lunes, 9 de junio de 2014

Día 8: Una canción que te recuerde tu primer amor




A veces pienso que muchos queremos creer en el amor, pero no nos atrevemos. Porque amar de verdad implica un riesgo muy grande. Nunca estás tan vulnerable como cuando te entregas, cuando amas, cuando abres el corazón. Después de que lo haces una vez, las siguientes están cargadas de todo lo que la memoria guarda. Algunas cosas sirven para el crecimiento, pero otras son como espadas. Sobre todo cuando la experiencia no es buena.

Con el paso de los años la memoria matiza todo. Yo recuerdo con mucha crudeza la intensidad de ese amor. Recuerdo la entrega del alma. Yo pensaba de verdad que ese era el hombre de mi vida, que tenía quince años y la vida era ya, para siempre y desde entonces. No pensé que era tan larga. No pensé que algún día miraría hacia atrás y vería tan claro todo lo que entre nosotros jamás iba a funcionar.

Estoy segura que me recuerda con cariño. Estoy segura que si algún día nos volvemos a ver nos sentaremos a tomar un café y nos reiremos de esos momentos en que todo nos pareció tan dramático y tan desgarrador. Nos sentiremos viejos, pero aún vivos.

Y trataré de recordarle aquel mix que le hice, en la época en que los mix todavía se mandaban en casette. Y él me llamó y me dijo, qué buena música, le pusiste Mecano. Y yo le dije, sí porque me fascina Mecano y porque siento que estas canción se parece a nosotros. Entre otras cosas porque cuando lo conocí le mentí sobre mi edad, y porque toda esa relación fue una lucha entre voluntad y azar.  

La última vez que lo vi fue por la fuerza del destino que jugó una pasada que no puedo contar. Pero es digna de una novela. De una novela de esas que uno no deja de leer, y lo confieso, en la que uno odia a la protagonista.

Ahora recuerdo que a finales del año 1996 hicimos una promesa de vernos en el 2001 en Nueva York en un punto determinado. Olvidé esa promesa hace años y me pregunto si el habrá hecho lo mismo. O si habrá ido.