jueves, 20 de febrero de 2014

20 de Febrero

¿Saben lo que significa ser la generación que vio este horror? Significa que tenemos que trabajar para que las próximas no caigan esto. Significa que tenemos que asegurarnos que aquí los niños crezcan con identidad venezolana, respeto y amor por los símbolos patrios, un entendimiento de qué es la democracia. No puede suceder que un bachiller nunca haya tenido la Constitución Nacional en sus manos. No sepa qué es la separación de poderes, ni qué es el sistema de pesos y contrapesos. No que repita de  memoria Ejecutivo, Legislativo y Judicial, es que entienda por qué, esos aspectos de la vida nacional están divididos, y no pueden bajo ningún concepto recaer sobre una sola persona. Hay cosas que no se les entrega a nadie. Tienen que entender por qué el presidente debe ser de estado seglar, por qué no puede ser un religioso y por qué religión y estado no se mezclan.  Qué es el federalismo y el centralismo. Ahora más allá, de todas estas cosa sy las que faltan, sobre todo, tenemos que asegurarnos de que las futuras generaciones tengan formación en VALORES. Y si les parece abstracto el concepto les digo: ¿Qué nos queda después de anoche? La resiliencia. Sin eso, estamos ya hundidos. Hoy más que nunca apelamos a los valores. Estamos pendiendo de ellos. No es Obama, ni el líder de turno el que nos va a salvar, no es un "hombre que va a arreglar a este país", eres tú, que estás leyendo esto, aunque le des a like, y compartas, y copies y pegues, aquí en donde sea. No basta con eso. No basta con indignarse, lamentarse, criticar y tratar de adivinar qué pasó, qué está pasando o puede pasar. Hay que reflexionar y pensar realmente qué podemos aportar en todo esto. Y a todas las respuestas se llega a través de los valores. He ahí el motor de todo ser humano. Eso que nos ensañaron nuestros padres y nuestros maestros más queridos, eso que se salía de las líneas de los textos que memorizábamos, eso es lo que están poniendo a prueba en estos días. No todos vamos a dar la talla. No sé si yo pueda, lo confieso. El miedo me ha quebrado más de una vez. Nos volvemos a levantar. Finalmente, si el honor ya no es su divisa, ahora es la nuestra.