martes, 17 de septiembre de 2013

Maltrato


El país del maltrato. Maltrato por todos lados.

Maltrato en la vía. En los huecos. En la anarquía y agresividad de los motorizados. En los conductores que no respetan, tal vez ni conocen las normas de tránsito, que ya no son ni sugerencias, en las que ya no aplica ni la cortesía, a veces ni la piedad, mucho menos la caballerosidad. El mínimo de respeto. La otredad. Maltrato cuando tiran el carro. Maltrato a cornetazos, por cualquier razón, la de la moto que quiere pasar a toda velocidad, la del carro que quiere que arranque el de adelante antes de que se ponga verde, la del que se atraviesa en mitad de una intersección trancando toda la vía, la del que está apurado, la del que no tiene paciencia, la del que está distraído, la del que tiene rabia acumulada, la del que desahoga toda la impotencia ahí, en el centro del volante, como si una corneta de verdad cambiara las cosas. No cambia nada. Sólo hace más ruido y nos haces a todos más agresivos. Nos maltrata. Como maltrata la camioneta que la atraviesa porque es grande y porque puede, la del carrito que se mete porque cabe y porque también puede. Maltrata quien se estaciona, así sea cinco segundos, trancando una entrada, una salida, bloqueando el paso, entorpeciendo el tráfico, por la razón que sea, la madre que compra un helado, el niño que se monta, el perro que se asoma por la ventana, y más adelante un lugar para pararse, pero nada, el centro siempre es preferible. Maltrata el que se come la flecha, el que bloquea la acera, el paso de cebra. Maltrata el que no respeta el límite de velocidad, ni el hombrillo, ni da paso, da la vuelta en U donde le da la gana. Maltrata el que insulta cuando algo en la vía le molesta. Con palabras. Con señas. Con otras cosas. Con lo que sea.

Maltrato al entrar a un lugar en el que nadie saluda. Maltrato cuando ni te mira a los ojos la cajera. Maltrato el de la vieja que camina 10KM diarios en el parque del Este pero hace la cola de la tercera edad, y cuando le dices, señora pero es que yo estoy embarazada te dice, mija ni que la barriga fuese tan grande y allá abajo hay sillas para que te sientes. Maltrato el del que habla por celular mientras tú necesitas que te atienda. Maltrato al no recibir un por favor, ni un disculpe, ni un gracias. Maltrato al no darlos. Maltrato al no sonreír. Maltrato cuando nadie te sonríe. Por descuido. Por mal humor. Por sin simple mala educación o acumulación de resentimiento. Porque no hay razones. ¿Qué da risa aquí? Nada. O sí. A veces nos reímos del maltrato. Sin pensar en la ironía.

Maltrato en las colas. En la del supermercado. En la de la farmacia. En la del pasaporte. La cédula. Cadivi. Seniat. Cualquier ente. Maltrato al momento en que nos otorgan un derecho como si fuera un favor, casi un privilegio, como si fuera un gran logro. Cuando es lo mínimo que debe hacer un funcionario. Su trabajo. 

Maltrato en la sala de espera del médico. Orden de llegada. Horas. Horas que no le importan a nadie. Horas que no cuentan, sino para el que intenta con calma hacer honor a su nombre de paciente. Maltrato a la hora de que no hay medicinas, ni equipos, ni insumos. Maltrato a la hora de pensar que es que el médico quiere cobrar demasiado. Maltrato porque los sueldos no reflejan lo que la vida cuesta. Sobre todo cuando no hay salud. Maltrato porque es un círculo vicioso. Maltrato porque todo el mundo le echa la culpa a otro sin saber cuál es su circunstancia. Maltrato por conclusiones que se sacan sin saber, sin dialogar, porque es mucho más fácil asumir que otro tiene  la culpa de lo que nos pasa.
Maltrato en la televisión. Maltrato en la banalidad. Maltrato al ignorar los verdaderos problemas. Maltrato al no transmitir las verdaderas noticias. Las calamidades de la gente. Los verdaderos dramas. Maltrato en el desequilibrio. Maltrato en el uso de las palabras. Como libertad, verdad, corrupción. Maltrato en la falta de contenido. Maltrato en la falta de calidad. En la indiferencia. Maltrato en cada cadena en la que tratan de obligarnos a escuchar cosas que no necesariamente uno quiere escuchar. Maltrato a no respetar el derecho que tiene uno de cambiar el canal. Maltrato al minimizar a la gente. A insultar la inteligencia. Maltrato con la falta de esfuerzo en los contenidos de la mayoría de las cosas que se hacen.

Maltrato en las escuelas. Maltrato en el aula en la que el mejor profesor es que el que tiene más alumnos aplazados. Maltrato de los padres que no entienden que la escuela debe ser un aliado, no un enemigo. Maltrato en el irrespeto a la autoridad, a la profesión, a la mística de enseñar, al sacrificio de educar, a la noción de que formar es un esfuerzo colectivo, no la responsabilidad de un colegio, de un director, de un profesor. Maltrato a los maestros que se tienen que agarrar de su vocación porque el sueldo no alcanza, porque los padres cada vez exigen más y dan  menos, porque también están frustrados y cansados, porque no saben ya qué quieren para sus hijos.
Maltrato como cliente. Maltrato como trabajador. El que no llega. El que llega tarde. El que está pendiente de una comisión. Maltrato del que se quiere enchufar, del que quiere ser más vivo que los demás, del que piensa cosas como el que pega primero pega dos veces, del que piensa que está bien hacer las cosas sólo porque los demás las hacen.
Maltrato del que confunde la tolerancia con la indiferencia, con ser complaciente y mirar al otro lado pensando que lavarse las manos es así de fácil. O peor, es suficiente. Maltrato del que se cree superior al otro porque tiene más dinero, o más educación, o peor, menos escrúpulos, más ambición en lo material.  
Maltrato. Maltrato por todos lados. En Facebook. En twitter. En los blogs. Maltrato en conversaciones casuales. Maltrato en fiestas. Maltrato en un día cualquiera. Maltrato en diligencias. Maltrato en restaurantes. Maltrato en el cine. Maltrato en el aeropuerto. Maltrato en la bodega. Maltrato camino a la playa. Maltrato del buhonero. Maltrato en la venta de alimentos. Maltrato en los tribunales. Maltrato en las importaciones. Maltrato para el emprendedor. Maltrato para el vendedor. Maltrato para el ama de casa. Maltrato para el que piensa diferente. Maltrato para el que cruza la calle. Maltrato para el que emigró. Maltrato para el que vende. Para el que compra. Para el que todavía lo está pensando. Maltrato para el vecino al que le comen el retiro. Maltrato para el peatón que pisa la gracia del que dejó que su perro hiciera lo que le diera la gana. Maltrato para el que no puede dormir con el ruido. Maltrato para el que trata de lidiar con un policía. Maltrato para el que piensa que toda instución se debe ajustar a él. La iglesia. El colegio. La policía. La biblioteca. La alcaldía.
Maltrato. Maltrato. Puro maltrato. La autoestima colectiva por el suelo. Pareciera que nos han convencido que esto es lo que merecemos. Puro maltrato.  Maltrato en todos lados. De todos contra todos.
Estoy harta del maltrato. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y no pensaste en emigrar? quizas debas buscar tu lugar en el mundo.. se te va a ir la vida si seguis sufriendo por lo que ya no son... con cariño.

Elvira Guerra dijo...

Me encanta tu manera de escribir, es fresca y muy sincera, lastima que en mi hermoso pais, su gente que antes era mucho mas amable y tenian algo mas de educacion se haya perdido y si todos se lamentan del maltrato. Saludos y mucha fortuna