lunes, 8 de septiembre de 2014

Goodbye Caracas



En estos momentos alguno de ustedes está haciendo un inventario mental de sus posesiones, talentos y posibilidades. Alguno está llamando a una embajada, un primo o un conocido que tiene varios años con una arepera, un restaurante, una bomba de gasolina, una distribuidora o algo que se le parezca. Alguno está en plena entrevista, en plena negociación, en plena búsqueda. Alguno está con trámites, documentos. Alguno organiza una venta, busca a un señor que vende carros y habla con un corredor inmobiliario. Alguno se sienta y vuelve a revisar la tabla de Excel y saca cuentas, tantos meses, tantos gastos, lujos menos, tantas limitaciones, otras libertades. Alguno saca también la cuenta emocional, pero esa pesa menos frente a lo que vivimos. O tal vez eso se dice, para no sufrir tanto. Alguno escucha una historia, o vive algo, mira una cara, siente una explosión de adrenalina, y se convence, si es que ya no lo estaba. 

En este momento alguno de ustedes planea o ejecuta la emigración.

En estos momentos alguien los escucha o los lee. Cuelga el teléfono o apaga una pantalla. Mira su cuarto, su oficina, ¿qué harías con esos arbolitos de madera? No te cabría todo en las cajas. Recibe una llamada de su mamá y piensa, menos mal que mis viejos no se han ido. Igual uno se siente solo. Porque del colegio sólo quedan dos, de la universidad no queda ninguno, al menos no de los más cercanos, porque el vigilante del edificio sacó a su familia a Colombia, porque alguien en el trabajo renunció, porque en salón de los niños este año no regresan todos, porque aquella maestra que soñábamos con que le diera clases a nuestros hijos también ahora escribe desde Canadá. 

En estos momentos alguien recuerda que olvidó el cumpleaños de un ser querido que está lejos. En estos momentos alguien recuerda que no ha llamado a fulano que está a siete mil kilómetros, quedamos en hablar por Skype, pero cuando yo puedo él no está, cuando él puede yo estoy con todo ardiendo. Lo que me pasa no lo puedo contar por Whats App. Y siento la distancia. Me muerde. Me pesa. Y no quiero hablar. ¿Para qué? Es demasiado vasto lo que la voz tiene que recorrer. Es mentira que se siente como si estuvieras aquí mismo. Es mentira. Ahora al menos, no. Ahora lo quiero todo. La presencia y el contacto y mira que yo no soy de estarme pegando a la gente que quiero. 

No hay cómo describirlo. Uno siente que perdió una parte de sí mismo. La vida que se queda atorada en algún momento, como esa vez que te apareciste en el velorio del papá de ese amigo con quien no hablabas tanto, pero visto el obituario y en nombre de eso que fuiste te  presentaste, y no sabes qué te pasó, ni que habrán pensado los tíos lejanos que te creías, pero se te aguaron los ojos y tuvieste que enjuagártelos cuando lo abrazaste. Porque nos ponemos viejos, y te diste cuenta de que los más cercanos estaban en Panamá, o en República Dominicana y él te contó lo surreal de un grupo que se llama Papá de X, sabes para saber cómo estoy, acompañarme, es raro, pero es una forma. 

¿Y qué pasa con lo demás? Las partidas de poker. Los almuerzos de los viernes, ese que llaman el almuerzo adeco porque dura horas e incluye alcohol.  Esa primera comunión a la que fuiste a cumplir, pero donde al menos sabías que habría una cara conocida. Alguien a quien decirle, yo no conozco a nadie aquí. Las tardes en casa de esa amiga. Los niños jugando, aquel chiste. Por enésima vez el mismo chiste. Una risa fácil, sin importancia, una duda sobre la vida, sobre la maternidad, sobre la pareja, sobre uno mismo. Un empuje a hacer dieta o esa amiga que siempre trae una tentación para hacernos engordar. Los clubes de lectura, las recetas improvisadas, los datos sobre dónde comprar ese quesito, las molestias ocasionales, los desencuentros temporales, las torcidas de ojo, las reuniones improvisadas, las borracheras, lo bailado, lo reído, la forma tan fácil como los amigos se ríen de nosotros y nos invitan a reírnos de nosotros mismos. Esa caricatura que hacen de uno, que te sirve como espejo para no tomarte tan en serio.

Ese saber que  no estás sólo.  


