lunes, 7 de abril de 2014

¿Qué irá a pasar?

Paso rato por la mañana mirando el techo y me cuesta decidir levantarme de la cama. No sé hacia dónde encaminar mis pasos, ni qué debo hacer. No sigo un orden de ideas y siento que mis metas no tienen sentido. Las cosas que normalmente hago me parecen frívolas, otras inútiles, algunas a destiempo, y pronto siento que me estoy borrando.

Miro y escucho, espero en la distancia el rumor de alguna detonación. Según dicen se nos puede volver algo normal. Ciertamente ya no causa el mismo estupor de los primeros días, pero normal tampoco se puede decir que es. Es una costumbre extraña que no se puede definir. Entonces alargo la mano y busco el teléfono y desesperadamente hurgo en la pantalla táctil a ver si consigo alguna respuesta. No sé si intuyo que está pasando algo, si estoy esperando que pase algo, si tengo miedo que pase algo. Es una combinación de todo.

¿Qué irá a pasar? En lo político. En lo económico. En lo familiar. Mientras tanto la vida sigue. Vuelve a amanecer. Un día más comienza. Es un día más de vida que pasa. Es un día más que perdemos. Se nos va todo lo que uno acumula en un día, la capacidad de producir, de crear, de construir. Cada uno en su espacio. Porque el ama de casa de pronto no le interesa su hogar, o no puede atenderlo. Porque el ingeniero no tiene con qué construir, no lo consigue, no puede llegar a los materiales, no tiene los recursos, no puede planificar. El comerciante está cercado por leyes y se ha visto convertido en el chivo expiatorio de turno. Y uno el escritor, con todas las historias acumuladas. Con todo el sentido atravesado detrás del pecho, sin saber bien por dónde comenzar.

Pienso en irme. Pienso mucho en irme, pero no sé a dónde, ni cómo, ni a hacer qué. Tampoco tengo ganas. Quiero irme, pero quedándome. Quiero que mude la patria, quiero que cambie el ambiente, lo que respiramos. No sólo por el gas lacrimógeno. Sino por lo que vemos, lo que oímos. Quiero voler a planificar, a soñar, quiero volver a desvariar entre proyectos casi imposibles, tan sólo porque siempre se me ocurren tantas cosas que yo misma no me doy abasto. Quiero que se acabe este miedo. Miedo a todo. Miedo al discurso, miedo a la propaganda, miedo a la relación con el dinero, miedo a las armas, miedo al delito, miedo a la noche, miedo al día siguiente, miedo al llamar por teléfono y al contestarlo. Quiero que se acabe esta destrucción, esta mediocridad por todos lados. Quiero que se acabe esta rabia, estas ganas de pegar con la mano abierta a todo el que está pasivo, a todo el que critica por deporte, a todo el que es incapaz de algo de solidaridad y empatía y no ve el dolor de un pueblo entero que grita. Quiero que se acabe esta sed de valores. Porque estamos sedientos de valores.

Necesito un gesto humano. Necesito ver valentía, solidaridad, empatía. Necesito ver indignación, verdadera indignación. Necesito una mano y una mirada llena de coraje. Porque la verdad se me va a agotando el espíritu entre tanta maldad y lo que siento es que se me están acumulando muchas preguntas a Dios. Y de verdad, les pido a los religiosos respeto ante mi duda. No voy a leer biblias, ni a repetir oraciones sistemáticamente. Yo necesito más respuestas. No que alguien me diga, por qué pasó o esto o aquello, por qué nos tocó, sino un análisis más racional de toda una coyuntura política y por qué ciertos factores aún no terminan de ceder y de alzar la bandera contra la injusticia, si al final estamos todos en la lucha por la vida. No me importa el lado de la historia, yo quiero estar es un lado de la vida.

Confieso que no sé qué pensar. No sé qué hacer. No sé qué estoy mirando. No sé qué pasa a mi alrededor. No sé canalizar los sucesos, ni clasificarlos. No sé qué es una tragedia, ni qué es el destino, no sé qué debo hacer, ni qué debo decir. Me siento a escribir porque es mi naturaleza y no me queda otra salida. Me siento a llorar me desbordo, no aguanto, sencillamente no me contengo. El llanto no es ni siquiera la respuesta a una emoción, es casi como un reflejo, o el producto colateral de una cantidad de emociones encontradas, todas negativas.

Confluyen la rabia, la angustia, el miedo, la impotencia, el dolor, la desesperanza, la ansiedad. Siento que se nos va la vida, la humanidad, todo se nos va. Que nos queda poca alma ya, porque frente a tanta maldad e irracionalidad, frente a tanta mezquindad que se asoma de pronto uno se siente infinitamente pequeño.


¿Qué irá a pasar? No quiero leer más artículos proféticos. No quiero agarrarme de analistas, ni de profetas, tampoco de oraciones, ni de pasajes bíblicos. Yo quiero volver a agarrarme de mí. De mi visión. De mi proyecto. De mi convicción. De mis principios. Me he perdido en todo esto. Perdí el país, perdí el suelo y estoy volando sin instrumentos y totalmente desorientada.

6 comentarios:

Edred Gonzalez dijo...

Creo que yo y muchísimos Venezolanos nos sentimos así con la impotencia de hacer algo contra la maldad y la indiferencia me identifico plenamente con su artículo

Ciruclo de Lectura Amagi dijo...

Gracias Edred. Así es. Nos sentimos impotentes. Y esa es la peor sensación que podemos tener.

Anónimo dijo...

La desesperanza aprendida es uno de los fenómenos psicológicos más negativos experimentsdos por sociedades en las que la incapacidad de controlar o influenciar de algún modo el curso del acontecer y de la vida.

Unknown dijo...

Cada uno de nosotros somos dueño de nuestra vida y el cambio empieza individualmente en cada uno de nosotros Para cambiar nuestro entorno desde el que tenemos al lado Hasta tono nuestro entorno si nos esperamos por los demas estamos mal en Venezuela y en cualquier pais del mundo yo soy el que controla mi vida y por mas que puedan influir Todas las demas personas yo soy quien manda mas en mi vida

Anónimo dijo...

Soy mexicana, hija, hermana, esposa, madre, amiga... Y me identifique mucho con tu artículo pues no hace mucho la inseguridad invadió nuestra patria y nuestra vidas... Con lágrimas en mis ojos te digo que la fe y la esperanza son tus mejores aliados, nunca los pierdas... Adelante!!!

Ahh.K.Rhajjo dijo...

....cual aviòn Malayo.....hasta se nos perdiò la caja,.. negra..!!