miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Ejemplo



A mí esto de que para ser padre hay que dar el ejemplo siempre me causó mucha angustia. Soy un ser humano, y la verdad que tengo tantos defectos que no me pongo a enumerarlos porque esto va a parecer un festival de lástima por mí misma. Pero obviamente no soy perfecta. Y sé que hay varias personas en el mundo, más de las que me gustaría admitirlo, que lo confirmarían sin duda. 

He cometido tantos errores. Desde desaciertos mínimos que tienen que ver con el día a día en una sociedad tercermundista y deteriorada moralmente, hasta errores graves, que a veces le cuestan a uno sueños, amistades, relaciones importantes. En la vida lo único constante es el error, y mientras uno más vive más posibilidad tiene de equivocarse. 

Antes de ser mamá mis errores más míos, por decirlo de cierta forma. No tenía que cargar con ese peso del ejemplo. Si mi vida se iba por el water hacia el río más cercano, ese era mi problema. Pero ahora a veces pareciera que no. Y se hace difícil, cuando uno ve que poco a poco los niños lo van imitando a uno. Y no es que repiten lo que dices, sino que repiten el cómo lo dices. Sí. Ellos definitivamente hacen lo que uno hace. 

Las cosas que siento. Las cosas que como. Cuánto ejercicio hago. Lo que leo. Cómo leo. Si veo demasiada televisión. Me doy cuenta que pequeños detalles como esos van a formar parte de la caja de acciones de mis hijos. En esta familia se ve televisión, pues ellos se acostumbrarán a ello. 

Eran cosas como esa, las que me quitaban el sueño. Tonterías de mamá primeriza, de nueva en el asunto, o de no haber reflexionado bien las cosas. O no tonterías, tal vez son cosas que son ciertas, pero que no necesariamente son determinantes para el asunto. 

Después esta semana, a raíz de varios episodios que he vivido me di cuenta que de verdad estaba bien lejos del meollo del asunto, en lo que al ejemplo se refiere. Porque, si yo los educo bien, si yo hago bien mi trabajo y asumo mi rol de conductora de su vida, todas esas cosas serán decisiones que ellos tomen el día de mañana como individuos. Sin embargo, el cómo se relacionan con sus semejantes, si son conscientes del respeto que es necesario para la vida en sociedad, si son fieles a sí mismos antes que a nadie, todo eso es lo que realmente depende de mi ejemplo. 

No se trata de ser la mamá peinada que sólo como brócoli. Se trata de ser una mujer que a veces feliz, a veces triste, sigue lo que le dicta su corazón. Se trata de no andarme metiendo en chismes destructivos, de no estar juzgando a los demás de forma apresurada e injusta. Se trata de demostrar que amo a mí país, no sólo usando franelas con banderas en época de elecciones, ni siquiera yendo a votar, se trata de respetar a los demás ciudadanos, ser tolerante en los momentos más difíciles, no confundir la complicidad con aceptar que otros piensen distinto. Se trata de respetar a la maestra, para que ella entienda que la autoridad se respeta, se trata de seguir las reglas del colegio, de las clases particulares, de cualquier institución a la que pertenezcamos, sin ir por la vida creyendo que las cosas tienen que ajustarse a lo que yo pienso, si no al revés, uno se va a adaptando, y si las cosas en algún momento no son lo que yo quiero, o espero, o creo que deben ser, pues se cambian sin pisotear a nadie. Sin complejos de superioridad. 

Se trata de enseñarles a caminar un camino propio. En el que vas a veces acompañado y a veces solo. Se trata de ser uno mismo. De aceptarse y quererse. De levantarse cuando la vida se pone dura. De enseñarles que no todo es como quieres, cuando quieres, que a veces tienes que tener paciencia y otras actuar. Que a veces las metas toman un tiempo, y que no hay nada que valga la pena que no implique una lucha o un sacrificio. Que las opiniones ajenas, aunque a veces suenen como buenos consejos, al final siempre terminan siendo ruido. 

Ser uno. Escuchar el corazón propio. Y confiar que el día de mañana tal vez no será muy distinto, pero siempre tendrás a la persona más importante en tu vida. Tú mismo. 

Ese es el ejemplo. 

1 comentario:

Eduardo Arias dijo...

... Y no está demás ser asertivo al momento de hablar y defender tus ideales, respetando el de los demás y haciendo respetar el tuyo. No estoy tratando de agregarle algo a su interesante escrito Manuela, esta bien como esta, por favor no lo tome a mal, estoy afincandome en sus palabras para subrayarlas con mi opinión.

Con su permiso, permitame compartir algo que me tiene inquieto. Me pasa que tengo amigos (a) con hijos que le adelantan la vida a los niños, cuando debería ser al revés, dejar que la vida llegue a ellos. Por ejemplo, a una niña de 9 años le compraron un blackberry sin ella pedirlo, a un niño de 4 años le compraron un play station sin que lo pidiera, a una primita de 7 le abrieron su página en Facebook (donde hay todo tipo de basura). Qué necesidad hay de adelantarle todas esas cosas, cuando esos niños algún día van a tener edad suficiente para pedirlo o, en algunos casos, exigirlo? Les va llegar la hora... No adelantemos los hechos porque después que le compraste el blackberry a tu hija, te va salir con que tiene novio. El niño que le compraste un play antes de tiempo, no va desarrollar habilidades sociales. La niña que le abriste su página Facebook (que es sólo para mayores de edad) va crecer sin el ejemplo que bien dieron sus padres, pero sí con el ejemplo de un montón de desconocidos con defectos innombrables.