miércoles, 24 de mayo de 2017

10 puntos sobre el referendum

La idea de hacer un referendum consultivo para que “el pueblo” decida si quiere o no la constituyente, más allá de que es un mecanismo populista con que el no estoy de acuerdo por principio, implica una serie de problemas los cuales lo hacen casi imposible de ejecutar, por no decir que es un fracaso garantizado. 

1. No cuenta con consenso: La idea está viciada desde el inicio por la forma cómo fue anunciada, intempestiva, impulsiva, a través de un medio inapropiado, en un día sumamente complejo  en el que la noticia eran los magistrados que se pronunciaron sobre la propia constituyente, además de  de Maripili Hernández. Allí el primer error. Esta propuesta no fue sometida a consideración d nadie, lo que quiere decir que es unilateral y que lo más probable es que termine siendo un factor de división que lejos de animar a la gente a la lucha desmoralice a una sociedad que lo que más la impulsa es ver a sus líderes actuando coherentemente y en dentro de la mayor consonancia posible. 

2. Divide: La unidad no es sólo la MUD: La unidad que necesitamos para salir de esta pesadilla trasciende al organismo de la MUD. Quienes tenemos que estar unidos somos todos los venezolanos. Al final, este movimiento que comenzó en abril es de la gente, de la sociedad civil en pleno y ha llegado incluso a trascender el liderazgo político de muchos dirigentes que tuvieron que más bien seguir al país. Esta propuesta, incluso si la aprobara la MUD, que goza de una credibilidad baja en este momento, no cuenta con el apoyo de esa sociedad. La mayoría de los venezolanos estamos convencidos de que no queremos una constituyente, por lo tanto no hace falta una consulta. Además sabemos que los procesos electorales en nuestro país son complicados. En Venezuela desde hace años votar no es una fiesta democrática. Ni se hacen en paz, ni son procesos sencillos, ni transparentes. Quienes están dispuestos a asumir este consultivo no toman en cuenta que para muchos sectores del país una votación incluso organizada con tiempo y contando con toda la maquinaria que se necesita implica represión y violencia. La esperanzas e que vayan diez millones de personas, pero eso es muy poco probable. Unos no irán porque se sentirán desmotivados, otros porque los sectores populares están totalmente cubanizados y controlados por el régimen. Es decir esta propuesta va a fracturar la unión de la gente, que es la que más necesitamos mantener. 

3. Cuestión de Logística: ¿Cómo se va a organizar la consulta? ¿De dónde van a sacar el material? ¿De dónde van a sacar los recursos que se necesitan? ¿Van a hacer campaña? ¿Cómo se movilizaría la gente? ¿Qué pasa cuando cierren vías? ¿Han pensado que si cierran el metro sólo por una marcha podrían incluso colapsar todo el país con tal de que esto no se de?¿Quiénes van a ser los miembros de mesa? ¿Cómo se va a garantizar la transparencia del proceso? ¿Cómo va a ser el conteo de los votos? ¿Quién va a hacer la totalización? ¿Quién va a garantizar la seguridad del material de votación antes, durante y después? SI es la sociedad, como lo están planteando, ¿cómo la van a garantizar en sectores populares? ¿En dónde se hará la votación? ¿Cómo van a garantizar que los miembros de mesa estén debidamente entrenados para el proceso? ¿Si el CNE no apoya y están contando con usar los mismos miembros de mesa que las elecciones pasadas, de dónde van a sacar esa logística? ¿Qué pasa en los lugares en que esos miembros de mesa eran del PSUV? la que más me preocupa, ¿Cómo van a garantizar la seguridad de los votantes?

