lunes, 20 de mayo de 2013

A corazón abierto


Spoiler alert: Si no han visto la película. Aquí se enteran del final. 


El sábado fuimos a ver A corazón abierto. Tenía muchísimas ganas de ver la película y es la segunda que veo del Festival de Cine Francés.   La historia sonaba interesante unos cirujanos cardiovasculares, brillantes, entregados a sus carreras, que de pronto tienen que enfrentarse a la maternidad y paternidad respectivamente, allí hay tanto para contar.

Voy a decir en primer lugar lo que realmente me molestó de esta película y luego se las cuento, porque de verdad no lo puedo superar. Pero mi molestia principal es ¿hasta cuándo vamos a estar con el tema de las mujeres que se acaban por un tipo? Es verdad que por amor se toman miles de decisiones pésimas todos los días. Yo no digo que más de una botó su carrera por seguir a alguien que por distintas razones le pagó mal, y no siempre es cuestión de que ella era la buena, y él un desgraciado que se merece lo peor. La cosa nunca es así. Las relaciones son tan complejas, pero de verdad, ¿vamos a terminar una historia sobre una cirujano brillante, decidida a ser madre, dispuesta a echarle pichón sola a construir una familia, porque el  hombre es un borracho que desapareció una noche? ¡Hasta cuándo! También conozco cantidades de mujeres, que corazón roto y todo le echan un cerro de pichón, es más, hay muchas que toman la decisión de irse, aún queriendo al tipo, porque saben que no les conviene, ni a ellas, ni a sus hijos, porque como diría Samantha de Sex and the City, I love you, but I love me more.

Estoy harta de este estereotipo de mujeres que aún con todo el esfuerzo por superarse y ser exitosas, se deshacen por un tipo, y no es un tema de no sacrificar nada por amor, no es un tema de no luchar por el hombre que amas, es aquello de echarse a morir, de no tener más vida que él, de aplicar el Daniela Romo “desde que te vi, mi identidad perdí”. No vale, no. Es más, generalmente, los hombres terminan por aburrirse de un coleto así, lo sabemos quienes lo hemos vivido, y vice-versa. De nuevo, una cosa es entregarse, una cosa es amar sin medida, y otra es una pendeja. Y de verdad me molesta este machismo recalcitrante en los guiones. Como dice la canción de Moonface, “heartbreaking bravery exists”, coño sí hay mujeres que con todo y su corazón roto, echan para adelante. Yo las conozco, las he visto, he sido una de ella. No me vendan esta mierda vale, no más, no la quiero comprar, ¿hasta cuándo?

Ya desde la primera escena Juliet Binoche, Mila, operando a corazón abierto, (aquí desbordaron toda la inteligencia con el juego inteligente de palabras con el nombre de la película y la ocupación de sus protagonistas),  sale a ver emocionada si Edgar Ramírez, Javier,  viene a su operación, lo ve con cara de tonta, y regresa cual Hello Kitty enamorada a la mesa donde la espera su equipo médico, y sí, el corazón abierto.  Pensé tres cosas en ese momento, me tienen que estar jodiendo, alguien la va a botar en la próxima escena y yo espero que si algún día me opero del corazón mi “cirujano brillante” no sea tamaña pendeja. Pero no, fue peor, porque después de haber parado el corazón, masajearlo y supuestamente haber salvado la vida del paciente los médicos, aún antes de cerrar la operación, se dieron besos de esquimal por encima del paciente. Así que ya saben, creo que mejor nos buscamos cardiólogos solteros, o en vez de preguntarles ¿Cuántas personas ha salvado usted? Habrá que preguntar, mire, ¿cuál es su política de jamoneo en la sala de operaciones?

Pero dejemos eso a un lado. Al día siguiente, después de una noche de rumba y de una escena de sexo que tal vez sea de los pocos momentos interesantes de la película, Javier atiende una llamada, dice “yo lo opero esta noche que no coma”, y se pone a tomar cerveza, mientras Mila sale para el hospital. A mis amigos médicos les pregunto, si su pareja va a operar unas horas más tarde y está, asumo, bien enratonado después de un trasnocho y una jaladera de shots de algo que parecía tequila como mínimo, y sigue jalando cerveza y tiene que operar en unas horas, ¿ustedes no le dirían algo? ¿no sospecharían que algo anda mal? ¿eso es comportamiento típico de los médicos? No digo que los médicos no puedan beber, ni rumbear, obviamente no es el caso, pero es como los pilotos que andan rascados. Hay cosas que simplemente no puedes hacer bajo la influencia. Punto. Y menos en el mundo cero tolerancia de hoy en día. Si un médico llega a un hospital y hiede a alcohol, y la cosa es un problema notorio, como parecía ser en esta película, hecho por el cual lo suspenden, ¿nadie hace nada? Y se pone peor.

