lunes, 19 de noviembre de 2012

Educación Musical


Nunca he sido una intensa musical. Digo, de esas personas que saben muchísimo de música y que conocen grupos de esos cuyo nombre nadie conoce. O que se saben toda la discografía de Pink Floyd, y te pueden hacer una Dream Band con el mejor guitarrista aquí, el mejor bajista allá, y te insultan si les hablas de teclados o al contrario. No tengo muy clara la diferencia entre algunas cosas que llaman Pop y Rock, más allá de las que son obvias. 

Sí puedo decir que me encanta una guitarra eléctrica y que el otro día subiendo de la playa, escuchando Guns N´Roses me dio por pensar que a esta sociedad le hace falta heavy metal. Si es que Guns es heavy metal. Yo la verdad no sé. Tal vez no. ¿Es rock pesado? No sé. Yo sólo sé que me gusta. Que me mueve. Sé que las voces y los instrumentos te transmiten algo que te hace sentir bien y mal, y te hace pensar, aquí hay algo que expresa cosas que yo quiero decir y no sé cómo. 

Como todo en esta vida, con los libros, con el arte en general, hay música buena y música mala. Para apreciarla sólo hace falta una cosa. Aprender. Desde hace dos años para acá he comenzado lo que llamo mi educación musical. He descubierto cosas que quizás para la gran mayoría, al menos de los intensos musicales sean obvias, como por ejemplo el viejo Coldplay, los primeros discos, que eran bien distintos a los que hacen ahora. Dire Straits por ejemplo, ha sido un grupo que descubrí. Debo decir que pocas canciones me emocionan como Sultans of Swing. Me parece que la guitarra es brutal. Claro, que en ese momento, cuando llamé a mi educador musical a decirle, mira, es que la guitarrita de esa canción me parece increíble, me salió casi un insulto. "¿Tú le estás llamando guitarrita al trabajo de Mark Knopfler? Es quizás uno de los mejores guitarristas del mundo". Caramba. Ese fue el día que me di cuenta que no sabía nada. De nada. Pero eso sí, nunca más se me olvida el nombre Mark Knopfler. 

En estos años he descubierto grupos como Travis, como The National, Radical Face, Electric Presidents, Zoe, y dos de mis actuales favoritos Peter Murphy y Placebo. Tengo hasta un ritual, me monto en el carro y comienzo a escuchar Cuts You Up de Peter Murphy. Esa canción me parece increíble. Robert Plant. Johnny Cash. Son otros dos vocalistas increíbles con los que me estoy conociendo. Pensando qué sería de mi vida de haber tenido esa música antes. 

Tal vez me pasa como una persona que se está enfiebrando con la lectura. Vas poco a poco descubriendo. Aprendiendo. Lo que no quiere decir que desprecie la música sencilla. Sí. A mí me gusta la nueva de Wisin y Yandel. Yo sé es un insulto para más de la mitad del mundo. Pero no me importa decir que una cosa u otra me gusta. La verdad, uno no puede montarse en pedestales de ningún tipo, porque para ser profundo hay que mantener la sencillez. Al menos así lo veo yo. En todo caso ahora me estoy dando cuenta de lo malo que era Michael Jackson, lo que no quiere decir que se me hayan olvidado sus canciones o que no pueda escucharlas. Sólo que me doy cuenta que no dice nada. Que no transmite nada. 

Creo que ahí está la diferencia. Es como cualquier forma de arte. Esta la que está ahí por estar. La que escuchas y dices, esto es parte de lo que habla Vargas Llosa en La Civilización del Espectáculo. Ruido. Relleno. Y casi molesta que ciertas canciones sean las más vendidas a nivel mundial. Eso es lo que escucha la gente. Con razón todo el mundo va por ahí anestesiado. Un poco lo que sucede cuando ves la entrada a un concierto de Arjona full de gente, y todo el mundo pensando que el tipo es un poeta. 

Entonces te das cuenta que hay un mundo ahí para conocer. La música es una de las formas de expresión más perfectas. Me hubiese gustado ser más ducha con los instrumentos. Reconozco que a veces hago mis versiones de ciertos temas que me gustan. Y espero algún día tener tiempo para retomar las clases de guitarra. Hoy en día cuando escribo siempre escucho música. Todo está basado en un tema. La vida tiene soundtrack. Y lo bueno de la educación musical es darte cuenta que el soundtrack de la vida tiene que ser con buena música, tiene que ser con esa que dice algo, que expresa algo profundo. Si no, pienso yo, es que no estás viviendo. Aunque no tenga nada de malo anestesiarse de vez en cuando. Hay épocas Checherereche, así como hay épocas para  Joy Division. 

En todo caso soy una neófita en el asunto, y quiero seguir aprendiendo. Estoy en plena educación musical. Aunque, ¿cuándo está uno totalmente educado? Creo que el día que te entra por creerte demasiado instruido se te muere algo por dentro, la capacidad de sorprenderte. Uno no debe dejar de pensar que mañana siempre habrá algo nuevo que aprender.