lunes, 7 de abril de 2014

.50


Por dentro metal pesado. 
El corazón se precipita. 
Se queda flotando. 
Los pies siguen el camino,
Penando, tras las huellas de las lágrimas. 
El mundo sordo, silente, rota sin miramientos. 
Los ojos vacíos. 
Lo vorágine de lo irreversible nos desgarra. 
No hay vuelta atrás.