<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856</id><updated>2012-02-02T14:09:36.456-08:00</updated><category term='m'/><category term='Los Libros'/><category term='Who says elephants can´t dance?'/><category term='Ciudad de la Furia'/><category term='Miss Scarlett'/><category term='Dementia'/><category term='La Dama de los Cuadernos'/><category term='Paren el Mundo que me Quiero Bajar'/><title type='text'>Ayúdame Freud</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>545</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-7353645871623646010</id><published>2012-02-02T07:37:00.000-08:00</published><updated>2012-02-02T07:38:49.256-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><title type='text'>Disco del Día: Una Patilla Suicida</title><content type='html'>&lt;a href="http://weblettuce.cdcomplete.com/cdimages/9998.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 307px; height: 300px;" src="http://weblettuce.cdcomplete.com/cdimages/9998.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt; Loveless de My Bloody Valentine&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-7353645871623646010?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/7353645871623646010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=7353645871623646010' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7353645871623646010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7353645871623646010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/02/disco-del-dia-una-patilla-suicida.html' title='Disco del Día: Una Patilla Suicida'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4401122613505190386</id><published>2012-02-02T04:39:00.000-08:00</published><updated>2012-02-02T11:19:40.153-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciudad de la Furia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Día 2: Una Patilla Suicida</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.lovingit.co.uk/images/2009-01_watermelon.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 352px;" src="http://www.lovingit.co.uk/images/2009-01_watermelon.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;En el 2004 regresé a Caracas recién divorciada y en plena crisis de los veinticinco. Para mí esa edad fue particularmente difícil, no sólo por los motivos obvios, un divorcio es algo terrible aunque cada vez más la gente lo vea como la primera comunión o hasta el manicure. Yo había sido rellenita toda mi vida. De hecho en mi adolescencia fui gorda, obesa, me declaro Mónica de Friends y por ahí tengo alguna foto para demostrarlo cuando me lanzan un "estás exagerando, la cosa no era así." En todo caso, yo llegué a Venezuela con la brújula rota y el corazón en estado de shock. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Sucede que es justo cuando estás a punto de declararte en bancarrota existencial que Dios y la vida te muestran las luces hasta la salida de emergencia, y encuentras el chaleco salvavidas debajo de tu asiento. En mi caso la voz no vino del cielo sino de la boca de mi hermana que me dijo "¿Te gustaría irte a Egipto con nosotros?" Dos palabras "Fuck yeah!" Egipto. Para una nerd, recién graduada de Historia del Arte como yo era la gloria, para la despechada era una oportunidad de despeje, para la recién estrenada soltera era el propio momento de ver si mi siguiente historia de amor sería abordo de un crucero y para mi barriga (que en ese momento no lo sabía) sería la oportunidad de probar la patilla suicida. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Desde el comienzo las cosas no fueron convencionales. El grupo de viaje era mi hermana, su exesposo y los dos hijos de ambos. Suena bastante normal, el detalle está en que para ese entonces ya estaban separados, divorciados, cicatrices sanadas, eran amigos de nuevo. El viaje se había dado porque  mi hermana quería estar con sus chamos en diciembre y mi cuñado, que es adorado (Modern Family es un chiste al lado de mi familia) le dijo "pana vente con nosotros" y lo mismo a mí cuando manifesté no tanto interés, sino necesidad de pegarme al plan. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;El viaje lo conseguimos a través del portal Francés FNAC, compramos los pasajes aparte y así nos ahorramos unos cuantos churupos. Claro, que era un tour de puros franceses. Es decir todo era francés, el guía, las explicaciones, los compañeros. Los únicos tercermundistas allí éramos nosotros. Apenas llegamos a Luxor y vimos al resto de nuestro grupo, el Scaramouche 4, yo pensé que aquello había sido una idea terrible. Si por mala suerte algunos extremistas furiosos tomaban como rehén el barco, en el que había otros cincuenta y tantos franceses de grupos varios, seguramente la Unión Europea iba a sacar a todo el mundo menos a la bazofia latinoamericana. Vamos a estar claros, en este mundo el pasaporte cuenta. No es lo mismo la manifestación en Paris que en Caracas. Nos duela. Nos pese. Nos de piquiña. Igualdad my ass!&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;La verdad es que nuestro grupo terminó siendo un bacilón. Al principio pensamos que nadie iba a querer entablar amistad con los venezolanos raros y que nos iban a odiar. Mi cuñado se la pasaba traduciendo todo lo que decían para que mis sobrinos entendieran, y no creo que eso nos hiciera populares al comienzo. Además, estábamos los cinco como en cambote, y en el primer encuentro no nos mostramos demasiado sociables. Pero si alguien  me conoce sabrá que yo no aguanto demasiado para hablar y que soy capaz de hacer amistad con quien sea. Cuento corto, terminé pana de un francés (Olivier, si estás leyendo esto hace años que no hablamos, estás perdido) y al final estuve casi que más con él y su amigo Pierre que con mi hermana. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Egipto fue un espectáculo. El arte. La historia. La cultura. Si este blog fuera un poco más serio me pasaría un rato hablando del templo de Luxor, la Paleta de Narmera, Abu Simbel y la excursión al templo de Hatshepsut. Pero como no es así, sólo les voy a decir que ese viaje es uno que hay que hacer. La belleza es insólita. Otra cosa que nos gustó mucho fue visitar los suk de las distintas ciudades. En el Cairo me tomé una foto en en la mesa donde está la placa que explica que allí se sentaba Nahguib Mahfuz, premio Nobel de Literatura Egipcio y por supuesto me echaron broma "algún día Clarín, dirán que otra Nobel se sentó aquí." Típico chiste de los familiares que te quieren hasta la mentira. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Sin embargo, algo peculiar de los viajes a esos lugares remotos y de cultura tan extraña a la nuestra es la comida. Al principio parece una frivolidad, un detalle sin importancia y algo a lo que no habría que prestarle demasiada atención. Yo no lo hice. No llevé sino unas tres o cuatro trufas de chocolate que había comprado en el aeropuerto y que no me atrevía a comerme por un detalle muy particular. En ese momento de mi vida yo estaba atravesando un episodio de anorexia. Pesaba menos de 43 kilos y mi dieta se limitaba a café, agua, vino, ensalada capressa o carpaccio y frutas. Lo demás me parecía un lujo que mi cuerpo no se podía dar. Mi cuñado, que tenía más experiencia que yo, sí se había preparado y había llevado queso. Pero tampoco era que le podía rumbear el queso al señor, y no entraba en mi dieta. Yo comía porque una voz en mi cerebro me ordenaba, "algo hay que meterle a la máquina para que funcione", pero no porque tuviera hambre como una persona normal. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Antes de la primera comida nos hablaron sobre el cuidado que deberíamos tener al comer durante el viaje. Nada de vegetales, ni ensaladas, nada crudo, recuerdo además el tip "nada de tomar cerveza y salir a tomar sol, puede ser muy peligroso." Me provocaba decirle al guía, "amigo, yo a usted le voy a presentar un lugar llamado Playa Grande en el pueblo de Choroní, y en temporada baja, que la alta ni para qué, así usted ve lo que es cerveza y sol". Pobres franceses con sus pieles blancas y sus ojos claros, más de uno dejó el alma vomitando después de haberse lavado los dientes con el agua que salía del chorro del lavamanos del baño del camarote que olía a camaronero retirado. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Fieles a la política de evitar demandas millonarias, en el barco la comida era cocida hasta más no poder. Las piedras que tiran los encapuchados en la UCV no tienen nada que envidiarle a las pechugas de pollo que nos sirvieron y ni hablar de los medallones de algo que me imagino quiso ser lomito, esos hubiesen estado perfectos para una propaganda de zapatos pavosos que aman en la publicidad actual venezolana. Y yo sé que suena a sifrina perdida que se queja de su viaje a Egipto, lo juro que no es una queja, es una experiencia. En cada comida servían una salsa blanca, que nunca pudimos descifrar cuál era su composición, que servía como sopa, como avena, para cubrir las carnes o para acompañarlas. Era una cosa que sencillamente parecía estar ahí para que tu imaginaras lo que querías que fuera. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Claro que, como buen país del tercer mundo esos egipcios no dejaron de estirar la liga, y cuando caminé de arriba a abajo frente al buffet, allí los conseguí. Frutas y vegetales. Viéndome. Desafiándome. "Entonces pendeja. ¿De verdad vas a engordar o prefieres comernos y ver si sobrevivies?" Además se veía que habían sido manoseados hasta el cansancio, los melones en bolita, los tomates en forma de rosas, la lechuga cortadita en tiritas, piña en forma de corazón, palitos de zanahoria, algo blanco en cubitos que jamás supe qué era, gajitos de naranja y trocitos de patilla suicidas. Todos suicidas. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Y yo. Primero muerta que sencilla, me los comí. Me los comí todos. Mi hermana hizo lo mismo. Ella porque es sana en general y no tenía ganas de comer suela de zapatos, aunque al final se la comió y de hecho le gustó bastante. "No está nada mal vale." La primera noche no pegamos el ojo esperando el golpe funesto del intestino. Nada. El segundo día llevamos papel extra para la excursión, porque los cuentos de diarrea en lugares de baño público son siempre comiquísimos, dos años después de que ocurren y uno se olvida. Nada. El tercer día. Nada. El cuarto día. Tampoco. El quinto día, nos compramos una botella de vino y agarramos una pea en el techo del barco. Nada. El sexto día mis sobrinos se tiraron a la piscina del barco ante la mirada de asco y estupefacción de los franceses, que seguramente buscaron en sus teléfonos inteligentes los números de aeroambulancias que hicieran el trayecto entre el norte de África y Europa. El séptimo, comimos en la calle, una baklavas de coco gloriosas y un chawarma descomunal, en mi mente hay una palabra árabe para "asquerosito" y en El Cairo los baquianos la usan para referirse a ese sánduche que nos metimos (mi placer culposo del mes y boté la mitad, debo confesar). Del octavo al onceavo día, seguimos cómo si nada. Ya el doceavo, el último, me serví la fruta, me senté a la mesa, y antes de comerme el primer bocado la miré fijamente, la olí y no pude evitar reconocerlo. Le dije a mi hermana, "coño, pana, este viaje es demasiado tripa, pero esta fruta está podrida." &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Y sí. Estaba podrida.  La patilla estaba como aterciopelada y el melón ya no podía de lo dulce y pastoso, y la naranja tenía ese acidito como rancio que hace que uno diga "coño qué chimbo esto se pasó." Bueno así. La fruta que me había comido durante doce días era fruta podrida. ¿Por qué no había fresca? No sé. Así es el tercer mundo. Nada fluye. Nada se puede. Y muchísimo menos se explica. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Habíamos apostado que regresábamos de allá con kilos menos por la diarrea. Mi hermana me decía a forma de broma "coño yo contaba con eso para peder unos kilitos de diciembre." Pero así habremos tragado mierda en la Ciudad de la Furia que ni la Patilla Suicida pudo con nuestros estómagos. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4401122613505190386?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4401122613505190386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4401122613505190386' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4401122613505190386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4401122613505190386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/02/dia-2-una-patilla-suicida.html' title='Día 2: Una Patilla Suicida'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-2605288295084929399</id><published>2012-02-01T11:13:00.000-08:00</published><updated>2012-02-01T11:15:03.479-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><title type='text'>Disco del Día - Un Mamífero Volador</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.esquire.com/cm/esquire/images/pink-floyd-animals-1-2009-lg-98056872.