jueves, 13 de diciembre de 2012

La Navidad y los 7 Pecados Capitales


En estos días entré a una tienda de regalos y me dio una especie de ataque de pánico. Sudor. Mareos. Lo clásico. ¿Qué le llevo? ¿Qué le compro? ¿Cuánto me puedo gastar? ¿Cuántos regalos me faltan? Me sacan otra cosa y me dicen, mire esto le puede servir, es por tanto. Y yo quiero llorar. Ya ni sé a quién le estoy comprando, ni por qué. 

Lo que es peor. Llego a un lugar al que no llevo regalo y entonces me asaltan toda clase de dudas. ¿Será que esta persona esperaba un regalo? ¿Será que el regalo es suficiente? A lo mejor estaba esperando un aguinaldo en metálico, entonces llegas tú, con la hallaquita que pensaste que era una delicia, con ese pan de jamón que te pareció el detalle perfecto, y estás quedando como un pichirre. Lo peor de todo es que justo detrás de ti llega alguien, la famosa detallista perfecta, que trae regalos, sobres, cartas de esas que hablan de paz, amor, felicidad, prosperidad, y toda una cantidad de cosas que sabes que no van a pasar el año que viene, o que van a pasar pero todas mezcladas, y que uno puede desear, pero ya uno ni sabe si desea en serio de tanto que lo repite. 

Es como que todo a perdido el significado. Esta es la época para los compromisos locos. De las cosas que realmente he disfrutado han sido un  par de cartas de agradecimiento y el acto de Clari. Su primer acto de navidad, cosa que me puso en espíritu Jingle Bells, cosa que pierdo el segundo que regreso a mi oscura realidad de regalos. 

Yo lo siento. Pero yo dudo que Santa el Niño Jesús tuvieran este peo en mente. La frivolidad vuelta loca. 

Es más. Yo diría que esta época lo que hace es exaltar los SIETE PECADOS CAPITALES. 
A ver: 
El Orgullo: Bueno. Aquí entra el ¿dónde está mi aguinaldo? hasta el ¿y qué le vas a dar papá? Porque yo este año me he portado muy bien. Todo el mundo está esperando algo, porque el simple hecho de que "me lo merezco chico". Siempre asumimos que nos portamos bien este año, y que Santa nos tiene que dejar el árbol repleto de vainas, que a veces ni queremos, ni necesitamos, ni vamos a usar. Y no. No estoy hablando de la gente que termina de pagar una deuda con sus utilidades, estoy hablando de la cara de culo porque mi amigo secreto, qué bolas tiene de haberme regalado esta mierda. 

Avaricia: Está mezclada con la del orgullo. En esta época nada es suficiente. Pareciera que cada año los amigos secretos duran más tiempo, se sube el monto del regalo con el cuento de que, mira como estamos haciendo un intercambio entonces es mejor que te gastes mucho en un solo regalo, a que gastes mucho en mucha mierda. Entonces la idea no es ahorrar, ni hacer algo que represente el detalle de pensar en el otro. ¡NO! ¡Qué bolas tiene la gente cursi del mundo! La idea es que te toque algo arrecho en vez de puras porquerías. Es decir, que te resuelvan con esa cartera medio costosa en la que tú nunca vas a gastar porque ni que fueras una botarata. ¿Está clara la cosa? Y como te toque un amigo de esos que regala una agenda. No joda. Ahí si armas La Guarimba. 