4. Aspectos de seguridad: Hablando de este último punto. Puede ser que en algunos lugares de Caracas, sobretodo en partes del este, la votación se lleve a cabo sin mayor problema como suele suceder en la mayoría de los procesos electorales. Sin embargo, quienes han estado involucrados en elecciones desde hace años saben que en muchas zonas de Caracas, y sobretodo el interior del país, las elecciones se ven marcadas por la represión y la violencia. Los colectivos están fuera de control. En una manifestación masiva contra Maduro y el régimen que lo sostiene, ¿cómo van a defenderse estos ciudadanos esparcidos en centros separados unos de otros? Esta dispersión aumenta su vulnerabilidad. 

5. Los números: Después de estudiar el Registro Electoral Permanente sabemos que está totalmente distorsionado. Asegurar que vamos a sacar 10 millones de votos contando con esa herramienta que no está depurada y que ha sido manipulada por el régimen es irse en el aire. Primero habría que empezar por reconocer que desde la base hay serios problemas y que esos diez millones no se pueden garantizar. Ganar la Asamblea Nacional comenzó por reconocer este problema y por hacer un plan pensando y muy bien organizado que cotejó sobretodo este aspecto, aunado al punto cuatro. 

6. Los tiempos: Tomando en cuenta los puntos cuatro y cinco solucionarlos toma tiempo, al igual que descifrar toda la logística, este referéndum tendría que llevarse a cabo en días. ¿Han averiguado ya si da tiempo de imprimir todo el material necesario? ¿Cuánto tiempo tomará llegará a un consenso? ¿Cuánto tiempo antes del referéndum habría que hacerlo? 

7. La Pregunta: Evaluar la pregunta, es decir qué se va a someter a consulta no es cualquier cosa. Lo planteado ayer por Freddy Guevara en su alocución demostraba que no había reflexionado sobre el tema y que no lo tenía claro. La pregunta no puede implicar elegir entre una Constituyente y salir de Nicolás Maduro. Entre otras cosas porque lo que exige la protesta sobrepasa a la salida de Maduro y no es sólo eso lo que está en juego. Pero sobretodo porque, en sentido estricto tendría que plantearse una pregunta más sencilla cuya respuesta sea Si o No, lo contrario se resta a confusión. ¿Qué se va plantear entonces? ¿La salida de Maduro o la Constituyente? Por más que quienes plantean esta estrategia lo nieguen someterlo a referéndum de cierta forma lo legitima. Afirmar que esa no es la intención sencillamente no niega el hecho. 

8. Represión: En estos momentos hay civiles que ya han sido juzgados por tribunales militares. Hay algunos a quienes en cuestión de días sentenciaron a 20 años cárcel por estos delitos. ¿No creen que todo aquel que se presente como miembro de mesa se expone a esto? ¿Lo van a hacer anónimo? Después de que vivimos la lista de Tascón, todavía hay mucha gente, sobretodo de los sectores que esta movida de movilización en masa busca aupar que no se atreverán a ir a votar y con toda la razón. O porque son empleados públicos o porque tienen a los represores de vecino. Si lanzan lacrimógenas, perdigones, plomo contra residencias tienen que tener por seguro que lo harán contra centros de votación, irán presos votantes miembros de mesa, testigos. Este proceso, puede ser muy civil y hermosos, pero hace vulnerable individualmente a mucha gente. Expone demasiado. 

9. Apoyo internacional: La unidad y la coherencia en la protesta es lo que nos ha ganado el apoyo internacional, que ha llevado a que incluso las islas del Caribe, totalmente rendidas al régimen se vayan separando. Este proceso, en el mejor de los casos, frenará este asunto. La OEA por ejemplo tendrá ahora la excusa de paralizar sus gestiones para esperar a ver qué sucede. Entre otras cosas porque no se vale en ningún sistema ir a una consulta partiendo de la base de que está ganado. De ser así, ¿para qué hacerla? 