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 301px; height: 300px;" src="http://www.esquire.com/cm/esquire/images/pink-floyd-animals-1-2009-lg-98056872.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El Disco es: Animals de Pink Floyd. Enjoy. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-2605288295084929399?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/2605288295084929399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=2605288295084929399' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/2605288295084929399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/2605288295084929399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/02/disco-del-dia-un-mamifero-volador.html' title='Disco del Día - Un Mamífero Volador'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-5915403606864690538</id><published>2012-02-01T11:06:00.000-08:00</published><updated>2012-02-01T11:08:17.446-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Día 1 - Un Mamífero Volador</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Ya no sé lo que es viajar sin una pañalera. Aunque vaya sin mis hijos, lo cierto es que el hecho de ser madre te cambia por completo, como tantas otras cosas, esa experiencia del viaje. El año pasado me fui de vacaciones con mi esposo, mi pioja y el piojito en la barriga. No habíamos pasado migración cuando ya yo tenía la camisa llena de compota y la paciencia en nivel naranja de tanto "camina por aquí, no molestes al señor, espérate que mami se está poniendo los zapatos, no arrastres la muñeca por el piso que está sucio, cuando lleguemos a la puerta saco los frutie-loopies." &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Dos puestos más atrás en la cola venía una muchacha que parecía sacada de un anuncio de Vogue. Blue jeans, blazer, lentes de aviador, sin demasiado maquillaje y el pelo perfecto. A medida que la cola avanzaba ella iba jalando delicadamente su carry-on, en el que me imagino que iban libros, revistas, música, un estuche de maquillaje lleno de todos esos frascos que a una mujer soltera se le hacen imprescindibles, como el corrector de ojeras y el desmaquillante de pestañas. Sí. Lo sé. Esa fui yo. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;En mi caso, cada vez que la fila avanzaba yo me arrastraba como un elefante con una pata rota. De una de mis piernas guindaba la pioja, abrazando a una muñeca y tentándome la paciencia. Con la otra mano jalaba el carry-on y con el resto de mi cuerpo trataba de adivinar dónde había ido a parar mi centro de gravedad, entre mi cartera y el embarazo. Y no es que mi esposo sea de esos que va perfumado mientras una parece una momia, él llevaba otros dos maletines de mano. Suena a demasiado, pero en realidad no lo es. Y no es que me hubiera traído mis libros y mi música y la fulana laptop. Todo eso había quedado en casa en el rincón de "cosas que no son prioridad durante el vuelo." Las maletas estaban llenas de sweater por si hace frío en el avión, sweater dos por si el uno se ensucia, muda por si la niña se ensucia, muda dos por si la muda uno también se ensucia, pañales, teteros, fórmula, cereal, galletas, chocolate por si hay una emergencia, chupeta por si la cosa se pone grave, muñeca, muñequitos varios, cobijas porque nuca falta una aeromoza amargada que te diga "lo siento, pero no tenemos más cobijas el vuelo está full." Agua, porque en la discusión titulada "¿Realmente hace falta llevar agua?" ganó el argumento, "pana, esto es Venezuela, no te parece posible que lleguemos al aeropuerto y sea imposible conseguir una botella de agua?" &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Además uno ha escuchado los cuentos de horror de la gente que dejaron ocho, diez, doce horas dentro del avión por no sé qué, y ¿si nos quedamos sin pañales? ¿sin teteros? ¿Qué hacemos cuando la chama colapse del aburrimiento de estar sobre nuestras piernas? Mete la plastilina, los colores, los marcadores, ese cocodrilo que canta Yo Tenía Un Piojo Peludo, hasta que te quieres rebanar las orejas, y tres cuentos de esos cuyas páginas ella no puede romper, pero que pesan una tonelada. Además mete la pijama y varias compotas, la primera no pesa, las segundas, es otra historia, pero nada peor que tener a la chama frente a esa hermosa comida de avión y que se ponga en plan "no quiero." No es el momento para ponernos Montesori, Jean Piaget era un duro, pero uno no educa a 37.000 pies de altura, es como cuando tienen fiebre, lo resuelves cuando todo pase. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Y es así. Yo solía ser de esas personas que miraba feo a los padres que le decían que sí al chamo cuando este no se callaba y seguía pidiendo insistentemente un juguete en pleno vuelo. Me decía a mí misma "debería ir y decirles, señores, les voy a presentar una palabra, es NO. Pruébenla." Pero ahora que sé lo que es pasar medio vuelo con el pantalón lleno de pupú que se coló por un pañal mal puesto en el minúsculo y asqueroso baño de un avión, atorada porque ya iba a despegar, entiendo que hay momentos en los que NO, no existe. También entiendo ahora que hay veces en que los padres sencillamente tienen que asumir que el llanto es la banda sonora de esos años en los que aunque tu cría ya ha salido del huevo la sigues empollando. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Eso me pasó cuando calculé mal el tiempo entre que nos montamos en el avión y el mismo despegó. Pensé que me daría tiempo de preparar el tetero y dárselo una vez que estuviéramos en el aire. Craso error. El avión tardó en la pista. Se vino la hora de la cena. Y la chama dijo, me sabe  Air Lo Que Sea o AeroPendejos, yo tengo hambre y se lo contó a todo gañote a los pasajeros que estaban sentados a nuestro al rededor, que nos veían con cara de "estos panas no tienen ni idea, para qué coño viajan con un bebé, por qué no le dan algo para que se calle." La respuesta era sencilla, el algo para que se calle estaba en el maletín guardado sobre el compartimiento superior, que una simpática aeromoza con sonrisa de "ja-ja me gusta ver como sufres cuando yo digo NO" negó el permiso a bajarla hasta que "el capitán haya apagado la señal de abrocharse los cinturones." Fueron unos cuarenta minutos de una música pesada, pero no era metal precisamente, sino cuerdas vocales, Unplugged. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Otro trauma de esos viajes es la fulana cuna que te ponen. De ida no la quisieron poner porque a la aeromoza le pareció que la niña era demasiado pesada. Al final no lo sufrimos porque ese vuelo tuvo un desperfecto y lo regresaron al aeropuerto. Nos cambiaron de linea y ahí sí nos dieron la cuna. Pero efectivamente, la niña estaba un poco grande para el espacio y nos tomó una eternidad dormirla. A cada minuto sacaba la cabeza y nos veía como queriendo decirnos, "par de irresponsables, les gustaría dormir en la caja en la que vino el televisor que tienen en la sala." Cuando por fin fue más el sueño que la incomodidad, la aeromoza se acercó con el carrito, y con su sonrisa de gato en celo gritó "¿Qué desean de tomar?" Mi esposo peló los ojos, pero fue inútil, ya el daño estaba hecho, la respuesta fue, llanto y torcida de ojos en todos los asientos vecinos. Nos dieron unas coca-colas aguadas y media hora más de llanto. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Sin embargo uno entiende por qué a veces las aeromozas no son de lo más amables con los niños. No sólo son las piezas de los rompecabezas que quedan regadas. Los pasajeros que viajan solos y que les piden, les ruegan, les exigen que les cambien el asiento porque el niño no los deja dormir. Es el desastre que uno deja atrás, lo difícil que es cumplir todas las reglas de poner el asiento en posición vertical y cerrar la famosa bandejita cuando por fin el chamo estaba tranquilo pintando, ni hablar de abrocharse el cinturón, si ya todos estamos hartos de estar montados unos encima de otros, por más que nos queramos. Es que en el último viaje cuando dejamos el asiento al voltearme vi la plastilina pegada, la pared pintada con colores y una raya de marcador (lavable lo digo con conocimiento de causa) en uno de los asientos y dije, somos el horror. Somos una vergüenza. Somos ese desastre que tanto criticamos. Y juro que tuve el impulso de ir y sacar toallitas para limpiar la pared, pero no me daba el sueño, el mal humor, las ganas de ir y depositar a la cría en una cuna, con cobijas, y además tenía que guardar fuerzas, pues todavía teníamos un trecho importante de aeropuerto y taxi por delante. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Ahora entiendo por qué el único mamífero volador es el murciélago. Los demás dijeron, no gracias, nosotros nos quedamos aquí abajo. Pero el hombre siempre con sus ganas de desafiarlo todo nos lleva un paso más allá. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Así que cuando vean a unos padres sufriendo con sus crías a cuesta, no los miren feo, denles un chance, es duro ser un mamífero volador.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-5915403606864690538?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/5915403606864690538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=5915403606864690538' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5915403606864690538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5915403606864690538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/02/dia-1-un-mamifero-volador.html' title='Día 1 - Un Mamífero Volador'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4068923697498777903</id><published>2012-02-01T10:54:00.000-08:00</published><updated>2012-02-01T11:06:17.568-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Una Foto, Un Disco y Un Post x Día x 29 Días</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Hoy empezó Una Foto x Día x 29 Días. No puedo dejar de participar este año. No sé si llegue al final, entre tantas cosas. Pero es más que divertido. Es un ejercicio de constancia, creatividad, disciplina, entrega, al final te hace poner todo al límite y eso me encanta. Voy como hice con la lactancia. Un día a la vez. Mañana veremos qué pasa y cómo lo solucionamos. El año pasado tuve que salir corriendo dos veces a casa del vecino a pedir la internet prestada, porque la compañía que me presta el servicio me la puso de cuadritos. Este año ya veo otros obstáculos, como el día de las primarias y Carnaval, pero ya tengo más o menos visualizado cómo los voy a sortear. Y si no llego, pues no llegaré peleando. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Este año además se me ocurrió otra cosa. Me gustaría llevar el ejercicio a un post. Un post que no tiene que estar relacionado con la foto. Sino simplemente un ejercicio de creatividad. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Ya hice el primero. De nuevo espero llegar a todos. El día de las primarias será el más difícil y seguramente en carnaval serán los más inspirados. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Así que bueno. Anímense ustedes también a participar. Queda un buen rato. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Ah bueno, y me acabo de comprometer a mandar un disco por día, así que serán, una foto, un post y un disco por día por 29 días. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Esto se pone demasiado bueno! Si termino. Gane o pierda...creo que al finalizar voy necesitar un psiquiatra por día por 29 años. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4068923697498777903?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4068923697498777903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4068923697498777903' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4068923697498777903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4068923697498777903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/02/una-foto-un-disco-y-un-post-x-dia-x-29.html' title='Una Foto, Un Disco y Un Post x Día x 29 Días'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-2733502059720106297</id><published>2012-01-31T08:35:00.000-08:00</published><updated>2012-01-31T08:38:54.733-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><title type='text'>Si Quieres Ser Barrendero...Sé Barrendero.</title><content type='html'>&lt;a href="http://img.papelenblanco.com/2007/01/escritorpapel.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 350px; height: 375px;" src="http://img.papelenblanco.com/2007/01/escritorpapel.