lunes, 30 de junio de 2014

Día 21 - Tu canción favorita



Hace unos años en el taller de Roberto Mata escogieron una foto mía para la foto de la semana. Junto a la publicación de la foto iba una entrevista y entre las preguntas pedían una canción. Yo puse The Show Must Go On, de Queen. Sin duda una de mis canciones favoritas y un mensaje de resiliencia que me gusta mucho. Uno de los renglones de esa canción es de mis poesías favoritas:

My soul is painted like the wings of butterflies, 
Fairtales of yesterday will grow but never die, 
I can fly, 
My friends. 

(Mi alma está pintada como las alas de las mariposas,
Cuentos de hadas de ayer crecerán pero jamás morirán,
Puedo volar,
Amigos míos).

Sin embargo mi canción favorita en realidad es de Tracy Chapman. Se llama Remember the Tinman. (Recuerda al hombre de hojalata). Es larga y preciosa. Lenta y triste. Habla sobre esos corazones que se arman de defensas para no dejar entrar. Habla sobre alguien que como el hombre de hojalata se ha quedado sin corazón y al final Tracy Chapman dice: remember the Tinman, who found that he had what the thought he lacked. Remember the Tinman, go find your heart and take it back. (Recuerda al hombre de hojalata, que descubrió que tenía lo que creía que le faltaba. Recuerda al hombre de hojalata, ve a buscar tu corazón y recupéralo).

¿Qué tipo de princesa escribirías?




Me reúno con las maestras del grado de mi hija y están planeando una mañana diferente porque este trimestre han estado trabajando Cuentos de Hadas. Me ofrecí de voluntaria para ayudar porque me fascina y el tema y además sé que es importante participar en el salón de los niños. Mi idea genial: 

“Yo puedo hacer un show de títeres.”

En el momento me pareció grandioso. Ahora no tanto. Es que sé que si hay algo complejo es escribir para niños. No lo voy a negar. Me da terror que terminen viéndome con cara de aburrimiento y que no cumplir con sus expectativas. Por otro lado también sé cuáles son las cosas que realmente hacen que un niño levante la mirada y escuche.

Es cuestión de trabajar con inteligencia y no subestimarlos.

El tema tiene que ser cuentos de hadas, porque eso es lo que están usando este trimestre para aprender. Hay énfasis en las princesas porque a las niñas les encanta. Afortunadamente las maestras han sido relativamente amplias con los varones, y con aquellas niñas que están menos interesadas en el tema. A mi hija le gustan, aunque no soy de esas mamás que lo promueven y aguanté lo más que pude para que viera las famosas películas.  

Hoy en día en mi casa hay princesas por una sencilla razón: a mi hija le gustan. Yo las detesto. Yo también fue una niña de princesas, no lo voy a negar, pero dedicándome a lo que me de dedico entiendo perfectamente el peligro en ofrecerle a los niños como único menú cultural el desastre de personajes de Disney. Lo siento por Cenicienta y sus compañeras, pero francamente creo que seguir con este tema en que las mujeres se sientan a esperar a que un hombre les resuelva la vida, no es lo más sano. Claro que entiendo, si mi hija termina por ser así no puedo demandar a Disney, la culpa será mía, después de todo no puedo pasarle la responsabilidad de la crianza al televisor. Yo quiero buscar un equilibrio entre lo que a ella le gusta y las opciones que hay afuera, la diversidad del mundo, y lo que quiero que vea. Hay opciones. A uno le pueden gustar muchas cosas y una princesa puede ser mucho más de lo que dice Disney.

