jueves, 11 de junio de 2015

El chat grupal

Esta iría para el chat, con la leyenda "miren con quien estuve"

¿El chat grupal es un fenómeno mundial? A veces me pregunto si es la clave del el futuro o si será el catalizador para la tercera guerra mundial. Hay chats grupales que son un bálsamo, hay otros que son una fuente de estrés. Estás sentado frente a la tele, o comiendo, o peor, te acabas de ir a dormir temprano porque has tenido un día de mierda, porque el día siguiente no perfila mucho mejor, porque tendrías que mudarte a un planeta con una órbita más larga, con un año que dure más y con un movimiento de rotación más lento porque un día de 24 horas sencillamente no te sirve. Porque has intentado todo, desde Evernote, hasta un app de mierda que te dejó el teléfono colapsado y pasabas más tiempo en gerenciar el tiempo que tenías, que en hacer lo que tenías que hacer.

Y ahí están los chats grupales. Y cuando vienes a ver ignoras la conversación que ibas a tener con una persona de carne y hueso, o la tienes a medias, o te pierdes una película o te atragantas un café, porque ya va, mira la foto que pasó fulano, o es que mengano acaba de decir…¡Pero qué santas bolas tiene!, o hay que ponerse de acuerdo o fijar ese encuentro al que todos quieren ir pero para el que nadie puede hacer hueco en su agenda, y mucho menos ceder en cuanto al lugar. Eso sí, siempre hay tiempo para alguna foto linda con un mensaje de autoayuda o un ok que uno no sabe si es un acto de resignación, una afirmación casual o lo que uno siempre piensa que es: un acto frontal de agresión.

Me pregunto si el chat es un fenómeno que alcanza a las personas que están perdidas, distraídas, o si de verdad es una herramienta de ejercicio del tiempo para la gente que dirige el mundo. Me pregunto si todos los que tenemos teléfonos inteligentes hemos sido víctimas de esta forma de comunicación y no podemos escapar de ella. Me imagino por ejemplo un chat grupal entre líderes de naciones, en el que participen gente como Angela Merkel y Barak Obama, Mariano Rajoy y Francois Hollande, el primer ministro de Canadá y Cameron de Inglaterra. Me imagino a uno de estos diciendo, tenemos que reunirnos, y de pronto se lee en la pantalla, Vladimir Putin fue añadido a este chat. Luego chat paralelo entre Merkel y Obama, ¿quién coño añadió a ese carajo?, no sé qué ladilla, el chat es de la OTAN ahora habrá que abrir otro qué es lo que no entienden, seguro fue el italiano, o Mariano, ¿Mariano? Nada que ver, yo tengo mis dudas, ok.

Me los imagino cuadrando las reuniones en el mismo plan en que se pone uno. Esos giros eternos, yo ese día no puedo, yo puedo pero de 9 a 11 y luego a partir de las 4 pero no quisiera que se haga tan tarde, yo me adapto a lo que quieran. Y cuando vienes a ver fuiste al baño, te serviste un vaso de agua y tienes 56 mensajes en el chat que todos dicen lo mismo, yo quiero pero no puedo, podría y tal vez quisiera, hago lo que digan ustedes pero al final lo que priva es lo que me da la gana, y alguien siempre que quiere ser una voz como de paz, pero también arrastra su coletilla de estrés, no entiendo por qué tanto rollo si la reunión es prioridad. Me imagino a Ángela in typing un mensaje que finalmente lee: señores creo que esto es algo que podrían hacer nuestras secretarias, de acuerdo con Hollande, esto debe ser prioridad. Explotando los chats paralelos, ni hablar de los de los equipos de cada uno, a quien su jefe pasará una foto con leyenda, esto es de no creer. Y claro, ya está casi todo el mundo listo con una fecha y falta uno que es Italia y de pronto llega y dice, lamento llegar tarde, acabo de leer todos los mensajes, yo ese día tengo el aniversario de mi partido. Y así se jode el mundo, o nos jodemos nosotros, o se derrite otro de pedazo de hielo.

Seguro pasa lo que pasa en todo chat que arranca intentando ser serio y enfocado. Una herramienta de trabajo, pero que termina siempre por buscar un desahogo, puede ser que empiece el primer ministro de Portugal haciendo un comentario sobre el fútbol y entonces todos se emocionan y empiezan con el estrés y las opiniones y hasta un meme bastante light porque después de todo uno nunca sabe, hasta que David Cameron dice, por favor señores vamos a mantener este chat solo para cosas de trabajo, me consume la pila y es una calamidad. Y entonces de nuevo al chat paralelo Angela y Obama, mierda David se arrechó, no vale así no se puede no sea tan exagerado nadie lo obliga a leer, totalmente que ponga el aparato en mute y ya está, me vas a decir que él no sigue el fútbol, déjalo está estresado.

Por otro lado hay chats grupales que sirven de terapia. En los que pasan cosas buenas. En los que te desahogas. En los que cuentas cosas que tal vez cara a cara no te atreves a contar, en los que te sientes cerca de gente que tienes muy lejos y de pronto la distancia no importa tanto, alguien te sorprende llorando de la risa con la cara enterrada en el teléfono y cuando lo tratas de explicar es incomprensible para alguien que no esté añadido en ese chat en el que arreglas el mundo, lo desajustas, te miras, te confiesas y te consuelas, lo mismo compartes un logro que una frustración o te ríes de una cosa de la que jamás te reirías a viva voz. El chat que se vuelve una especie de gaveta en la guardas cosas muy privadas.


Me pregunto cómo la tecnología nos va cambiando y qué va a haciendo de nosotros. Cuáles son sus límites y qué efectos tiene. Ya tus amigos no llaman a la casa. Ya las cosas quizás no las reflexionas tanto porque van directo al chat. Como todo tiene su dosis de daño, pero también de algo bueno, y como todo el reto está en ese punto que está mucho más alto de lo que su propia definición supone: el punto medio. Y así como de pronto uno puede pensar que el mundo se pierde por un chat, yo sí puedo decir que más de una vez uno de esos me salvó la vida.