ser un loco para ser feliz. Y ojo, yo adoro a mi país, y no me quiero ir por nada del mundo, pero a veces siento que esta relación amor odio me está matando. Porque mentiría si dijese que no hay días en que en realidad la situación puede más que yo.

A veces es muy difícil no sentirse como una especie de insecto. Como si uno fuese una especie de mariposilla de esas, polilla, que tienen una alas de por pura biología estricta se llaman así, porque a penas si te levantan del suelo. Lo único que te queda es pegarte a un mueble de madera y consumirlo hasta que desaparezca, junto con las demás polillas. Y luego, aparecerá otro mueble, otro escaparate, nadie sabe cómo, ni de donde, o sí. Lo sabemos, nuestra madera es negra y está bajo tierra y la vamos sacando, siempre con la idea en mente de que eso se le va a secar a otro. Cuando ya estemos bien muertos y no seamos ni polvo, y entonces ya no será nuestro problema. Somos mineros, o peor, como decía Cabrujas, somos huéspedes en un hotel. 

Un pelo depre

La vedad es que a veces me siento cabizbaja. Entre la paranoia, la dificultad para hacer cualquier proyecto, la apatía de la gente. Eso es lo que me mata. La apatía, la flojera, la desconexión, el cinismo, la abyección, la carencia de alma, la facilidad con que se critica todo, y además la arrogante convicción que tenemos todos de saber muchísimo de política y de opinar como si supiéramos. Es que a veces de verdad, somos unos cabrones. 

Nos criticamos nos a otros y nos alabamos virtudes que realmente no lo son. No existe una verdadera meritocracia, y la injusticia está mucho más allá del sistema judicial. Nos mueve la envidia. Y como leí el otro día en el parabrisas de un camión (parece mentira cómo los propuestos y los camiones a veces tienen lecciones de sabiduría que te marcan más que la obra "milpaginaria" de algún famoso erudito) "la envidia mata." 

¿Qué nos pasa? De verdad. Aquí  matan a la gente y es como si nada. Y no es nada más el gobierno. Ni la policía que te regaña si le dices "mira, le acaban de arrancar el teléfono a un señor allá abajo." Y la respuesta "bueno, para qué anda hablando teléfono por la calle. ¿no sabe dónde vive?" La gente ya te levanta los hombros frente a la corrupción porque "todo es así." o "es así en todos lados." Estamos siempre esperando que otro haga. Cómodos. Esperando. Esperando y mientras no pasa nada. Y los que hacemos algo nos ven así como "ay pobre come flor, le va a dar una diarrea del Pleistoceno."

Y me pregunto. ¿Qué hacer? Cómo combatir el vacío que a veces se siente. La falta de ganas. El poco interés. La soledad desmedida. La que va más allá de la natural. Está sensación de no hallarme en ningún lado. De encontrarme a gente y sentir que en mi soundtrack de vida suena Creep de Radiohead. 

Bueno, lo voy a hacer copiándome una idea. Es de un tipo que llegó un día con una sensación parecida a la que tiene uno (sin los setenta muertos cada fin de semana, ni la escasez, ni la amenaza de expropiación del lugar de trabajo, etc…pero cada quien tiene su propio calvario) y en medio de su crisis existencial decidió ir documentando pequeños placeres. 

Y eso pienso hacer. Porque la vida a veces es seria. Y hay que estar a la altura de los grandes acontecimientos. Pero también hay que hacer burbuja, porque es corta. Y no vaya a hacer que de verdad las décadas hayan pasado. No vaya a ser que la cédula de identidad tenga razón, ya no eres menor de edad, aunque todavía no seas mayor, ni estés llegando a la tercera edad. A lo mejor todavía estás comiendo verdes en país en el que si quieres las maduras, vas a tener que no sólo que cuidar el árbol, sino meter en el congelador, y enterrar una que otra bien profundo en la tierra. Pero eso no quiere decir que no hayan cosas buenas. 

Placeres hay y muchos. Grandes, pero sobre todo pequeños. Y viendo la experiencia de este señor, cuando uno lo descubre, la cosa como que mejora. Vamos a ver. 

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