Ciertamente los cuentos de hadas están tratando de adaptarse. Quienes hemos visto Frozen lo sabemos. Aunque todavía creo que las productoras se van por lo seguro porque son un negocio. En Frozen al final la princesa no se casa con el príncipe y la protagonista es más moderna que otras princesas, pero siguen siendo flacas, de ojos enormes que bien pueden salir en el carruaje directo a un concurso de belleza porque incluso, la misma Elsa cuando canta Let It Go, no sólo se suelta el moño sino que se opera las tetas y se raja el vestido. No quiero caer en un tema de moralizar. Mi tema no es con las tetas operada, es que me gustaría ver junto a la princesa flaca y tetona una de otro color, tamaño y contextura, más real, porque en realidad ¿cuántas mujeres son flacas y tienen tetas enormes de collar naturalmente? Presentar eso a los cuatro, cinco, seis, doce, trece, para que ellas esperen eso en la adolescencia, de nuevo, no es lo más sano. Allí es donde los padres tenemos la responsabilidad de guiar. No es condenar, ni censurar, creo que esa actitud tampoco genera respuestas buenas, es ofrecer. Yo sencillamente quiero, una vez más,  que mi hija tenga opciones.

Así que aquí me encuentro. Tengo que escribir para un salón de niños y niñas una obra de títeres, o adaptar una existente -eso es también una opción-. Así que tengo que pensar en cómo quiero que sea esa princesa. Qué atributos ponerle. Físicos. Espirituales. Dónde va a vivir. Cuándo. Por qué. Qué obstáculo tendrá que superar. No necesariamente los tiene que superar sola, después de todo, una pareja, sea un príncipe, un amigo, una mascota, un dragón, quién sea, no es malo. Tampoco quiero irme al otro extremo. Se puede enamorar. Se puede besar también. Tampoco quiero escribir desde una isla llamada la Tierra del Tabú. Pero sí es el momento de trabajar en algo distinto. De tomar un paradigma y tal vez no romperlo, vamos a no ponernos tampoco en empresas demasiado caballerescas, pero sí de ampliarlo. De darle cabida a otras ideas.


La responsabilidad es grande. Estoy pensando. Y como buena princesa, mujer que todavía trata de superar (lo reconozco) su propio Sindrome Blancanieves pido ayuda. ¿Qué se les ocurre?

miércoles, 25 de junio de 2014

Día 20: La última canción en orden alfabético en tu iPod



Otro disco que llega a mí por el Educador Musical. La verdad este disco me encanta. Quizás no es el disco que revolucionó la música, pero tiene buen sonido y buenas letras. Me parece que varias de estas canciones serían ideales para la banda sonora de las cosas que sueño con escribir. Y cuando digo que sueño con escribirlas es que ya están en mi cabeza dando vueltas. No las escribo todas porque no me alcanza el tiempo, pero ahí voy. De esta canción lo que más me gusta es la intro. 

Hablando del Educador Musical, tuve con él esta conversación. Hay que amar al Educador Musical. Mensaje: 

EM: Peter Murphy tiene disco nuevo. 
Yo: ¡Qué bien! ¡Quiero escucharlo! 
EM: Te voy a hacer el favor de escucharlo primero, puede ser una real mierda y te vas a desilusionar. 
Yo: Ok. Gracias. 

Dos horas más tarde. 

EM: Demasiado dark. No te va a gustar. 


Lo escuché en iTunes y sí me gustó. Ahora, le pregunto, ¿Por qué él tiene que decidir las cosas que no me van a gustar? Siempre pasa lo mismo. Pasa lo mismo con Appart. Pasa lo mismo con She Wants Revenge. Aunque no pasó con Violente Feemes, porque me dijo, eso no te va a gustar y es verdad, no me gustó. 

Lo que si es cierto es que un día me dijo, tienes que escuchar este disco. Es que este disco eres tú. Es de un grupo que está sacando un disco nuevo este año por cierto, se llama The Pains of Being Pure At Heart. Esa recomendación y ese disco cambiaron mi vida. 

sábado, 21 de junio de 2014

Escritora / Reescritora

El camino con mi libro no ha sido fácil. Imagino que todo el que ha publicado ha pasado por esto. Estoy en esa fase en que tengo que trabajar el libro para publicar algo de calidad, y estoy trabajando en ello. Quizás no es la parte más romántica del oficio del escritor. De hecho, me encantaría sumirme ya en otras historias, pero ahora es que tengo que volver a ella para pulirla. Confieso que de vez en cuando me provoca borrarlo todo. Me pregunto si habré logrado mi objetivo. No es nada más escribir un libro por escribirlo, sino lo que está detrás de la historia. Escribo este post sin poder revisarlo porque voy tarde para una cita de trabajo. Sentándome con alguien a revisarlo, párrafo a párrafo. Reflexionando sobre los personajes, sus acciones, sus decisiones, su forma de ser, quiénes son y por qué y si todo cuadra. Si cuadra con el universo que yo les escribí. Mi meta es que al final de este proceso yo siga convencida que en un universo paralelo estas personas existen. 

