martes, 3 de junio de 2014

Día 2: Una canción te recuerde un ex



Vaya trampa una canción que te recuerde un ex. Qué fácil sería caer en la tentación de poner una de esas canciones que condensan en unos cuantos versos y acordes toda la rabia y la impotencia que uno siente al final. Hay ciertos ex que levantan ese miedo, esa angustia. Porque cuando uno se pasa la mano por la cicatriz lo primero que piensa es en el dolor y la ola de miedo que esto produce: paraliza. 

Escoger una canción que te recuerde a un ex puede ser un último paso de venganza. Podría yo poner Ricardo Arjona, no porque me guste personalmente, si no es una forma musical de decir, esta mierda me recuerda a ti. De ponerle un título y una melodía a lo que expresa esa canción de Los Planetas, Pesadilla en el Parque de Atracciones: …espero que acabes colgando de un pino, cuando veas lo imbécil que has sido, cuando veas que lo has hecho fatal. Y espero que sepas que ha sido un infierno estando contigo, el infierno es lo más parecido, te pareces un poco a Satán. 

Creo que eso es mejor dejarlo para el privado, o para la comodidad de la silla frente a mi analista. Lo que me lleva a pensar, por cierto, que esa canción no estaría de más en la banda sonora que le estoy haciendo. 

Sin embargo esa no es la idea. Entonces, dándole vueltas al iTunes y pensando en que prefiero traer los buenos recuerdos encuentro ese álbum de James Blunt. Lo escuché por primera vez en una tienda de discos en el extranjero. No suelo escuchar mucho la radio y a veces me pasa por encima la música comercial de moda. Estaba sola un domingo, deambulando, pensando, revisando discos y recordando. Mi rutina era hacerme las manos y los pies los domingos como para sentir que iba a visitar a alguien fijo cada semana. Así ponerme a conversar con alguien sobre la vida y contestar con mis cuentos la pregunta ¿qué haces aquí? ¿por qué te fuiste de tu país? y ser fiel a la manía de contarle toda mi vida a perfectos extraños. 

Ese álbum me recuerda ese período. Ese álbum me recuerda el apartamento en que vivía. Ese álbum me recuerda esas tardes que pasamos al borde el río, contándonos historias. Ese álbum me recuerda el intento. Uno de los más honestos y más bellos que he tenido en la vida.  Ese álbum me recuerda una época que fue bella y dolorosa. Todo al mismo tiempo. 

La canción que escuché ese día fue Wisemen. Después escuché Out my Mind, que también fue parte vital de la banda sonora de esos días. Me acerqué al muchacho de la tienda y compré el disco. Entonces me enteré que You´re Beautiful estaba de moda y escribí un cuento sobre dos personas que se ven en el metro y se enamoran por un segundo, y luego no se ven más. Como la canción. Fue la primera vez que una canción me inspiró directamente a escribir algo. Me encanta el juego de la interpretación. Así como jugábamos a interpretarnos nosotros, mientras asumíamos con valentía el reto de vencer el miedo a sufrir.

La canción que escojo al final, es Cry. Porque si algo recuerdo fueron aquellas palabras. Porque mi hueco en ese momento era demasiado grande. Y no es que ya haya salido, pero al menos ya no siento que pierdo la batalla con las ganas de soltarme del borde y caer al vacío. Pero en ese momento sí. Y es todo tan sencillo en Cry. No es la poesía más rebuscada, pero ya llevo suficiente camino y lectura para haber aprendido que las palabras más simples, las más básicas son las que te dice un amigo cuando sin saberlo te salva la vida. Eso fuimos. Y seguimos siendo.

And if you want to talk about it anymore,
Lie here on the floor and cry on my shoulder,
Once again.
Cry on my shoulder,

I'm a friend.