miércoles, 22 de agosto de 2012

Nueva Etapa


Ok. Voy a decirlo. Estoy fastidiada de hablar de mí. Pero muy aburrida de hablar de mí. Irónico, nada más el comienzo de este post es sobre mí. Pero es que tengo que decirlo. Llevo semanas pensando voy a escribir sobre esto…ok, no sobre aquello. Sobre la mujer que vi en el mercado. Sobre la antipatía de las aeromozas. Sobre el sabor del café. Sobre las ganas de comerme una ración extra de postre después del almuerzo. Todo es maravilloso. Y puede ser que de para post entretenidos. Pero estoy como cansada. Eso es lo que me pasa. 

No sé si es que estoy a las puertas de una crisis existencial, o como dice mi mamá, que suele ser el Oráculo de mi vida, más bien saliendo. Estas seis semanas de reflexión te hicieron bien, me dijo cuando llegué, porque yo le dije, mira sabes qué. Es que, creo que estoy tratando de abarcar demasiado, y decidí que hay algunas cosas que aunque amo y quiero ser, tengo que dejar para después. 

Antes de irme a París terminaba los días en un estado de agotamiento horrible. Mi nivel de estrés no era normal. Twitter, blog, desarrollo de productos, Reto La Montaña Mágica y el reclamo, es que tú no vas a hacer nada por las elecciones, casa y lo  más importante de todo: ser mamá. Qué paciencia hay que tener para ser el hijo de una madre tan intensa. Lo bueno es que yo lo compenso con amor, y con mañanas de "apilotonamiento". 

El caso es que no quiero hablar de cosas tan genéricas como suelo hacerlo. Como siempre veré si yo misma me atengo a mis propias promesas. El caso es que quiero hablar más bien de lo que cocino, porque retomé la cocina, sí señores, esta semana hice unas albóndigas de miedo, y un risotto que me quedó un poco salado pero varios en la mesas repitieron así que podemos decir con seguridad que "we are back baby". 

Tengo más bien ganas de hablar de las películas que no me gustan y de los libros que he amado, y por qué no, los que he odiado también. De los planes que invento con los niños, desde las actividades que hacemos en la casa, hasta las cosas que hacemos por ahí. Porque sí, quiero hablar de cómo me va como mamá. 

Llevo mucho tiempo evadiendo este tema, no sé por qué. Creo que por un tabú estilo, "tengo que ser feminista y no meter a mis hijos en todos". Y probablemente los y las que no tengan hijos todavía van a torcer los ojos, como yo los torcía cuando no los tenía, porque será que cuando tienen hijos tienen que meterlos en todos lados. Obvio que uno tienen que tener un equilibrio, uno tiene que tener al menos un par de conversaciones al día en las que no se involucren, ni los nombres de las crías, ni algún evento relacionado con ellos. Pero por otro lado ser papá y mamá es algo que abarca demasiado espacio de la vida, sobre todo los primeros años, me imagino que los que siguen también, pero por ahora mi experiencia se limita a tres años. Entonces ¿por qué coño no voy a hablar de eso en mi blog? Perdónenme el tono un poco agresivo. 

Prefiero hablar de eso la verdad. Y ver sin saco el tiempo entre mi libro y El Perro Naranja, para tal vez darle otro feel al blog. Sin quitar lo que escrito. Sin migrar a otro blog. Es como Manu. Una nueva etapa. Qué carrizo, a lo mejor me quito la careta y le pido al Niño Jesús que me regale una versión  página web. 

En todo caso. Más actividad y menos cuaderno. A eso me refiero. Pañalera incluida, pero otros aspectos de la vida también.