martes, 25 de marzo de 2014

Libros para Bachillerato. Libro 1: La Constitución Nacional

Haciendo una reflexión sobre lo que ha fallado en nuestra educación no puedo dejar de enfocarlo desde la lectura. Después de todo, si en algún momento he tenido sueños uno ha sido dar clases de literatura en bachillerato. Si no lo he hecho, debo confesar, ha sido por la gran traba burocrática relacionada con los requisitos necesarios para dar clases en este país. Tal vez sea una pobre excusa lo sé, pero todavía en mi vida sigue siendo una de esas cosas en que son más los perjuicios que los beneficios.

Sin embargo busco otras maneras de contribuir. No dejo de imaginar que algún día pueda ser parte de un grupo que proponga, promueva y logre un cambio de pensum en la país. Al menos en lo que a lectura se refiere. Creo que como están las cosas y tomando en cuenta cómo fue mi experiencia lectora en el colegio, las materias y su contenido están hechas para que uno deteste la lectura, y para que extraiga de ellas lo menos posible. El colegio no está hecho para enseñarnos a pensar, sino todo lo contrario. Mi experiencia en el colegio fue de pasar por un sistema que hizo lo imposible por convencerme de que no tenía talento para nada a menos que no sacara notas brillantes, que cualquier cosa que saliera del pensum o del contenido estricto de la materia era inútil y que cualquier idea o manifestación de creatividad era una pérdida de tiempo. Ni hablar de la personalidad, del ser diferente, más allá de lo que las condiciones de comportamiento social imponían en el colegio, era un tema de cómo nos enseñaban a percibirnos a nosotros mismos.

Sin embargo tuve la oportunidad de estudiar un bachillerato en otro sistema totalmente distinto. Un colegio abierto, en donde más bien nos enseñaron a amar la lectura y nuestra individualidad. Todos los días les doy a las gracias a mis padres por esta oportunidad. Fue allí donde aprendí de verdad a verme a mí misma, a apreciar mi talento y a entender que cuando me costaba una materia el tema no era rendirse asumiendo una falta de capacidad sino de aplicar el esfuerzo. Así aprendí el valor del trabajo.

Soy optimista. Yo creo que Venezuela no tendrá otro remedio que encaminarse hacia otro tipo de sociedad. Creo que los venezolanos no estaremos jamás conformes con el sistema político y económico que se nos trata de imponer, lo que no quiere decir que será fácil dar un giro en el rumbo. Después de todo nos lo quieren imponer a la fuerza y hacer ese cambio implica una lucha. Sin embargo, a través de la historia se ha visto que los pueblos decididos son indetenibles. Nuestra propia historia lo dice. Así que voy pensando en cuál es mi granito de arena y tiene que ver con mi misión de hacer de Venezuela un país de lectores. De contribuir a la educación, pero no a través de un pensum clásico, de un aula árida en la que se enseña a los alumnos a repetir sin entender. No. Yo quiero trabajar en pro de otro modelo. Yo sueño con aulas en las que se discuta, se debata, se analicen textos y poemas y a través de la literatura se le enseñe a los alumnos a pensar de manera crítica y a fundamentar sus opiniones.

Son tantas las ideas que tengo y las cosas que quiero hacer. Sin duda que si esto mejora quiero hacer un concurso de deletreo, para promover el buen uso del lenguaje. También un modelo de Asamblea Nacional. Sé que el modelo de Naciones Unidas causa furor entre estudiantes de bachillerato y universidad, pero también considero que no podemos lanzarnos a sistemas internacionales si no entendemos bien cómo funciona nuestra democracia. Sueño con un canon de libros para bachillerato en el que no sólo hay una lista obligatoria (palabra tan fuerte mezclada con la lectura, sin embargo sé que hay cosas necesarias), pero también una electiva. Imagino un aula en la que cada alumno aporte de un libro distinto, y despierte la curiosidad de sus compañeros. Además aulas en la que los propios textos de los alumnos formen parte de lo que hay que leer, es decir, enseñarles a expresarse y a compartir el fruto de su trabajo y sus reflexiones. Así se aprende cuánto importa la voz interior.

En medio de este esfuerzo he ido pensando en libros para bachillerato. Me gustaría ir oficializando la lista. No la pienso hacer en un solo día, ni una semana, ni un mes. Creo que deber ser producto de largas reflexiones y de intercambio con otras personas. Ya en las redes sociales hemos comenzado y lo que arrojó la búsqueda fue bien interesante. Desde clásicos como La Divina Comedia hasta libros más bien divertidos como Harry Potter.

Para comenzar, hoy pensé que un libro, aunque no sea un libro como tal, ni literatura sino más bien un instrumento jurídico, que no puede faltar en la lectura de un bachiller es la constitución de su país. Creo que no debe graduarse nadie que no se haya paseado por este texto. Debería estar ligado a una clase de historia y política en la que se enseñe al menos lo básico de la estructura del sistema democrático y federalista. No es nada más saber que una democracia se basa en tres poderes, sino que estos tres poderes tienen que estar separados el uno del otro, y que para funcionar la constitución establece un sistema de pesos y contrapesos, de modo que el poder jamás radica ni en una sola persona, ni en un solo partido, y que tampoco es una especie de dictadura de la mayorías, sino que las minorías también están representadas en el gobierno. Que hay mecanismos para ejercer la justicia, para reformar y plantear leyes, y que el presidente es un funcionario que está al servicio de su país y que su función es ejecutar lo los mandatos que le vienen a través de la ley. Que hay límites a todas sus funciones y que el respeto a la Constitución y la ley es sagrado. Además que tenemos derechos, que son inalienables y que si son violados debe haber consecuencias, que no se determinan de forma arbitraria, sino que están planteadas en una ley. .

Ese es mi primer libro en la lista de Libros para Bachillerato. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No es sólo conocer el país y su historia, sino reconocerse en él. Es un paso muy importante en la creación de la identidad nacional y del individuo.