martes, 11 de agosto de 2015

Camino a alguna parte

Desde hace un tiempo estoy alejada del blog. Digamos que es como cuando en una relación uno de los dos se pone distante. Este espacio me ha dado montones de cosas, algunas todavía no termino de creerlas, mucho menos de asumirlas. Otras las he recibido con brazos abiertos. En todo caso, aunque parezca mentira para mí Ayúdame Freud ha sido una oportunidad para crecer.

Estoy tratando de reorganizar mi vida y mis proyectos. El reto no está sólo en hacerlos, sino en cómo lo organizas todo en un país que no quiere que tengas proyectos, y que pareciera que tampoco quiere que tengas vida. En este momento me es difícil ubicarme. A veces me siento aislada. Otras nómada. Otras siento que tengo una psicopatía de pasaporte, no me conecto con el lugar al que debo llamar mío. Me siento extranjera. Ajena. Expulsada.

No creo que haya una verdad absoluta en todo esto, por más que queramos buscarla o que cada quien pretenda escribirla en su lado. Es más, para esto creo que funcionan mejor los diarios privados. Yo los tengo por cierto, y lo gracioso es que escribo de todo allí menos las cosas que he hecho. Aunque de vez en cuando hay datos sobre mis viajes. En todo caso, cada quien jalará la verdad para su lado. El que más le convenga. El que le permita dormir de noche.

Yo mientras tanto me cuestiono el amor. Me pregunto hasta dónde tiene que llegar la incondicionalidad, y qué significa realmente querer a Venezuela. Si no hará falta también un poco de rechazo y de hartazgo. Si no será necesario decir así no te quiero, así no funciona, porque a veces me resulta casi falso proclamar un amor por un lugar que maltrata tanto. Porque a veces pienso que de tanto declarar el sí con los ojos cerrados nos hemos dejado matar en vida y aceptar condiciones infrahumanas. A veces pienso que por más que nos duela y por más cómodo que sea ubicar la culpa del desastre en otro lado, todos hemos sido artífices del deterioro de una forma u otra. Por ceguera, por comodidad, por corrupción, por inutilidad, por circunstancias, por lo que sea.

Me pregunto a veces qué es un país. Qué es la libertad. Qué es un el futuro. Qué es la vida. Y no es una lección que quiero que comience con una clase magistral de Platón decía que…ni tampoco que me regalen una versión actualizada del Mundo de Sofía. Aunque quizás ahí radica el problema.

Tengo oportunidad de salir de Venezuela y la tomo cada vez que puedo. Y cuando salgo, es cursi y patético, pero me dan ganas de llorar en el aire más allá del miedo al avión. Es como un estrés, como una culpa, como unas ganas de preguntar a dónde vamos y qué vamos a lograr allá. ¿Qué vamos a encontrar? Y cuando me bajo bien puedo haber llegado a un lugar que está años por delante en el tiempo. Me he sentido desubicada. Aturdida. Extemporánea y vieja. He tenido ganas de registrarlo todo y de contarlo todo. Y me invaden tantas emociones que termino por quedarme en silencio. A veces quiero agarrar a los transeúntes de los hombros y decirles, “No sabes lo que tienes. No sabes la suerte que tienes. Sabes a donde vas. Estás aquí parado y tu mayor amenaza en este momento es la suerte que está de baja, y la lluvia, que no está pautada para hoy”. Y salen los trenes. Pasan los autobuses. Alguien te sonríe. Otro te tropieza. Cruzas una calle y cuando levantas la mirada te das cuenta que te has perdido, pero qué importa. Y la vida es una mierda, como en cualquier lado. Hay corazones rotos, promesas incumplidas, imposibles, manipulaciones, maldad, corrupción, mentiras, pero hay vida. Al menos hay vida.

Yo vivo en un hoyo. Uno que tiene tanto que ver con mi país, como con lo perdida que he llegado a sentirme. No creo que las cosas estén tan separadas una de la otra. En todo caso. Estoy repensando este espacio. Y el apuro por lograrlo me ha llevado a diseñar algunas ideas que no son para mí. Mientras tanto sigo escribiendo. En otros espacios. Otras cosas. Y reviso textos que sueño con publicar.


Es nada más. Este pequeño blog que está deseando llegar a alguna parte.  

2 comentarios:

Ahh.K.Rhajjo dijo...

Manuela......nunca mas precisa y directa...!!!

(Ahh.K.Rhajjo es Carlos Cartaya, porsia....jajaja)

Maria Inés Niud dijo...

Hola...hoy por vez primera me topo con tu blog, tanto el nombre como la foto de tu portada me atraparon para comenzar a revisarlo y leerte. Nos une la misma nación, el mismo desasosiego, te leo y me veo ... seguro otros pueden contar otra parte de la historia, de este presente que pisamos, pero de que está apretado transitar por nuestras calles a diario y ver a la gente dejando pasar sus vidas en colas y en otras angustias, no está fácil, nada fácil.