jueves, 27 de octubre de 2016

Sobre el LXS y el L@S

Ahora hay una nueva moda de andar por la vida escribiendo enunciados en que los artículos se deforman supuestamente para incluir a la mujer. Supongo. Porque la verdad, no sé el motivo. Seguro los han visto: Queridxs amigoxs. O lxs invito. O el no menos terrible l@s invito. Me pregunto, ¿en qué idioma están escribiendo? ¿Qué se supone qué quiere decir esto?

Lamento muchísimo que Roland Barthes no esté vivo. Es más, que lástima que Eco se nos fue sin haber revisado ese tema y la implicación semiótica del asunto. aunque quizás en su último libro haya algo relacionado. 

La verdad es que están deformando la lengua y la están deformando hasta lo inenarrable. Empecemos porque la @ es un símbolo, que antes de formar parte de los correos electrónicos utilizado como término comercial. En cuanto al L X S no sé qué tipo de sonido hace eso español. El español necesita un sonido vocálico y otro consonántico, pero a lo mejor en Quchua o alguna lengua celta encontramos una forma de pronunciarlo  Mientras tanto sigan designando a sus amigas como si fueran la versión de un carro o con las siglas con las que una cierta empresa cotiza en  la bolsa  En fin, que amenos que sea un error de teclado, de esos que nos escapan a todos, no están diciendo absolutamente nada.

La verdad es que al final del día cada quien puede escribir en su muro lo que quiera. Lo que me preocupa es que en un mundo en que la mujer está en una posición tan desigual frente al hombre la gente se enfoque en cosas que no tienen tanta importancia. No crea que porque dice todas y todos las cosas van a cambiar, o está tratando mejor a las mujeres o ese amigote abusador va reflexionar sobre su conducta. 

Por otro lado cabo destacar que ciertamente la inclusión tiene que ver con lenguaje, pero no se trata de violentar una regla gramatical que tiene como objetivo economizar palabras y que influye en el ritmo de los textos.  El lenguaje que daña a la mujer no es precisamente aquel que viene en el uso de los artículos o en la repetición de sustantivos cambiando el género. Es más bien una forma de aproximarse a lo que se die sobre ella. ¿Cómo se describa una mujer? ¿Cómo se aproxima a ella? ¿Qué lugar le da en su vida? ¿Subestima su inteligencia a cada rato? ¿Por ejemplo? Entonces ponga todos los LXS que ponga no es feminista, ni incluyente, ni moderno. Es más bien un machista con fachada. 

La internet está llena de estos tipos que usan el lxs y  l@s, pero después se refieren a las mujeres como “un culo” por por poner un ejemplo. El tipo de persona que habla sobre algo malo y dice que parece de niña, o lo hace como niña, o como una mamita. Como si las mujeres estuviéramos siempre un paso por debajo de los hombres en todo lo que hacemos. Desde pegar un puño hasta la forma de definir nuestra belleza que no puede ser por otra cosa sino por el tamaño o tipología de nuestro trasero.

La corrección política es una basura que tapa del mundo el debate sobre los temas que realmente se tienen que discutir. Cómo nos referimos a las mujeres, cómo las retratamos, cómo las presentamos. Qué pasa con la pornografía, qué espera la sociedad de nosotros, por qué si supuestamente estamos liberadas, si las leyes reconocen la igualdad en el mundo en que vivimos seguimos siendo inferiores.


No. La verdad, a mi no me ofende para nada que alguien me mande un correo destinado a mucha gente donde diga: LOS invito a tal o cual lugar. Es más, no me parece que a las mujeres haya que llamarlas Ingeniera o Médica par considerar que están en un plano igual al del hombre. Hay que pagarles iguale exigirles lo mismo, esperar lo mismo, en fin, ponerlas en el mismo plano, no regalarles un artículo o una letra. Y sí. La verdad a mí el L X S me ofende. Me ofende como lectora y escritora. Lo que me ofende es que crean que no tengo la inteligencia suficiente para discernir entre un uso gramatical correcto  y el uso social incorrecto de formas que realmente agreden al género al que pertenezco.

martes, 25 de octubre de 2016

Pan de muerto y frijoles maneados

Hay muchas cosas que les quiero contar sobre el Día de los Muertos. Pero es tanto. Tanto lo que hay que averiguar, aprender, investigar, que todavía sigo imaginando, pensando, esquematizando cómo le voy a entrar a este tema. Aunque como dicen por ahí, el amor entra por la cocina, entonces voy a comenzar por el Pan de Muerto. 

