jueves, 6 de noviembre de 2014

Héroes y Sobrevivientes

Me estoy leyendo un libro de Javier Cercas para el círculo que coordino en La Sopa de Letras  y debo decir que aunque ha tenido momentos fascinantes, la experiencia ha sido dura. El tema de esta lectura es no dejo de medir, en la medida de lo que cabe, los paralelismos entre España y Venezuela. Tal vez en la forma no tenga mucho que ver una cosa con la otra. No se pueden buscar la similitudes como quien trata de hacer una copia al carbón. Pero siempre he pensado que la historia de otros países también nos ayuda a entender la nuestra, y a veces me gustaría que mucha gente, tanto ciudadanos de a pie como líderes políticos leyeran libros como este. No es para usarlos como manual de operaciones, sino para reflexionar sobre ellos.

No he terminado el libro, así que todavía puede Javier Cercas decir algo que cambie mi opinión, que genere en mí otra reflexión u otra pregunta. Sin embargo, como es el segundo de sus libros que leo y el tema también es histórico no puedo dejar de ver las mismas ideas dando vuelta en mi cabeza y de sentir el mismo dolor que de cierta forma trasciende las páginas y da vueltas alrededor de mí, como quien dice que lo que sucede en esos libros se siente cerca.

A medida que veo las actuaciones de esos hombres no dejo de pensar en mi papel dentro de todo esto. A veces uno tira la toalla y se deslinda de todo pensando que cambiar el mundo es algo que no es responsabilidad de uno. Y es cierto, la verdad el mundo la cambian pocos hombres. O eso creemos. No sé. Esa respuesta todavía no la tengo. Quizás la verdad termina siendo un concepto más Aristotélico, depende y está en algún lugar del medio. El caso es que cambiar el mundo o liberar un país como propósito termina siendo vacío. Creo que estas cosas terminan por darse de modo casi accidenta, por el camino hacia objetivos más concretos.

Ese libro me deja pensando sobre el heroísmo, pero también sobre un grupo en el que nadie piensa y que también es igual de necesario: Los sobrevivientes.

Siempre me había imaginado al héroe como el que kamikaze, el que se lanza sin medir, ni mirar a los lados, casi sin pensar en el futuro, ni siquiera en sopesar el sacrificio. Pero ahora he entendido que el heroísmo no es eso. No es eso para nada. Héroe es el que logra mantener la fidelidad a sí mismo. El que no lo cambia la situación. No se amarga, no se amilana, sigue adelante, lucha, tal vez lo pierde todo por el camino, incluso la estima de quienes más valoraba. Es el que no se detiene y enfrenta al miedo.

Los sobrevivientes, a veces confundidos, temerosos. Tal vez en algún momento se amilana. Tira la toalla. Se confunde, no sabe qué hacer, si seguir caminando hacia adelante, o detenido en un solo sitio mira a su alrededor. Observar. Respirar. Quizás se enfurece y se propone hacer algo drástico. Traga duro. Y luego reconoce que ese algo drástico es no desfallecer, pero seguir en silencio.

Quizás, estas dos categorías se toquen. En el fondo, todo héroe tiene de sobreviviente y viceversa. He llegado a pensar que nos exigimos demasiado y lo hacemos de los demás. Mirando lo que hemos vivido como sociedad creo que llegamos a rozar lo imposible. Hemos caído bajo y tenemos responsabilidad, pero también es cierto que nos hemos mantenido aquí y que hay parte de nuestro fuero interno que se ha mantenido intacta.

Creo que tenemos que reconocer lo que hemos vivido y el mérito que hay en muchas de nuestras acciones. Dejar el papel de víctimas, de que nos falló la historia, el tiempo, el momento y el lugar de nacimiento, la educación, la política, el poder, el vecino.


Siento que estoy muy lejos de una respuesta en realidad, pero muy cerca de una pregunta. ¿Quiénes somos en la historia? Y creo que a partir de todo lo que hemos vivido y la forma cómo lo hemos hecho a través de la tecnología, quizás llega el momento de redefinir a los héroes y de darle un nuevo valor al sobreviviente, y de reconciliar el pequeño papel que jugamos todos en la grandeza de un país que como diría Séneca no amamos por otra razón más que porque es nuestro.