viernes, 24 de enero de 2014

Vuela


Hago café. Regreso al baño. Me miro al espejo. Me quejo. Abuso de mí. Me digo las cosas que debería decirme alguien. Basta de mentiras. En serio. ¿A quién quieres engañar? De vuelta a la cama. A la seguridad de la sábanas. Sueños. Pronto. Millones de sueños. Mundos imaginarios. Universos paralelos. No las mismas imágenes por favor. No las mismas palabras. Otra persona. Otra realidad. Otro mundo. Lo voy a hacer esta vez. Una sola vez. Voy a preguntar ¿por qué? Al menos un día. De vez en cuando, entre la copa de más y el cigarro que no tocaba es justo hacer las preguntas llanas, las menos profundas, ¿por qué? No. Yo sé. Yo entiendo. No quiero profundizar, quiero preguntar, ¿Por qué? ¿Estás segura que has tomado todas tus medicinas? No. Tampoco dónde quedó el teléfono, y ahora que lo pienso tampoco encuentro aquel producto para quitarle las pulgas al perro. Eres nociva. Tóxica. Estar cerca de ti es vivir en la zona de desastre. No tienes arreglo. No sirves. Bota esta vida. Cambia. Regresa al espejo. Di lo que tengas que decir. Cambia las reglas de juego. Mejor dicho bota el tablero. Las fichas. Quédate con el dado. Si vas a elegir otra vida mejor que sea al azar. No pidas demasiado. No exijas. ¿No ves que los deseos se cumplen? Los sueños son poderosos. Demasiado poderosos. El pelo revuelto. Otra vuelta más. La sábana. ¿Qué hora es? El café. Otro café. Una lista de diligencias que no se van a hacer. Una lista de poemas que no se van a escribir. Y los problemas prácticos en el camino. No hay agua. La impresora no tiene tinta. Tú no tienes ganas. El mundo te llama. Alguien te reconoce ¿Quién? Nadie sabe quién eres. Ni la persona frente a la que te confiesas una vez por semana. Tal vez sí. Tal vez en algún momento se te escapó una verdad. ¿También me vas a dejar? No sé. Tal vez ya te dejé. Yo vivo siempre con la decisión tomada. Yo sé dónde y cómo es mi destino. Yo lo sé. Ya yo vi el fin. Profeta de ciertas cosas.  Me aferro a la banal. Siempre me pregunto, ¿qué dirían los canales de noticias de mis pequeñas tragedias? ¿Qué tiene que ver esta pequeña implosión con la ejecución de un preso en Texas? Si alguien viera tus demonios, tal vez te darían la pena de muerte. No. Usted tiene pena de vida. Usted escogió todo esto. Este engendro. Este monstruo. Esté dragón. ¿Sabes por qué no puedes respirar? No. No sé. Piensa bien. No puedo respirar. Busca ayuda. No la necesito. Sal al balcón. No quiero. Tienes que hacerlo. No puedo respirar. Escríbelo. ¿Para qué? Nadie sabe cómo es el pánico. Tal vez alguno lo sepa. Has dado vueltas todas la mañana. Viste cómo te veía ese señor. Vas a estar bien. No lo creo. Sí. Vas a estar bien. Eso no lo sabes. Claro que lo sé. ¿Qué quiere decir vas a estar bien? Eso no lo sabe nadie. Sólo una vez estuvimos bien, cuando estábamos peor que nunca. Es mucho más fácil vivir encadenado. Es mucho mejor. Abre la ventana. Respira. Vístete. Vuela.  

4 comentarios:

Anónimo dijo...

clap clap

Juliana Sanchez dijo...

Me encanta!!! Una inspiración total, gracias!

Manuela Zarate dijo...

Gracias a ambos! Nos seguimos viendo por la blogosfera.

Ora dijo...

Arrechísimo, Manu.