10. Apaciguamiento: Es muy difícil convencer a la gente de que un país que ya está colapsado, va a profundizar ese colapso con esta estrategia electoral. Es decir, que una vez que tengamos el consultivo sí se irá a al 350 y a la “calle sin retorno”. El país se preguntará ¿por qué entonces sí y ahora no? Y la respuesta que da Freddy Guevara y Lilian Tintori de que este será el detonante no es convincente, entre otras cosas porque esta misma propuesta no está clara y lo más probable es que termine siendo un intento fallido, que como el mismo revocatorio que se le negó a la gente, termine por generar más frustración y desconfianza. Es iluso pensar que si se tranca esta vía la indignación sí va a movilizar a la gente, entre otras cosas por lo mencionado anteriormente, esta propuesta no cuenta con consenso. 


Entiendo que estos mecanismos en una primera aproximación parecen viables, pero lamentablemente frente a une régimen mafioso, asesino, que tortura desde estudiantes y profesores, hasta quienes se han entregado al activismo en pro de los derechos humanos, pensar que esto no va a tener un altísimo costo para muchos ciudadanos es cuanto menos ingenuo. Quizás se se hubiese planteado hace un año, pero en este momento nos dejará exactamente donde estamos ahora, pero más fracturados.

jueves, 18 de mayo de 2017

Reflexiones para la república que viene: El deber ser



El 2 de febrero de 1999 tomó posesión de la presidencia Hugo Chávez. Recuerdo ese acto en el entonces Congreso de Venezuela como si hubiera estado allí. Chavez con la mano derecha levantada y la otra sobre la Constitución de 1961, Luis Alfonso Dávila con un gesto de juramento similar ofreciéndole a Chavez la carta maga y Rafael Caldera, todavía con la banda presidencial, en medio de los dos. Lo que está grabado en mi memoria de este momento son las palabras: juro sobre esta moribunda constitución. 

Cuando Chavez alteró el juramento hizo el primer quiebre a la institucionalidad. No tenía derecho de modificar un juramento tan importante como el que un presidente electo debe hacer sobre el principal instrumento legal de un país. Una constitución no sólo es la radiografía de una sociedad, es lo que sostiene la maquinaria entera del estado. Un hombre, puede ser presidente o no, tiene derecho a cuestionar la constitución de su país, incluso proponerse a hacerle cambios. Estudiarlo, consultarlo, impulsarlo. Pero a la larga el cómo se hacen las cosas, la forma, termina siendo tan importante como el fondo. Que un presidente recién electo le faltara el respeto al mecanismo que lo llevó a la presidencia era la primera señal de que sus intenciones no eran democráticas y ahí ha debido detenerse todo este proceso. 

Si esto se pudiera reescribir como una película Luis Alfonso Dávila y Caldera, así como los diputados ahí presentes han debido frenar la toma de posesión. Exigir que el presidente electo repitiera el juramento y apegarse a lo establecido en la ley. Fácil no hubiera sido. Seguramente les habrían llovido críticas e insultos, pero ese era su deber como funcionarios, como demócratas. Después de todo, el proceso de toma de posesión en un régimen democrático trasciende los simbólico. No se trata de palabras bonitas, de actos espectaculares ni de parsimonia. En una toma de posesión estamos hablando del principio de alternabilidad del poder, de la seriedad de las instituciones, de la responsabilidad del funcionario que asume el cargo de deberse a la ley y a los principios consagrados en ella. También es un acto que se realiza en el congreso y lo preside el presidente del congreso porque marca la relación que debe existir entre los poderes públicos: separación, balance, pesos y contrapesos. 

En la realidad lo que ocurrió fue lo que suele ocurrir cuando se instalan regímenes totalitarios: nada. La reacción de muchísima gente fue de risa. Casi de admiración. El desafío de Chávez no se tomó como un desafío a la democracia, ni a las instituciones, sino a los políticos. Esto último se puede comprender. Los ciudadanos tenemos derecho a estar hartos de los políticos, pero no podemos tomar a la ligera el desafío a las instituciones. Una cosa es el hombre y otra es la institución, y es válido tanto para los funcionarios que detestamos, como aquellos que admiramos. Incluso cuando estamos de acuerdo con las acciones de alguien, con su ideología, su manera de pensar, su propuesta, en fin, su política, también nos vemos en el deber de exigirle que respete la ley, que se apegue al derecho y a los valores democráticos porque ese es el deber ser. 