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;"Si quieres ser barrendero, sé barrendero. Pero sé el mejor barrendero del mundo." Eso lo poníamos hasta el cansancio en boca de nuestros padres cuando estábamos en el colegio, rebanándonos los sesos a ver qué íbamos a estudiar. Ya a partir de primer año de bachillerato entre las hormonas, los tests vocacionales y el exceso de televisión los sueños habíamos comenzado a perder el efecto de la levadura que aporta la infancia. Ya no habían tantos astronautas, ni actrices famosas, ni presidentes de la república, hasta el que quería ser zoólogo o veterinario comenzaba a cambiar de idea. Ahora todos, o la mayoría estábamos entre derecho, ingeniería, comunicación social, en fin las carreras tradicionales. Esas que todo el mundo piensa que son buenas para que uno deje la adolescencia y se convierta en un ciudadano serio y responsable, capaz de depender de sí mismo y no de los padres. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;Los colegios, al menos en el sistema tradicional del país tercermundista en el que estudié hace unos cuantos años, también te orientaban a lo mismo. Eso de ser artista. Eso era de hippies, de gente disfuncional, perdida, atormentada, sufrida, rebelde, rechazada. Lo mismo daba que levantaras la mano y dijeras "profe, es que yo quiero ser escritora" a que dijeras " cuando sea grande quiero comprar algún tipo de droga ilegal para inyectármela hasta por los pies, quiero ser pordiosera, pasar hambre, quiero ser un paria de la sociedad, que nadie me quiera, tener una vida afectiva defectuosa, relaciones que terminan mal y ser un pésimo ejemplo para mis hijos." &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;Claro que no sólo era la de escritor la que venía con un estigma, sino cualquier profesión no tradicional. Lo que es más, eso de que una como mujer quisiera ser algo más que una ama de casa, era mal visto. Era como desear la infelicidad. Eso de ser chef o pintor, eran cosas que les pasaban a "otros." La carrera de alguien con talento surgía por eventos que estaban más allá del poder de cualquiera. No es como si realmente uno pudiese estudiar para ser pintor o para escultor. El artista nacía y se hacía mediante eventos trágicos. Lo demás era pretender pedirle tarta de pera poché a un olmo. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;Si estuviera escribiendo esto en mitad de los noventa, y ustedes tuvieran que consultar a mis profesoras, estas les dirían sobre mí "es buena niña, pero talento, así lo que se dice talento. No lo veo." Y eso que me cansé de escribir ensayos y trabajos, diarios en los que me desgarraba el alma, y que un día boté, porque después de tanto escuchar en los años de bachillerato que no servía para nada, decidí hacer lo lógico, conseguirme un novio que respaldó esa opinión. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;Entonces pasé años en una relación que me terminó de convencer de que yo había venido al mundo para ser nadie. No es que todavía este clara en que voy a hacer alguien, pero al menos, mis ganas de escribir, mi amor por la literatura y una cierta naturaleza rebelde me han hecho ver que uno tiene que vivir la vida que uno quiere. Poco importa quién te dice si eres bueno para esto o para aquello. ¿Quién juzga si tienes talento o no? &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;Pareciera que estamos llenos de personas calificadas para decidir si este escrito es bueno o si aquella fotografía es mala.   Más allá de ciertos elementos objetivos que pueda hacer un experto o un crítico, el arte, la literatura, tienen que hacer contacto con la intimidad del lector o del espectador. Es cuando un trabajo toca las fibras profundas de otro ser humano que se puede hablar de talento del que hace. Porque cualquiera puede escribir, pintar, fotografiar, pero tocar hondo no lo hace cualquiera. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;Hace más de dos años, siguiendo la iniciativa de un amigo me decidí a abrir un blog. Escribía casi a diario y fui haciendo una comunidad de lectores, entre los que incluso no tardaron en llegar algunos con mensajes de odio. Definitivamente hay gente a la que no le gustan nuestras ideas, pero esa es la belleza, que alguien sienta que le remueven una fibra y no pueda contener las ganas de contestar algo. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;Hoy en día no escribo tan a menudo en el blog como lo hacía antes. No es porque haya tirado la toalla o me haya cansado. Sino porque esos mismos lectores me animaron a escribir mi primera novela y ahora voy a por la segunda. No sé si eventualmente la novela llegue a ser de mí alguien famoso. Después todo, aunque suene a embuste, la fama debe ser una delicia, pero yo lo que sueño realmente es con escribir, con ver mis historias en papel y con tener conversaciones con lectores de carne y hueso. Con recibir los mensajes, así sea de odio, de parte de alguien que tuvo mi libro en sus manos. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; color: rgb(35, 35, 35); "&gt;No importa ya lo que me hayan dicho en el colegio. Ya hoy por por hoy  sé que no quiero ser barrendero, quiero ser escritora, y voy a tratar de ser la mejor escritora del mundo. Porque la lección es que a veces, por más viejo que ya seas y más escéptico que la vida te haya vuelto, vale la pena hacerle caso a esas cosas que tus papás te dijeron con el corazón en la mano, y que repetías hasta el cansancio. Al final, los talentosos que se han llegado lejos, y que uno admira por su sencillez, coinciden en una cosa, pidieron grande, trabajaron duro y derrochando pasión hicieron el sueño verdad.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-2733502059720106297?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/2733502059720106297/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=2733502059720106297' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/2733502059720106297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/2733502059720106297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/01/si-quieres-ser-barrenderose-barrendero.html' title='Si Quieres Ser Barrendero...Sé Barrendero.'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-1980584298674463202</id><published>2012-01-13T07:18:00.000-08:00</published><updated>2012-01-13T07:20:38.218-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>La Montaña Rusa</title><content type='html'>&lt;a href="http://static.ddmcdn.com/gif/roller-coaster-force.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 391px; height: 382px;" src="http://static.ddmcdn.com/gif/roller-coaster-force.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Para muchas personas la maternidad/paternidad es una meta, algo más que hacer en la vida. Como el viaje a China y la lanzada en paracaídas, la plantada del árbol y aquel libro que se supone que todos tenemos que escribir. Otros van directo al trasfondo filosófico del asunto que va también ligado a algunas de las cosas mencionadas anteriormente, tiene que ver con buscar formas de inmortalizarnos. De dejar algo nuestro en la Tierra para cuando ya no estemos. Una huella de carne y hueso que no se borre así tan fácil. Claro, que no uno no puede negar el componente biológico. El instinto maternal. Hay muchos que son padres porque sienten una especie de llamado. Como los curas. Como los maestros. Como los escritores. Como los médicos. Como todas aquellas personas que se lanzan a la ventura de tener uno o más hijos por algo que no pueden explicar. Unas ganas de cumplir un sueño, de verse en un papel en el que siempre se vieron. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Hasta hace poco días no había entendido mucho sobre ese llamado. Nunca me había preguntado ¿por qué tuve hijos? Sólo sé que un día, cuando mi mamá estaba enferma vi un adorno de flores en la puerta de una habitación de hospital y le dije a mi esposo. ¿Y si tenemos un hijo? No voy a entrar en la historia, pero aunque siempre habíamos hablado de tenerlos, el sueño no tenía nada que ver con la experiencia. Es vertiginosa. Es una montaña rusa de esas que sube. Baja. Se pone violentamente rápida. Luego más lenta. Da vueltas. Pasa por túneles oscuros. Luego te saca a una parte en la que tienes un paisaje hermoso, tan hermoso que no te das cuenta que el trencito está muy alto y una caída podría ser mortal. Justo cuando te estás sintiendo bien, el camino quiebra hacia un lado y caes una vez más, y sientes que te vas por un vacío.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Así es la maternidad. Es una montaña rusa. Tu no manejas. Tú no controlas. Al menos no el camino, ni el tren. A veces no todas, controlas tus emociones. Controlas cómo vives la experiencia. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Me veo una persona con tantos defectos que a veces me preocupo. Todo este tiempo mi meta ha sido hacer de mis hijos personas mejores que yo. ¿Pero cómo hago? Si pareciera que van a copiar mucho de lo que soy. Resulta una responsabilidad que puede resultar abrumadora. Me digo a mí misma "así que ahí está el detalle. Así es que se construye un mundo mejor…o peor. De allí salió el pendejo que se colea en el supermercado, el desgraciado que le grita a los empleados. Lo más probable, (sin caer en generalizaciones pues los idiotas lamentablemente se engendran de mil maneras) es que lo haya visto en su casa." Es muy fácil decirlo, pero basta que uno trate de salir de su cuerpo y ver todos sus actos. Por más que uno tenga a la mano la Guía del Ser Humano Perfecto (parece mentira cuántos creen que la tienen y viven como si tuvieran una licencia para decirle a los demás cómo vivir) y crea que al memorizarla la aplican a cabalidad, la verdad es esa que se repite hasta el cansancio cuando algo no sale mal, nadie es perfecto. Yo reconozco que eso me pegó, "cómo que nadie es perfecto. Si todo este tiempo me había preparado para que mis hijos lo fueran." &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Lo peor de todo es que el mundo espera que tus hijos sean perfectos. Tú mismo esperabas que los hijos de los demás fueran perfectos. Hace dos días vi a una mujer con un niño pequeño haciendo pupú en la mitad de una avenida de Caracas. Estaban en plena acera, frente a una tienda de cocinas importadas y una cabina de teléfonos destrozada, al otro lado un gran edificio de ladrillos rojos. Me detuve mientras los carros avanzaban y vi de reojo la escena, no quise verla directamente porque me imaginé lo que estaría pasando por la cabeza de la mujer, "coño de la madre, todo el mundo me debe estar viendo, qué pena, qué desastre esta vaina, este carajito en plena calle que no se pudo aguantar una hora más hasta llegar a la casa, ni cinco minutos más hasta llegar a una panadería o una farmacia. La gente dirá que soy una mala madre, que qué clase de mujer le baja los pantalones al niño en mitad de la calle, pero sabes qué…me importa un bledo, es peor que se haga encima porque está aprendiendo y ha progresado muchísimo y no voy a dejar que nada lo haga retroceder... y sabes qué, si se hace encima la que tiene que limpiar la mierda soy yo y no el pendejo que me está juzgando desde su carro." &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Hace tres años ese pendejo hubiera sido yo. Yo era de las que torcía los ojos cuando entraba a un restaurante y había niños. "Qué clase de padres trae a los niños a un restaurante." Yo era de las que no soportaba algunas conversaciones eternas sobre pañaleras y ojo, toda vía las evito en ciertas ocasiones porque creo que el equilibrio es importante y uno tiene que tener una vida más allá de la cría, no sólo porque es necesario, sino porque es parte del ejemplo que uno les da. Aún así, entiendo que a veces uno está que no cabe en sí y tiene que compartirlo con alguien "¿se te ha botado alguna vez la leche dentro del carro?" "¿se te ha quedado el niño encerrado en el carro?" "¿te has olvidado de tu hijo y te has largado rumbo al mercado para recordar a dos cuadras que lo dejaste en el brinca brinca." Claro, ese día entiendes para qué Fisher Price y todas las marcas le ponen todos esos seguros a juguetes y sillas. