lunes, 8 de junio de 2015

¿Qué hacemos con Manuela Zárate?



No vayas a perder el momentum Carpe Diem. Carpe el blog y el resto de las redes sociales, dudo que en latín haya un equivalente. Programa de radio. Columna de periódico. Editorial. ¿Qué más? Yo sí me río contigo en instagram. Hola Clara, disculpa que te moleste –no es ninguna en serio- ¿me recomiendas un libro? ¡Claro! Y tres y cuatro, llámame Sopa de pollo para la escasez de pollo. No, así se debería llamar mi próximo blog. No Dios. Otro blog no. Más bien mi próximo post. O ese debería ser mi epitafio. No sé. Mira, tú lo que necesitas es un manager. Tienes toda la razón. Un manager. Un gerente. Este puede ser el momento más inteligente o el más machista de toda mi vida. Pero a veces la vida te obliga a darle un patada por el culo a todo lo que predicas; el que esté libre de este pecado que me regale sus zapatos. ¿Quieres ser mi manager? Esa pregunta es mucho más vergonzosa que un quieres ser mi novio justamente ese día en que te portaste como la propia psicópata, obsesivo compulsiva, paranoica, no te preocupes, soy responsable, pero mi ansiedad es clínica, lo que me recuerda que tengo embarcada a mi psiquiatra.

Mi cabeza es: Sinopsis, y diez mil proyectos que todavía están engavetados en algún lugar de mi cerebro bajo la etiqueta: Cosas que van a cambiar el mundo. También es una cantidad de videos de YouTube que dejarían pendejo a González Iñárritu. Pero a diferencia de Gonzalez yo no sé usar la cámara. Me come. Me quita demasiado tiempo. Seguiré con grabaciones caseras. Una especie de porno casero intelectual. Con eso les quiero decir que salen partes beligerantes pero no son las habituales y no están exageradas. Nadie grita. ¿O sí? 

¿De quién son esas ideas? De Clara, pero muchas las comenta Manuela. ¿Cómo te busco en Instagram? ¿Tú eres Clara o eres Manuela? Creo que debo decirte Manuela. Mira, una cosa, ¿quién es Manuela Zárate? ¿Por qué Manuela Zárate? Por Manuelita Saenz ¡Seguro! No, yo la verdad y con toda vergüenza no sé lo suficiente de historia de Venezuela como para irme a meter detrás de esa figura, con todo respeto, con mucho miedo. Además, bueno tú sabes, todo este tema Bolivariano. Por cierto, hablando de psiquiatra, creo que ese es un tema interesante para el psicoanálisis, ¿qué nos pasó con Simón Bolívar? Creo que todos y todas tenemos un complejo de Electra con el padre de la Patria que se nos fue a la mierda. Daddy issues como dicen los gringos.

Volviendo a Manuela, llevo más de diez años con ella, desde que entró a mi vida en un taller de Federico Vegas. No lo pensé demasiado. Manuela era por Manuel Díaz Rodríguez. Y yo que pensé toda mi vida que si un Rodríguez iba a tener influencia en mi vida iba a ser José Luis. Lo de Zárate fue por Eduardo Blanco. Eduardo Blanco es mi tatarabuelo. Lo demás fue cantar y aprender a coser. Después un día hace seis años abrí el blog y lo primero que me vino a la mente fue: Manuela. ¿Sabes?, como esa persona con la que estás mal pegada de toda la vida y cada vez que la ves quieres que vea que eres la única persona a la que jamás se le ha ido todo la mierda. No vale por Dios, si tú eres tan perfecta.

Ahora estoy ante este dilema. Mi manager potencial propone como primer paso deshacernos de Manuela. Sí. Deshacernos de Manuela. Suena la intro de los Soprano en mi cabeza. ¿Qué vamos a hacer con ella? Bueno nada. No sé. Silencio. Es mejor no saber. Al pasado. ¿Funeral de estado? Ella había dicho en el algún momento que le encantaría tener una frase de Queen sobre su tumba, “Fairytales of yesterday will grow but never die, I can fly my friends. The show must go on”. Pero no creo que tenga una tumba porque todo eso es demasiado caro y complicado.

¿Qué sería de mi vida, de mi blog, sin Manuela Zárate? Pero ¿tú quién eres? Podríamos estar ante las puertas de una clase de marketing básico o de una crisis existencial. O de ninguna de las dos. Simplemente una decisión más. ¿Quién la va extrañar en serio? Michael Jackson cambió de color, cómo es que tú no puedes cambiar de nombre. Todo es tan sencillo, pero también tan complicado. Puede ser una liberación. Puede ser un gran paso. Puede ser una hecatombe. Puede que no pase nada porque la sencilla razón de aquí pasa de todo pero si te asomas por la ventana podrías decir con toda seguridad, aquí no está pasando nada.


¿Qué hacemos con Manuela? En serio, ¿ser o no ser Manuela Zárate? Esa es mi pregunta.  

2 comentarios:

Fernando Insua E. dijo...

Deshacerse = borrar la página, creo que sería un gran error.

Una vez hice eso con un blog antiguo. Luego me di cuenta de que pare renovarme no tenía que acabar con todo, sólo dejarlo ahí y comenzar algo nuevo en otro lado, con otro nombre, etc.

Además, aquí has expresado unas reflexiones muy hondas sobre la vida de la Venezuela reciente, todas desde la experiencia cotidiana. Creo que es valioso.

Saludos.


Marlo dijo...

Deshacerte de Manuela? Quien se deshace de los hijos? (Aunque lo he pensado), Manuela es hija? O amiga? Como te deshaces de amigos imaginarios que ya tienen seguidores y fans? Si abandonas a Manuela alguien la adoptará! Y quien te quitará el sentimiento de culpa? Ese de mala madre? Como le veras la cara en las reuniones a tus amigos? O son amigos de Ella? De ella! Si, de Manuela! La amiga de Clara. Clara who???