Hay otros temas mecánicos. Hay cosas que tengo que ir cambiando con la asesoría de gente que me quiere y gente que se ha comprometido para ayudarme. Ya he tenido que cerrar algunas puertas, y no voy a mentir. Han caído caretas, he vivido algunas decepciones. Este libro me ha traído muchas sorpresas. Muchísimas. De mi vida personal, afectiva, de mi forma de amar, lo que está reflejado de mi propia vida detrás de cada personaje. También de cosas que he visto saltar entre la ficción y la vida real. Es todo muy raro. A veces entiendo por qué tantos escritores insisten en escribir sobre la relación entre dicción y realidad. 

El status de la novela en este momento es que la tiene en sus manos alguien a quien se la di un par de semanas. Estoy esperando su opinión. No espero que me llame para decirme que no existe otra escritora como yo en la tierra. Mi esperanza es más modesta: hace falta  mucho trabajo, pero vale la pena. Allí creo que estoy. De todas formas, sea cual sea su veredicto voy a seguir. 

Esta es mi vocación. Escribir y compartir libros. 

Ayer terminé La Ladrona de Libros y se los recomiendo. Ese libro no sólo me afectó desde el punto de vista humano, sino como escritora también. Al final Markus Suzak habla en los agradecimientos del trabajo de reescribir. Lo entiendo, porque yo estoy allí. Es la parte más dura. Casi diría que escribirlo fue pan comido. Pulirlo. Ahí está el detalle. 

Les dejo el link de mi blog de libros en caso de que deseen leer mis pensamientos sobre el libro: 

viernes, 20 de junio de 2014

Día 19: La primera canción en orden alfabético en tu iPod



Lamentablemente no hay mucha historia detrás de esta canción. Me hubiera encantado que saliera algo como, esta es la canción con que sueño tirarle un trago a alguien en la cada. La que le dedico a la vida cuando siento que todo esto es una aventura que se titula: Manu contra el resto del mundo. No. Esta es una de esa jugadas del aleatorio que uno no entiende. A veces nada tiene un significado. 

jueves, 19 de junio de 2014

Día 18: Una canción que te guste pero que no escuches mucho



Tenía trece años y mis padres me habían dejado en un internado. Una de mis amigas, Rachel, un día llegó con una película. Estaba enamorada de la película, enamorada del protagonista, enamorada de la banda, enamorada de la música. Tenemos que verla. No hay mucho que hacer en un internado en un fin de semana, aunque imagino que hoy en día se podría perder monumentalmente el tiempo en internet, pero en esa época tenías tres opciones: ver películas, leer o hablar con tus amigas. Mis fines de semana eran una mezcla de los tres. 

La película en cuestión era The Commitments. Apenas la vi entendí. Caí bajo el mismo efecto, me enamoré de la película, me enamoré del protagonista (fantaseaba que a la trama entraba un nuevo personaje la novia de Brother Rabbit, y esa era yo, ¿Qué haría una venezolana en Dublin y por qué se fijaría en ella el manager de una banda de soul? Eso era lo de menos, yo quería reescribir la historia para meterme dentro de ella), me enamoré de la banda, me enamoré de la música. 

No está de más decir que en algún momento recreamos esa parte de la película en la que todos cantan en un autobús Destination Anywhere, sólo que nosotros la cantamos en el campus del colegio en el que sentíamos que estábamos atrapadas, y que nuestra único misión en la vida era rebelarnos contra el mundo que por alguna razón desconocida no quería que nosotros perteneciéramos a él. Eso me lleva a pensar que la ironía más grande de ese internado es que allí aprendí lo que es la verdadera libertad, además de aprender una cosa más: a no aburrirme. 