Ese dos de febrero no hubo un juramento democrático, sino que se tomó un procedimiento solemne de suma importancia y se convirtió en un pequeño discurso populista. Verlo ahora calza a la perfección con lo que hemos vivido los últimos dieciocho años. Quiebre de las instituciones, concentración del poder sobre un ejecutivo que ignora a la constitución y los demás poderes y es más, los maltrata, los usurpa, los devora, los aplasta. 

Durante mucho tiempo he venido preguntándome desde cuándo no hay democracia en el país. Quizás en momentos como este una reflexión tal pareciera que no importa. Pero si algo importa en este momento no es sólo reflexionar sobre lo que vivimos, no es sólo expresar el dolor, la solidaridad, la rabia, no es sólo la denuncia, la crítica, el ojo avisor ante cualquier indicio se retroceso o de traición. Una parte fundamental para salir de este embrollo es reflexionar, cómo, cuándo, nos metimos en él. 

Es cierto que el triunfo de Chávez de por sí fue la consecuencia de un sistema que venía enfermo. Pero también de los errores de muchos políticos. Es cierto que ese día, ese 2 de febrero de 1999, fue un momento clave de nuestra historia, porque allí quedó marcado que no teníamos una democracia porque no sabíamos lo que era y por lo tanto no podíamos exigirle ni a un presidente, ni a nadie que la respetara. Por eso fuimos el país que eligió a un golpista, y aunque yo no voté por él debo reconocer que en ese entonces ya tenía dieciocho años y no alcé mi voz en contra de lo que hoy veo como algo inaceptable, porque la constitución que Chavez insultó ese día estaba vigente y era nuestra ley suprema, la base de todo nuestro sistema de país. Ese día nos dejó claro que no venía a reformar, ni a reconstruir, sino que venía a destruir.

A la larga los momentos clave de la historia terminan quedando en manos de unos pocos hombres. Los que están allí presentes, que tienen el poder, la voz, la capacidad de actuar, pero también la consciencia del compromiso. Ese día se selló nuestro destino, el que nos ha traído hasta tanta destrucción y del cual no pudimos cambiar por más que durante años una gran parte del país se ha dejado los sueños y la vida intentándolo. No digo que si ese juramento se repite no estaríamos exactamente donde estamos, pero quién sabe, a lo mejor tantos otros hubieran seguido el ejemplo de que en democracia a los ciudadanos se les deja ser, pero a los funcionarios se les exige el deber ser. 


Es posible que esta reflexión parezca anacrónica e inútil en este momento. Sin embargo, yo creo en revisar la historia para construir el futuro, no para lamentarnos, sino para aprender, para corregir. Espero que la república que vamos a fundar sea una es que no se le permiten licencias, ni faltas de respeto a ningún funcionario, no importa su popularidad, ni las razones, al final debe imperar la democracia, sus leyes, pero sobre todo sus valores. Y que cuando fallen las instituciones los ciudadanos ejerzamos nuestro deber, porque la libertad no es un favor que nos otorgan, pero irónicamente si dejamos que pisoteen los mecanismos que la garantizan, nos la arrebatan.

lunes, 15 de mayo de 2017

Tu pana el enchufado

Esta es nuestra triste realidad: todos conocemos un enchufado. Es decir una persona que se amarró al gobierno para hacer negocios millonarios e ilícitos. Lo más triste de todo es que la red de enchufados es tan grande, que no sólo todos conocemos un enchufado, sino que conocemos a más de uno y además todos tienen mayor o menor grado de enchufe, desde el que directamente tiene un puesto en el gobierno hasta el que hizo negocios con uno de estos seres. Sí, los hay que robaron hasta pasar de un modesto apartamento en el oeste de la ciudad, hasta llevar una vida en Miami que hace que las Kardashian parezcan carmelitas descalzas.