Mila, que aparentemente fue brillante en cardiología, pero no fue el día que dieron el sistema reproductor, no se da cuenta que puede estar en estado, hasta que la colega ginecólogo se lo asoma. No se lo dice a Javier porque quiere abortar. Ok. Está bien. Pero esa es la pareja que se ama, que ni eso discute. Allí había para desarrollar tremendos diálogos, pero no. Mejor hacen otra cosa, Javier se entera porque le revisa la agenda a la ginecóloga, que puso en letras enormes, (imagino porque no se ve), ABORTO MILA JUEVES 10AM. Allí los dos médicos están al borde de lo que es la ética profesional, de nuevo, ¿un médico brillante no entendería que eso no se hace? No habla con la mujer, sino que se pone histérico, y en la siguiente operación, con el paciente ahí, con el pecho afuera, las costillas reventadas, entre la vida y la muerte, arma un berrinche, tira los instrumentos y le dice a Mila en pocas palabras, termina tú tu mierda si es que sabes hacer todo sola. Amigos médicos de nuevo, ¿ustedes se comportan así?

Después, entre las rascas de Javier, y Mila haciendo lo imposible para que regrese al hospital a trabajar, ella decide, así sin que te muestren cómo, ni por qué, tener el hijo que había dicho que no iba a tener bajo ningún concepto. Está bien las mujeres somos así y la maternidad nos cambia. ¿Pero les costaba mucho escribir sobre eso? Lo que es más, deciden irse a América del Sur, porque en Francia ya Javier no podrá trabajar, porque su expediente de borracho lo seguirá a todos lados, entonces sabes, vamos a operar a la bazofia tercermundista, porque allá nadie le para a este tipo de cosas. Además los personajes mal presentados, nunca sabes si es que él es Argentino, Venezolano, Mexicano, Guatemalteco, el es latino, total, desde Rio Grande a la Patagonia somos todos la misma mierda. ¿No? Pues pareciera, porque además deciden irse a Iguazú. El Iguazú es un parque nacional, yo me imagino que habrá necesidades allá, como en todos lados, pero no estoy segura que ese lugar con hoteles cinco estrellas, que se ha convertido en un centro turístico sumamente importante sea precisamente donde están matándose los Médicos sin Fronteras, pero no sé, a lo mejor aquí soy yo la que está equivocada, pero en miras a contar bien una historia mínimo hubiesen podido hablar de un amigo en Bolivia, o no sé, pero sonó mucho a dale vámonos a los cuerpos de paz que están en Cancún.

Lo que supuestamente empuja a Javier definitivamente el alcoholismo es que tiene que pasar seis meses de ocio, porque ella trabaja y los médicos no lo dejan operar. Mila los convence. Javier no quiere. Bebe todo el día y hace locuras como montar todos los muebles en un camión y mandarlos a…bueno al Iguazú. Asumimos. No sabemos. Ustedes saben, los borrachos hacen cosas así. Locas. Es como que el guionista pensó, ¿qué cosa loca y fastidiosa puede hacer este tipo? Sacar los muebles, listo, luces, cámara, ¡Acción!

Después entonces, (ya se aburrieron, no vale se pone buenísimo), hay una escena en que una amiga le presta las chivas de embarazo a Mila y ella se las prueba, y es donde uno más o menos la ve feliz con su barriga. Además la tipa se cansa desde el mes cinco, y no sabes si está en el mes cinco, en el cuatro, en el ocho, no sabes bien, sólo sabes que ella se soba la barriga y pone cara de tragedia. Así somos todas las mujeres todo el embarazo, ¿no?

Ok. Me voy al climax. Un día llega Mila y el borracho se puso a demoler las paredes del apartamento. Y se pelearon, y él le dijo me suicido y ella le dijo salta, y bueno, Gray´s Anatomy con tremenda inyección de esteroides. Él, que quería el bebé en un principio y después no le paró la menor bola, le dice que está celoso del bebé, (¿Cómo de dónde salió eso? No sabemos. No sabemos si Javier está arrecho porque se quería ir de una Iguazú, que además no se fue porque seis meses sin ella no aguanta, y porque es un borracho, y porque quedándose ella no lo dejaba empinar el codo, pero se aman y son brillantes). Total que al final Javier la empuja y manotean y él se va.

Ella se pone a limpiar sola los escombros y baja dos bolsas por las escaleras. Absurdo, porque ok, las embarazadas hacen nido, pero o te da la pea limpiona limpias el coroto, que era lo lógico, y te preparas para tu bebé y lo asumes sola y lloras al carajo o…bueno o haces lo que hicieron estos.