De pronto eso ya no está. Ha cambiado y ha mutado. Porque quienes le daban vida se han ido. El teléfono no suena para lo mismo. La agenda está como la calle, vacía a partir de cierta hora.   Ves el directorio de teléfono sin saber  qué nombre apoyar, ni qué decir. ¿Es que fulano sabrá que si yo no llamo no es que no lo quiero, es que yo soy así? Porque sabes que varias fronteras más allá hay alguien que entiende perfecto que tu distancia no es tu desdén.

Lo que más me duele es sentirme en este lugar cada vez más desierto.


Así que les pido, a todos ustedes, a mis amigos, a mi familia, si se van, vamos a jugar a GoodBye Lenin: Goodbye Caracas. Me van a decir que lo están pensando pero que no se han decidido. Me van a decir que celebre mi cumpleaños, cuando llegue me dirán que no fueron porque les dio dolor de barriga. Me escribirán para decirme que en tal mercado hay leche, no importa, cuando yo llegué tal vez no haya, pero le echaremos la culpa al gobierno. Me dirán que hace calor o que qué bello el Ávila hoy, porque en Caracas todo eso es verdad en algún momento del día. 

Me dirán que el periódico no dice nada. Que no pudieron irme a visitar por el tráfico. Que almorzamos la semana que viene. Que en estos días salimos a cenar. Me dirán que están viendo a dónde se van de vacaciones, pero que está duro conseguir pasajes. Me dirán que les encantaría estar en mi club de lecturas, pero que les queda lejos, igual me contarán del libro. Hablaremos vía Twitter, vía Facebook, vía Instagram como si estuviéramos aquí. Yo les pido monten toda la parafernalia de que no se han ido. Pídanle a alguien que prenda las luces de su casa, al menos de vez en cuando, y si yo paso por ahí les voy a escribir. Aquí estoy, no subas tengo un gripón. Con eso yo me alejo. Cuéntenme un chisme, como si estuvieran aquí, y díganme sí, que lo vieron con sus propios ojos. La gente dice mentiras todos los días, esas no salen tan caras. En serio que no. Díganme que planean una fiesta, que luego se cayó por cualquier cosa y de nuevo le echaremos la culpa al gobierno. 


Vamos a jugar a Goodbye Caracas. Tarde o temprano tocará ver la estatua del pasado caído volando por la ventana. Pero por ahora necesito que sea más tarde, este tsunami de adioses me está ahogando. 

34 comentarios:

Jennifer Avila dijo...

He releído tus líneas no menos de tres veces, se me han clavado como astilla en los ojos. Me han dado una angustia infinita de párrafo en párrafo, y hasta tuve que llamar a mi perro para que me acompañara a leer el final, sabía que iba a doler.

Confieso que todas tus publicaciones siempre me dejan un buen sabor de boca, me divierten, eres fantástica narradora. Hoy, consigo demasiada verdad en tus palabras, demasiado reconocimiento propio. Se me revolvieron los afectos y las despedidas que me pertenecen.

"Goodbye Caracas" nuestra realidad. Que poquito vamos siendo.

Frederico Nagib dijo...

Lindo y triste.

Argelia dijo...

Banda sonora para este post :'(
https://www.youtube.com/watch?v=ABODpZpbSeA

Kristin dijo...

No te conozco... pero me hiciste llorar.

Mónica ghamra dijo...

Cada palabra, cada sentimiento lo siento como propio, primera vez que te leo, porque me lo mando mi hermana que vive en Caracas y yo en Madrid... Y definitivamente esto es lo que siente cada vez que hablamos. Que tristeza tan grande

Anónimo dijo...

:(

Anónimo dijo...

EN lugar de jugar a los adioses juguemos a que nos importa la gente y preocupemonos por establecer verdaderos vinculos afectivos, dejemos aunque sea por cinco minutos, de quejarnos TAAAAAANTO

Anónimo dijo...

Mientras más drama le agregues y le inventes, mas dificil y triste será. ..si quieres irte, haz que suceda, si no, no te quejes y haz que funcione, la gente que describes esta buscando vivir algo distinto al caos, no seas egoísta y deja el show

Anónimo dijo...

Muy bueno, triste la realidad del venezolano, esto fue lo que nos tocó vivir. Saludos el organizador del poker night

Anónimo dijo...

Qué melodrama. Se han ido un montón de amigos y familiares pero la vida sigue, y lo más sano es aceptarlo. Adáptate, de lo contrario vas a estar sufriendo toda la vida.

Manuela Zarate dijo...