El chavismo repartió tanto dinero que en Venezuela se vieron cosas absurdas e inenarrables, el whisky que se tomaba, la calidad y la cantidad, los carros que se manejaban, los aviones que llegaban a los aeropuertos privados, las casas que se construían. Desde la Hummer hasta el famoso caso del funcionario que bebió un Chateau Petrus de 17000 Euros en París como si fuera Frescolita frente a los sommeliers horrorizados, se llevó el derroche a un nuevo nivel. El país despilfarraba su patrimonio, como ya lo había hecho antes, con la diferencia de que en medio de esa nueva orgía petrolera no se construía nada, ni se educaba a nadie, no se invertía, ni se producía, sino todo lo contrario. Se expropiaba, se destruía, se marginalizaba y había que ser un tonto para no darse cuenta o un ladrón para hacerse el que veía otra cosa.

Me pasó más de una vez estar con alguien que se llenaba la boca hablando de valores y honestidad, para luego enterarme de que su esposo manejaba negocios con el gobierno. A lo largo de estos años muchísima gente se escudó en argumentos totalmente vacíos para justificar sus marramucias, una de las más espantosas: es que si no lo hacía yo otro lo iba hacer. Al final cada quien escogió una forma de lavarse las manos, esposas culpando a los maridos, como si ellas fueran lobotomizadas y tontas, o a los suegros, o a los jefes o a la circunstancia,  mientras el país se nos iba derrumbando y ellos con su suciedad operando el buldócer.

Llevo años discutiendo, peleando y luchando porque no me siento a la mesa de un enchufado, ni con un enchufado. No me interesa hacerles carantoñas, ni risitas, ni mucho menos me dejo engatusar por excusas con las que me quisieron presionar, “es que él es super pana”, “es que es mi amigo de toda la vida”, “es que…”. Me tuve que calar críticas, me llamaron radical y hasta grosera porque me indignaba y me quitaba el sueño encontrarme a cada rato con esta gente que nos saqueó el país, que colaboró para que nos quedáramos sin futuro. Hoy por hoy no puedo ver una noticia de que no hay medicinas o alimentos en un hospital porque inmediatamente pienso en las botellas de champaña, en las carteras, los zapatos, los carros de estos engendros en lugares como Miami. Me lleno de impotencia, de asco, de incredulidad, qué clase de seres son, y nosotros cómo permitimos y excusamos eso durante tantos años, como es que todavía hay gente buena que los escuda y los perdona y no es nuevo, no es de la semana pasada y no son sólo los ex ministros de Chávez, es mucha otra gente.

Desde hace unos días se puso de moda el “escrache”. No seré yo quien tire la primera piedra contra quienes demuestran una frustración sincera y justa cuando ven en su cara lo que describo anteriormente. Muchos venezolanos están hartos de la burla, la humillación a la que nos han sometido quienes robaron a sus anchas durante años. No es sólo un daño material, es un daño moral. También muchos venezolanos han dado la cara, se han quebrado familias y roto amistades porque hubo quién no estuvo dispuesto a aguantar cerca de un enchufado. Este fenómeno se ha visto fuera del país, porque en gran parte el saqueo fue para luego llevarse lejos lo que se robaron, pensando que en otro lado ni la moral, ni la justicia, ni Venezuela los alcanzaría. Pero mucha gente se fue del país a pasar un trabajo indescriptible. El que hable de que quienes emigraron están cómodos no tiene ni la más remota idea de lo que habla. Los únicos cómodos son los que tienen tanto dinero que ya ni cuenta se dan de cómo lo gastan y que pensaron además que su nueva fortuna serviría para comprar consciencias y silencio del país al que destruyeron. Chavez y su combo no destruyeron al país solos, tuvieron mucha ayuda y de gente que se tomaba fotos con su gorrita tricolor, pensando que el resto jamás se daría cuenta de ese juego. 