El Pan de Muerto es un pan dulce tradicional que se elabora durante el mes de octubre en México. Es una comida de temporada y que forma parte de la importantísima tradición del día de los muertos. Hay múltiples teorías sobre su significado y origen, así como también hay diferentes recetas que varían de acuerdo al panadero y a la región. Generalmente lleva un toque de naranja, mantequilla y mucha azúcar. Encima lleva unos huesitos, que asocian con “los huesitos del muerto”. Pero también hay otras teorías como que representan las cuatro deidades aztecas. 

Esto lo cuenta también Magali Velasco en su libro El Cuento: La casa de lo fantástico. “Los nahuas identificaron cuatro senderos cardinales y varias dimensiones, a las que el dios de la muerte, Mictlantecuhtli, mandaba a los difuntos deseen la causa de su muerte. Al oriente, junto al sol, Tonatiuh, iban a reposar los guerreros muertos en batalla o en sacrificio. Ellos llevaban al sol hasta el cenit y permanecían en dicho paraíso cuatro años después de los cuales se transformaban en aves de rico plumaje como el quetzal. Al oriente se iban también los comerciantes o pochteca muertos en travesías de negocios; estos personajes eran de gran relevancia ya que su función no se limitaba al comercio sino que se extendía al intercambio de noticias entre un pueblo y otro. El Tlalocan se indentificaba también el oriente y ahí descasaban los muertos relacionados con el agua: ahogados, fulminados por rayos o hidrópicos; en el Tlalocan, gobernado por Tlaloc, abundaban los alimentos y sus habitantes cantaban y jugaban todo el tiempo. Los niños que morían iban al Xochiatlalpan, un lugar donde eran amamantados por un gran árbol y ahí esperaban para volver a nacer. Al occidente estaban las mujeres muertas en parto, las guerreras que lucharon por traer a la vida a un ser; las llamadas Cihuateteo recogían al sol en el cenit y lo acompañaban a occidente. Al norte, región oscura relacionada con los fuetes vientos y el frío, se localizaba Mitclán, lugar a donde iban los muertos por enfermedad o por muerte natural. Para llegar a él los individuos debían cruzar ocho desiertos, ocho colinas, enfrentar a un cocodrilo y cruzar el río de las nueve aguas, para lo cual se ayudaban de su perro guía, previamente sacrificado e incinerado en los funerales del difunto. Una vez en Mitclán, los muertos hablaban con Mictlantecutli y con su esposa Mictecacihuatl para ofrecerles regalos y saber a dónde debían dirigirse. Los cronistas confundieron el Mctlán con el infierno cristiano. El sur, llamado Huitzcalco, “lugar de espinas”, era un rumbo asociado con el calor, a donde no iba el sol y, por lo tanto, se relacionaba con la muerte.”

Esta bellísima historia puede ayudarnos a entender de dónde viene la tradición de los huesitos, aunque investigando sabemos que la harina de trigo vino con los españoles y fue entonces cuando comenzó a elaborarse pan en México, por lo que el pan de muerto como tal no es una tradición prehispánica, sino como tantas cosas una fusión de la visión cosmogónica heredada de las culturas indígenas con lo que trajeron los españoles. 

Este pan es uno de mis favoritos hasta ahora. El de la panadería Da Silva, es más como un brioche, pero sigue siendo muy suave y dulce, no se siente tanto la mantequilla como otros panes que he probado. Hay unos marmoleados que son muy ricos. Algunos incluso con Nutella. Ya todo depende de la creatividad del chef.  En todo caso lo que hay que hacer es probar, probar y no dejar de probar. 





