lunes, 9 de junio de 2014

Día 7: Una Canción que te recuerde el verano pasado




Esta canción no es precisamente del verano pasado. Es del verano del 1997. Uno de los mejores veranos de mi vida. Me fui a París con las dos María Teresas, mi prima y mi amiga. Estuvimos juntas tres meses en clases de francés.

Son demasiados recuerdos. No voy a enumerarlos todos aquí. Desde los compañeros de clase, fue ahí que me hice amiga de una monja misionera, de un mexicano que amaba la política, y tuve una profesora que insistía en que para aprender un idioma había que leer. Leer todo el tiempo.

Fue un verano en el que descubrimos nuestra independencia y nos hicimos más amigas que nunca. Convivimos, cada quien con su modo de ser, pero respetándonos siempre.

En el viaje se fueron pegando amigos. Como Carlos Julio mi primo, que llegó al único hotel en París que tenía acceso a discapacitados, y más que agradecer por la oportunidad de estar en la ciudad terminó agradeciendo por no ser ciego, ni sordo mudo, y tener uso total de todos sus miembros. Llamaba a media noche para preguntar cómo se usaba la lavadora y nos presentó a una española con quien hicimos una amistad entrañable.

En esos días buscamos música para aprender francés y llegamos a este CD de un cantante llamado Allan Theo. Hacíamos noches de música y lo cantábamos a todo pulmón.

La vida era hermosa.


Cuando regresamos a Venezuela, Chávez estaba subiendo en las encuestas.