jueves, 19 de junio de 2014

Día 18: Una canción que te guste pero que no escuches mucho



Tenía trece años y mis padres me habían dejado en un internado. Una de mis amigas, Rachel, un día llegó con una película. Estaba enamorada de la película, enamorada del protagonista, enamorada de la banda, enamorada de la música. Tenemos que verla. No hay mucho que hacer en un internado en un fin de semana, aunque imagino que hoy en día se podría perder monumentalmente el tiempo en internet, pero en esa época tenías tres opciones: ver películas, leer o hablar con tus amigas. Mis fines de semana eran una mezcla de los tres. 

La película en cuestión era The Commitments. Apenas la vi entendí. Caí bajo el mismo efecto, me enamoré de la película, me enamoré del protagonista (fantaseaba que a la trama entraba un nuevo personaje la novia de Brother Rabbit, y esa era yo, ¿Qué haría una venezolana en Dublin y por qué se fijaría en ella el manager de una banda de soul? Eso era lo de menos, yo quería reescribir la historia para meterme dentro de ella), me enamoré de la banda, me enamoré de la música. 

No está de más decir que en algún momento recreamos esa parte de la película en la que todos cantan en un autobús Destination Anywhere, sólo que nosotros la cantamos en el campus del colegio en el que sentíamos que estábamos atrapadas, y que nuestra único misión en la vida era rebelarnos contra el mundo que por alguna razón desconocida no quería que nosotros perteneciéramos a él. Eso me lleva a pensar que la ironía más grande de ese internado es que allí aprendí lo que es la verdadera libertad, además de aprender una cosa más: a no aburrirme. 

Esta es sin duda una de mis canciones favoritas. Sí, creo que digo todo de cada canción que he colocado en esta lista. Cuando algo me apasiona no voy a medias, es lo único que puedo decir. 

Amo de esta canción, primero la voz de Andrew Strong, una voz que cómo quisiera tener, la interacción entre los instrumentos y las voces. La forma como poco a poco la canción se va construyendo hasta que llega a su climax. Son distintas capas, distintas texturas, y a medida que uno va escuchándola puede ir reconociendo ese lenguaje entre las notas y los instrumentos. Por ejemplo, el momento en que entra el saxofón. Además, está el tema, trata sobre la ternura con que se debe tratar a una mujer. La sensualidad que se exhibe en esta canción es tan delicada que es casi dramática. 

Y sí. Esta canción cuya versión más conocida es la de Otis Redding, y es una maravilla, la han versionado incluso atritas como Rod Stewart, Frank Sinatra y Cindy Lauper. Sin embargo, para mí, la de The Commitments es la mejor.