martes, 13 de diciembre de 2016

El amanecer en CDMX

En México casi todos los niños van en transporte a la escuela. En realidad es una medida que tiene mucha lógica porque ayuda a aliviar tráfico, contaminación y no hablemos de la vida de los padres. Como mi hijo pequeño todavía no entra a primaria yo me puedo dar el lujo de llevarlos. Lo hago no porque tenga un tema de miedo ni nada de eso, lo hago porque el horario que nos tocó es asesino y somos los primeros que buscan y los últimos que dejan. Viendo lo duro que es un cambio tan radical como un cambio de país me decidí a hacer lo posible para que todo fuera lo más fácil posible para ellos. 

Mucha gente me ha dicho que estoy loca, que por qué lo hago, que me voy a cansar, que lo hago por mí, no por ellos,  que por que no…inserte aquí todas las sugerencias de la gente que quiere decirte cómo vivir tu vida.

Afortunadamente desde hace mucho no escucho el ruido de las opiniones de los demás. No veo la locura en llevar a mis hijos al colegio. Para mí ha resultado un ejercicio muy positivo. Encontré un café en el que me siento a escribir donde ya me saludan con mi nombre, saben lo que me gusta, me ofrecen cosas nuevas, me regalan galletas, incluso el otro día conocí a una muchacha que vende bisutería, a quien compré regalitos de navidad y que me recomendó un mercado orgánico para ir explorar aquí cerca. A mí no me molesta salir de mi casa, al contrario. 

Una de las cosas que me prometí y que le prometí a mucha gente querida cuando me mudé a México fue conocer y explorar. En la medida de lo posible lo he hecho. No ha sido fácil, pero ha valido la pena cada día, cada hora. Los primeros meses son los más duros, pero con todo y eso me he encontrado una ciudad que atrapa, llena de gente cariñosa, abierta, amable que ama su país y que quiere que tú lo ames también. Como latinoamericanos compartimos una idiosincracia y su historia es en cierta forma la nuestra. Yo me identifico con algo profundo aquí y estaré siempre agradecida con la vida por esta gran oportunidad. Ahora entiendo por qué tantos escritores aman a México y se quedaron aquí, porque la vida intelectual está en ebullición. Realmente no alcanza la vida para hacer todo lo que uno quisiera hacer. 

En el caso de estas mañanas largas puedo decir que uno de los regalos más grandes que me ha dado este México Mágico ha sido el amanecer. A fuerza de llevar a mis hijos a diario al colegio los tres hemos disfrutado de ver el amanecer a través de las montañas. Hoy particularmente fue hermoso, se veía el sol, como un disco rosado saliendo entre dos picos a los lejos. Una ola de luz bordeaba los cerros, como si estuvieran cubiertos de un velo y al lo ancho del horizonte un degradé de colores, anaranjado, rosado, azul pálido, amarillo. 

Esos pequeños momentos me llenan de energías, me dan fuerzas. Es la vida que comienza cada día. Cada día está lleno de oportunidades. Cada día es la herramienta de nuestros sueños. Somos el tiempo que nos toca y lo que hacemos de él, de cada segundo, cada momento define lo que será el legado que dejemos. No hay empresa pequeña, no hay paso que no cuente, siempre y cuando vaya en pos de vivir y de luchar por aquello que soñamos alcanzar. No hay que desperdiciar un solo día, no hay que dejar que la culpa o la crítica ajena entorpezca el camino para llegar a ser quienes somos. Hay que respirar profundo y como dice el dicho Carpe that Fucking Diem! 



Por eso me verán paseando, leyendo, explorando, conociendo, compartiendo, montando un selfie aquí y otro allá. Contando una historia, explorando un legado, investigando sobre alguien o sobre algo. Un día es gastronomía y otros son libros, más allá es una tienda de esas en la que te venden shampoo artesanal. Un día son frivolidades y otras cosas serias, grandes autores o otros que quizás nos enseñaron desde la fantasía o tomarnos las cosas más a la ligera. En todo caso lo que debemos llevar ligero es el corazón, y una de las cosas que quiero enseñarles a mis hijos es que no importa si no eres como los demás,  hay que hacer las cosas a tu manera, siguiendo lo que pide tu corazón, porque los tesoros más grandes los llevas dentro de ti, pero sólo los descubres cuando pones atención a las pequeñas cosas. Y así es como el amanecer en ha hecho para mí en estos meses toda la diferencia. 

1 comentario:

Rita Siegel dijo...

Merci! Trop beau! Que chevere que MZ escucha peticiones ; )