sábado, 21 de junio de 2014

Escritora / Reescritora

El camino con mi libro no ha sido fácil. Imagino que todo el que ha publicado ha pasado por esto. Estoy en esa fase en que tengo que trabajar el libro para publicar algo de calidad, y estoy trabajando en ello. Quizás no es la parte más romántica del oficio del escritor. De hecho, me encantaría sumirme ya en otras historias, pero ahora es que tengo que volver a ella para pulirla. Confieso que de vez en cuando me provoca borrarlo todo. Me pregunto si habré logrado mi objetivo. No es nada más escribir un libro por escribirlo, sino lo que está detrás de la historia. Escribo este post sin poder revisarlo porque voy tarde para una cita de trabajo. Sentándome con alguien a revisarlo, párrafo a párrafo. Reflexionando sobre los personajes, sus acciones, sus decisiones, su forma de ser, quiénes son y por qué y si todo cuadra. Si cuadra con el universo que yo les escribí. Mi meta es que al final de este proceso yo siga convencida que en un universo paralelo estas personas existen. 

Hay otros temas mecánicos. Hay cosas que tengo que ir cambiando con la asesoría de gente que me quiere y gente que se ha comprometido para ayudarme. Ya he tenido que cerrar algunas puertas, y no voy a mentir. Han caído caretas, he vivido algunas decepciones. Este libro me ha traído muchas sorpresas. Muchísimas. De mi vida personal, afectiva, de mi forma de amar, lo que está reflejado de mi propia vida detrás de cada personaje. También de cosas que he visto saltar entre la ficción y la vida real. Es todo muy raro. A veces entiendo por qué tantos escritores insisten en escribir sobre la relación entre dicción y realidad. 

El status de la novela en este momento es que la tiene en sus manos alguien a quien se la di un par de semanas. Estoy esperando su opinión. No espero que me llame para decirme que no existe otra escritora como yo en la tierra. Mi esperanza es más modesta: hace falta  mucho trabajo, pero vale la pena. Allí creo que estoy. De todas formas, sea cual sea su veredicto voy a seguir. 

Esta es mi vocación. Escribir y compartir libros. 

Ayer terminé La Ladrona de Libros y se los recomiendo. Ese libro no sólo me afectó desde el punto de vista humano, sino como escritora también. Al final Markus Suzak habla en los agradecimientos del trabajo de reescribir. Lo entiendo, porque yo estoy allí. Es la parte más dura. Casi diría que escribirlo fue pan comido. Pulirlo. Ahí está el detalle. 

Les dejo el link de mi blog de libros en caso de que deseen leer mis pensamientos sobre el libro: