miércoles, 7 de noviembre de 2012

Un día imperfecto


Un día imperfecto es cuando te levantas después de los diez minutos que le habías pedido prestados al despertador y se te convierten en treinta. Un día imperfecto es un día de ratón. De dolor de cabeza injustificable, de prometer con toda tu alma "más nunca voy a volver tomar", pero tu  mente sabiendo que en la próxima oportunidad que tengas vas a empinar el trago de más y el que terminó de empujar la lucidez por la ventana. 

Un día imperfecto es cuando no consigues forma de peinarte, el pelo sencillamente no hace caso. Está horrible. Te lo lavarías para ver si así amortiguas pero no tienes tiempo. Un día imperfecto es cuando estás apurada, muerta de frío y alguien prende la lavadora y baja la presión del agua y se va la caliente, y te quedas murmurando groserías que no sirven de nada, entonces tienes que recorrer el baño, el cuarto, desnuda y llena de jabón, murmurando groserías y gritando, apaaagueennn la laaavaaadorraaaaa, pero nadie te escucha porque es vieja y hace ruido. Y ahora todo quedó mojado, y el baño relajante pasó a ser un estrés, en que la única canción que te provoca cantar es de rock pesado, pero no tienes las cuerdas vocales para expresar tanto odio sino que suene a problema de manejo de la ira. Y cuando regresas corriendo, como pollito mojado y arrecho pegas un resbalón y no te partes la crisma porque no te toca, sencillamente Dios se quería reír un rato porque el mundo está muy trágico, y hay personajes como tú que existen para dar risa. 

Un día imperfecto es cuando llegas al estacionamiento y se te olvida la llave del carro. Subiendo te llaman y te dicen no te metas por la cota mil que la tranca es feroz. Y tú dices ¿pero cuándo la tranca no es feroz? y entonces te dicen, te estoy diciendo que no te metas por la cota mil. Y tú coño. ¿Y por dónde me voy? No sé, por abajo. Porque abajo es un lugar que no es la cota mil y que todo el mundo pareciera conocer al pelo, pero nadie sabe bien cómo es. Tardas el doble de lo que siempre tardas por irte, y cuando llegas ves la bajada de la cota mil libre. Y dices, coño de la madre. 

Un día imperfecto es cuando un tipo con una 4X4 del tamaño del Panteón Nacional se te atraviesa, y casi te choca, entonces pasa un motorizado que de milagro y no se estampa con tu carro, y le pega a tu capó, y tú literalmente sientes que las tetas se te metieron dentro del cuerpo y te volvieron a salir, y cuando vas a respirar ves que el tipo de la 4X4 te está gritando insultos y logras reconocer puta. Entonces avanza y te deja ahí. Como si te hubieran violado el alma. No sabes nada. Y cuando vienes a ver el de atrás te está clavando la corneta porque no avanzas. Es un día perfecto. Sigues y más adelante caes en uno de esos huecos que no desbaratan el carro, pero que sí lo sienten. 

Un día imperfecto es cuando  te llegan veinte minutos tarde porque me agarró una cola, sales corriendo de esa reunión para una cita que cuando llegas no se va a dar, porque es que se me complicó, y de pronto la mañana que tenías full está como vacía y te das cuenta que tenías tantas cosas que hacer y ya de pronto no vas a hacer nada. 

Un día imperfecto es cuando se te olvida una diligencia urgente, o cuando te recuerdan que aún no has pagado la tarjeta de crédito, porque no tienes efectivo y ya estás en la cola para pagar, y empiezas a sudar, ¿cómo coño voy a hacer? Y aquí no aceptamos cheque. Y la cajera te lo dice feo, y te empieza como a provocar descargarte toda la imperfección del día con ella, que en el fondo no tiene la culpa, pero no tiene por qué verte con esa cara, ni andar respondiendo mensajeros con unas uñas que parecen de perro diabólico, mientras tú no encuentras medios para pagar el pancito que te iba a arreglar el día a las ocho de la noche, cuando te ibas a sentar a embrutecerte con la tele, cansada e infeliz. 

Un día imperfecto es cuando tienes que sentarte con "gente que odiamos" a que te digan cómo vivir y te corrijan la vida.  Vete a tu casa a ser imperfecta porque ya el día se acabó pobrecitos tus hijos, mira el tuyo come tierra, y entonces te vas a lavarle la lengua en el baño y gracias a Dios logras mantener la cabeza en el cuello y del carro llamas a un amigo, y dices menos mal que te tengo, y te contesta tienes voz de haber estado con "gente que odiamos". Sí. Pobrecita, no le pares. Sí. No le pares. Pero es un día imperfecto igual. 

Un día imperfecto es cuando estás viendo tele y llueve, el Direct TV se quiere tirar tres. O se tiró tres justo a la hora de grabar el capítulo de Top Chef que te morías por ver. Un día imperfecto es cuando vas a hornear y el horno no sirve, y el técnico te ignora. Un día imperfecto es cuando un honguito de Chacao te pide la cédula y tú le dices que le puedes decir exactamente cómo es, y si te acompaña verá que no le estás diciendo una mentira al decirle que está en la cartera de farra que usaste anoche para salir con tus amigas a tomarte un trago de viejo, mire señor, es que yo tomo tragos de viejo, estilo gin tonic, y eso. Y el tipo y que señora por favor, haga silencio, si no tiene papeles la unidad va detenida y te pones a llorar. Y cuando te dice por qué llora, tú y que, coño porque yo sé que hice mal y tomo gin tonic, pero no por eso me tiene que decir señora. 

Un día imperfecto es cuando entras a un asesor y nadie te contesta el buenos días, y entonces llega un niñito y te dice señora le puede dar al 7. Y tú mira mijo, ya un policía me dijo señora, más señora será… Y entonces alguien te dice, ¿cuál es el rollo con señora? y tú te das cuenta que nadie te entiende. 

Un día imperfecto es cuando alguien te tentó con un pedazo de torta que te hizo sentir gorda, cuando el café que te morías por tomar quedó quemado, cuando te trajeron el pan frío, cuando saliste a almorzar toda apurada y se tardaron años, cuando estabas emocionada por hacer ejercicio y amaneció lloviendo, cuando la que te iba a dar fuerza de voluntad amaneció embarcando, cuando llegas al cine y está el letrero de agotado, cuando tienes que ir al banco y la cola parece un concierto de Menudo en el Poliedro. Cuando alguien te llama y te dice, ¿viste lo de la nueva ley? Y tú, qué coño nueva ley, ahora qué pasó. Y entonces te cuentan un cuento que parece escrito por George Orwell, y aquella tragedia, y tú con ganas de enfilarte hacia El Guaire y adiós mundo cruel. 

Un día imperfecto. Un día imperfecto es cuando no te dio tiempo de escribir.