Glotonería: No hay que elaborar mucho aquí. El que no llega gordo a enero puede ir con toda confianza a casa de su psiquiatra a decirle, oficialmente nadie me quiere. Todo el mundo inventa una cena. El grupo de amigos, el grupo de ex amigos que ya no ves desde la universidad, el grupo de ex amigos que ya no ves desde que terminaste con ese tipo que era una mierda pero cuyos amigos te caían bien, los de la oficina, los panas de la otra oficina, los de la oficina de tu pareja, los de la oficina de tu papá que nunca visitas, las mamás del colegio, los papás del colegio, los parqueros amigos que te dicen pásese un ratico, las tías, los abuelos, las tías abuelas. Todo el mundo inventa una vaina navideña, y además mientras las están planeando y alguien dice, coño vamos a poner pasta, siempre sale alguien y dice, ¡NOOOOOO! La gente está esperando menú navideño. Entonces tú estás que vomitas los bollos, que sientes que cada vez que te acuestas alguien te va a arropar como un pan de jamón, que cacareas como gallina de tanta ensalada y que cuando te pones esos pantalones que te quedaban tan bien hasta el 15 de noviembre, se te ve el culo como una hallaca. Y además, está la jaladera de caña y de galletitas y chocolitacos, y toda mierda que viene en latas de ositos con gorritos de navidad. En navidad uno gasta y traga. Más. nada. 

Lujuria: Bueno. Este no es como para hablarlo frente al pesebre. Y lo irónico es que el momento del parto es quizás uno de los momentos menos sexuales en la vida de una pareja. Virgen María, como madre, te entiendo. Demasiado irónico. Pero no hay fiesta de navidad que termine en un sujú entre dos de la oficina que empezaron bailando todos recatados, y que después cantaron a todo gañote, si mi Ex metiene ganas, pensando, si mi jefe me tiene ganas, dando vueltas, totalmente rascados, ignorando las llamadas perdidas de la pareja que está en la casa porque la compañía ya no hace la fiesta invitando a la familia, porque no hay presupuesto y es comprensible, y sabe que esas fiestas no hay nalga que no se salga de su lugar. Olvídense, desde que las brujitas de Halloween se convirtieron en brujitas puta, hasta los renos han optado por declarar que ellos también tienen derecho a una vida sexual. Además, donde hay exceso de caña hay sexo. El que diga lo contrario…vaya para un bar. 

Pereza: En navidad, ¿quién quiere trabajar? El que venga con el cuento de que no se va de vacaciones porque tiene trabajo, lo que quiere decir, es yo no me agarro vacaciones ahorita porque es la época del año en que nos ponemos a ver  a las Kardashian todos juntos, nos ponemos a criticar a las Misses y hablamos de cuáles son nuestros favoritos para el Oscar, mientras nos vamos turnando quién atiende al estúpido cliente que no se fue de vacaciones y tiene las bolas de llamar a pedir algo. La respuesta siempre es, Fulano, que es quien siempre te atiende, Mengano de administración o Pascual de Legal están de vacaciones, y se reincorporan el 15. Es decir, a donde quiera que llames, la respuesta es, eso ya será para enero. ¿Por qué? Esa es la regla. Dios lo quiso así. No somos nosotros, es que después del 15 de noviembre, todo es para enero. Si te quieres enfermar, compinche, olvídesde de patatús un 20 de diciembre. La cosa es para enero. 

La Ira: La gente está histérica. Y como no estarlo. Si uno tiene más compromisos sociales que Kate Middleton. Además tienes que ir bañado, perfumado, arreglado, con el regalo envuelto, con el para/de, con el lazo, dentro del rango de precio que no te quiebre, pero que represente. Coño. Estás de a toque. Te dicen ay qué bello lo que compraste y tu escuchas qué vaina es esta. No puedes del estrés y lo único que quieres que te regalen que es un pasaje para una isla en la que nadie te hable, nunca llega. Todo el mundo te resuelve con bisutería o con polvoristas. Y te dices, Dios habrá nacido en esta época, pero no existe. 

