martes, 25 de octubre de 2016

Pan de muerto y frijoles maneados

Hay muchas cosas que les quiero contar sobre el Día de los Muertos. Pero es tanto. Tanto lo que hay que averiguar, aprender, investigar, que todavía sigo imaginando, pensando, esquematizando cómo le voy a entrar a este tema. Aunque como dicen por ahí, el amor entra por la cocina, entonces voy a comenzar por el Pan de Muerto. 

El Pan de Muerto es un pan dulce tradicional que se elabora durante el mes de octubre en México. Es una comida de temporada y que forma parte de la importantísima tradición del día de los muertos. Hay múltiples teorías sobre su significado y origen, así como también hay diferentes recetas que varían de acuerdo al panadero y a la región. Generalmente lleva un toque de naranja, mantequilla y mucha azúcar. Encima lleva unos huesitos, que asocian con “los huesitos del muerto”. Pero también hay otras teorías como que representan las cuatro deidades aztecas. 

Esto lo cuenta también Magali Velasco en su libro El Cuento: La casa de lo fantástico. “Los nahuas identificaron cuatro senderos cardinales y varias dimensiones, a las que el dios de la muerte, Mictlantecuhtli, mandaba a los difuntos deseen la causa de su muerte. Al oriente, junto al sol, Tonatiuh, iban a reposar los guerreros muertos en batalla o en sacrificio. Ellos llevaban al sol hasta el cenit y permanecían en dicho paraíso cuatro años después de los cuales se transformaban en aves de rico plumaje como el quetzal. Al oriente se iban también los comerciantes o pochteca muertos en travesías de negocios; estos personajes eran de gran relevancia ya que su función no se limitaba al comercio sino que se extendía al intercambio de noticias entre un pueblo y otro. El Tlalocan se indentificaba también el oriente y ahí descasaban los muertos relacionados con el agua: ahogados, fulminados por rayos o hidrópicos; en el Tlalocan, gobernado por Tlaloc, abundaban los alimentos y sus habitantes cantaban y jugaban todo el tiempo. Los niños que morían iban al Xochiatlalpan, un lugar donde eran amamantados por un gran árbol y ahí esperaban para volver a nacer. Al occidente estaban las mujeres muertas en parto, las guerreras que lucharon por traer a la vida a un ser; las llamadas Cihuateteo recogían al sol en el cenit y lo acompañaban a occidente. Al norte, región oscura relacionada con los fuetes vientos y el frío, se localizaba Mitclán, lugar a donde iban los muertos por enfermedad o por muerte natural. Para llegar a él los individuos debían cruzar ocho desiertos, ocho colinas, enfrentar a un cocodrilo y cruzar el río de las nueve aguas, para lo cual se ayudaban de su perro guía, previamente sacrificado e incinerado en los funerales del difunto. Una vez en Mitclán, los muertos hablaban con Mictlantecutli y con su esposa Mictecacihuatl para ofrecerles regalos y saber a dónde debían dirigirse. Los cronistas confundieron el Mctlán con el infierno cristiano. El sur, llamado Huitzcalco, “lugar de espinas”, era un rumbo asociado con el calor, a donde no iba el sol y, por lo tanto, se relacionaba con la muerte.”

Esta bellísima historia puede ayudarnos a entender de dónde viene la tradición de los huesitos, aunque investigando sabemos que la harina de trigo vino con los españoles y fue entonces cuando comenzó a elaborarse pan en México, por lo que el pan de muerto como tal no es una tradición prehispánica, sino como tantas cosas una fusión de la visión cosmogónica heredada de las culturas indígenas con lo que trajeron los españoles. 

Este pan es uno de mis favoritos hasta ahora. El de la panadería Da Silva, es más como un brioche, pero sigue siendo muy suave y dulce, no se siente tanto la mantequilla como otros panes que he probado. Hay unos marmoleados que son muy ricos. Algunos incluso con Nutella. Ya todo depende de la creatividad del chef.  En todo caso lo que hay que hacer es probar, probar y no dejar de probar. 





Les dejo otro descubrimiento gastronómico: los frijoles maneados. Típicos de los estados de Chihuahua y Sonora, se preparan meneando y meneando los frijoles. Cuando te los sirven todavía tiene alguito de forma, pero a medida que los meneas calientes se terminan de fundir. Es una pasta muy suave. No pica. Son sólo frijoles y se le añade queso. El queso mozarella les queda muy bien pues les da un puntico de sal que no viene mal, aunque no sea un queso tradicional mexicano y encuentren recetas con otros quesos. Este es de Sonora Grill. Es una cadena pero muy buena. Ampliamante recomendado.