martes, 18 de agosto de 2015

The Gentleman´s wager de Roberto Mata y Luis Yslas en Prodavinci

En el 2009, a punto de traer al mundo a mi hija mayor y terminando un taller de literatura infantil y juvenil que cambió mi visión de la literatura, y hasta podría decir que mi vida, sentí que me haría bien explorar otras maneras de ver el mundo. Se me ocurrió entonces hacer un curso de fotografía. Yo no quería aprender a hacer fotos, ni a usar la cámara, ni pensaba ser fotógrafo. Mucho menos me habiá planteado un reto artístico, al menos no conscientemente. De hecho uso esa palabra con muchísimo respeto y confieso aunque ello implique cierto prejuicio, que tiendo a desconfiar enormemente de quien usa la palabra “arte” a la ligera. El caso es que hice el curso porque quería usar la cámara para observar el mundo.

Lo que le debo al Taller de Roberto Mata, y a Roberto como profesor y amigo y a los demás profesores por cuyas clases pasé quizás no pueda expresarlo nunca, salvo con mi trabajo. De hecho,  poco más de un año de haber entrado en al taller terminé mi primera novela, la cual estuvo en una gaveta durante casi cinco años, y hace dos días finalmente me decidí a publicarla. En este momento escribo la tercera.

La relación entre la imagen y la palabra escrita se convirtió en una obsesión para mí. La idea de hacer fotos y de relacionarlas con lo que leo y con lo que escucho siempre implica un proceso de pensamiento que a veces se me hace agotador. Sin embargo creo que esa reflexión es necesaria, sobre todo con el advenimiento de las redes sociales, lo fácil que se ha vuelto hacer fotos, compartirlas, plasmar imágenes de tu vida, de lo que ves. Lo mucho que creemos en el absoluto de lo que aparece en una pantalla y el valor que le damos a lo que leemos o lo contrario, lo poco que pensamos en las palabras que a diario soltamos cuando nos comunicamos por chats o twitter. 

El caso es que Prodavinci planteó este ejercicio tan interesante en que Roberto Mata y Luis Yslas, fotógrafo y escritor respectivamente, se retan a usar el medio del otro para hacer una crónica de su vida durante una semana.

El resultado es fascinante, y más allá de lo que en un principio pueda paracer una cosa divertida, conlleva a una reflexión profunda. Los invito a ver el reto y los resultados del mismo aquí en Prodavinci.


Al final todo son historias.