Sin embargo, sí quisiera saber si quienes hoy están tan eufóricos aplaudiendo los escraches y mandando a la gente a que escrache: ¿qué va a pasar cuando te llame en tu cumpleaños tu pana el enchufado? ¿Le vas a pedir que devuelva lo que se robó o que se guarde su felicitación? ¿Qué vas a decir cuando te inviten a ese matrimonio? ¿Qué es tu pana de toda la vida? ¿Qué a él si no lo puedes juzgar? ¿Ahí sí te darás cuenta que no eres Díos o serás consecuente con lo que predicas? Cuando estés sentado en una mesa y llegue ese ser que hizo un negocio con uno de los tipos más aberrantes que concibió este régimen, ¿qué vas a hacer? No digo que le grites, ni que le pegues, no hablo de puputovs, ni de escenas exageradas, sino de dignidad, de no prestarse, no hacer el juego, ser consecuente. Me pregunto si irás más lejos, si al menos le emplazarás a que devuelva lo habido ilegalmente, a que repare el daño, a que de la cara. Si le dirás que no es suficiente su supuesta obra social, que con eso no se lava las manos, porque no se vale saquear un país y luego tirar de limosna lo que te sobra. Yo me pregunto si realmente vas a tener las bolas de negarle el abrazo, porque si la respuesta es no, si todavía lo tienes en WhastApp y se comparten fotos de marchas, y de los niñitos, si le das like a sus fotos y se dicen cosas cariñosas, mejor no mandes a nadie a escrachar a otro, al  final de cuentas la doble moral también nos trajo toda esta destrucción.  Si de verdad quieres que el país cambie empieza por exigir que devuelva lo que se robó tu pana…el enchufado.  

domingo, 14 de mayo de 2017

Feliz día de la madre

Feliz día a las que han jugado a "La vida es bella" para que sus hijos no pierdan su inocencia, para que no crezcan temiendo su país, o marcados por la polarización, feliz día a las que han tenido que inventarse un cuento para explicar el sonido de las detonaciones a la distancia, en la noche, a cualquier hora. Feliz día a las que han acostado a sus niños con olor a gas lacrimógeno, a las que ha tenido que tirarlos al suelo, sacarlos de emergencia, correr, inventar, socorrer, volverlos a parir en el intento de protegerlos. Feliz día a las que hicieron el kit antilacrimógena para el colegio, con malox, y lentes de natación, y lo que estuviera al alcance. Feliz día porque no se han rendido, porque algún día les contarán este cuento que parece una historia surreal. Feliz día a las que no han podido dormir por el dilema, ir o no ir al colegio. Feliz día a las que han tenido estas discusiones, eternas y duras, en las que al final nadie tiene la razón porque cada quien hace lo que puede. Feliz día a las que han pasado barricadas para regresar a casa, para ir al trabajo, para llegar al médico. Feliz día a las que han hecho las barricadas porque esa es su manera de expresarse. Feliz día a las que han llorado por el dolor de otras madres, a las que han escrito una palabra de solidaridad, aprendiendo desde el fondo del corazón el sentido de esas palabras de Andrés Eloy Blanco "Cuando tienes un hijo, tienes todos los hijos del mundo". Feliz día a las que enseñaron el himno nacional, y la canción de Venezuela. Feliz día a las que mantienen la sonrisa a pesar de la ferocidad de estos tiempos. Feliz día a las que dan la bendición cada vez que el muchacho sale, que le hacen la cruz en la frente o le piden que por favor llame y se reporte. Feliz día también a las que le hacen RT a todo lo que leen y reenvían todo lo que llega por WhatsApp, hagan caso a sus hijos y verifiquen la información, pero feliz día a ustedes porque sabemos que sale de la impotencia y del deseo de que esta pesadilla termine. Feliz día a las que tratan de mantener el hogar, como se pueda, cocinando con lo que hay, lavando cuando hay agua, soportando las idas de venidas de la luz, de la internet. Feliz día a las que enseñan a amar a diario, a las que enseñan a tolerar y a respetar al que piensa distinto, a las que enseñan a que uno no puede vivir callado, ni doblegado, ni por un gobierno, ni por un dirigente, ni por nadie. Feliz día a las que marchan sin cansarse, alzando una bandera o amarrándola a su cuello. Y pasan los días y vuelven a salir, con una pancarta nueva cada día, con miedo, pero decididas a no parar hasta que regrese la democracia. Feliz día a las que dicen lo que piensan. Feliz día a las que siguen su conciencia. Feliz día a las que tuvieron que irse del país, por sus hijos, por ellas mismas, por miedo, por buscar oportunidades, por persecución, por necesidad, por todas las razones cada una profunda y dolorosa. Feliz día a las abuelas que celebran piñatas por Skype, y que sienten una punzada de dolor cuando se apaga la pantalla. Feliz día a todas las madres que hemos tenido que aprender lo que es la distancia, y las miles de formas que hay para vencerla. Feliz día a las que han tenido que luchar para empezar de nuevo, pero no dudarían un segundo en volver. Feliz día a todas las madres que enseñan a sus hijos los valores de la democracia. Feliz día a las que inculcan el deber de alzar la voz por quienes no pueden hacerlo. Feliz día a las madres que enseñan que se no se habla mal de Venezuela, y que encarnan con su vida y su ejemplo esas palabras de Séneca "ninguno ama a su patria, porque es grande sino porque es suya". Feliz día a todas mis colegas guerreras. Lo sé en el fondo de mi alma, volveremos a ver un día como este pero en libertad. ¡Dios las bendiga!