La Envidia: Coño, porque uno envidia al que no en enrolla por los regalos. Al que no tiene que comprar Niño Jesús. Al que no tiene que andar de reunión familiar en reunión familiar. Que no juega amigo secreto. Que no tiene que calcular utilidades, prestaciones, aguinaldos, que no tiene que llamar a un  plomero, electricista, instalador de persianas que se te cayeron y te despierta la luz a las cinco de la mañana todos los días. Que no tiene que envolver trescientos regalos para el colegio, que no tiene que andar comprando toda clase de vergas antes de que todo suba en enero. Uno envidia al que no engorda y se sirve doble porción de pan de jamón. Uno envidia al pana ese que por más que toma y toma nunca se levanta sin ratón. Uno envidia al que se fue de viaje el 10 porque se pasa al mundo por el Arco de Triunfo. Uno envidia también al que se queda tranquilazo en su casa y no enrolla porque no va a viajar. Uno envidia al que tiene una familia pequeña y no está con el peo de, mi mamá dice que ella este año no va a hacer hallacas porque el año pasado la dejaron sola haciendo la vaina, mi prima se ofendió porque ella quería hacer la cena en su casa, a mi hermana no le va a gustar eso, cómo te ocurre llevarle una corbata negra a tu tío. Y además está el tema de todo el que se amarga porque el de al lado tiene un regalo mejor. Porque así es el ser humano. Nunca está contento. 

No señores. Yo sé que a veces uno se pone apocalíptico. Pero de verdad, que esta época del año lo deja a uno extenuado. Últimamente lo que veo es que saca lo peor, no de todo el mundo, pero sí de mucha gente. Cruel ironía. Yo por mi lado, quiero que sea enero ¡Ya! 

5 comentarios:

josé ramón estellés dijo...

Estoy leyendo "La prima Bette" y curioseando por internet doy contigo,Manuela.Claro es que hace casi cuatro años.Pero leo lo más reciente,lo de los siete pecados capitales,y tambien lo asocio a Balzac.Grande Balzac ¿Verdad?Pues a lo mejor tú eres "un temperamento"sin haber dejado de ser mujer.Yo les digo a los de las bolas de navidad,a los de los aguinaldos,y los que te desean felicidades y prosperidades que se miren diez segundos al espejo estando solos.Mentira,esto no lo digo,pero me gustaria.Me gusta haberte descubierto,llegando como el dardo a la diana.José Ramón

Manuela Zarate dijo...

Muchas gracias José Ramón. Me alegro estés disfrutando a Balzac. Sí. Es verdaderamente grande.

Oscar Eduardo Camacho Gutierrez dijo...

No hay que generalizar ...y porque ayúdame freud ?

j dijo...

Cuando la lectura de algo te ha producido cierto impacto psicológico que te hace remontar a recuerdos vividos en un periodo lleno de sentimientos,amor,conflictos internos,etcy ello de alguna manera pervive en tí,y aunque remotamente,aflora aquello que ya teníamos semienterrado(Subconsciente)ypasamos de nuevo a revivirlo(digamos que volvemos a ser conscientes).Y en este juego de conceptos freudianos invocamos a Freud;una manera de hablar,como puede haber otras. Con respecto a generalizar,si no lo hacemos casi no podriamos hablar de nada. Perdona Oscar Eduardo por contestar a un comentario dirigido a Manuela pero me apetecia hacerlo.Tambien mis disculpas a tí Manuela

josé ramón estellés dijo...

A veces lees algo que te rememora aspectos del pasado ya semienterrados en tu vida personal.Aquello que ya casi pertenecía al subconsciente vuelve a aparecer en lo consciente,y cuanto más emotivo,conflictivo e intenso fue ese pasado,más impacto te hace cuando emerge de una manera u otra(en este caso a través de una lectura)en el presente.De ahí esa invocación,creo yo,que Manuela hace a Freud.En cualquier caso,disculpa Oscar Eduardo,por entrometerme,pero me apetecía contestar a esa cuestión,aún a riesgo de que Manuela no esté en absoluto de acuerdo.Con respecto a lo de que "no hay que generalizar"(me sigo entrometiendo,mil perdones)creo que cuando lo hacemos ya suponemos implíctas las excepciones,porque la verdad es que nos resultaría casi imposible expresarnos sin generalizaciones.José Ramón