miércoles, 22 de agosto de 2012

50 Sombras de Gray. ¿Quién somete a quién?



Creo que he leído más reseñas y artículos sobre el fenómeno: 50 Shades of Gray, que las páginas que ocupaba la historia. Sí. Es trillada. Pero igual uno lee porque quiere saber qué pasa. Desde lo rosado y desde lo rojo. Lo rosado siendo el lado femenino que te dice que quieres ver a la princesa quedarse con el príncipe, porque eso es lo que tenemos en el chip. (Creo que todavía no estamos listos para el divorcio de Cenicienta y el Príncipe, y que resulte que el Príncipe diga, coño, narizona y todo. Amargada y todo. A mí siempre me gustó Griselda. Porque que lo digan varias de mis amigas, eso esta pasando y que jode. Mira a Carlos y Camila. Más nada.) Lo rojo siendo, el morbo por leer, y lo que es más ver, de la mejor manera, es decir en la fantasía que genera la lectura, las escenas casi porno de las que todo el mundo habla. 

Le he dicho a mucha gente y lo repito, como porno sería bastante aburrido. El tema es que la lectura siempre supera cualquier otro medio, porque al final cada quien hace en su cabeza el Cuarto Rojo del Dolor que mejor le va, y eso no lo supera nada. Si viéramos eso en un canal de esos de Adultos, a lo mejor no lo soportaríamos, y todo ese "porno" que nos presenta la autora, que es una ejecutiva de televisión y conoce de imágenes, pero sobre todo de lo que le gusta a las masas, está bien dosificado. No es que te deja en shock. Al contrario mucha gente más bien termina como uno, queriendo ver qué pasa entre los dos y casi pasando las escenas manidas de sexo. Uno quiere ver qué pasa con los protagonistas. Igual que uno lo quería ver en Shrek, o en cualquier comedia romántica protagonizada por Jennifer Aniston. ¿La tipa lo perdona por haberle mentido sobre el compromiso con la millonaría que era una amargada? Sabemos que sí. El amor lo puede todo, pero no queremos perdernos el proceso y el espaldarazo de que la vida a veces se pone fea, pero busca la manera de terminar siendo bella…y feliz para siempre. 

No leí sino el primer libro. Si algún día estoy de nuevo en un humor veraniego y con ganas de leer algo que me lleve y que no me haga pensar, los busco y me los leo. No voy a escribir desde un Parnaso diciendo que es que mi coeficiente es demasiado para esos libros. Simplemente tengo otras cosas que leer y no quiero descuidarlo todo por pasarme tres semanas con Gray. Aunque admito que este libro me tomó poco menos de cuatro días. Al final, de toda lectura uno saca algo, así el texto sea malo. Nada más con reconocer eso estás enriqueciendo tu experiencia. El tema es no quedarse pegado, y nunca aproximarse a un libro (ni a nada) con complejos de superioridad. Hay cosas que son mejores que otras. Punto. 

Por eso me fastidia un poco la cruzada intelectual para decir que el libro es una mierda. Cosa que además me da risa. La gente lo dice así como "bueno yo lo leí, pero no leo bestsellers, sólo lo leí porque necesitaba escribir que es una mierda". Sí es una mierda, pero a veces es necesario leer algo de mierda. Y no podemos horrorizarnos porque esto sea lo que lee la masa. Acaso no hemos visto las colas en los conciertos de Arjona. ¿Es que el fenómeno del Regeatton no nos dice nada? ¿Hemos escuchado radio últimamente? Las ideas no son lo que abunda. Mucho menos las coherentes. Así que la verdad, si esto a lo mejor hace que alguien al terminar de leer quede con ganas de leer otra cosa y se cree un hábito. Bienaventurado sea Gray. 

Por qué estaremos tan pegadas a estos libros. No por el sexo, ni por el feminismo. ¿Qué? ¿Es que todavía vamos a pretender que a las mujeres no les gustan los hombres que tienen su dosis de machismo? En serio. ¿Es que de verdad creemos que porque usamos pantalones, votamos y ahora trabajamos, cosa que se nos exige de una u otra forma, y además a la ama de casa la vemos con desprecio, vamos a seguir insistiendo que estamos liberadas? Liberación femenina my ass. Lo digo, y lo vuelvo a decir. Más bien estamos metidas en tremendo paquete. Pero bien grande, porque ahora tenemos más responsabilidades, la misma cantidad de tiempo, y una sociedad que imponen unos cánones de belleza que requieren de tiempo y de presupuesto generoso. No está fácil para nada. 

La diferencia entre Anastasia y el resto de nosotras es que no hay un Gray haciéndonos firmar un contrato en el que nos pone el chef, el entrenador, y además todo lindo, bueno y a explorar su sexualidad dentro de los límites que ella imponga. Además cantándonos que somos libres, independientes y es que, a mí me gusta la mujer que se quema las pestañas igual que el hombre, pero con tacones. Todo el tiempo estando claro, que el día que ella gane más que él, la crisis existencial va a ser de coger palco.  

Hay hombres de hombres. Porque sí los hay que admiran a sus parejas exitosas hasta más no poder. Generalizar es lo único que uno tiene prohibido. Pero generalmente en las relaciones no es tan clara la cosa. La chef es uno. El entrenador también.  En occidente no habrá velos, pero seguimos siendo una sociedad patriarcal, y sí creo que hay algo de confusión en cuanto a los roles, que antes estaban tan definidos y que ahora no lo están tanto. Ese es el tema, no es que seamos liberadas, es que ya no somos sumisas, son dos cosas distintas. Y el tema de Gray es la sumisión. Ese es el enganche. Nos llama la atención una mujer que asuma esas responsabilidades en plan sumisión. En plan tu piensas por mí. Tu escoges mi ropa. Tú me dices qué comer. Yo no tengo que pensar, ni preocuparme por quien paga el alquiler, además estás bueno y tiene tu propio helicóptero. 

Eso es lo que nos morimos por saber de Gray y Anastasia. Él tendrá el látigo en la mano y habrá redactado el contrato, pero al final, lo que está por verse es ¿quién somete a quién?

2 comentarios:

Ira Vergani dijo...

Yo te cuento que ni me había puesto a pensar porqué fue que me tripeé los tres libros en algo así como 2 semanas! Pero ahora que te leo sé que es porque me divertí mucho por lo distinto y sí, por la pregunta que uno se hace: será que existe una pana inteligente y bella que aguante que le decidan la vida?

Usualmente leo para olvidarme del mundo, para entretenerme, para encontrar una historia que me envuelva y esta lo logró. Mala o buena literatura poco me importa.

pauloesteban dijo...

Me quedé pensando en la parte de "la cruzada intelectual", fastidia la verdad, aunque confieso que he sido parte de los que no leen bestsellers, porque como en la Música (mi arte favorito, mi vida) lo más vendido no siempre es lo mejor. Pero justo antes de llegar a esta entrada de tu blog empecé a leer el primer libro para dar mi punto de vista. No se cuando lo termine, tampoco es que "Cincuenta sombras de Gray" sea mi prioridad; estoy leyendo "Déjame entrar" de John Ajvide (novela de vampiros, también best-seller y anterior a la saga Twilight) y "Cronica del pajaro que da cuerda al mundo" de H. Murakami.

Mucho por leer, mucho por vivir.

Muy buen blog, seguiré visitándolo. Saludos desde Ecuador.

Paulo Esteban.