Esta es sin duda una de mis canciones favoritas. Sí, creo que digo todo de cada canción que he colocado en esta lista. Cuando algo me apasiona no voy a medias, es lo único que puedo decir. 

Amo de esta canción, primero la voz de Andrew Strong, una voz que cómo quisiera tener, la interacción entre los instrumentos y las voces. La forma como poco a poco la canción se va construyendo hasta que llega a su climax. Son distintas capas, distintas texturas, y a medida que uno va escuchándola puede ir reconociendo ese lenguaje entre las notas y los instrumentos. Por ejemplo, el momento en que entra el saxofón. Además, está el tema, trata sobre la ternura con que se debe tratar a una mujer. La sensualidad que se exhibe en esta canción es tan delicada que es casi dramática. 

Y sí. Esta canción cuya versión más conocida es la de Otis Redding, y es una maravilla, la han versionado incluso atritas como Rod Stewart, Frank Sinatra y Cindy Lauper. Sin embargo, para mí, la de The Commitments es la mejor. 


Día 17: Una canción que te guste bailar



Hay un dicho: trabaja como si no necesitaras el dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo. Creo que de esos cumplo solo uno, el último. Yo bailo fatal, pero creo que lo hago como si fuera una de las coristas de Jennifer Lopez. Me encanta bailar. Además me gusta bailar todo tipo de música. Confieso que no me gusta bailar una canción de los Rolling Stones como si fueran regeattón. Sé que conocen este tipo de personaje. Cierto, no debería ser este el post en el que juzgo a otro por cómo baila. Menos yo, Doña Dos Pies Izquierdos, pero lo aclaro porque ese es el único estilo que no me gusta, prefiero el más relajado, el que es como Elaine Benes en Seinfeld. 

Sinceramente creo que no hay mejor sensación para el alma que bailar una canción que uno canta y que uno siente. La música se vive de distintas formas. Sin embargo cuando yo bailo una canción que me gusta siento que me invade la alegría y que estoy disfrutando de la vida. Así sea de esas canciones que me pueden costar mi relación con el Educador Musical. Lo cierto es que la música da para todo. 

Ahora esta canción para mí es muy especial. No sólo porque tiene dueño, sino por algo muy particular. Yo crecí al lado del lugar donde Oscar D´León y su orquesta tenían sus oficinas. Allí ensayaban constantemente. A veces iba y los escuchaba a plena tarde. No me gustaba la salsa. No voy a decir que bailaba en el patio escuchando esta música porque no era verdad, para mí era un sonido más de la ciudad. La música que viene de la casa del vecino. No sé si alguien se quejó alguna vez, porque en este mundo hay para todo, pero sé que de mi casa nunca fue. Jamás hicieron escándalo de noche. Sólo era por las tarde. 

Nunca lo vi. Nunca hablé con él. Sólo escuchaba y de vez en cuando veía salir los camiones de un portón azul, imagino que saldrían de gira o irían a algún evento. 

En cierta forma siento que hay algo muy íntimo que me une a Oscar D´León. Lo considero un gran músico, un hombre trabajador y sencillo que me regaló el privilegio de esa música que en su momento no supe valorar por la edad. Hoy en día es un recuerdo muy preciado, y siempre que vuelvo a él regreso a mi infancia. 

Eso sin mencionar, que cuando el dice con toda su alma, llorarás y llorarás, ¡Te lo juro que sí! Yo lo acompaño con el alma. 

No soy muy buena, pero cómo me gusta bailar salsa, y cuando lo hago, lo hago como si no me estuvieran viendo. Es la mejor sensación del mundo. 


Manu en TV






Ayer tuve la fortuna de participar en el programa 24 Minutos de TV Familia, para hablar del Círculo de Lectura Ama-Gi y de otras actividades de promoción de lectura. Los invito a ver el programa hoy a las 8:00 pm, canal 117 de Direct TV. Mil gracias a Gustavo Reyes, a Alejandro Reyes Anzola y todo el equipo de 24 Minutos por esta oportunidad de compartir proyectos y sueños de construcción de país. La Venezuela que queremos la vamos a hacer a punta de esfuerzo. Aquí estamos y aquí seguimos. 

martes, 17 de junio de 2014

Día 16: una canción con la que hayas llorado.




