lunes, 16 de junio de 2014

Día 14: Una canción que te recuerde a tu pareja



Mi esposo es un ingeniero de sonido que se equivocó y estudió administración. Todavía de vez en cuando le digo, que si algún día se quiere meter en el instituyo yo lo apoyo. Toca guitarra, pero no lo hace delante de nadie, ni lo sabe casi nadie, y la única vez que me he dejado verlo haciéndolo me quedé sin habla. La música tiene una gran presencia en nuestras vidas. 

Casi podría decir que nuestra relación se basa en música, o que nos hablamos con música a veces más que con palabras, o que hay tantos momentos que hemos vivido que quedaron más marcados por lo que escuchábamos que por lo que hacíamos, o decíamos. Yo todavía recuerdo cuando le dije que me gustaba Lars Ulrich y se me quedó viendo con una cara de "eres la persona más sospechosa que he conocido en mi vida" y luego me soltó uno de esos cumplidos que él suelta, así de pronto, como un trueno: tú si eres inteligente, no te vayas aburrir de mí. Era la segunda vez que salíamos. 

El día que decidimos casarnos también salió una canción casi de la nada. No la pusieron en un restaurante, ni sonó en un taxi. Después de acordar casarnos, de la forma más casual y beber demasiado alcohol, salimos corriendo del lugar. Estábamos en París. Corríamos como si alguien nos estuviese persiguiendo. Realmente no sé porqué corríamos. Sólo corríamos. Y de vez en cuando nos parábamos a tocarnos los vasos que estaban por estallar, con las digestiones cortadas, sin poder parar de reír, y de pronto, como si estuviésemos en Pamplona y hubiesen soltado los toros, arrancábamos a correr de nuevo. Al llegar al lugar donde nos estábamos quedando él puso una canción y lo declaró, esta es nuestra canción. Rock de los 80. Una de las bandas de la vieja escuela. De chiquita mis hermanas la escuchaban en el carro. A mí me encantaba esa canción. Nuestra canción. 

Sin embargo no la voy a poner hoy. Porque esa canción se ha vuelto la garante de ese momento mágico. Entonces pensé en una que me parecía perfecta, porque siempre me ha hecho pensar que así se define nuestra relación. Sin embargo es una canción que nos ha traído discusiones musicales, porque la primera vez que se lo dije me miró con ese desprecio con que miran los intensos musicales cuando los novatos decimos algo que está totalmente fuera lugar. Yo le dije, sabes una cosa, una canción que me hace pensar en nosotros es Nothing Else Matters de Metalica. Se me quedó viendo y me dijo, a mí eso me parece una ladilla, es extremadamente "pangola". Acto seguido me dijo que si me gustaba Lars Ulrich la que tenía que escuchar era One y pasó a contarme toda la historia del soldado reventado por las atrocidades de la guerra, la metralleta, la batería, el heavy metal, la rabia. Y cada vez que he mencionado Nothing Else Matters él me dice que bandas de heavy metal haciendo baladas es lo peor es que ha escuchado. 

Yo sigo amando la canción, y sigo pensando que esa canción define nuestra relación. "I never open myself this way, life is ours, we live it our way, all these words I don´t just say, and nothing else matters. Trust I seek and I find in you, everyday for us something new, open mind for a different view, and nothing else matters". Esa última frase es muy importante, porque sé que no ha sido fácil apoyarme en mi carrera como escritora. Hay que tener la mente muy abierta, y agradezco tanto el apoyo y la admiración. Las palabras. ¿Y qué hago si esta novela es una mierda, nadie la lee y me va fatal? Pues te sientas y escribes una que no sea una mierda. 

Ayer en el desayuno  le conté de las canciones. La de hoy tiene que ser una que me recuerde a ti, voy a poner Nothing Else Matters de Metalica, ¿qué te parece? Estaba recogiendo los platos, así que levantó los hombros y me dijo, si te gusta. Yo sé que no te gusta y que te parece una mierda pangola. ¿Y qué importa lo que me parezca? Es una canción que te recuerde a mí, si esa canción te recuerda a mí está bien. Entonces añade, no tienes que buscar una canción que te recuerde, que a mí recuerda que esa canción te cuerda a mí. Me río. Es como complicado, pero entiendo perfectamente. 

Así que digo tiene razón. El recuerdo es mío. 

Sin embargo a medida que fue pasando el día me dije que esa no era la canción. La canción que realmente me recuerda a mi esposo es esa que nombró cuando le pregunté -no hace mucho- ¿Cuál es tu canción favorita? Se quedó pensando, para mí la canción perfecta es...

Esa canción me recuerda un concierto al que fuimos juntos. También en París. Conseguí las entradas casi por error, y la experiencia fue tan nosotros que casi dio asco. Él escuchaba la música y me recordaba que él no va a bailar, va a escuchar y yo me hacía amiga de la gente de los asientos aledaños para poder abrazarme a ellos y cantar, porque yo vivo la música desde otro ángulo. Fue una de las mejores noches de mi vida. No corrimos de regreso a casa, pero caminamos con una sensación de que habíamos visto a algo importante. Habíamos visto Bono, y nos habíamos llenado de tanta humanidad que sentíamos que teníamos que conquistar el mundo, no para hacerlo nuestro, sino para cambiarlo. 

Y finalmente, tengo que poner esta canción, porque en un momento dado, estudiando para mi libro un día le pregunté: ¿Qué le dirías Bono si algún día te lo encontraras por la calle? Su respuesta: This street has no name.