Gracias a todos por sus comentarios. Jennifer, se me salieron las lágrimas al leerte. No me pude contener. Realmente no fue mi intención. Sino lo que siento al ver tanta gente querida irse. La distancia duele, aunque ya habrá momento para el reencuentro.

A un Anónimo, en ningún momento pienso en pedirle a la gente que no se vaya. Y no es por egoísmo, lo veo como algo duro que le cuesta tanto al que se va como al que se queda. Toma mucho coraje decidir irse. No es fácil. Y no descarto que yo misma lo haga.

Entiendo que este tema tiene implicaciones distintas para todo el mundo. Y cada quién lo asume como puede. A unos les cuesta más que a otros. Claro que la vida sigue y habrá momento para el reencuentro, pero uno tampoco se puede forzar.

Es duro. Hay que asumirlo para poder pasar la página.

Manuela Zarate dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Gracias por responderme, tomar la decisión es fácil, solo tienes que Lanzarte a la aventura y abrir tu mente, si estas Pensando antes de tomarla lo duro que va a ser entonces se te hará más difícil, imaginalo como un nuevo aprendizaje. Lo difícil es mantenerse afuera y entender que tienes que dejar todo lo que te bloquea atrás. Yo me fui y he visto personas que por estar añorando y dramatizando el hecho de que se fueron y lo que dejaron atrás no logran ver lo que tienen delante y no logran adaptarse. Saludos

Tuweb Venezuela dijo...

Definitivamente los sentimientos son encontrados y no se puede mandar sobre ellos

Rudi dijo...

Respeto tu punto de vista. Mas creo que tu despotismo no es aceptable. Si no te gusta bien, entonces déjalo pasar.....y si no vas a decir algo bueno es mejor callar.

Anónimo dijo...

Esto duele y mucho,sabes a quién le duele más? a los que como yo pertenecemos a la tercera edad, con un hogar constituído desde hace 47 años que se cumplen hoy, y que hoy está, solo... los hijos dispersos y la incógnita del porvenir, más solos y más viejos, tristísimo...

Danna dijo...

Yo lo he leido y me dio de todo, mi mama lo ha leido y ha llorado, justamente estamos en la fase de para donde me voy, como me voy , cuanto tenemos q ahorrar para irme. Esto es algo demasiado duro para ser ignorado.

Anónimo dijo...

Tu hijo no se ha ido, ni tu sobrino, ni tu vecina verdad idiota?

Anónimo dijo...

Donde vives? Te ha tocado tomar esa decisión? Porque a mi si, y no es tan fácil como lo dices...

Anónimo dijo...

No nos insultemos asi, esta persona tiene un punto de vista diferente, tal vez no se le ha ido nadie importante hasta ahora q le haga falta para al menos vivir uno de los párrafos de la lectura y no es quejarnos, es dejar de ser los conformistas en lo q nos hemos convertido y cada dia más, juegan a los q le da la gana con todos nosotros y no nos importa hacer mil colas y q nos roben un millón de veces, los q no se la calan más se van y punto, los q tenemos esperanza aqui estamos, tal cual, planificando a ver si tenemos q algún dia tomar la decisión....

MARINA FLEITAS dijo...

Nunca me han gustado los ANONIMOS porque soy frontal y siempre "doy la cara" ...los comentarios "alegres" son, en su mayoría, de anónimos ...es un hermoso escrito sobre nuestra realidad y la entiendo porque tengo dos hijas, una ya se fue y la otra está planeando hacer lo mismo ...para mí el tiempo de marchar ya no es posible por lo que seguramente voy a vivir el contenido del escrito en carne propia ...

Sharif Sanchez dijo...

Tengo más de un año que me vine a Orlando y hace dos dias nació mi primera hija, aqui estoy con mi esposa adolorida y solo mi mamá consiguió pasaje. Es triste no poder compartir esta felicidad con mis hermanos mi papá mis sobrinos y sobre todo mi esposa no pudo recibir el abrazo de sus padres al darle su primera nieta... pero como me dijo mi padre te prefiero lejos pero vivo y feliz que tenerte en un cementerio cercano.

Jaqueline Pérez dijo...