La primera canción que me viene a la mente con el tema del día de hoy es Remember the Tinman de Tracy Chapman. No la voy a poner, entre otras cosas porque ya Tracy está en esta lista, y aunque esa es mi canción favorita, lo cierto es que me gustaría poner otra. 

Otras dos canciones que me remueven muchas cosas revivieron para mí con La Ventajas de Ser Invisible. Un día estaba con el Educador Musical, la canción sonó y él me dijo, estás en el techo de un carro con los brazos abiertos, ¿verdad? Sí. La verdad, lo estaba. Quizás esa es una de las cosas que más amo y que más odio de esa película, que usó dos canciones que prácticamente son sagradas: Heroes de David Bowie y Asleep de The Smiths. Las dos me han hecho llorar. En contextos distintos, por emociones distintas y mucho. 

He lloraron con muchas canciones, con muchas bandas, en determinados momentos, cada uno con su significado. Elefante, acompañó un momento muy duro de mi vida. Los primeros renglones de El Abandonado tienen una imagen muy fija en mi cabeza, "anoche pude ver cuando te fuiste, solito me quedé y no dije nada, tal vez esta canción te suene triste, pero me está llevando la chingada". No es lo que uno pensaría, no se iba con las maletas, se iba con otra cosas. Pedazos de mí. 

Quizás esta canción, De la noche a la mañana, encierra muchas de las cosas que he querido decir pero no puedo. Al menos no abierta y directamente, sino que van quedando escondidas tras las cosas que voy tejiendo con la ficción. 

A veces pienso en situaciones que viví. En las cosas que he superado. En cómo algunas personas juzgan a los demás por tomar ciertas decisiones, o por tomarlas, lo fácil que se ve la vida de los demás desde afuera, lo sencillo que es todo cuando no son tus pies, ni tus manos, ni tus ojos, ni tu alma, y "se detiene el tiempo en tu cara, y se te acaba el cuento de hadas, y se te mueve el piso, el cielo y no sabes ni cómo te llamas. Y sientes que la Virgen te habla, sientes que el silencio te embriaga, y quieres gritar y gritar y gritar y no encuentras palabras". 

Así justifico algunas de las cosas que viví. Así las sentí. Una pérdida total de la identidad. A veces pienso y digo no, esa no fue mi vida. Tal vez hay cosas que vivió un personaje inventado por mí. Que vi como en alucinaciones, y que es quien toma el control cuando escribo. Pero de vez en cuando lo que me gusta es cantar sobre algunos artistas. Y sí, abrir las alas, y declararme un héroe, pedir algo de sueño, o sencillamente decir al ritmo de alguna melodía que así es la vida, sin demasiadas explicaciones, porque sencillamente no las hay. Los lugares comunes son comunes por algo. 

lunes, 16 de junio de 2014

Hoy es un día para recordar esta cita. Tal vez la más importante de mi vida. Se la dedico a María Corina. 

"Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho...
Los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones...
Nuestros enemigos más fuertes, el miedo al poderoso y a nosotros mismos...
La cosa más fácil, equivocarnos...
La más destructiva, la mentira y el egoísmo...
La peor derrota, el desaliento...
Los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor...
Las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén."

En los días más importantes le agradezco a mis padres habernos dado enseñado una interior. Agradezco que los valores y los principios que nos inculcaron. Agradezco que nos hayan colmado de coraje y firmeza. Que nos hayan enseñado a valorar lo que realmente importa en la vida y a seguir nuestro camino con convicción y aplomo. Agradezco que nos hayan enseñado el honor y el compromiso. Aquí estamos de pie. Cada quien con su lanza, para defender desde los valores el país que queremos, el de la inclusión, la paz, la tolerancia y la libertad. Donde hay amor no hay miedo. Y el amor por Venezuela es infinito. 