jueves, 4 de mayo de 2017

Circo Demencial

Estos son los hechos:

·      Ayer, 3 de mayo. a las 6:55 de la tarde aproximadamente desde su cuenta Twitter el periodista Leopoldo Castillo reportó que Leopoldo López había sido trasladado al Hospital Militar sin signos vitales.

·      Aproximadamente una hora más tarde Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, anuncia vía Twitter que se traslada al Hospital Militar para verificar si Leopoldo está allí.

·      Una hora más tarde Lilian Tintori anuncia que un capital le informó que Leopoldo no está en el Hospital Militar y que se dirigen a la cárcel de Ramo Verde.

·      En el transcurso de esa hora el senador estadounidense Marco Rubio declara que le confirmaron la información del traslado de Leopoldo Lopez en condición seria.

·      Poco más de dos horas después del Twitt de Leopoldo Castillo aparece el diputado Diosdado Cabello en su programa Con el mazo dando, y publica un video como fe de vida. En el video se ve a Leopoldo diciendo la fecha, la hora, nueve de la noche aproximadamente, y que no entiende por qué tiene que dar una fe de vida. Un dato del video es que se nota que fue editado pues en el segundo 15 tiene un brinco muy obvio de edición. 

·      Minutos más tarde comienza Lilian Tintori a transmitir a través de Periscope desde las afuera de Ramo Verde. Junto a la madre de Leopoldo López dice que la prueba de vida no es suficiente, que considera que el gobierno quiere tapar todo lo ocurrido en el país durante el transcurso de la jornada de protesta y que no toma como válida la fé de vida, pues entre otras cosas el video está editado y quiere saber por qué. Además añade que ya les habían dicho que el gobierno sacaría algo sobre Leopoldo y que no están convencidas ni entienden esta jugada.

·      A las 6:30 de la mañana, hora de Venezuela, luego de más de siete horas de espera Lilian Tintori y Antonieta Mendoza, madre de Leopoldo siguen afuera de la cárcel de Ramo Verde. Tiene más de un mes sin ver a Leopoldo. Ni sus abogados lo han visto. El defensor del pueblo, Tarek William Saab, declaró días atrás que efectivamente estaba aislado pero por procedimientos internos.

