jueves, 11 de abril de 2013

Votar el 14. Construir país a partir del 15.


“No preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregunta que puedes hacer tú, por tu país”. John F. Kennedy. Discurso inaugural. 20 de enero de 1961.



Yo me he preguntado tantas veces. ¿Qué voy a hacer por mi país? Quizás la respuesta más obvia en una semana como esta es: VOTAR. Sí. Votar. Que no quede lugar a duda. Votar no es un derecho, un favor, ni siquiera un privilegio, porque para mucha gente ha terminado siendo casi eso. Votar es un deber. Siempre lo ha sido. En ese sentido las cosas no han cambiado, lo que ha cambiado tal vez es la percepción de las cosas, porque todo se ha deteriorado tanto que nos ha tocado comprobar que si uno no participa las consecuencias pueden ser catastróficas.

Pero a veces me aterra que pensemos que votar es cumplir con un país. Kennedy pronunció estas frase impecable cuando ya había ganado las elecciones, no cuando necesitaba los votos para ganarlas. Es decir, que con las elecciones sólo parte del trabajo esta hecho. Y no quiero minimizar para nada la importancia del voto. Es crucial más que nunca que todos aquellos que se lo toman a la ligera bajo el argumento, “no va a perder por un voto”, se den cuenta que del impacto que tiene la baja participación, que cada golondrina hace verano, que cada gota de agua cuenta en el océano y cuanta metáfora quieran utilizar. Sí cuenta. Claro que cuenta. Y sí. Sí se puede perder por un voto.

Sin embargo este país necesita muchísimo más de cada uno de nosotros. Este país necesita gente que respete, a los demás, a sí mismo. Que entienda cuál es su lugar como ciudadano. Que valore y que honre los símbolos patrios, que promueva y mantenga su identidad como venezolano, no nada más la cédula, es la bandera, el escudo, y más allá, el equipo de fútbol, de baseball, las orquestas, los bailarines, los escritores, los médicos, todo forma parte de quiénes somos. Y sí nos afecta.  No sirve que vituperemos de nuestro país, que hablemos mal del él y que vivamos constantemente reclamándole lo que no nos ha dado sin pensar en lo que no le dimos a él. No podemos seguir con una autoestima colectiva tan baja, pensando que hablando mal formamos parte de una solución.

El país necesita padres responsables, que no atacan al colegio de sus hijos porque aprendieron a hacer la guerra desde el día uno, a que las reglas son algo que si a uno no le sirve o se ignoran o se cambian, pasando además ese ejemplo a otras generaciones. Necesita padres que sepan solucionar diferencias con ideas y no con agresividad. Que no saquen conclusiones en base a rumores y cuentos de pasillo, porque fulano me dijo, o me contó, o  peor aún, me contó que le contaron. Padres que entiendan que el profesor es aliado y que cuando las cosas se trancan uno aprende a solucionar, no a enfrentar. Son dos cosas distintas.

Este país necesita padres que reprueben cuando sus hijos se copian, o los amiguitos se copian. Necesita padres que exijan sanciones efectivas, no retaliación, ni leyes del talión, ¿A qué nos ha llevado eso en 14 años? ¿No aprendimos nada de la Lista de Tascón? Este país necesita padres que exijan que los niños respeten a sus mayores y que crezcan con una verdadera identidad de venezolanos, que respeten desde la naturaleza, hasta las leyes, y que sepan lo importante que es defender sus derechos, no sólo desde lo político, sino desde el trabajo, pero siempre desde el respeto, siempre tomando en cuenta que incluso quien se equivoca tiene derechos.

Este país necesita TRABAJO. Que entienda que lo que se roba, lo que llega fácil, regalado, por chanchullo, no se valora.

Ingenieros que construyan. Maestros que den clase. Médicos que curen. Enfermeras que asistan. Policías que vigilen. Alcaldes que gerencien. Empresarios que produzcan. Necesitan fuerza que organice, que analice, que entregue. Necesita contadores. Escritores. Administradores. Secretarias. Técnicos en todas las áreas. Cocineros. Actores. Cantantes. Pintores. Pero gente preparada para estas tareas, no expertos autoproclamados. Para todo oficio hay que educarse. Y ya se nos olvidó. Nos comimos el cuento que se puede ser bachiller en seis meses, médico en tres años y experto porque twitter así lo quiere. No.  

Más allá. Este país necesita gente que entienda que construir país no es hacer plata. De nuevo, construir país no es hacer plata. Construir país es participar en todos los aspectos de la vida ciudadana, tal vez uno no participe en la política, porque no todos somos iguales, no a todos nos gusta, pero hay muchas áreas en qué participar. Áreas clave, necesarias, desde la junta de condominios, hasta las asambleas escolares, obras de caridad que las hay educativas, ecológicas, relacionadas con la salud, con la cultura. Trabajo hay para todos. La gente se queja de que el colegio no funciona, de que en la comunidad las decisiones que se toman no son correctas, pero a la hora del trabajo nadie aparece, nadie participa. No todo es votar. Hay que participar. Así se construye. Con las manos. No con la esperanza.

Este país necesita gente que no agreda, no sólo físicamente, no se trata de acostarse pensando que uno es pacífico porque nunca ha soltado un puño, con tirar el carro basta, con soltar tres groserías a otro porque se comió una luz, allí ya hay un problema, con pegar la corneta al que no avanza ya caemos en juegos de violencia.

Este país necesita políticos que resuelvan. Sí. Políticos honestos sí. Gente que no se enchufe. Sí. Claro que sí. Pero también necesita el ciudadano que trabaje, que respete las colas, que pague sus impuestos, que no tire basura en la calle, que no se estacione donde no debe, que respete leyese, señales y fiscales de tránsito, que no se deje sobornar, que no se deje tentar por la famosa viveza criolla, llegando a cualquier solución a través del gestor, del chanchullo del facilismo. Este país necesita gente que exija. Aquí nadie va a cumplir las leyes hasta que alguien las haga cumplir. Las autoridades competentes. ¡Claro!

Pero los ciudadanos también tienen que dar el ejemplo. Los ciudadanos como fuerza que al final del día es quien otorga esos puestos. Porque se nos olvida, o nadie nos enseñó que el ciudadano en democracia tiene poder. El VOTO ES PODER. Necesitamos ejercer ese poder y ponernos a trabajar.

VOTA el 14 de Abril. El 15, responde, qué vas hacer tú por tu país.