Día 15: Una canción que te encante cantar




No hace falta hablar mucho sobre la maravilla que es Led Zepellin. Su poesía, sus melodías, sus instrumentos, la voz, la inigualable voz de Robert Plant y la pasión que todos los integrantes le ponen a su música.

Led Zepellin fue de esas bandas que cambió la historia de esas músicas. La primera gran banda, y todavía hay quien dice que ya con la edad que tienen los integrantes de The Rolling Stones y Aerosmith no hay quien herede esa grandeza.

A veces después de escribir me pongo los audífonos y canto canciones como esta. No quiero ni imaginar lo que escucha el resto del mundo, y pido perdón a mis vecinos.

No lean más.  Hagan este ejercicio: poner esta canción a lo máximo del volumen e intentar convencerse de que uno es Robert Plant, tomar una guitarra invisible en las manos, y dejarse llevar por esta canción que habla de volver a las bases.

It's been a long time, been a long time, 
Been a long lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time. ooooooo....aaaaaaa!!!!


Día 14: Una canción que te recuerde a tu pareja



Mi esposo es un ingeniero de sonido que se equivocó y estudió administración. Todavía de vez en cuando le digo, que si algún día se quiere meter en el instituyo yo lo apoyo. Toca guitarra, pero no lo hace delante de nadie, ni lo sabe casi nadie, y la única vez que me he dejado verlo haciéndolo me quedé sin habla. La música tiene una gran presencia en nuestras vidas. 

Casi podría decir que nuestra relación se basa en música, o que nos hablamos con música a veces más que con palabras, o que hay tantos momentos que hemos vivido que quedaron más marcados por lo que escuchábamos que por lo que hacíamos, o decíamos. Yo todavía recuerdo cuando le dije que me gustaba Lars Ulrich y se me quedó viendo con una cara de "eres la persona más sospechosa que he conocido en mi vida" y luego me soltó uno de esos cumplidos que él suelta, así de pronto, como un trueno: tú si eres inteligente, no te vayas aburrir de mí. Era la segunda vez que salíamos. 

El día que decidimos casarnos también salió una canción casi de la nada. No la pusieron en un restaurante, ni sonó en un taxi. Después de acordar casarnos, de la forma más casual y beber demasiado alcohol, salimos corriendo del lugar. Estábamos en París. Corríamos como si alguien nos estuviese persiguiendo. Realmente no sé porqué corríamos. Sólo corríamos. Y de vez en cuando nos parábamos a tocarnos los vasos que estaban por estallar, con las digestiones cortadas, sin poder parar de reír, y de pronto, como si estuviésemos en Pamplona y hubiesen soltado los toros, arrancábamos a correr de nuevo. Al llegar al lugar donde nos estábamos quedando él puso una canción y lo declaró, esta es nuestra canción. Rock de los 80. Una de las bandas de la vieja escuela. De chiquita mis hermanas la escuchaban en el carro. A mí me encantaba esa canción. Nuestra canción. 

Sin embargo no la voy a poner hoy. Porque esa canción se ha vuelto la garante de ese momento mágico. Entonces pensé en una que me parecía perfecta, porque siempre me ha hecho pensar que así se define nuestra relación. Sin embargo es una canción que nos ha traído discusiones musicales, porque la primera vez que se lo dije me miró con ese desprecio con que miran los intensos musicales cuando los novatos decimos algo que está totalmente fuera lugar. Yo le dije, sabes una cosa, una canción que me hace pensar en nosotros es Nothing Else Matters de Metalica. Se me quedó viendo y me dijo, a mí eso me parece una ladilla, es extremadamente "pangola". Acto seguido me dijo que si me gustaba Lars Ulrich la que tenía que escuchar era One y pasó a contarme toda la historia del soldado reventado por las atrocidades de la guerra, la metralleta, la batería, el heavy metal, la rabia. Y cada vez que he mencionado Nothing Else Matters él me dice que bandas de heavy metal haciendo baladas es lo peor es que ha escuchado. 