Les dejo otro descubrimiento gastronómico: los frijoles maneados. Típicos de los estados de Chihuahua y Sonora, se preparan meneando y meneando los frijoles. Cuando te los sirven todavía tiene alguito de forma, pero a medida que los meneas calientes se terminan de fundir. Es una pasta muy suave. No pica. Son sólo frijoles y se le añade queso. El queso mozarella les queda muy bien pues les da un puntico de sal que no viene mal, aunque no sea un queso tradicional mexicano y encuentren recetas con otros quesos. Este es de Sonora Grill. Es una cadena pero muy buena. Ampliamante recomendado. 

#MéxicoMágico

Desde que llegué a México he estado tan a las carreras que me ha costado incluso ponerme al día con mi familia. Así que para estar al día con ellos y dejar una especie de bitácora de todo lo que me sucede opté por la opción del “Resumen Semanal”. Una vez por semana les mando un resumen de las cosas que han pasado en mi vida. En estos días mis hermanas estaban todas, pero guárdalo, pero es que el material que tienes ahí es como para un corto. Sí, claro, porque yo me imagino perfectamente una escena tipo Ben Stiller cuando el perro, cachorro, recién entregado, cagó la parte de atrás del carro. No hay nada como ir calle abajo y sentir que todo se impregna de un olor nauseabundo y que no puedes reprimir las ganas de vomitar, incluso con el vidrio abajo. ¿Lo único que te lo impide? La ligera consciencia de que ya que vas a tener que limpiar la mierda del perro mejor no añadir vómito al asunto. Si quieren tips sobre cómo sacar el olor de alguna alfombra o del carro no duden en escribirme. Tengan fe. Tarda, pero sí sale. 

También les conté de las alergias. Esta es una de las ciudades más contaminadas del mundo, aunque no está entre las 10 primeras, es la primera de América. Olvídense, aquí el que tiene alergia a las dos semanas de haber llegado parece Rudolph el venadito. El paquete completo que hace que el te acerque tenga ganas de huir de ti como si acabaras de confesar que si pudieras votarías por Trump (aclaro que no, asco, yo soy una bad mujer ¿qué les pasa?). Así que bueno dicho y hecho. La peor sinusitis que he tenido en los últimos años. Eso sí, conseguí un alergólogo muy bueno y empecé de nuevo una terapia de inmunización que implica que me inyecte yo misma dos veces por semana. Suena peor de lo que es y juro que no duele. Yo no lo quería creer, pero no duele. Eso sí, las alergias aunque son ambientales no son sólo producto de la contaminación. Aquí hay mucho caro extraño y un tipo de césped que al que es alérgico a la grama le saca ronchas de varios colores y tamaños. Así que bueno, si se van a unir al movimiento ambientalista de Di Caprio lo pueden hacer por elección propia no sólo para firmar como testimonio de que la suciedad del hombre nos está matando. Aunque bueno, a veces pienso que cuando Mecano canta “se notaba en cualquier caso que era aire de ciudad, que si bien no es el más sano lo prefiere el ser humano” no había tenido chance de aspirar una bocanada de esta mierda. 

Pero no todo es contaminación. En general -que generalizar no se puede y como en todo sus excepciones hay - el mexicano es abierto, atento, amable, sonriente. A mí esta gente la mayoría de las veces me hace sentir muy bien. ¿Qué me ha tocado uno que otro sangrón? Claro que sí. Olvídense, cuando escribieron Carrusel el personaje de María Joaquina fue verosímil por algo. Pero la verdad es que la mayoría de la gente me ha recibido con lindas palabras, con amabilidad y siempre tienen un “bienvenido a México” en la punta de la lengua. 

Esto tiene su matiz de tercer mundo. Es un país del tercer mundo luchando por llegarse a otro mundo. Y la verdad en el esfuerzo han logrado algo muy bueno, lo que no quiere decir que uno puede taparse a toda la cantidad de problemas -graves- que tiene: corrupción, violencia, pobreza. No todo es lo que vemos al llegar, no todo es lo que brilla y yo creo que para conocer un país hay que tratar de leer el periódico todos los días. Lo que pasa es que cuando uno está en un país que no es el de uno se hace desde cierta distancia. Pero leer el periódico lo ayuda a uno a ubicarse. 

