sábado, 15 de junio de 2013

Instrucciones para hacer café


Esas pequeñas tareas cotidianas que pueden más que yo. 


1.     Si está durmiendo acompañado, la noche antes usted anuncia: no me hables hasta que no me haya tomado mi café. No me mires. No determines mi existencia, ni reconozcas mi presencia. Voy a dormir y a dejar el mundo un rato. Hasta que no haya tomado mi primer café del día no he regresado.

2.     Usted se levanta y sueña con su café. Si no ha salido el sol el sueño es apasionado, si el sol ya salió el sueño es un tanto agitado tal vez uno de esos recurrentes que se repite casi todos los días, si usted se acostó tarde o se está levantando tarde entonces es una pesadilla. Sea como sea usted tiene que soñar con el café, el sonido, el aroma, ese primer golpe sobre la lengua, esa sensación mientras baja la bebida caliente hacia el estómago, los pensamientos que se van calmando “respira, ya está el café adentro, sí vas a poder”, y luego ese brotar de la energía que logra el efecto maravilloso de la cafeína. Usted sueñe con eso, mientras se pone de pie, camina hacia el baño se lava los dientes y todo lo demás.

3.     Vaya a la cocina y busque la greca. La más vieja que tenga. ¿Qué se rompió? No importa. No compre otra, mientras más dañada mejor. Quédese con esa y no invente. ¿Su mamá no ha usado la misma greca desde que usted usaba pañales de tela? Bueno. Hay cosas que es mejor no tocarlas, ahorre para un libro electrónico.

4.     Desenrosque las partes. ¡Vamos con fuerza! Esa no es forma de empezar el día.

5.     Llénela con agua. Del chorro. No se ponga a estar haciendo café con agua embotellada ¡Por Dios! va a hervir.

6.     Hasta el tornillito decía mí mamá. Menos es crearse un problema de tensión, y pasar el resto del día con palpitaciones, más es un guayoyo, aunque a veces la vida te pide un guayoyo. Cierre el chorro rápido, no lo tiene que abrir a full mecha.

7.     Ahora coloque la parte del colador, sí la que es como un tubito, con una rejita. Esa. Ahí añada el café. Busque el café bueno. Laméntese de aquí volvieron a la industria cafetera una mierda, pero por lo menos hay productores independientes que están haciendo un esfuerzo. Láncele una bendición a Pietro Carbonne.

8.     Coloque el café. ¿Una? ¿Dos? ¿Hasta el tope? Ni hablar eso quedaría como echárselo al carro en caso de que no haya gasolina, estás loca, eso lo puedes hacer con café gringo pero aquí no. Dos pana. Dos. Con cuatro queda espantoso. Ya. Sí, puede usar las medidas de la leche de los chamos, pero no vaya a volver a meter la medida en ese pote, no creo que sería conveniente. Ok. Así, ¡yaaaa!  No lo compacte, déjelo así.

9.     Ahora coloque la parte de arriba. Enrosque bien. Si no, se sale todo el café y se chorrea y se queda sin nada. Bueno sin nada, no. Con un desastre que limpiar y el mal humor de tener que hacerlo sin haber tomado el primer café.

10. Coloque el tipo de fuego que le de la gana. Si lo quiere para ya, fuerte, si lo quiere para dentro de un rato bajito. Usted sabe. Usted conoce sus hornillas. O debería.

11. Váyase a twittear ya me voy a tomar mi cafecito. El mundo quiere saber que podrá contar con usted en un tiempo no mayor de dos a cinco minutos.

12. Sí, todavía no está listo, puede revisar su Facebook.

13. Corra coño que está haciendo ruido. Está hirviendo. ¡Carajo!

14. ¡Cuidado! La manilla está rota, busque un paño. ¡Ese no! ¡Dios! Por eso no le duran las cosas.

15. Sirva el café inmediatamente. En su tacita.

16. No le ponga azúcar. Mucho menos Splenda. Qué asco. Canela.

17. Vaya a su mesa de trabajo con su tacita. Cuidado con la computadora, se han visto casos. No estamos diciendo que su laptop tenga manchas de café con leche. La vieja tampoco. No estamos hablando de usted. Es gente que lo hace. Tenga cuidado y ya.

18. Regrésese y apague la hornilla por favor.

19. Ahora sí. No se desespere. Siga intentando. Algún día le va a quedar bien.

20. Trate de no recordar aquel episodio en que le ofreció un cafecito a un colombiano, este aceptó, y después de que probó su obra, la cual sirvió en tacita con platico, cucharita, azucarera y todo el set que soñaba con usar desde que a los tres años sirvió su café de aire, le dijo “oiga, no se vaya a ofender pero este café está horrible”.

21. Tome su café. Empiece su día. El mejor café a veces es el que está a la mano. Suficiente para llegar viva a la panadería. 

3 comentarios:

andreina dijo...

Mi manu, wow que atrevimiento el mio, es que luego de leer tanto como puedo el blog siente una que ya eres como una amiga, en fin, al leer esto, sentí a Cortazar usando tu blog y cuerpo, y bueno para mi es super rico leerte así. Saludos mi manu.

Manuela Zarate dijo...

Andreina. Amiga. Me has dejado sin palabra y hasta con un asomo de lágrima por ahí. Muchísimas gracias. De verdad gracias. Nos seguimos leyendo. Me alegro te guste este espacio. Nos seguimos viendo por la blogosfera.

Gabi A. dijo...

Jaja, me gusto, especialmente porque nunca me queda bien el café.

"Por eso no le duran las cosas" me recordó a mi mamá.

Saludos.