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Y ojo, no es que ya no juzgo. De vez en cuando uno ve a un papá o a una mamá que no es como uno y se siente tentado, porque así es el ser humano, a hacer un comentario. O porque este o aquel no le dejan cierto juguete a su chamo, o porque aquella lo despierta, o porque la otra va y lo levanta y se mete en su cama con él porque "es que amo dormir con mi bebé." Sí, algunas cosas son mejores que otras, pero la verdad es que uno no es nadie para juzgar a otros padres. Dígame ahora que está de moda la lactancia materna. Yo la apoyo, con todas mis ganas. Tuve la suerte de tener mucha leche y de armar mi propia filosofía para dar pecho. Yo dije, me sabe tuétano al que le parezca que el niño tiene derecho a tomar leche materna, para mí es un regalo que le voy a dar. Más nada. El día que me agote, que no me salga o que no me salgan las fuerzas para darle o que se convierta en un castigo. Ese día cierro el chorro. Mucha gente no me entendió. O porque dar más de tres meses era someterse a una esclavitud (llevo casi seis con el segundo) o porque dar menos de dieciocho era casi un acto de maldad contra la cría. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Lo siento. Nadie me va a decir a mí, salvo tal vez el papá del niño y su pediatra, cuál es el límite de mi capacidad para dar pecho. Lo que digan los demás está totalmente de más. Y se lo mando a todas las mamás que están esperando o que están en ese infierno. No escuchen a más nadie, la voz viene de adentro, y es una lección de la naturaleza para todas las cosas que uno hace al criar. Se hace lo que se puede. Y si no puedes no importa, ya le diste lo mejor a tu hijo. Lo que él necesita. Lo que ella espera. Lo mejor de ti. Lo demás es paja. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;En estos días un gran amigo y vecino me dijo que me escuchó regañando a mi hija y que se sintió identificado. Acto seguido me dio un remordimiento terrible. A veces me siento muy culpable porque pierdo la paciencia con ella. Y lo peor es que creo que se pone peor, porque la crianza no es un virus, no se pone mejor con el tiempo, ni más fácil, ni uno se acostumbra. Es una montaña rusa, la caída libre viene en cualquier momento. A veces estás divino, a veces te sientes mal. Muy mal. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Nada me preparó para esta experiencia. Después de tantas ciencias naturales, de tanta historia, de tantos libros, tantas batallas que un memorizó, la ecuación cuadrática, la estructura de la oración, la memorización de conceptos como ósmosis y las capitales de cada estado, lo cierto es que cuando hicimos la disección de la rana en bachillerato, no habían consejos sobre cómo ser padre. No había un manual ni para armar el coche, ni una clínica para saber cuándo exactamente era el momento de quitar ese tetero infernal que te corta el sueño a las 3:00 am. No estaban ninguna de las respuestas a las preguntas de la maternidad/paternidad. Las fiebres. Las pataletas. La negociación con la hora de televisión o la insistencia con el tema recoger los juguetes y el karma de la hora de la comida. Es que uno espera que sus hijos coman perfecto, que amen el pollo y el brócoli cuando uno vive tentado de ir a McDonald´s. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; min-height: 14px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 12px/normal Helvetica; "&gt;Cuando estaba en etapa de universitario menospreciaba todo. Como si hubiéramos crecido solo. Parecía que eso no hacía falta. Que ser padre o madre lo podía hacer cualquiera. Yo ahora me doy cuenta. No. No es cualquiera. Es un llamado. Y uno, si no la tiene por amor hay que buscarla, porque este trabajo es tan difícil, un horario tan impredecible y unas exigencias tan duras que sólo se puede hacer por vocación. En cuanto a la paga. Se equivoca el que piensa que no hay paga. Esa está en un abrazo, en una sonrisa, en unas palabras que reflejan lo mejor de ti. Tu lucha por ser y construir una mejor persona. No hay cheque que pague más que eso. &lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-1980584298674463202?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/1980584298674463202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=1980584298674463202' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1980584298674463202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1980584298674463202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/01/la-montana-rusa.html' title='La Montaña Rusa'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4561336257295999889</id><published>2012-01-06T12:13:00.000-08:00</published><updated>2012-01-07T05:29:55.626-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Después de la Muerte: El Peso del Alma</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mJVR8IrYfB0/Sym5_8mZB0I/AAAAAAAAAvM/1UYF-gNxvvE/s400/arte+eg%C3%ADpcia_o+peso+da+alma+2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; 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 mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-priority:99;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:Cambria;  mso-ascii-font-family:Cambria;  mso-ascii-theme-font:minor-latin;  mso-hansi-font-family:Cambria;  mso-hansi-theme-font:minor-latin;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;    &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Para pensar en la muerte sólo hay que estar vivo. Es el gran misterio de nuestra existencia y no hay nada que le hale las piernas a la imaginación como un misterio. ¿Qué hay después de la vida? Un todo. La nada. Cielo. Infierno. Purgatorio. Un universo paralelo. El mismo mundo en que ya vivimos pero ahora en otra forma. Mejor. Peor. Animal. Vegetal. Respuestas hay de todo tipo. Desde el que duda con toda su alma, hasta el que está convencido y arregla desde ya las cosas para el próximo estado de su alma. Como el que no come zanahorias porque regresa como hortaliza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo siempre me imaginé algo muy parecido al peso de las almas de los egipcios. Su creencia es que luego que uno sale de este mundo navega (por eso en los alrededores de las pirámides se encontraron barcas) y llega a un lugar donde uno pasa por todo un proceso que culmina con el peso del corazón. Este se pone en una balanza, de un lado está obviamente el corazón, del otro una pluma. Si pesa más pues ni modo. Maldición eterna. Este será comido por una bestia con boca de cocodrilo y cuerpo de pantera. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pregúntale a alguien con educación judeo-cristiana, con toda su tradición basada en la culpa. Desde la masturbación hasta el asesinato harán que nuestro corazón pese unas cuantas toneladas. Si viste una porno o peor, si pensaste en entrar en un puticlub o a un bar de bailarinas exóticas la pluma saldrá volando. Poco importa que lo hayas hecho. Lo mismo que si omitiste decir algunas verdades o ayudar a ese pobre mendigo que con dientes rotos y olor nauseabundo tocó tu ventana cuando al semáforo aún le quedaban unos cuantos segundos en rojo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Hoy le dije a un amigo que imaginaba el cielo como Borges, con una gran biblioteca. Él me dice, exclente, lástima que a mí no me van a dejar entrar. No sé por qué yo he asumido todo este tiempo que yo sí tengo derecho a entrar. Tanto derecho que hasta hago planes y un diseño de las cosas que voy a tener &lt;/span&gt;allá arriba&lt;span class="Apple-style-span"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Y sí mi resultado es un corazón pesado? Porque a juzgar por lo que nos han enseñado, no importa tanto cuanto dicte la balanza interna, la de nuestra conciencia, sino la de las autoridades celestiales. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Siempre me imaginado algo así. Una figura como de hombre que busca entre una especie de estantería infinita, llena de frascos con plumas de distintos colores y distintos tipos. Busca cuál va a utilizar para pesar mi corazón. Todo depende de mi dossier. No van a usar la misma la pluma para mí que para para Carlos el Chacal. Me dirá: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- A ver, usted tiene el numero, 748296372846327846328746237. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Sí. Yo quería hablarle de mi año 15. Bueno…yo…es que mire. Yo bueno, yo le tumbé el novio a Marielita Duarte. Pero, qué íbamos a saber de la vida entonces. No fue intencionalmente. Me gustaba el muchacho. Yo le gustaba. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y por qué me dice eso? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- No entiendo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Lo que usted narra amiga, no era pecado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me quedo pensando. ¿Eso no era pecado? Pero si todo este tiempo yo he llevado eso en mi conciencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Señor. Usted sabe bueno yo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Tampoco era pecado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Y el chocolate, la gula, las mañanas que desperté sin saber dónde había dormido. O esa en que después de lavarme los dientes salí corriendo a ver el celular y estaba la llamada perdida de él. Y me vino el recuerdo a la memoria. Sí. Ahora él estaba engachado pensando que yo quería, cuando yo lo que quería era olvidarme, pero no de él. Y se confundió. Yo no supe qué decirle. Entonces me empaté. Después vinieron más mentiras para terminar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Tampoco era pecado. Por favor. Déjeme trabajar. La cola es muy larga. Otro terremoto en un país del tercer mundo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Pero, todos estos años. Pensando en eso. ¿Años perdidos? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- No lo sé. Sólo sé que no era pecado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me imagino la gran cantidad de cosas que no sólo no entrarán en lista, sino que serán totalmente indiferentes, hasta equipararse con datos como, número de pasos dados en vida, número de fotos, número de comidas que te saltaste o días de vacaciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Uno está tan acostumbrado a la culpa que es escribiendo esto que me doy cuenta que cuando uno piensa en el juicio final, es a lo malo a lo que se dirige toda la atención. Lo bueno pareciera que no contara. ¿Fuiste un amigo leal? ¿Fuisete alguien honesto? Eras de los que llamaba en los cumpleaños, de los que mantuvo una promesa de amistad, de los que perdonaba fácilmente y le hacía la vida sencilla a los demás. O más bien fuiste de los que era una tragedia porque se ofendían por cualquier cosa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me pregunto si las palabras de los deudos realmente contarán. No las misas. No. Si no las palabras. Me pregunto si al cielo se va con cartas de recomendación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“Estimados Señores Paraíso Terrenal, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me dirijo a ustedes por medio de la presente para recomenar a la señorita, Manuela Zárate, quien en vida me ayudó a estudiar para un examen, se rascó conmigo en las numerosas ocasiones en que me vi envuelta en crisis amorosa, se levantó de la mesa cuando alguien habló mal de mí y aunque olvidó algunos de mis cumpleaños, y de vez en cuando pasamos temporadas sin hablar, siempre consideré una buena amiga. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Doy Fe de que a participaba en el chisme común, sin embargo, siempre fue una buena persona, que intentaba trabajar sus defectos.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Creo que puedo hacer toda una historia sobre el peso de las almas. A lo mejor esa es mi segunda novela. Creo que se pondría interesante, si cuando la mujer llega al cielo, al final, el hombre que está delante de la estantería con los frascos de plumas le dice a la mujer.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;- Muy bien señorita. Aquí la está la pluma. Pero no la peso yo. La pesa usted. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tal vez ella puede. O se estanca. O el corazón cae al piso. O es la pluma la que deja una marca en el suelo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;O cuando se saca el corazón este pesa lo mismo que la pluma. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Cuál será? ¿Qué pasará entonces? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Sólo Dios sabe? ¿O lo sabe uno? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4561336257295999889?