La comida es algo maravilloso. Chiles, elotes (maíz) de todos colores y tamaños, calabazas, el otro día vi una naranja roja, frutas, café, chocolate. En fin. Y ni hablar de los licores, desde el mezcal, la tequila, el pulque hasta el vino. Cuando yo llegué me dije así como ¿vino mexicano? ¿De qué habla esta gente? Si el nuevo mundo del vino es Chile, Argentina, USA, Australia, Suráfrica y Nueva Zelanda. Pues resulta que los hay y sorprendentemente buenos. Hay además muchísimas industrias desde el turismo hasta el calzado que mueven la economía el país. Probar sus productos y averiguar de donde vienen desde sus nombres hasta el lugar que tienen dentro de las tradiciones y en las mesas locales es otra forma de conocer el país. Es de hecho una de mis favoritas. Ya saben que yo no como para vivir, sino que como dice mi papá, vivo para comer. 
Junto a Homero explorando el paseo de la Reforma


La mitología mexicana es algo que impregna el aire. Todo está mezclado. Puedes estar en Xochimilco o en Las Águilas, o en el Desierto de los Leones y preguntarse, pero si esto no es desierto ni hay leones, ¿de dónde viene esto? Pues de que fue la familia León la que hace muchísimo tiempo se estableció en una zona boscosa que es de las más frías de la ciudad. Hay gente que cuenta que por esa zona andaban gatos grandes como el lince, pero los historiadores que he leído dicen que es poco probable. Pero volviendo a la mitología este un país en que convive el Palacio de Cortés con la leyenda de una calaca que llora o una serpiente soñadora, con el flechador del sol y con un volcán dormido. Todo es cuento. Y es historia. 

Es además una ciudad de barrios. Es varias ciudades en una sola. Vas por Coyoacán y puedes ver los estudiantes de la escuela de música con sus instrumentos o vas por Polanco escuchando acentos diversos y gente muy a la moda. La burbuja de lomas de Chapultepec o el hipster de La Condesa, el turista del Centro. En todos lados gente que te muestra, que te cuenta, y gente que no se ubica. 

De las cosas que he aprendido, esto es tan, pero tan, pero tan grande que muchos mexicanos no lo conocen. Como en todos lados se quejan algunos de que mucha gente hoy en día no presta atenciones a las tradiciones y la historia de su país, que de cierta forma se pierde la memoria histórica. 


En mis otras páginas he ido usando el #MéxicoMágico. Se ha popularizado y creo entender ahora por qué. Son más que palabras bonitas, que hacen un juego especial, que suenan bien. Es que realmente aquí hay magia. Esta ciudad te atrapa en su caos, su historia, sus tradiciones y como toda gran ciudad de cultura viva si abres bien los ojos, si aprovechas desde la humildad y las ganas, si te abres te das cuenta de lo que el mundo tiene que ofrecer. Hay un antes y un después de México. Al poco tiempo te das cuenta que ha permeado en ti y que ya no eres el mismo. 

martes, 4 de octubre de 2016

Vida de estudiante

Son las 9:12 de la mañana. En unos minutos tendré que salir corriendo a una cita médica en la que por esas cosas de la ironía que reina en la vida estaré más bien esperando que me hagan esperar. No demasiado. Pero un poco. No es masoquismo, ni un experimento sociológico, es que es el tiempo perfecto para estudiar un poco. Las salas de espera son lugares maravillosos para concentrarse en la lectura de cosas pesadas. No sé qué tienen. No sé si al ver a los demás aburridos uno logra apreciar el material que tiene por delante por más denso que sea o si es un tema de ambiente. Generalmente las sillas son cómodas, la luz es buena y las revistas están demasiado manoseadas y son de pésima calidad. Además uno necesita abstraerse de la pésima selección musical con que las ambientan. Pero es entendible, por más atroz que sea la versión de Boosa N´Cualquiercosa poner algo como Death Metal en una sala de espera puede no ser lo más apropiado para los pacientes.

