martes, 12 de mayo de 2015

¿Cómo formar un círculo de lectura?



Aquí algunos de los tips para quienes quieren comenzar con un grupo de lectura. Eso sí, lo más importante es divertirse. La lectura, por más seria que sea, tiene que ser un placer.

1. Definir el Tipo de Club de Lectura: Lo primero que se debe hacer antes de formar un club de lectura es sincerarse en cuanto a las intenciones del mismo. Quizás parezca demasiado serio decirlo, pero un Club de Lectura es una institución literaria, por más pequeño que sea, y si no se define la naturaleza del mismo difícilmente será exitoso. De modo que quien lo promueve debe estar muy claro en qué está buscando. Hay quienes buscan en esta actividad una forma de entretenerse, de hacer una actividad diferente. Otras personas sienten que tienen un vacío en cuanto a sus hábitos de lectura y quieren mejorarlos, como cuando uno se inscribe en un gimnasio y lo paga por adelantado porque siente que es la única forma de obligarse a hacer ejercicio. También están los lectores más experimentados que lo hacen porque quieren sistematizar un espacio de reflexión literaria. Cualquier razón es válida. Lo importante es tenerla clara y expresarla con humildad.

2. Definir el tipo de miembros: Una vez que uno tiene en mente el tipo de club de lectura que quiere formar entonces puede invitar miembros. Si la idea es organizar un grupo que se reúna de manera informal, por puro entretenimiento, entonces no sería adecuado invitar a personas que sabemos que son lectores experimentados, que de entrada estarán buscando discusiones más profundas, a menos que previa discusión estén de acuerdo con el formato del club. Lo mismo sucede si la idea es hacer reflexiones profundas. En este último caso será difícil que el club sea exitoso y se mantenga en el tiempo si la mitad de los miembros quieren hablar  de una novela que lleva un mensaje profundo y filosófico y la otra quiere hacer una discusión más superficial. Siempre hay que respetar las opiniones de los demás, pero para armar un grupo como este es importante que las intenciones sean las mismas. En otras palabras, el club debe ser heterogéneo en cuanto a sus miembros, pero homogéneo en cuanto a la aproximación a la lectura de cada uno de ellos.

3. Establecer Frecuencia de Reuniones: Al invitar a los miembros es importante tener definido la frecuencia con el club de va a reunir, de este modo las personas que acepten formar parte del club sabrán si pueden comprometerse o no, y qué ofrecer en cuanto a su disponibilidad de tiempo. Hay círculos literarios que se reúnen cada mes, otros de forma trimestral, incluso hay los que se reúnen anualmente o hasta semanalmente. Todo depende de la naturaleza del círculo de lectura y de las obras a discutir, cosa que forma parte del siguiente paso. Recomendamos ser lo más disciplinado posible en cuanto a las fechas de las reuniones. Si se acuerda una reunión una vez por mes es importante mantenerse fiel a ello, así varios miembros no puedan asistir, en la medida en que vean que se mantiene la seriedad de la fecha para el siguiente mes se organizarán.

4. Identificar la Naturaleza de las Obras a Leer: Dependiente de las intenciones del club de lectura y de la cantidad de tiempo disponible el siguiente paso es establecer el tipo de obras a discutir. En club más bien informal, donde la idea es divertirse y donde los miembros no son lectores experimentados, sería buena idea aclarar que no se leerán obras de mil páginas. Cada libro tiene sus lectores y su tiempo de lectura. Así mismo, si el club de es lectores empedernidos y quisquillosos, proponer libros que tal vez sean entretenidos pero que carezcan de interés para el lector que busca adentrarse en un estudio de los clásicos hará del club un fracaso. Todos los miembros deben estar claros en cuanto a la naturaleza de las obras a escoger, y es importante definir en un principio si en el club se discutirá sólo literatura y si el mismo estará o no abierto a otros géneros como ensayo, poesía, biografías, historia, entre algunos ejemplos. Es importante tener en mente una especie de canon ideal, aunque no sea definitivo, no es conveniente que algunos miembros esperen leer clásicos de literatura universal mientras que otros están ansiosos por leer la última novela de vampiros. Hay clubes donde sólo se discute literatura contemporánea, otros donde todo es válido.

5. Desarrollar el Mecanismo de Funcionamiento: ¿Quién escoge los libros? ¿Cómo se lleva a cabo la discusión? ¿La discusión es moderada por alguien o es abierta? Hay clubes en los que todos los miembros tienen la oportunidad de escoger un libro siguiendo el mecanismo de turnos. En otros se somete a votación. Todo depende de la naturaleza del club y de la amplitud en cuanto a género. Un consejo es establecer la regla de que la mitad más uno puede vetar un libro que sea propuesto, de esta forma se garantiza el interés de varios miembros en cuanto al libro que se va a leer. Un club de lectura no es exitoso si la mayoría de los miembros no se siente atraído por lo que se ha mandado a leer. Otro punto es cómo van a hacer las discusiones. En algunos casos se pide que quien escoge el libro haga una pequeña presentación, se puede hablar del autor y del contexto de la obra. En otros grupos se invita a alguien de afuera para que haga esta parte de la presentación y en otros es deber de todos averiguar. Sea cuál sea el mecanismo escogido lo importante es contar con el acuerdo de la mayoría, a fin de que nadie sienta que tiene que hacer una tarea que le causa desagrado o que no puede expresar una opinión, o algo que sabe.

6. Nombrar un Moderador o Promotor General: Como toda institución nada funciona si no hay un responsable. No importa si el moderador o el promotor no es la persona que movilizó a los miembros en un principio, lo importante es que haya alguien que esté pendiente de recordar a los miembros cuándo son las próximas reuniones, que facilite y ayude a los miembros a ubicar copias ya sea en papel o en digital de los libros, y que ayude a organizar la parte práctica de los encuentros. El lugar, la hora y la confirmación de los asistentes. Esta es la parte más difícil, pues suele suceder que nadie quiere la responsabilidad, ni el trabajo extra que implica movilizar a un grupo de gente. La realidad es que si no hay un promotor empujando a los miembros, estos suelen disolverse. Recomendamos que sea siempre la misma persona, pues cuando esto se rota sucede que no todo el mundo coordina la actividad con el mismo ahínco.

7. Elaborar un Decálogo o Reglamento: Es fundamental que las reglas del funcionamiento del club estén por escrito y disponibles para todo el mundo. De esa forma nadie puede decir que no sabía que tenía que hacer una presentación o que la mitad más uno podía vetar un libro propuesto. Mientras más claras estén las reglas para los miembros, más posibilidades de éxito tiene el club. Así mismo es importante definir las reglas de comportamiento dentro de la discusión. Hay clubes en donde cada miembro tiene la palabra durante tantos minutos y no se puede entrar en discusión, hay otros donde más bien se busca una discusión. Todo depende de la naturaleza del club lo que están buscando sus miembros. En este sentido lo importante no es lo que se haga, sino cómo se haga y que se establezca de forma clara. Se recomienda establecer en el reglamento que se debe respetar la opinión ajena y prohibir el vocabulario soez. Cuando las discusiones se van al terreno de la falta de respeto hacia el libro y los participantes la experiencia se vuelve negativa y el club será un fracaso. Se debe informar a los miembros que si alguien incumple el reglamento se le puede revocar la invitación. Este tema es crucial para el éxito del club, nadie quiere pertenecer a un grupo donde corre el riesgo de ser agredido por emitir una opinión.