miércoles, 14 de noviembre de 2012

A veces la oscuridad te supera


A veces la oscuridad te supera. Del bellísimo libro El Árbol Rojo de Shaun Tan. 

El mayor problema cuando uno está depre es que con el auge y reino de la autoayuda  todo el mundo te quiere contentar. Pareciera que estar triste no está de moda, está mal visto, y es casi inaceptable. Parece que sólo uno pocos no nos hemos enterado de que ya no es sólo de mal gusto fumar, sino que cualquier sentimiento que no sea felicidad plena y fe ciega, y todo ese tipo de cosas que te alejan del pensamiento y la reflexión, están como diría Heidi Klum, out. Ser positivo está de moda. Negativo no. Las nubes negras ya no se usan. Ahora si no eres feliz, estás doblemente condenado.

Cuando estoy depre y alguien me dice cosas como, piensa positivo, yo pienso en uno de los extremos de una pila alcalina. Más nada.

Es que no puedes ir por la vida obligándote a ser feliz. Cosas como, pero enfócate en lo bueno. Sí. Ok. Está bien. Lo que pasa es que estar depre no es sólo ver el vaso medio vacío. (Dale con la analogía del puto vaso). No es nada más que el vaso tenga algo adentro, si es que lo tiene, es el color, el sabor, la consistencia, la temperatura, la vida es mucho más que tener cosas. Si no analizas, sino reflexionas, si no asumes lo malo, entonces tampoco podrás construir cosas buenas.

Siento que estamos sobrecargados de felicidad y cosas positivas. Que además son falsas. Es como si en China hubiese una fábrica que hace emociones que parecen reales, pero no lo son. Cuando las abres les ves las costuras y el material no dura nada.

Queremos ser la gente más sonreída y feliz del mundo, mientras todo se nos cae a pedazos. Y no hablo sólo de Venezuela. El mundo en general no está bien. Hay mucha gente por todos lados que se siente insatisfecha, incomprendida, que busca respuestas a sus frustraciones, y tiene todo el derecho. Pero la mayoría te dice que es mejor no pensar, y tratar de pasar agachado y decir que todo es bello para parezca que las cosas se están haciendo bien, porque es que la gente en general es así de estúpida.

Así de estúpida me siento cuando alguien me dice o yo misma repito cosas como mañana es otro día. No. Mañana no es otro día. Mañana va a ser exactamente igual que hoy a menos que algo cambie, a menos yo cambie. A menos que tú digas como Scarlett O´Harah al final de lo que El Viento Se Llevó, mañana es otro día, porque yo voy a hacer algo diferente. Es que la gente no cambia, ni las cosas cambian a menos que uno cambie. Y uno no puede esperar que salga el sol y la aurora te resuelva todos los problemas.

Ese concepto tan Disney de la vida me fastidia. Incluso la princesa después de que la besaron se tuvo que parar ella sola sobre sus propios pies, y esa parte no la resaltan en la película, pero tomó una decisión. Al fin y al cabo ella era libre de decirle al príncipe, gracias pana, pero sabes ¿qué? Yo como que me regreso con los enanos, es que eso de andar recogiendo el castillo mientras tu andas por ahí en caballos blancos paseando, como que no va conmigo. No eso no te lo dicen. Porque es mucho mejor dejar que sea el destino, la suerte, la vida, la fe, cualquier fuerza mayor que uno la que mueva las piezas de nuestra vida. La responsabilidad que conlleva elegir en la vida agota.

En esa nota, y en el plan de escritura en el que ando, que no es sólo la novela, sino otras cosas, este fin de semana viendo el mar, me provocó escribir sobre ciclos. Me puse a pensar que la vida es ciclo. Es la gran lección de la naturaleza. Las estaciones. Las mareas. La luna. Las lluvias. La temperatura. Los volcanes. Los vientos. Las tormentas. Todo es ciclo. Nada es constante. La vida sería imposible si lo fuera. Y sin embargo, nos empeñamos en hacer que algo tan delicado como las emociones lo sean.

La único que es perenne es la transformación. Y lo importante es visualizarla y entenderla para poder evolucionar.

La vida es ciclo. El amor. La amistad. El trabajo. La creatividad. El sexo. El trabajo. Las regímenes políticos. Las instituciones. Los hijos. Las relaciones familiares. La salud. El cuerpo. Todo es ciclo. Las emociones. También. ¡Claro que lo son!

Sí. Yo estoy depre. He estado depre. He estado pensando demasiado, porque me gusta pensar. Soy una criatura que piensa. Y sí. A veces pienso con mis emociones. No veo nada de malo en ello. Me gusta la intensidad. Me fascina vivir al máximo. Me fascina apretar el acelerador y ver las cosas pasar, luego frenar y detenerme para ver una parte del paisaje, admirarme, tal vez bajar un rato y pasear y comer algo, o descansar, para luego volver a subir y seguir andando a toda mecha. 

No veo porqué hay que esconder, negar, tapar, pero sobre todo anestesiar la tristeza. Yo si ando enguayabada por muchas cosas. Como cuando dijo Ramón Guillermo Aveledo que en la política no hay depresión. Yo misma escribí algo así estilo, salimos fatal, pero vamos a pensar en lo bella que es la vida. Luego me dije, niña estás grave.  Claro que hay depresión. Tiene que haberla, porque de cada emoción, si uno la acepta y la vive, sale una reflexión. No puede haber paso dos, sin paso uno. Es como esa película con Tom Hanks, donde él era un entrenador de un equipo de Baseball, entonces cuando una de las jugadoras hace algo mal y se pone a llorar él le grita, “en el baseball no se llora”. Coño pana, se llora en cualquier parte. Se llora cuando uno necesita llorar.

Yo he llorado sabroso caminando por la calle. Y a veces ha salido un gafo a decirme algo como tranquila que todo arcoíris tiene su tesoro, pero también han salido personas maravillosas, que con el mayor amor del mundo y sin darse cuenta tal vez de lo mucho que me estaban ayudando me dijeron cosas como coño, yo lo único que sé es que el día que ya no estés, yo lo que quiero es que me metan en tu pirámide. Y boom. Me sentí mejor. Triste. Pero mejor.

Si quieres llorar, llora con orgullo. Porque nada produce peor indigestión que las lágrimas que tragas. Es dañino. Tóxico. Y no le hace bien al alma. Hay que asumir los sentimientos. Todos. Y si piensas negativo, no importa, piensa. Lo importante es sentir y reflexionar. La vida es ciclo. Todo se pasa. Pero no todo se trasciende. Ahí está el detalle.
PD.: Tú. El de la Pirámide. Te quiero muchísimo. You had me at, Manu eres un tormento. Porque las mujeres somos así…jajajaja. 

2 comentarios:

Karina Chakkal dijo...

Brutaaal!

Anónimo dijo...

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