Triste realidad la que la que nos toca vivir...me ha tocado en mi esencia pura! lo vivo cada día! tengo un hijo que ya partió desde hace 7 años...y lo extraño! lo amo! me hace mucha falta sentir sus abrazos...pero le digo siempre Prefiero extrañarte que perderte! es duro; pero es la verdad...y ya cerca....dentro de pocos días...otra hija partira en búsqueda de sus sueños y seguridad....cosas que acá no se puede ni imaginar cristalizar...también le diré lo mismo cada día con mucho dolor, pero con fortaleza y mi pasión innata en apoyar cada paso y meta que se proponen...porque los quiero Vivos y con una mejor calidad de vida! ...y así...poco a poco...todos se me irán...y yo seguiré sintiendolos cerca y lejos al mismo tiempo...pero segura de que estarán MEJOR que acá. Mil bendiciones para ti Manuela Zarate...es totalmente cierto, asertivo tu texto. (Jaqueline Pérez Jiménez) Un abrazo.

Leisy dijo...

Ayer se fueron tres amigos. El 09 de octubre próximo se me va un sobrino (el segundo hijo que no parí) y a quien nisiquiera podré despedir en el aeropuerto porque estaré en otro país con mi esposo tramitando nuestras visas de residentes. Los malditos pasajes están tan escasos y costosos, que era eso o nada. Es un drama horrible, sí, y que lo sea no me detuvo. Pero duele. Duele mucho.

Esmeralda dijo...

Excelente escrito por real, sin embargo pienso que con cada venezolano que deja el país el régimen comunista gana un punto y con cada venezolano que se queda la Venezuela democrática y soberana gana un punto. Sugiero que no nos quejemos tanto y nos preocupemos por ver no como salir del país sino como luchar para salir de este comunismo. Recuerden lo que pasó en Cuba todos la abandonaron y Fidel tiene 50 años asesinando a su pueblo.

amo a los golden dijo...

Hay comentarios de anónimos que dicen No se quejen tanto! No me parece! ya que hay cosas que aquí en esta país podrian ser distintas y maravillosas, sin embargo hay personas ciegas que actúan como focas y se conforman con lo poco que tenemos, vivimos en el caos, en la escacez y en la frustración y los que por una razón u otra no podemos migrar tenemos que sumergirnos en este caos incontrolable y sadico en el que estamos viviendo. Triste por esos ciegos que le apuestan al caos. Excelente reflexión Manuela de verdad me toco el corazón y me hizo pensar en todos mis amigos y familiares que lamentablemente no supe mas. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Yo vivo afuera desde hace 6 años. . Con todo lo que pasa en Venezuela es fácil tomar la decisión. . Lo difícil esta en luchar afuera y en no tener que regresarte

Marghe dijo...

No soy seguidora y por un enlace de una amiga llegue hasta este fantastico post, que me revolvio el alma.... me dejo un sabor amargo en la boca, cuando estoy a pocos dias de realizar un viaje para ver como son las cosas para irnos de aca... y hasta el momento no habia tenido conflictos respecto a eso... pero lo que escribiste me movio todo...

Anónimo dijo...

De verdad que eso le paa a uno cuando esta en el extranjero. cuando piensas en Amigos,Familiares y enemigos de infancia ( fueron enemigos ( pellenban por tonterias) y hoy grandes amigos).

Anónimo dijo...

Antonio Contrisciani. Lo que has escrito es la realidad. Yoe fui hace 11 años y no me arrepiento de nada. Es duro, dejar a la familia, los amigos, tus comodidades. Etc.. todo depende de las espectativas que te hagas. Las mías eran muy básicas y me acostumbre enseguida igual que mi mujer y mis dos hijas. Si crees que migrar es un paseo, te equívocas. Hay que hacerlo con cabeza y no añorar lo que dejas atrás. Es una nueva etapa en tu vida y en tu familia. Yo no regreso, lo siento pero es así. Yo marche, cacerolie, proteste y me canse y por mis hijas y mi familia me fui.

Anónimo dijo...

Yo me voy a ir con mi pareja Yannet de Venezuela, ya no me importa quedarme aqui porque todo es hostil, sobre todo para las personas de mi condición sexual. Elida Aponte Sanchez

Anónimo dijo...

Buena!

Anónimo dijo...

Camara de verdad le digo deja de ver tanto Woody Allen, el existencialismo es bueno pero para definir no para ahogarce. consolida y camina.

Anónimo dijo...

Te felicito, escrito con mucha sensibilidad. Creo que es duro para los que se van como también es duro para los que se quedan. Ambos sentimos la perdida, con la diferencia de que el que se queda se queda con lo conocido y el que se va, va a un vacío y tiene que crear todo de nuevo.
Con la Venezuela de hoy, nadie gana, ni los que se quedan ni los que se van!!