miércoles, 6 de agosto de 2014

Hasta nunca

Tu lugar en mi memoria es un desierto. Árido. Inhóspito. Seco.

Bebo arena en el oasis con que me engañas. Vuelvo a morir ahogada. Seca. Tapiada por dentro por una tormenta de fantasías. 

Las dunas de ilusión no calman la sed. No hay agua. 
No hay lluvia. 
No llanto tampoco. 
La tristeza se ha cristalizado. 

El sol ha secado la húmeda dulzura de aquellos besos. 

En tu desierto mis huesos secos. Mi clavera, la que alguna vez soño tu poesía desde unos ojos que se marchitaron. El torax que alguna vez albergó un amor desgarrado. Desbordado. Luego prostituido.

Tú. Desierto. Donde florece y repta el olvido. Se pobla de espinas y de silencio. 

El amor se secó. Nos hicimos piedra y nos fundimos en las olas doradas de arena.

No hubo nada. 
Sólo el viento, que secos, inertes y diminutos nos llevó. 

Hasta nunca.