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4561336257295999889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4561336257295999889' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4561336257295999889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4561336257295999889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2012/01/despues-de-la-muerte-el-peso-del-alma.html' title='Después de la Muerte: El Peso del Alma'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mJVR8IrYfB0/Sym5_8mZB0I/AAAAAAAAAvM/1UYF-gNxvvE/s72-c/arte+eg%C3%ADpcia_o+peso+da+alma+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4736790827903345381</id><published>2011-12-23T08:41:00.000-08:00</published><updated>2011-12-23T10:14:06.109-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><title type='text'>El Borrador</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-wZsw2RtuLD8/TvTE6KsDnfI/AAAAAAAAFn0/AphvnRBEhzQ/s1600/Foto%2Bdel%2Bd%25C3%25ADa%2B23-12-2011%2Ba%2Bla%2528s%2529%2B13%253A24.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; 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Esa novela que hace ya varios meses les dije que iba a escribir. Me tomé un año, pero en realidad la historia salió en tres meses. Después la engaveté porque el pájaro que tengo en mi cabeza, como el de la propaganda de Twistos me decía, “esto es una mierda. Esto es una mierda. Esto es una mierda. Qué historia tan chimba. Que historia tan chimba. El lector se va a aburrir. El lector se va a aburrir. Los diálogos son cursis. Los diálogos son cursis. Los diálogos son cursis.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Es que me salió una historia diferente. No sé por qué, pero fue lo que salió. Algo de otra época, centrado en un mundo creado por mí, pero que tiene como núcleo lo que vivimos hoy en día. Tiene fantasía, no todo es real, pero de nuevo, tiene como núcleo muchas de las cosas que percibo en la sociedad hoy en día. Y cada personaje tiene un valor. Pues, si algo me ha pegado últimamente es la crisis de valores que estamos viviendo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Me pareció muy raro ese tema. Yo que siempre pensé que iba a escribir cosas más reales que nada, que ni Harry Potter me había leído y ahora estoy fajada con ellos, me sale escribir algo así. Pensé, es una locura. Un absurdo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Así que le dije está bien pájaro. Tú ganas y guardé los papeles. No volví a abrir el archivo de Word y dije, mejor me pongo a escribir otra cosa. Efectivamente, tengo otra historia por ahí gestándose, esa la escribí de otra forma. No fue que me “senté a escribir” sino que hice como una especie de esquema, de maqueta. Y andaba en eso cuando me salió otra vez el pájaro y empezó: “desempolva la novela terminada. Desempolva la novela terminada. A lo mejor tiene arreglo. A lo mejor tiene arreglo.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Una vez más le hice caso. Pero ya no lo escuché más. Me puse a pensar lo siguiente. Soy una persona bastante inconsistente. Lo único que ha sido una verdadera constante en mi vida son los libros. La lectura. Y estas ganas irreprimibles de escribir. Hasta la gente con la que intercambio emails me lo dice, yo tengo cosas adentro que necesito expresar. Es una necesidad casi fisiológica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Así que me dije, a lo mejor el primer pájaro tiene razón y la historia es una porquería. Una verdadera basura. Pero sabes qué niña, vamos a terminarla, vamos a pulirla, a encuadernarla, a mandarla a algunos amigos y vemos qué pasa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;A veces leo algunos pedazos y siento unas ganas enorme de ir a meterme en mi cama, taparme con las cobijas y no salir de ahí nunca más. Son terribles. Pero otras leo y digo, jolín, ¿Yo solita escribí esto? Sí. Creo que así son las cosas, hay de todo, bueno, malo, regular, fantástico y pésimo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Suena fácil escribir un libro. Y es muy fácil lo que me dice mucha gente, mándalo, suéltalo, déjalo ir, pero la verdad les confieso, no es nada fácil y requiere unas “bolas de acero” que a veces no sé si tengo. También debo confesar que he publicado algunos parrafillos o frases en Facebook, como para ver qué pasa. Sí es patético. Es como querer ver si sale la manito del bebé antes del parto y comprobar qué tanto duele. A ver si uno aguanta que salga el resto del cuerpo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En fin. No he tenido malos comentarios. Pero eso es irreal, pues una frase no hace una novela. Y puede que la frase sea magistral, pero si el resto es una porquería, no sirve de nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En todo caso, me pareció que hoy era el momento de compartir esto con ustedes. Muchos de los que leen este blog me han apoyado y han creído en mí., y aunque sé que lo más importante es que yo crea en mí misma, me cuesta horrores. A lo largo de el camino que me ha tocado recorrer he encontrado innumerables razones para no creer. He encontrado gente que me ha convencido que no tengo talento, que no sirvo, que mis ganas de escribir son un despropósito. Sí, mi gran tara es que sufro de baja autoestima y miedo crónicos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En fin. No puedo comentar mucho más sobre el libro porque lo estoy enviando a un concurso, como para no dejar. Creo que no voy a llegar ni detrás de la vieja que se fue persiguiendo a la ambulancia. Entre otras cosas el manuscrito todavía tiene muchas cosas que corregirle, revisiones pendientes, hasta errores ortográficos, que mi esposo ya empezó a ver apenas llevó el documento al centro de copiado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Igual lo voy a mandar. Y el año que viene veremos que pasa. Seguiré puliendo y comenzaré a trabajar en otra historia. Les seguiré contando. Porque la verdad es que esto me gusta y mucho. Mi esposo me dijo hace tiempo tienes que buscar algo que te guste y “echarle bolas.” Y aquí estoy. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ahora falta ver si el mundo escucha. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Antes de terminar hay alguien por ahí que ya se la leyó. Y le tengo que dar las gracias, no me había dado cuenta de que el favor era titánico hasta que vi que en Word, a doble espacio eran unas 300 páginas de texto. De verdad gracias. Por el empuje, el tiempo, el "manda más" y los comentarios, que han sido de gran, gran valor. Definitivamente solo, uno no puede hacer nada.  Y la verdad, es que un escritor necesita sus lectores.  El lector es creador.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Gracias amigo por leerme. Y gracias a la vida por esta posibilidad. Hoy se abre una puerta para mí, es un día especial, veremos hacia dónde nos lleva este pasillo&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;que empiezo a recorrer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4736790827903345381?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4736790827903345381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4736790827903345381' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4736790827903345381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4736790827903345381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/12/el-borrador.html' title='El Borrador'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-wZsw2RtuLD8/TvTE6KsDnfI/AAAAAAAAFn0/AphvnRBEhzQ/s72-c/Foto%2Bdel%2Bd%25C3%25ADa%2B23-12-2011%2Ba%2Bla%2528s%2529%2B13%253A24.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3522668298931166885</id><published>2011-12-19T08:06:00.000-08:00</published><updated>2011-12-19T08:07:00.646-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Ficciones: Gordo sin salida.</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;Es un gordo de esos que desayunan hamburguesas. El pan se hunde un poco con la presión de sus dedos, la carne, el tomate y la lechuga aplastados por el calor y las salsas hasta ser casi una pasta irreconocible, se rodando hacia el fondo del pan, con cada mordisco. Del emparedado caen gotas de salsa que salpican todo. Sus dedos están enchumbados de grasa y de salsa, pareciera que alguien los hubiese pintado de amarillo y rojo. Mientras tanto el va pensando, ¿qué voy a almorzar?&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;Él sabe que la gente que lo ve por la calle no para de pensar. ¿Cómo este gordo se dejó poner así? Como si no hubiera sido gordo toda la vida. Siempre fue gordo. Si no de contextura. De corazón. Si se se infló fue casi sin darse cuenta, entre el tercer plato de pasta y la coca-cola que se tenía que tomar antes de acostarse a dormir. No es que la comida sustituya nada en su vida. No es que en el plato busque el amor que no tiene, la compañía que le hace falta o que busque masticar para evitar decir lo que no quiere decir. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;No. No es que la gordura sea una excusa. Un problema visible e inmediato para evitar los otros que hay en su vida. La dureza de la madre. La frialdad del padre. Las indiscreciones sexuales de su hermana. La gordura es la gordura. Es parte de él. Un rasgo. Hasta un atributo. La gordura es él. No en vano todos lo llaman "el gordo." Si dejara de ser gordo entonces qué lo llamarían. El nada. Además de la gordura no hay nada. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;A veces se acuesta en su cama. Y mira al techo. Recuerda aquella frase de Kafka, "una mañana Gregorio Samsa despertó convertido en un monstruoso insecto." Si ese insecto lo hubiera encontrado, se lo hubiera llevado, lo hubiera carcomido, abriéndole huecos por todo lados. A lo mejor, algún día él despertaría luego de una extraña metamorfosis, sólo que no sería un insecto, sería un pedazo de comida, que por culpa del estado avanzado de putrefacción tendría gusanos blancos saliendo de numerosos orificio, carcomiendo todo lo que encuentran a su paso. Babosos. Amenazante. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;Despediría un olor grotesco. Su madre peinada y encopetada abría la puerta y al verlo le diría: &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;- Yo sabía que este día llegaría. ¿Qué más le íbamos a pedir a un gordo como tú? Tienes la mañana de hoy para hacer algo con el olor. Luego hablaremos con tu padre sobre los gusanos. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;Ella cerraría la puerta y el intentaría moverse para verla salir desde la ventana. Pero no podría. Es un trozo de comida. No tiene patas, ni armazón, no se puede impulsar de nada. Tendría que transar con los gusanos para que estos lo movieran. De ahora en adelante los gusanos son el medio de vida. Y lo irónico es que a la vez son su verdugo. El día que se lo coman, dejará de existir. Da igual que se lo coman o lo abandonen. Un poco como ha sido la relación con sus padres. Sus padres ya se lo comieron. Le tocará esperar a que se lo coman los gusanos. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;Los gusanos lo complacen y el gordo se asomará por la ventana y ve a la madre salir. La mañana es gris. Nubes de techo bajo. Ella camina con el culo respingón, viste de gris, como si quisiera combinar con el día. Su pelo amarillo está recogido en un moño que se ve muy pasado de moda, sus zapatos rojos son el único punto que brilla en toda la calle. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;Falta poco para que se pierda de vista entre las casas y la calle que hacen una curva hacia la izquierda. Pero la mujer no desaparece del cuadro. Se detiene al lado de una furgoneta blanca. Un hombre con una bata azul está sacando cajas y metiéndolas hacia el local que tiene en frente. La mujer está parada, cada vez que se acerca le habla. El hombre no pareciera reparar en su presencia, como si quisiera ignorarla. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;La tercera vez que el hombre carga en sus brazo cajas rectangulares que bien pueden tener peras o cervezas, la mujer abre su bolso negro y saca algo. Debe ser un cigarro, pues se lleva las manos a la boca, y luego estira el brazo, y el dedo medio y el corazón. El hombre regresa y la mujer se lleva otra vez las manos a la boca. La mano que tiene libre la apoya en la cintura. No para de cambiar de posición. Pareciera nerviosa, como si estuviera reclamando algo. El hombre como que no la escucha. No repara en ella. Absorto en su trabajo la ignora. Como si lo que tuviese enfrente no fuese más que la neblina, la mañana pesada y triste de un día laborable que apenas empieza y anuncia que se tardará en terminar. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; min-height: 17px; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; font: normal normal normal 14px/normal Helvetica; "&gt;Esa mañana el gordo había despertado y antes de ir a comprar su hamburguesa habitual recordó que su madre había muerto acuchillada. Que para proteger su memoria la habían trasladado en un furgoneta blanca hasta su casa y habían fingido un atraco que la policía no tardaría en descubrir. Esa mañana el gordo se sintió un gusano, un gusano de los que moviliza cadáveres. Esa mañana el gordo, abrió los ojos, y quiso con todas sus fuerzas ser un asqueroso insecto, pero para su pesar seguía siendo humano. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3522668298931166885?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3522668298931166885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3522668298931166885' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3522668298931166885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3522668298931166885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/12/ficciones-gordo-sin-salida.html' title='Ficciones: Gordo sin salida.'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3662903828485322109</id><published>2011-11-17T10:44:00.000-08:00</published><updated>2011-11-17T10:45:41.898-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Te Odio Blackberry</title><content type='html'>&lt;a href="http://ohtech.net/wp-content/uploads/2011/02/pin-Blackberry.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; 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No sirve para nada. Hace unas semanas decidió volverse loco. A lo mejor fue a causa del escaso contenido de cordura en algunas de mis conversaciones. No sé. El caso es que no marca la E, no marca el dos, me obliga a escribir mensajes como: “Como t fu anoch.”&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;“Dsd cuando stas así?”&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;“ya voy llgando”&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;“t mando un corro” “vins sta noch?” “qu tal ls fu n l fin d smana.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No puedo marcar números locales que no tengo grabados, pues es imposible marcar el 212. Entonces tengo que pedirle a alguien que me los mande vía SMS, para yo darle al botón y que se marque solo. Si quiero llamar a algún Eduardo tengo que buscarlo por el apellido, siempre que no empiece con E.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Además la batería casi no dura y a veces sencillamente no quiere hacer llamadas. Me sale un mensaje de error. Y no. No se resuelve quitando y poniendo la pila. Ya lo he intentado mil veces. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Creo que la histeria de dicho aparatico viene de la manipulación de mi hija. Siempre sale alguien, más sabio, más inteligente a decir “¿para qué se lo das?” es la clase de pregunta del ser inferior que se cree superior. Es obvio que si hubiese una solución más inteligente a darle el aparato la hubiera tomado hace años. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Lo cierto es que la gran mayoría de mamás que conozco, buenas mamás de paso, tienen un teléfono que ha sido manipulado por sus hijos y ha sufrido las consecuencias. En el camino de la maternidad aprendes una máxima, a veces no te queda de otra. No puedes ser rígida. Y tarde o temprano habrá algo que en principio fue un punto de honor y en lo que te viste obligada a ceder. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La maternidad es así, si no te la tomas con soda. Te sale por la nariz e incluso, se te puede ir por el camino viejo y hasta puedes terminar ahogándote. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El hecho es que en estos días he estado pensando mucho en mi Blackberry. He llegado hasta a agarrarle miedo. A veces, no salgo con él por miedo a que me vengan a asaltar para quitármelo. Sí. En esta ciudad no es que los roban, matan por ellos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Todo me lleva a pensar en el absurdo poder que han adquirido esos aparatos sobre nosotros. Es común entrar a un lugar de comida y ver varias cabezas inclinadas sobre el aparatico. Es una escena corriente estar con un familiar que dice estar escuchándote pero que en realidad está pendiente del chisme que le está entrando en el Messenger, o el email de trabajo que acaba de entrar para amargar el fin de semana de relax. Yo a veces lo uso para evitar situaciones incómodas, esperas largas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Un blackberry es capaz de acabar con la paz, de fungir como catalizador para el fin de una relación, de ponerlo a uno en peligro, de revelar verdades sobre uno que forman parte del espectro de cosas que no quieres compartir con nadie. Hay gente que mete sus claves de todo en el bendito teléfono inteligente, y como ya sabemos, la inteligencia ya no es algo plano, ahora tiene muchísimas dimensiones y si te pones a ver hay momentos en los que el teléfono es todo menos inteligente. Y su uso ni hablar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Me he dado cuenta que odio el Blackberry. Es útil, sí. Tampoco quiero sonar como una de esas personas que ven en la tecnología y su desarrollo el apocalipsis, pero la verdad es que a veces siento que ese aparato en particular me trae más problemas que soluciones, pues todas su utilidad la puedo solucionar de otra forma. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Eso sin contar que a veces es sano, justo y necesario que no te encuentren. A veces a uno le hace falta que un remitente no tenga una D a su alcance para saber que te llegó el mensaje y una R que le de la seguridad de “ya lo leyó.” En tal caso debería haber un DT, una fórmula para uno poder ejercer el derecho de tomarse un tiempo para responder, a no hacerlo si el caso es que sencillamente no quieres hablar con nadie, sin que eso implique estás hiriendo sentimientos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La verdad es que a veces me asusta todo lo que ese aparato tiene de mí. Si fuese un transformer podría arruinar mi vida. Tiene desde mis últimas ideas sobre proyectos literarios, pasando por mi agenda, por los teléfonos de mis amigos, por fotos de momentos entrañables, hasta el chiste privado que tengo con mi hermana sobre un actor de Hollywood que me cae mal. Hace rato le quité el mail porque me molestaba pensar que todo estaba allí. Y porque no quiero que me anuncie con vibraciones y pitos que alguien me escribió. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;A veces odio esa luz roja, que de vez en cuando se prende de madrugada cuando algún insomne, que no ha descubierto el placer de leer de madrugada o de escribir en un cuaderno los pesares de no poder conciliar el sueño, le da por decir una estupidez que podría haber esperado la mañana siguiente o hasta el año entrante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Odio que&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;a veces un OK puede sonar como una parquedad, o un Tranqui como algo agresivo, o un Te Quiero Mucho como algo más amoroso que fraternal. Odio que ya mucha gente no me llame porque prefiere mandarme un mensaje por ahí, tal vez porque hablo mucho, tal vez porque con escribir tres palabras sales del asunto y te sientes bien contigo mismo. Odio sentir que si el bicho colapsa voy a perder información valiosa y que dependo del bienestar del amasijo de tornillitos, chip y batería. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Odio, sobre todo, darme cuenta de que en el fondo no lo necesito. Odio que otra gente me ignore por estar pendiente de ese aparato, que interrumpa en el cine, en la clase de música, en la cena, en el desayuno, mientras está manejando (cosa que hago yo misma, Dios!)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En fin. Que le quiero poner coto al asunto y esperar a que cumpla su ciclo de vida para comprarme el aparato más barato del mercado, porque encima de todo tiene costo desproporcionado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;En fin BlackBerry, que sé que estás aquí para quedarte, pero no sabes cuánto te odio. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3662903828485322109?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3662903828485322109/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3662903828485322109' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3662903828485322109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3662903828485322109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/11/te-odio-blackberry.html' title='Te Odio Blackberry'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-8353439491443151577</id><published>2011-10-30T10:27:00.000-07:00</published><updated>2011-10-30T10:30:25.953-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los Libros'/><title type='text'>Reto: La Montaña Mágica</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-3jjts0-XEiI/Tq2JrdQTsBI/AAAAAAAAFnM/ukCAHwo2gow/s1600/La%2Bmonta%25C3%25B1a%2Bm%25C3%25A1gica-Mann.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 170px; height: 265px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-3jjts0-XEiI/Tq2JrdQTsBI/AAAAAAAAFnM/ukCAHwo2gow/s400/La%2Bmonta%25C3%25B1a%2Bm%25C3%25A1gica-Mann.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5669338885609730066" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Este post es parte de mi nuevo proyecto: El Perro Naranja. Lo pueden encontrar en la siguiente dirección:   http://elperronaranja.tumblr.com/&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Hace un año más o menos mi papá me preguntó algo  sobre la Montaña Mágica de Thomas Mann. Lo siento. Fue mi respuesta. No  sé. No lo he leído. Me salió regaño. ¿Cómo es posible que no hayas leído  la Montaña Mágica de Thomas Mann? No sé. No sé cómo pasó. Pero la  verdad es que ni siquiera la tenía en una lista, ni sabía muy bien por  qué era un libro tan importante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;De ahí en adelante he empezado a preguntar a mis  amigos lectores sobre el libro. Quienes no lo hemos leído le tenemos  algo de miedo, porque quienes lo han leído hablan la experiencia de  forma contradictoria. Es maravilloso a la vez terrible, no lo puedes  soltar, pero tampoco lo puedes terminar. Es decir, es placer puro y  duro. Te lleva de un lado al otro. Te atrapa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Confieso que le tengo miedo a la Montaña Mágica. Lo  he tenido durante año y medio allí esperándome. Reprochándome la  cobardía de haberlo sacado de la librería para dejarlo ahí esperando,  como queriéndome decir, ¿qué esperas? Mi paciencia no es infinita.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En Twitter varias personas me han hablado del libro  y estos días un compañero twittero me instó a leerlo. Llegó la hora.  Invité a los compañeros del club de lectura a unirse al reto, los que  quieran y en Abril del año que viene organizaremos un encuentro para  discutirlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;A partir del 1 de noviembre empieza el reto. A ver  quién llega vivo. Quien llega muerto. Quien cae en la mitad. Quien  descifra el secreto. Quien lo ama. Quien lo odia. Quien lo recomienda.  Quien se pierde. Quien se enamora. Quien cambia. Quien sigue igual.  Quien se desmorona. Quien muda la piel. Quien enloquece. Quien tira la  toalla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El reto culmina el 15 de abril.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;¿Quién se anota?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;1. El Perro Naranja&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-8353439491443151577?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/8353439491443151577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=8353439491443151577' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/8353439491443151577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/8353439491443151577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/10/reto-la-montana-magica.html' title='Reto: La Montaña Mágica'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-3jjts0-XEiI/Tq2JrdQTsBI/AAAAAAAAFnM/ukCAHwo2gow/s72-c/La%2Bmonta%25C3%25B1a%2Bm%25C3%25A1gica-Mann.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4711363815105088391</id><published>2011-10-17T11:00:00.000-07:00</published><updated>2011-10-17T12:25:36.906-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>¡Vamos Maickel!