Yo sigo amando la canción, y sigo pensando que esa canción define nuestra relación. "I never open myself this way, life is ours, we live it our way, all these words I don´t just say, and nothing else matters. Trust I seek and I find in you, everyday for us something new, open mind for a different view, and nothing else matters". Esa última frase es muy importante, porque sé que no ha sido fácil apoyarme en mi carrera como escritora. Hay que tener la mente muy abierta, y agradezco tanto el apoyo y la admiración. Las palabras. ¿Y qué hago si esta novela es una mierda, nadie la lee y me va fatal? Pues te sientas y escribes una que no sea una mierda. 

Ayer en el desayuno  le conté de las canciones. La de hoy tiene que ser una que me recuerde a ti, voy a poner Nothing Else Matters de Metalica, ¿qué te parece? Estaba recogiendo los platos, así que levantó los hombros y me dijo, si te gusta. Yo sé que no te gusta y que te parece una mierda pangola. ¿Y qué importa lo que me parezca? Es una canción que te recuerde a mí, si esa canción te recuerda a mí está bien. Entonces añade, no tienes que buscar una canción que te recuerde, que a mí recuerda que esa canción te cuerda a mí. Me río. Es como complicado, pero entiendo perfectamente. 

Así que digo tiene razón. El recuerdo es mío. 

Sin embargo a medida que fue pasando el día me dije que esa no era la canción. La canción que realmente me recuerda a mi esposo es esa que nombró cuando le pregunté -no hace mucho- ¿Cuál es tu canción favorita? Se quedó pensando, para mí la canción perfecta es...

Esa canción me recuerda un concierto al que fuimos juntos. También en París. Conseguí las entradas casi por error, y la experiencia fue tan nosotros que casi dio asco. Él escuchaba la música y me recordaba que él no va a bailar, va a escuchar y yo me hacía amiga de la gente de los asientos aledaños para poder abrazarme a ellos y cantar, porque yo vivo la música desde otro ángulo. Fue una de las mejores noches de mi vida. No corrimos de regreso a casa, pero caminamos con una sensación de que habíamos visto a algo importante. Habíamos visto Bono, y nos habíamos llenado de tanta humanidad que sentíamos que teníamos que conquistar el mundo, no para hacerlo nuestro, sino para cambiarlo. 

Y finalmente, tengo que poner esta canción, porque en un momento dado, estudiando para mi libro un día le pregunté: ¿Qué le dirías Bono si algún día te lo encontraras por la calle? Su respuesta: This street has no name. 


sábado, 14 de junio de 2014

Día 13: una canción que te recuerde un amigo que ya no está en tu vida




Una historia un tanto extraña. Una época de mi vida en que estaba muy perdida. Una persona que yo pensé estaría ahí para mí. Luego, cuando las cosas comenzaron a salirme bien, cuando en vez de soltar la otra mano para caer en el hoyo recuperé la fuerza para intentar salir, la amistad comenzó a fracturarse. Juicios. Comentarios. Como si la vida fuese una competencia.

No soy una persona competitiva en general. Aunque a veces me dejo llevar por un mundo que quiere convencernos de que esto es un todos contra todos, yo no lo creo así. Creo firmemente en que la gente que va derecho y se esfuerza logra lo que quiere, lo que no implica que no haya sacrificios que hacer. Ni esquinas por las que girar, gente que dejas atrás, caminos que no tomas, muchas cosas que dejar ir.

Yo soy muy abierta y tengo todo tipo de amigos. Hago mi mayor esfuerzo por no juzgar. Lo que me molesta es la gente deshonesta y la gente que usa a los demás, que deja que la envidia y el resentimiento se interponga en cada camino en su vida. Me he dado cuenta que esa gente, aunque tenga muchas cosas materiales siempre está vacía. Nunca tiene nada bueno que ofrecer, ni que decir, siempre está viendo qué criticar y te juzga.

Es triste ver cómo alguien en quién confiabas de pronto te da la espalda. Te usa. O peor, se quiere meter en tus sueños, o para vivirlos por ti, o para aprociarse de ellos. Yo con esas cosas soy implacable. De resto no me importa, ni la condición social, ni el color de la piel, ni el credo religioso, ni la orientación sexual, como le digo a mi hija, lo que importa en la gente es el color del corazón.