Cuando llegué a México pensé que iba a dedicar las mañanas a caminar por la ciudad. Pero como dice el dicho, creo que de John Lennon, la vida es eso que ocurre cuando estás ocupado haciendo otros planes. No. No he tenido chance de caminar las mañanas por la ciudad de México. Aunque si la he rodado como nunca imaginé que la iba a rodar. Es increíble como puedes ir a toda velocidad durante cuarenta minutos y no salir de un casco urbano. He rodado mucho y todavía conozco poco. Es maravilloso. Es desconcertante. Nada me quita la sensación de que para salir de la Ciudad de México hace falta un truco de Dédalo, como el que le dio a Ariadne para que Teseo escapara al Minotauro.

Soy de naturaleza aplicada. No lo fui siempre. Lo aprendí tarde en la vida. Pero en los estudios me gusta ir bien. Sobretodo cuando es algo que elegí – a medias porque este postgrado me eligió a mí. Fue extraño. Todavía recuerdo la voz del coordinador de admisiones. Me llamó a Caracas. Se oía mal. ¿Clara, sí quieres hacer el postgrado? Te juro, fue una llamada como de la Virgen María. Yo estaba a punto de preguntar, ¿Dios? ¿Eres tú? Sí. Sí lo quiero hacer.- Siempre quise hacer o digamos terminar un postgrado, porque ya tengo uno educación pero no lo terminé, entonces ese no cuenta, aunque nadie me quite lo mucho que aprendí. El caso es que aquí llegué con mucha incertidumbre, pero mucho empuje. Yo sí quería escribir un guión para una película, pero no tenía ni idea de un postgrado en eso. Y heme aquí. Metiéndome en un área que no era la mía.

El cine me afecta muchísimo. No sé por qué. Tiene un poder que me sobrecoge. Tanto como los libros, pero cómo muchas cosas son un misterio para mí, me afecta mal. Quizás es como los aviones, porque en mi cabeza siento que controlo las imágenes, en cambio en la pantalla, no. Ahora me llama muchísimo la atención hasta el punto que he pensado estudiar actuación y dirección de arte. No como carreras sino en cursos cortos, para entender mejor. No es que me vayan a ver en colas para hacer castings, es que es una forma de entender mejor la escritura cinematográfica. Yo lo único que sé es que quiero contar historias.

No me acuesto tan tarde, pero sí estoy todo el tiempo pensando cómo voy a resolver las tareas que tengo por delante. Me gustan la verdad. No las padezco. Si todavía no he recorrido todo lo que tengo que recorrer, todo lo que quiero recorrer, lo que he aprendido vale mil calles. He transitado nuevos poemarios, nuevas películas y nuevas obras de arte. He tenido mil ideas. Mil. No me da chance de escribir en mi cuaderno todo lo que he pensado. Se me ha despertado la creatividad y aunque me miro al espejo a las 9 de la mañana y tengo los ojos rojos por dentro me siento feliz.

Me gusta estudiar. Me gusta. La materia que más me gusta es cinematografía, muy seguida de modelos narrativos para guionistas. Guión también me gusta. Me gusta escribir y leer, no puedo describir el placer que siento cuando lo hago. Sobre todo llevo como un sentido de convicción. Como si estuviera al borde de algo importante. No. No se preocupen, no es desborde de ego. Es que sé que esto es clave para mi proyecto de desarrollo de pensamiento crítico.

Me duele no estar en Venezuela, pero México para mí era algo que tenía que pasar. No sé cuánto tiempo más voy a estar aquí. Sé que quisiera trabajar y seguir estudiando. Que es sólo el comienzo. Pero la vida da tantas vueltas que uno no sabe. Por lo pronto este cansancio de huesos es maravillosos. Tengo sueño, pero no tengo ganas de dormir, yo tengo ganas de volar.


Este primer mes ha sido arduo pero maravilloso.