Mila lo empieza a buscar por toda la ciudad, pero no se le ocurre ir al único lugar donde está el tipo, y yo me imagino que tal vez escribieron que Mila lo encontraba y Juliete Binche los mandó a la mierda, porque el lugar era la jaula de los monos del zoológico, en la que se metió porque…le gustan  mucho los monos pana. (Además entró porque le dio dos zapatazos al candado y abrió la puerta, tú sabes y los monos en plan rastafari, felices, porque así son los primates, amigables, tranquilos, cero territorialidad). Y bueno, ella pasa toda la noche en la calle, llega a un parque, se desmaya, se pega en la cabeza y se jode, porque le sale un hematoma, y viene una operación de cerebro, coma, le hacen cesárea, la niñita se salva. Y aparece Javier, recién salido de la jaula de los monos, con la misma camisa, pero no huele a mono, porque él es brillante.

Y para ponerle un toque surrealista a la cosa, mientras operan a Mila yuxtaponen unas escenas de ella en una canoa, como si el coma la llevara a ese estado, en el que ella tratar de remar por el río de la vida pero no puede, y finalmente pues cae por una cascada y se revienta. Y la cascada es…exacto, ¡El Iguazú!

A todas estas Javier cuando llegó al hospital se la encontró en un cuarto, con una vía de suero y más nada. Es decir, la señora salió de una cesárea y una operación de cerebro y ni se molestaron en ponerla en, que te digo terapia intensiva, recuperación, y además dejaron que entrara el borracho del marido, y se encerrara con ella en un cuarto, ella no tiene ni monitoreo cardíaco, nada, es más de la venda de la cabeza no sale ni una manchita de sangre.

Tenía años sin ver una película tan mala. Una tomadura de pelo. Yo creo que de aquí se podrían sacar tantos temas. La maternidad, la cerrar, y sí el alcoholismo, y como lidiar con alguien que amas y tiene ese problema. Y es verdad que uno se ciega a veces antes los errores de la persona que amas, y lo amas igual, sea como sea. Uno ama y punto. Pero hay una gran diferencia entre una tonta y una mujer enamorada. Hay una gran diferencia entre una mujer inteligente que hace tonterías y una tonta.

Yo a esta gente le sugiero ver Sex and the City la serie, las películas son fatales, pero la serie, esas sí eran mujeres que a veces hicieron todo lo que no había que hacer, pero que demostraron justamente esa diferencia y por eso la serie fue tan exitosa, porque uno se identificaba.  

Yo espero que Juliete Binoche se proponga, como la mujer bella y exitosa que es, hace otro tipo de papeles, porque al mundo le hace falta. 

5 comentarios:

Ora dijo...

Yo estuve a punto de entrar a ver esa película, y al final me decidí por POTICHE, que habla de las mujeres "jarrón" pero la protagonista se reivindica.
Yo sé que esto lo escribiste molesta y te quedó genial, porque sueltas toda la rabia sabroso. Qué problema con esa línea invisible que separa el amor y el ridículo y que tantas veces hemos cruzado sin darnos cuenta. Lo bueno es que uno ya aprende a reconocerla, y se echa para atrás como quien está a punto de caerse por un barranco, con vértigo.
Me reí mucho con esto, capaz la veo para decir: coño, Manu me lo advirtió jaajaja.

Messerto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Messerto dijo...

Hola...

Excelente comentario que comparto plenamente.
Al menos no te dejaste llevar por un principio mal entendido que consiste en el hecho de que por ser una película del festival de cine todo lo presentado es genial y no puede ser criticado a priori. En este país, la valentía de argumento se agradece...

Nos seguimos leyendo.

Ciruclo de Lectura Amagi dijo...

Gracias Ora, ve a verla, mira uno nunca sabe, a lo mejor hasta la ves y dices, Manu si es exagerada, jajaja. Coño pero lo dudo. Más allá de todos los clichés lo que más me molesta es eso, el tema de las mujeres tontas que se acaban sin los hombres.
Gracias Messerto, es así, yo creo que justamente la idea del festival y del cine en general es esa, que hagamos análisis y pensemos en las cosas y no tomarlas por maravillosas sólo porque un tercero lo dice. En fin... nos seguimos viendo por la blogosfera.

Mónica Maristain dijo...

Cómo me he reido con tu comentario. Sobre todo porque me revelaste el final, cuando faltaban unos 20 minutos para que terminara la peli me puse a jugar candy crash en la laptop y la miraba de reojo...lo primero que pensé fue: escuchame, echan a tu marido por choborra y lo consentís, lo mimás, ni siquiera intentas llevarlo a una clínica. No sé. Amo a Juliette Binoche. Está hermosa. Tiene 50 años y se come al Edgar, de 37. bien, bien por las mujeres. Pero, tienes razón, Manuela, a las mujeres pendejas, nada. Abrazote