martes, 25 de octubre de 2016

#MéxicoMágico

Desde que llegué a México he estado tan a las carreras que me ha costado incluso ponerme al día con mi familia. Así que para estar al día con ellos y dejar una especie de bitácora de todo lo que me sucede opté por la opción del “Resumen Semanal”. Una vez por semana les mando un resumen de las cosas que han pasado en mi vida. En estos días mis hermanas estaban todas, pero guárdalo, pero es que el material que tienes ahí es como para un corto. Sí, claro, porque yo me imagino perfectamente una escena tipo Ben Stiller cuando el perro, cachorro, recién entregado, cagó la parte de atrás del carro. No hay nada como ir calle abajo y sentir que todo se impregna de un olor nauseabundo y que no puedes reprimir las ganas de vomitar, incluso con el vidrio abajo. ¿Lo único que te lo impide? La ligera consciencia de que ya que vas a tener que limpiar la mierda del perro mejor no añadir vómito al asunto. Si quieren tips sobre cómo sacar el olor de alguna alfombra o del carro no duden en escribirme. Tengan fe. Tarda, pero sí sale. 

También les conté de las alergias. Esta es una de las ciudades más contaminadas del mundo, aunque no está entre las 10 primeras, es la primera de América. Olvídense, aquí el que tiene alergia a las dos semanas de haber llegado parece Rudolph el venadito. El paquete completo que hace que el te acerque tenga ganas de huir de ti como si acabaras de confesar que si pudieras votarías por Trump (aclaro que no, asco, yo soy una bad mujer ¿qué les pasa?). Así que bueno dicho y hecho. La peor sinusitis que he tenido en los últimos años. Eso sí, conseguí un alergólogo muy bueno y empecé de nuevo una terapia de inmunización que implica que me inyecte yo misma dos veces por semana. Suena peor de lo que es y juro que no duele. Yo no lo quería creer, pero no duele. Eso sí, las alergias aunque son ambientales no son sólo producto de la contaminación. Aquí hay mucho caro extraño y un tipo de césped que al que es alérgico a la grama le saca ronchas de varios colores y tamaños. Así que bueno, si se van a unir al movimiento ambientalista de Di Caprio lo pueden hacer por elección propia no sólo para firmar como testimonio de que la suciedad del hombre nos está matando. Aunque bueno, a veces pienso que cuando Mecano canta “se notaba en cualquier caso que era aire de ciudad, que si bien no es el más sano lo prefiere el ser humano” no había tenido chance de aspirar una bocanada de esta mierda. 

Pero no todo es contaminación. En general -que generalizar no se puede y como en todo sus excepciones hay - el mexicano es abierto, atento, amable, sonriente. A mí esta gente la mayoría de las veces me hace sentir muy bien. ¿Qué me ha tocado uno que otro sangrón? Claro que sí. Olvídense, cuando escribieron Carrusel el personaje de María Joaquina fue verosímil por algo. Pero la verdad es que la mayoría de la gente me ha recibido con lindas palabras, con amabilidad y siempre tienen un “bienvenido a México” en la punta de la lengua. 

Esto tiene su matiz de tercer mundo. Es un país del tercer mundo luchando por llegarse a otro mundo. Y la verdad en el esfuerzo han logrado algo muy bueno, lo que no quiere decir que uno puede taparse a toda la cantidad de problemas -graves- que tiene: corrupción, violencia, pobreza. No todo es lo que vemos al llegar, no todo es lo que brilla y yo creo que para conocer un país hay que tratar de leer el periódico todos los días. Lo que pasa es que cuando uno está en un país que no es el de uno se hace desde cierta distancia. Pero leer el periódico lo ayuda a uno a ubicarse. 

La comida es algo maravilloso. Chiles, elotes (maíz) de todos colores y tamaños, calabazas, el otro día vi una naranja roja, frutas, café, chocolate. En fin. Y ni hablar de los licores, desde el mezcal, la tequila, el pulque hasta el vino. Cuando yo llegué me dije así como ¿vino mexicano? ¿De qué habla esta gente? Si el nuevo mundo del vino es Chile, Argentina, USA, Australia, Suráfrica y Nueva Zelanda. Pues resulta que los hay y sorprendentemente buenos. Hay además muchísimas industrias desde el turismo hasta el calzado que mueven la economía el país. Probar sus productos y averiguar de donde vienen desde sus nombres hasta el lugar que tienen dentro de las tradiciones y en las mesas locales es otra forma de conocer el país. Es de hecho una de mis favoritas. Ya saben que yo no como para vivir, sino que como dice mi papá, vivo para comer. 
Junto a Homero explorando el paseo de la Reforma


La mitología mexicana es algo que impregna el aire. Todo está mezclado. Puedes estar en Xochimilco o en Las Águilas, o en el Desierto de los Leones y preguntarse, pero si esto no es desierto ni hay leones, ¿de dónde viene esto? Pues de que fue la familia León la que hace muchísimo tiempo se estableció en una zona boscosa que es de las más frías de la ciudad. Hay gente que cuenta que por esa zona andaban gatos grandes como el lince, pero los historiadores que he leído dicen que es poco probable. Pero volviendo a la mitología este un país en que convive el Palacio de Cortés con la leyenda de una calaca que llora o una serpiente soñadora, con el flechador del sol y con un volcán dormido. Todo es cuento. Y es historia. 

Es además una ciudad de barrios. Es varias ciudades en una sola. Vas por Coyoacán y puedes ver los estudiantes de la escuela de música con sus instrumentos o vas por Polanco escuchando acentos diversos y gente muy a la moda. La burbuja de lomas de Chapultepec o el hipster de La Condesa, el turista del Centro. En todos lados gente que te muestra, que te cuenta, y gente que no se ubica. 

De las cosas que he aprendido, esto es tan, pero tan, pero tan grande que muchos mexicanos no lo conocen. Como en todos lados se quejan algunos de que mucha gente hoy en día no presta atenciones a las tradiciones y la historia de su país, que de cierta forma se pierde la memoria histórica. 


En mis otras páginas he ido usando el #MéxicoMágico. Se ha popularizado y creo entender ahora por qué. Son más que palabras bonitas, que hacen un juego especial, que suenan bien. Es que realmente aquí hay magia. Esta ciudad te atrapa en su caos, su historia, sus tradiciones y como toda gran ciudad de cultura viva si abres bien los ojos, si aprovechas desde la humildad y las ganas, si te abres te das cuenta de lo que el mundo tiene que ofrecer. Hay un antes y un después de México. Al poco tiempo te das cuenta que ha permeado en ti y que ya no eres el mismo.