jueves, 27 de marzo de 2014

Placebo: Plasticine



Hablar a través de la música. Dejar que fluyan. Que vuele todo a través de las notas y los versos, y esa fusión de melodía y poesía. Es mi forma de arte favorita. Es el climax de la expresión. En mis relaciones más profundas me he comunicado mucho a través de la música. Mis diálogos tienen banda sonora. Mi vida tiene banda sonora.

Plasticine es una canción cuyo tema me fascina. Habla de la belleza y dónde se encuentra. En los ojos de un sueño joven. En el deseo. En los corazones redimidos. Sobre todo habla de no olvidarnos de ser nosotros mismos.

Esta canción siempre me deja pensando sobre el mundo y mi lugar en él. Vivo con la sensación de que quiero comerme el mundo. De que llevo por dentro algo que están grande que me desborda. Me pasa con el amor y con la tristeza. Me pasa con la rabia. Me pasa cuando estoy frente a una injusticia.

A veces pienso en qué soy. Quién soy. ¿Cuáles son las cosas que me definen? Cualidades. Defectos. Metas. Mi lado oscuro, del cual no me puedo apartar. Dónde están los catalizadores de todas esas fuerzas. En estos días me quejaba con terapista. ¿Por qué? ¿Por qué tendré que tener un lado oscuro? ¿Por qué no podré alejarme de él? ¿Por qué querer acercarme a las cosas, las personas que lo exacerban? Hay varias respuestas. Unas más concretas que otras. Unas de las que no quiero hablar ni en su consultorio, ni aquí. De esas hablaré en ficción. Usando el camuflaje de las palabras para exponer los sentimientos de la forma más abierta. Al final es lo que queda. Los sentimientos. Las almas estragadas. Tentáculos de los recuerdos.

Pienso en mi búsqueda. En lo que me define. Mis verbos. Mis adjetivos. Mis palabras. El animal que soy. La mariposa. La poesía que me mueve. La que me impulsa. El motor de mis pasos. Lo que me lleva a abrir los ojos. A respirar. Mis constante necesidad de movimiento. Interno y externo. Nada puede ser pasivo. Ni comedido. Todo en extremo. La vida en tres, cuatro, seis dimensiones. Un sueño en cada una de las 300.000 estrellas de la Vía Láctea.

No te olvides de ser cómo eres. De ser cómo tú. Sexo y todo lo demás. Cigarro y esas otras cosas. Libros, historias y sueños. Cartas de amor y novelas cuyo final es incierto. Inconcluso. Las fantasías demasiado reales. La realidad sórdida, absurda, que se va dibujando en escenas llenas de escarcha.

No te olvides de ser cómo eres Manu. Pelo rulo. Uñas de colores. Sueño ligero. Pasos seguros. Un corazón roto, pero en pleno funcionamiento. Delineador. Mariposas. Ranas. Demasiadas palabras. Mirada esquiva. Ganas de correr. Desorden existencial. Gula emocional. Cuadernos.

No te olvides de ser cómo eres Mariposa. Es demasiado fácil olvidarse. Es cómodo y sencillo. Es una trampa. Es más fácil ser poco auténtico y cobarde.


No te olvides de ser cómo eres.  Don´t be Plasticine