·      Las últimas declaraciones del diputado Diosdado Cabello son que no lo van a ver porque hoy no es día de visita.

Esto es lo que sabemos. Lo que único que podemos realmente dar por hecho. Es decir, casi nada, que un periodista tenía una información que tomó por cierta, y que la opinión pública  nacional e internacional también dio por cierta ya que es un periodista de amplia trayectoria. Que dada su gravedad decidió compartirla. Que la familia de uno de los casi doscientos presos políticos que tiene el régimen de Maduro también la dio si no por cierta, al menos por probable. Que al no ver a su familiar durante más de un mes, ni ellos, ni sus abogados, en violación de la normativa nacional e internacional en cuanto al trato humanitario de los privados de libertad un video no es suficiente, menos uno transmitido en televisión y del cual les habían informado con anterioridad que iba a salir a la luz pública.

Mientras tanto los ciudadanos enloquecimos después de un día de represión brutal y de noticias desgarradoras. La muerte de un muchacho de diecisiete años, el incidente en que una tanqueta aplastó a un manifestante, también un joven, el muchacho que al tratar de quemar una moto se prendió en llamas. Un día de testimonios de represión atroz, en que la Guardia Nacional Bolivariana emboscó a los manifestantes en Caracas, arrinconándolos y asfixiándolos. Entre tanta violencia, al caer la noche, cuando parecía que todo estaba tranquilo empezó un circo demencial de especulación, miedo y tortura psicológica.

Por supuesto no se hicieron esperar los audios, mensajes, cadenas. Cada quien con su teoría, su confirmación. Desde la enfermera que vio caminar a Leopoldo por el Hospital Militar, el amigo médico que tiene un compadre que atiende allí y que también lo vio, hata el amigo médico que tiene otro compradre allí que afirma que allí no ha entrado Leopoldo López. En cuanto al video, apenas rodó por las redes todos nos convertimos en expertos del lenguaje audiovisual. Lo analizamos hasta el cansacio y cada quién sacó su teoría, cierto, falso, poco probable. Todos presos de la angustia, el terror, las ganas de encontrar algo de verdad.

Lo único que sí sabemos es que el régimen controla esta información. Toda. Que ellos, que son los únicos que pueden aclarar y dar orden a este desastre, al menos en lo que se refiere a la salud de Lepoldo López se niegan a hacerlo, porque al mantenerlo secuestrado y su estado de salud e integridad en suficiente secrecía nos mantienen en vilo, nos recurdan que controlan todas las esferas de nuestra vida. Nos distraen, nos deprimen, nos dispersan, nos dividen. Ahora todos acusan o a Lililian de hacer un show, a Leopoldo Castillo de mentir, a los rebotadores de audios de crear zozobra, en fin. Que de la verdad nada, de la especulación mucho.

Mientras tanto nuestro país sigue en ruinas. Cada vez más hundido. Estamos al borde del colapso político y legal, pero en medio ya de un colapso humanitario. Nos quieren agotar emocionalmente, obligarnos a rendiros psicológicamente, a rogar por la información hasta el punto que se pide una fe de vida como si fuera un secuestro y ni esa información se otorga.

No tengo una respuesta concreta. Yo tampoco tengo la verdad, nadie la tiene. Ni siquiera sé bien cómo analizar lo sucedido, ni cómo procesar la información. Lo que sé es que la resistencia también es psicológica y que tenemos que sacar fuerzas para no caer en el juego, no dejar que nos arrastre la desesperanza, no propagar más miedo y más terror, no inventar teorías sobre las que no tenemos ningún control, pues es justo lo que ellos quieren y mantenernos firmes dentro de lo que podamos.


Esta es la parte más dura en la que tenemos que resistir con el alma para no perder la razón, ni el foco.