Esta canción me recuerda una persona cuyo color de corazón no supe ver.


Uno de mis defectos es que confío demasiado en la gente. Esto tiene un precio. 

viernes, 13 de junio de 2014

Día 12: La última canción que escuchaste.





Hoy no tengo mucho tiempo para escribir, y creo que esta parte del ejercicio es la más fácil. Simplemente ver qué estaba sonando y listo. La última canción que escuché, que realmente escuché sin contar la porquería que sale por la radio, ni la atroz canción del Mundial, fue Broken Promise de Placebo.

Hay una razón para ello. Tiene que ver con mi tercer libro, en el que estoy trabajando desde ya. El tema está dentro de esa canción.


Todo mi trabajo está basado en poesía y música. Creo que de allí ya no hay vuelta a atrás.

jueves, 12 de junio de 2014

Día 11: Una canción de la Banda Sonora de tu película favorita


Mi cultura cinematográfica es bastante escasa. No soy de esas personas que se sabe directores y todos los detalles de una película. Me enfoco en la parte narrativa más que todo, aunque desde que estudié algo de fotografía me fijo en otras cosas y detalles de la parte visual. Colores. Composición de tomas. Aunque eso no hace un experto, simplemente aprecio las cosas de otra forma, como sucede con el arte a medida que uno aprende y experimenta cosas.

No tengo una película favorita a muerte. Sin embargo, la primera que me vino a la mente, sobre todo al tener que relacionarla con una canción fue The Breakfast Club (El Club de los 5). La vi por primera vez en el internado. Mis amigas americanas insistían en esta película que ya tenía por lo menos diez años en ese entonces. La vi una vez y quedé impactada. La veíamos todo el tiempo. Hasta el punto de aprendernos partes.




Esa película es genial. Es sobre un grupo de adolescentes que el director de un colegio deja castigados un sábado por distintas razones que se van descubriendo a lo largo de la película. Encerrados en la biblioteca él director les pide que escriban un ensayo que explique, ¿quién crees que eres?

En realidad el argumento de la película es justamente el intento de los personajes por responder esa pregunta. Cada uno de ellos, son cinco, representa un estereotipo, el deportista, la popular, el nerd, la rara, el delincuente. Poco a poco van saliendo a la luz sus historias y creo que una de las cosas que más me gsuta, es que a pesar de las diferencias van consiguiendo puntos en común. Cada uno en la lucha por ser alguien distinto y a la vez pertenecer a algo, a un grupo, a un colegio, a su propia vida. Es una película que hurga en los componentes de la rebeldía adolescente y la búsqueda de la identidad.

En esta película está una de mis frases favoritas: “When you grow up, your heart dies”. (Cuando creces tu corazón se muere).

Una de mis preocupaciones es esa, la búsqueda de la autenticidad.

El Educador Musical siempre dice que la canción principal de esta película es el tema que U2 nunca escribió. Es de la banda Simple Minds. Una banda que me fascina. Creo que originalmente le ofrecieron a Bruce Springten cantar esta canción y él dijo que no.


Además debo decir, esta canción  me recuerda a mi club de lectura. Y definitivamente es la principal de nuestra banda sonora, porque en el fondo nos parecemos mucho a ese club. Cada uno en su luchar por llegar a ser quien. Yo de vez en cuando la escucho y se las dedico aunque no me oigan.  

No dejen de escuchar la carta que El Club de los 5 le deja al director. Está en inglés, voy a intentar traducirla, es sencillamente genial, creo que tiene mucho que decirnos a todos. 

Sin duda esta película no deja de asombrarme. La veo de vez en cuando. Creo que es de esas películas para que los hijos vean en la adolescencia, pero sin nosotros los padres, incluso que piensen que nosotros no sabemos que la vieron, que se identifican, ni que nosotros lo hicimos o tal vez lo seguimos haciendo. La rebeldía necesita su espacio. Hay que respetarla. 

Chapeau John Hughes, dónde quiera que estés, y gracias.