jueves, 15 de enero de 2015

Algunas notas sobre educación


Imagen de Gemma Latimer tomada de www.gemmalatimer.com 


Si nosotros aspiramos a una reconstrucción y a un futuro mejor lo primero que tenemos que reconstruir, de forma tan urgente como solventar la inseguridad y el desabastecimiento es nuestro sistema educativo. Necesitamos un sistema:

1.     Que enseñe a la gente lo que es un sistema democrático, como funciona y en qué se basa. Sus pilares.

2.     Que su premisa sea la formación en valores. No puede ser que en un colegio sea normal que la gente se copie, se robe exámenes, falte el respeto a los profesores y no pase nada. Debe haber disciplina y respeto. Los valores de los colegios deben estar alineados con los valores de la nación. Así se construye una visión de país y ciudadanos íntegros.


3.     Que transmita la noción del papel que se juega como individuo en una comunidad y la importancia de estar al servicio de ella. De lo crucial que es que cada persona contribuya con el desarrollo del país en distintas áreas y el compromiso que tiene, desde ceder un asiento en el metro, hasta programas de medicina rural. Un sistema que forma ciudadanos socialmente responsables.

4.     Que entienda que la educación más que la distribución de información es desarrollo de pensamiento crítico. Una persona puede saber muchas cosas, puede tener almacenada mucha información, pero de nada sirve si con ella no puede sacar conclusiones, si no tienen capacidad de análisis y discernimiento.


5.     Que desarrolle la creatividad, que forme individuos que sueñen, que aspiren, que no se frenen ante los obstáculos.

7.   Que desarrolle sentido de identidad y de pertenencia con el país, con la familia, y sí con el mundo, que de una imagen global de cada aspecto de la vida del ser humano. Que no limite el mundo al concepto estricto, sino que invite a la mente a expandirse. 

En realidad no importa cuántos procesos como estos pasemos, ni cuántos artículos de opinión leamos y lo más doloroso es que podemos vivir cosas terribles y momentos muy duros, pero si no hacemos esfuerzos conscientes de desarrollo de inteligencia y pensamiento no vamos a lograra nada. El esfuerzo en educación no es sólo para los niños, sino es un esfuerzo global, porque después de más de catorce años de un deterioro tan grande tenemos que tener la humildad de entender que tenemos que reeducarnos todos. Tenemos que empezar por analizar nuestra historia, desde el pasado remoto hasta el más reciente. Intentar dilucidar los hechos y sacar nuestras propias conclusiones. Cambiar nuestra aproximación a la política, esa noción de que todo en nuestra vida institucional está en manos de una sola persona y recobrar la confianza en el poder que tenemos como ciudadanos. Tenemos que reencontrarnos con nuestra constitución y las bases de nuestro sistema. Y también tenemos que aprender el funcionamiento de un nuevo sistema económico de productividad, las bases del desarrollo tanto industrial como laboral.

La educación es todo. Es a través de la educación que vamos a tener al político comprometido y honesto que haga un equipo plural. A los empresarios que van a crear los trabajos que a su vez son la fuente de sustento para la gente, que ayudarán a que haya movilidad social, es decir a que la gente pueda mejorar la calidad de vida y surgir de la pobreza. Médicos comprometidos con un sistema de salud excelente, rentable y accesible. Ingenieros que trabajen tanto en infraestructura como en desarrollo tecnológico para competir a nivel internacional. Abogados que vayan armando a través de su trabajo dogmático y teórico una práctica jurídica que proteja al ciudadano que arme un sistema de deberes y derecho claro y estable en el que cualquier área de la vida tanto pública como privada esté regida por la ley y por no las arbitrariedades de quien sustente el poder.

El país que queremos, que decimos soñar, libre, abierto, en el que una persona se pueda desarrollar en cualquier campo. En que la prosperidad sea posible con trabajo. En que se imponga el respeto y no el atropello. Un país de propuestas políticas y sociales serias y sin demagogia pasa por un sistema educativo bien pensado y moderno, abierto y estructurado para el desarrollo del ser humano y el fomento de valores ciudadano. Y todo al final depende de sus maestros. Porque el sistema puede ser maravilloso pero si el recurso humano no da la talla no sirve de nada. Eso implica prepararlos y pagarles bien, debe haber incentivos, no sirve pensar que el maestro es un mártir o un misionero que debe trabajar a cambio de nada o que es una persona sin aspiraciones en la vida.


En este país no falló la política, no falló un presidente, no fallaron la constitución de 1961 y sus leyes, ni falló un congreso, ni fallaron los partidos, ni fallaron las fuerzas armadas, ni fallaron los partidos, ni fallaron quienes votaron por un golpista, ni fallaron los que no votaron o ni hicieron suficiente. O sí fallaron, pero no fallaron solas, sino que se fracturaron por que fallaron los ciudadanos que las componían. Falló la educación. Una sociedad bien educada, como dijo Vargas Llosa, no la puede embaucar nadie, no compromete su democracia, ni su libertad, ni se deja llevar por la demagogia. Una sociedad educada tiene las herramientas para ser próspera y los ciudadanos prósperos no caen en trampas de resentimiento. El petróleo baja y no lo podemos subir, pero nuestro mayor recurso, el humano si podemos subirlo. Y la inversión no es tan grande, ni toma tanto tiempo como se piensa. Lo que hace falta es compromiso, no de un político sino de la sociedad entera. El futuro no está “en un líder”, está en los maestros.