</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.soymaratonista.com/wp-content/themes/bpress-mag/timthumb.php?src=http://www.soymaratonista.com/wp-content/uploads/2010/03/melamed1-venezuela-por-lo-alto.jpg&amp;amp;w=582&amp;amp;h=250&amp;amp;zc=1" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 582px; height: 250px;" src="http://www.soymaratonista.com/wp-content/themes/bpress-mag/timthumb.php?src=http://www.soymaratonista.com/wp-content/uploads/2010/03/melamed1-venezuela-por-lo-alto.jpg&amp;amp;w=582&amp;amp;h=250&amp;amp;zc=1" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:officedocumentsettings&gt;   &lt;o:allowpng/&gt;  &lt;/o:OfficeDocumentSettings&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves/&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:donotpromoteqf/&gt; 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 mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-priority:99;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:Cambria;  mso-ascii-font-family:Cambria;  mso-ascii-theme-font:minor-latin;  mso-hansi-font-family:Cambria;  mso-hansi-theme-font:minor-latin;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;    &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Nunca he hecho este experimento por miedo al resultado que pueda encontrar, pero me gustaría hacer un conteo de cuántas noticias buenas trae la prensa en un día cualquiera. No me extrañaría que si uno deja de lado la cartelera de cine y las demás noticias culturales, seguramente hay muy poco de bueno en la prensa tanto nacional como internacional. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No sé si será el agujero en la capa de ozono, si será la predicción del fin del mundo según los Mayas o si tenga que ver el hecho de que se hace más investigación en el área de cirugía plástica que en la búsqueda de la cura del cáncer. El hecho es que es a veces uno siente que el ser humano no puede ser más egoísta, más cínico, más inhumano que cualquier villano de historia fantástica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Uno ve tanta crueldad o peor, tanta indiferencia, que es imposible no sentirse desesperanzado y cuestionarse todo. No seré la única que se ha preguntado antes de dar a luz, “¿A qué clase de mundo voy a traer a mi hijo?” Pero uno, con su naturaleza siempre optimista, termina por retomar la confianza, termina por volver a creer o por dejarse llevar. Por esperar a que mañana realmente sea otro día. Tal vez el genio de la botella, la barita mágica de algún hada protectora o los rezos diarios a ese Santo tan querido, terminen por caer sobre la humanidad y todo cambie, y se haga realidad ese final de toda historia que nos leyeron de pequeños. El final feliz. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pero bien me ha repetido mi mamá, que a su vez le dijo tantas veces mi abuela, que a Dios rogando y con el mazo dando. Dicho popular que no es tan popular como debería serlo. Que la magia no existe y si existe está en ejecutar tus deseos, en hacer realidad tu sueño tú mismo. En ir para adelante como el elefante, no pensar en el vaso medio vacío, o para ponerlo en términos que están más de moda según los psiquiatras, no autosabotearte, no ser tú mismo tu peor enemigo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;br /&gt;Todo suena muy fácil. Cree en ti. Tú puedes. YES WE CAN. Lucha. Cree. Sueña. Persevera. Como dijo Steve Jobs, no dejes que el ruido de las opiniones de los demás te lleven a vivir la vida de otro, te impidan escuchar la voz de tu corazón. Y tiene toda la razón. Yo enmarqué hace años ese discurso y lo colgué en mi closet para verlo todos los días. Mientras me visto y empiezo a pensar tonterías como ¿será que este zapato se ve bien con este pantalón? Termino diciéndome, al garete con todo eso, lo que tengo que hacer es luchar. Trabajar duro. En coloquial: echarle bola. Hoy amanece y tengo un ayer más de vida y un mañana menos de tiempo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Apuro. Uno vive con una sensación total de apuro. Hoy en día hay quien gana el Pulitzer antes de los 30, y hay mujeres que a los 40 parecen de 20, están los que a&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;los 50 tienen acumuladas más de 100 vidas. Los números están totalmente locos, reducidos, dicen por ahí que el eje de la tierra cambió de inclinación y ahora el tiempo es más corto. ¿Has visto cuánto dura una mañana? Nada. La puedes medir en algo así como: dos diligencias y una reunión de trabajo que termina con “me tengo que ir, ya no me queda más tiempo.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pienso en eso y me siento como un vulgar libro de autoayuda. Digo vulgar porque para no caer en generalizaciones diré que casi ningún libro de autoayuda da verdaderas respuestas. La gran mayoría se queda en ideas vagas, tú puedes. Sí. Tú puedes, pero ¿puedes qué? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;La realidad es que la gran mayoría de las veces el que sabe lo que quiere, a menos de que esté un poco loco, tenga padres obsesivos o mucho dinero se queda a la mitad de sus sueños. Siempre hay una parte del sistema que te quiere probar lo que el libro de autoayuda te vende, que no puedes. Que no sirves. Que si tienes talento no tienes tiempo. Que si tienes tiempo entonces no vas a vender lo suficiente. Que un buen corazón no hace curriculum. Que una cosa es Teresa de Calcuta y otra es Harvard. Que un blog no hace a un Vargas Llosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Es por eso que a veces me siento como el personaje de El Árbol Rojo de Shaun Tan. “A veces la oscuridad te supera.” Sí. A veces siento que la oscuridad me supera. Me siento como una gallina cuyo corral acaba de ser sacudido por la patada del granjero. Corro para todos lados, cacareando desesperada. Tengo de todo menos tiempo. Me lleno de problemas. El vaso de agua en el que vivo se desborda como una represa y yo salgo volando, surfeando esas olas sin tabla, ni salvavidas, solo con una cuerda muy fina de un bote que se va alejando y siento que si no me agarro duro se va a perder y yo voy a morir ahogada en la oscuridad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;br /&gt;Entonces viene el destino y de una forma que sólo él entiende mete la mano. Paso una noche cualquiera, de un día que ya no recuerdo y veo una sombra que va corriendo delante de las luces encendidas de un carro. La sombra corre con mucho esfuerzo. El carro va despacio. Todo tiene un aire muy extraño. En una ciudad como esta puede ser cualquier cosa. Uno teme pararse y se siente culpable de seguir. No queda más remedio, me detengo y observo un segundo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;“Ese es Maickel Melamed.” Le digo a mi esposo. Me emociono. “¡Joder! Ese es Maickel Melamed.” Ya se aleja y yo. Estúpida yo, reprimo el deseo de abrir la ventana y gritarle “¡Vamos Maickel! ¡Vamos!” Reprimo el deseo de gritarle “Maickel, tú eres todos nosotros. Tú eres todo aquel que aún no encuentra su árbol rojo. Tú eres todo aquel que ha dudado, que se ha perdido, que no se encuentra, tú eres todo aquel que está confuso en el laberinto de las cosas que no importan, de las depresiones fútiles, de las desesperanzas vacías, de los amores vanos. Tú eres la humanidad que le falta a la gran mayoría de los seres que aspiran a serlo porque nadie les enseñó de pequeños. Finalmente, Maickel tú eres He Man, no tendrás el mismo corte de pelo, pero eres He Man, tienes el poder. Tú sabes lo que quieres y enfrentas los obstáculos. Tú sabes que el sueño no vale nada sin el hecho. Más nada.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Me declaro fan número uno de Maickel Melamed. Me declaro su admiradora. Su seguidora. Su groupie. Cuento con emoción que un día se sentó a mi lado en Arábica y nos pusimos a hablar. Clarissa jugó con él. Y sé que era él porque cuando nos íbamos y le dije “dile chao a tu amigo, ¿cómo te llamas?” El respondió Maickel, y la verdad yo salí de allí sintiéndome mejor. Como tocada por una barita. Esa barita que te hace entender por un momento que no hay imposibles. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Gracias Maickel, porque tú me devuelves la fe en el ser humano. Porque cuando te escucho me calmo. Porque entiendo que hay gente que no cree nada más en la fama, el dinero, la venta. Porque me doy cuenta que hay quien entiende que el sueño de uno llega corriendo un maratón, luchando, con el cuerpo y con el corazón. Porque al final uno tiene su momento, y sólo el corazón lo sabe. Porque has inspirado a muchísima gente. Porque el mundo no es tan vacío, ni tan cruel como las noticias nos llevan a pensar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Gracias Maickel porque tu sombra esa noche me recordó que no es la meta, es el camino, y por ende no existe tal cosa como “un pequeño paso.” Todos son grandes. Que al final del día, como diría mi esposo, la clave es conseguir algo que uno quiere y echarle pichón: más nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Al final Maickel, desde ya el maratón lo ganaste. Y aunque yo no esté en Nueva York, sólo te puedo decir que desde mis sueños corro contigo. ¡Vamos Maickel!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4711363815105088391?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4711363815105088391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4711363815105088391' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4711363815105088391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4711363815105088391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/10/vamos-maickel.html' title='¡Vamos Maickel!'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4416182668892533262</id><published>2011-10-05T05:27:00.000-07:00</published><updated>2011-10-05T05:40:39.567-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>El Alter Ego de Lupita Ferrer</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_RDXKiPGttxc/SD4gJhfU40I/AAAAAAAABvk/dxmqRRhkDe8/s400/lupita-ferrer.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_RDXKiPGttxc/SD4gJhfU40I/AAAAAAAABvk/dxmqRRhkDe8/s400/lupita-ferrer.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ella se monta en el metro con la cartera, una carpeta en la mano, el niño casi arrastrado con su lonchera que es más grande que él y una bolsa en la mano. Le dice “apúrate hijo, que ya estamos tarde. Camina bien por favor.” En la mente lleva un mapa mental de todo lo que tiene que hacer. Desde peluquería hasta la planificación del día de trabajo. La reunión con el jefe. Las llamadas a los clientes. Y el mercado. Siempre falta algo del mercado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ella se monta en el carro. Amarra el niño a la silla. Le suena el teléfono. Hace un paneo de la calle como si la hubiera entrenado el mismísimo FBI. La leona de hoy en día protege a sus cachorros del depredador urbano por excelencia, el motorizado. Pasa el peligro. Prende el carro. Ajusta la radio. Estira la mano, alcanza la cartera y mientras esquiva a un loco en una camioneta que le tira su camastrón a todo el mundo, consigue una pintura de labios y se empieza a pintar. Recuerda el celular. Devuelve la llamada. El niño le pide que ponga un canción que le gusta y mientras va cuadrando una reunión hace lo que le piden. Y recuerda que antes de que se acabe que el día tiene que pasar por el mercado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Quedarán pendientes para el fin de semana. La peluquería. El corte de pelo. El servicio del carro. La ferretería. La cosmetóloga. La compra de esos regalos que siempre estorban, el de la piñata que ya está encima, el del día de la madre, del padre o la navidad inminente que amenaza con sembrar el caos en la ciudad y dejarlo a uno más pobre y más cansado que cualquier otro mes del año. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Cuando se acuesta a dormir recuerda que la semana va por miércoles y no ha cumplido la promesa que hizo el sábado pasado en la noche de comenzar a hacer ejercicio ese lunes. Es que había escuchado en la radio a una mujer que dice que “siempre hay tiempo para todo. Siempre se puede hacer un huequito para hacer ejercicio.” Además había añadido que es importante para las mujeres hacer ejercicio, no sólo hay que estar en forma, no sólo que cuidarse de llegar a la vejez antes de tiempo y en un temible estado de decrepitud, sino que además hay que ponerse buenota. Porque para los hombres las cosas no son como antes, ellos ahora quieren tener la torta, comérsela, venderla, hipotecarla, prestarla, congelarla, dejársela a las siguientes generaciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ahora quieren que su ama de casa esté buena. Autosuficiente. Segura. Pero no demasiado. Que se queme las pestañas, pero que se las pinte también. Que sean falsas, pero que no parezca. Tome nota de eso último, que sean falsas, pero que no lo parezca. Esa es la parte más importante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Esta generación le dijo a adiós a las mujeres florero. No más conversaciones sobre muchachas de servicio, recetas de cocina que no sean gourmet o marcas de coche infantil. O corrección, esos temas se siguen admitiendo, pero también hay que hablar de los pormenores del trabajo, de lo insoportable que es el jefe, de las manías kafkianas de los clientes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Y mientras tanto una se pregunta. ¿A dónde coño se fue Lupita Ferrer? Se nos fue. La señora. La doña que teníamos que ser. Se nos perdió. Nos la robaron. La dejamos en algún lugar del manifiesto de la liberación femenina que nunca nos consultaron, que ni nos dejaron leer. Nos dieron derecho al voto, a heredar de nuestros padres, a solicitar el divorcio y a no tolerar cachos, ni golpes, abrieron la puerta y nos dijeron que teníamos que celebrar la libertad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Corrimos desnudas por el bosque un rato y nos divertimos. Nos sentimos superiores a la mujer que todavía está encerrada porque en su cultura todavía no consiguen la llave de la jaula. No nos paramos a pensar en lo duro que es ser libre. En las responsabilidades. En el trabajo extra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Andamos con una especie de crisis de adolescencia prolongada. No sabemos quiénes somos todavía. Tal vez somos marcianas. O mejor, somos Superman con la ropa interior por dentro, de encaje y combinada por supuesto. Quizás somos unas criaturas fantásticas, somos la pedrada que le cayó a un Tolikien por ahí y brotamos de su cabeza. Hablamos un idioma propio que tiene muy poco de humano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero lo más probable es que no seamos nada de eso, sino simplemente el resultado de la siguiente receta: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mezcle todos los ingredientes y lleve a ebullición: Hormonas. Lolas. Zapatos de goma y tacones. Rimel. Pintura de labios. Peluquería. Mechas. Computadora. Trabajo. Impresión. Tarjeta de crédito. Débito. Depósito. Cheque. Motorizado. Pediatra. Costurera. Fashionista. Cocinera. Artista. Filósofo. Psicóloga. Arquitecto. Electricista. Decorador. Cura. Piedra, papel y tijera, pare y none. Y colores de pintura de uña al gusto. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Metes en el horno y sales tú. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En mi caso. Fui al espejo. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Me puse mi crema antiarrugas. Los bluejeans que siempre me hacen sentir gorda. Me di cuenta que un día más estaba saliendo tarde. Y dije, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;a partir de hoy me declaro: el Alter Ego de Lupita Ferrer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mujer de hierro llorona. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;¿Y la costilla de Adán? Se me fue por el triturador de alimentos. Sorry. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4416182668892533262?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4416182668892533262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4416182668892533262' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4416182668892533262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4416182668892533262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/10/el-alter-ego-de-lupita-ferrer.html' title='El Alter Ego de Lupita Ferrer'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_RDXKiPGttxc/SD4gJhfU40I/AAAAAAAABvk/dxmqRRhkDe8/s72-c/lupita-ferrer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3156913391123198133</id><published>2011-09-16T17:54:00.000-07:00</published><updated>2011-09-16T18:00:40.349-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Para ser bella...hay que remover al canario de mi pelo</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Nunca dejará de asombrarme el sufrimiento que las mujeres somos capaces de soportar cuando de belleza se trata. Que aún en esta era de operaciones de corazón por laparoscopia, las mujeres estemos poniéndonos cera caliente en el cuerpo para después arrancar el pelo, me hace llegar a la conclusión de que somos unos salvajes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sin embargo, no es nada más la depilación lo que constituye una tortura para muchas de las que pertenecemos al sexo femenino. La celulitis, por ejemplo, es otra de esas pesadillas que nos ponen locas y nos hacen llegar a los extremos. Una amiga me llevó una vez a un centro de belleza. Me quitaron la ropa y me hicieron un examen. No lo pasé. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;“Tienes celulitis.” Me dijeron. Fue en tono de gravedad. Como cuando se da un diagnóstico fatal o se declara algo preocupante. “Pero se puede hacer algo.” Es decir, tienes salvación. No tienes por qué vivir con ese defecto encima. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Me mandaron un tratamiento que al menos al principio no sonaba tan mal. Por supuesto me mandaron a tomar agua, cosa que hago en abundancia. Cero problema. Me quitaron cosas como el café. El refresco. Yo no soy refresquera, así la Coca-Cola no tiene la culpa. La culpa la tengo yo. Y eso de dejar de tomar café será en otra vida, porque en esta soy adicta y a mucha honra. Luego me mandaron una especie de rutina de tratamientos. Masajes. Y otra cosa que no supe lo que era hasta que me montaron en una camilla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Los masajes sonaban bastante bien. A ¿quién no le gusta un masaje? Me encaramé en la camilla y me dispuse a recuperar algo de sueño perdido. Cuando vine a ver me estaban dando en las piernas con una máquina que parecía un guante de Rocky Balboa. Era como si estuvieran tratando de meterme en un triturador de basura. Era un cuadrado con cuatro bolas redondas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Yo sentía hasta los huesos aquel aparato y la cara de la mujer que le daba con todas sus fuerzas, imaginando en mis piernas la cara del ex que la jodió o de la suegra que le hace la vida imposible. Pero ¿yo qué culpa tenía? A los cinco minutos le dije “amiga, ¡Ya! Yo no nací para esto. Si esto es lo que hay que hacer para no tener celulitis, pues yo no estoy dispuesta a hacerlo.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Me trató de convencer. Pero fue inútil. Entonces me dijo que no me preocupara, que con el otro tratamiento solamente podía mejorar mucho. Así que me cambiaron de camilla. En menos de treinta segundos tenía cables por todas las piernas, como si fuese un tratamiento psiquiátrico&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;de los años veinte. Yo estaba en negación. “No” me decía a mí misma. “Esto no puede ser con electricidad. Es imposible. Esas cosas no se usan.” Qué equivocada estaba. La mujer apretó un botón y me empezaron a recorrer las piernas unas olas de tensión. “Yo me voy a parar de aquí y voy a ser Herman Monster.” Me dije. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Me quejé del dolor, pero la mujer sentenció muy segura “eso no duele.” No le dolería a ella. Yo sentía que me estaba vomitando encima algo como Godzilla. Me costó. Pero logré que apagara la máquina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sí, soy una paria del mundo de la belleza. No merezco llamarme mujer. No soporto ese tipo de tratamientos. Es más, los odio. Miré a mi alrededor. En el salón habían varias camillas. Varias mujeres estaban tiradas ahí con los cables encima. Aguantando algo se parece mucho a lo que la policía usa en las dictaduras para torturar a los delincuentes cuando quieren que confiesen. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y uno ahí. De gratis. Montado por voluntad propia. Y todo ¿para qué? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Cada quien le saca partido a cómo se ve en el espejo. Para muchas es un amuleto. Para otras un protocolo inevitable. Y está la que de verdad no le para. Para mí es confuso. No es que no me importe cómo me veo. Me importa y mucho. Después de todo soy una mujer de occidente. Crecí en occidente. Y nos importa muchísimo cómo lucimos. Pero tengo un umbral del dolor bajo y no estoy dispuesta a sacrificar el bienestar de mi cuerpo para lucirme en una playa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ayer hice uno de los rituales de toda mujer que se respete. La pintada del pelo. Las famosas mechitas. Casi cinco horas sentada en una silla. Me recordé por qué odio tanto las peluquerías. Porque por más que uno no puede ir por la calle dando pena, siempre siento que es una monumental pérdida de tiempo. No. No lo disfruto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Menos lo disfruto cuando al final de aquella tortura. De que me jalaron el pelo como si yo fuese un pura sangre del hipódromo tras pleno grito de ¡Paaartida! Al verme al espejo no pude decir ni una sola palabra. Es como si un canario se hubiese estrellado contra mi cabeza. Las plumas amarillas están por un lado. La sangre roja por otra. La coagulada más allá. Y las vísceras marrones en otra parte. El corte es como si me lo hubiese hecho mi hija, no con tijeras, sino con un cuchillo mal afilado de cocina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En fin. Que durante unos meses mi pelo no va a ser un atributo. A menos que me quieren dar el papel de La Chole en una novela mexicana. Todas las novelas mexicanas tienen una chole, que es la muchacha de servicio de casa del protagonista, que se pone de parte de la protagonista pobre y maltratada por la madrastra del tipo que los quiere separar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En dos días volveré a otra peluquería llorando a ver si me pueden extirpar el cadáver del canario de la cabeza. Al menos así en términos de color no me dará tanta pena. Lo del corte se soluciona nada más con el tiempo. Ya el pelo volverá a crecer, al menos lo suficiente para emparejármelo. Serán unos cuatro meses largos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ayer quería llorar. Me decía a mí misma ¿cómo voy a salir así a la calle? Después pensé, qué carajo. Si hay una edad para hacerse loqueras con el pelo es esta. De viejo si es más grave. Por ahora me voy a convencer a mí misma de que esto era lo que yo quería. Porque después de todo, hay una cosa trillada, repetida, gastada, que a uno le cuesta creerse pero que es una verdad absoluta, la belleza no es algo que se tiene, sino algo que se proyecta. Es 100%. Totalmente. Pura y completica. ACTITUD. Más nada.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3156913391123198133?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3156913391123198133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3156913391123198133' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3156913391123198133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3156913391123198133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/09/para-ser-bellahay-que-remover-al.html' title='Para ser bella...hay que remover al canario de mi pelo'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4212021389888372666</id><published>2011-09-09T18:00:00.000-07:00</published><updated>2011-09-09T18:05:48.947-07:00</updated><title type='text'>Cerrada por inventario.</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Estoy reorganizando mi vida. Escribiendo cosas que todavía no puedo publicar. Digamos que estoy cerrada por inventario. Reabriremos pronto. &lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4212021389888372666?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4212021389888372666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4212021389888372666' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4212021389888372666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4212021389888372666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/09/cerrada-por-inventario.html' title='Cerrada por inventario.'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-7984915054544209349</id><published>2011-08-31T06:26:00.000-07:00</published><updated>2011-08-31T06:29:18.892-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><title type='text'>El Título de Preescolar</title><content type='html'>&lt;a href="http://us.cdn2.123rf.com/168nwm/crysrob/crysrob0704/crysrob070400041/1343668-a-baby-in-a-graduation-outfit--a-black-cap-and-gown.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 113px; height: 168px;" src="http://us.cdn2.123rf.com/168nwm/crysrob/crysrob0704/crysrob070400041/1343668-a-baby-in-a-graduation-outfit--a-black-cap-and-gown.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En un mundo que cada vez se vuelve más tecnológico y en el que el conocimiento se profundiza en todas las áreas subestimamos lo que se aprende en los primeros años de vida. Después de todo, a nadie le dan un título de Preescolar. Uno no sale del jardín de infancia con toga y birrete. No hay discurso, ni invitado especial y los padres sólo lloran si cuando dejan al niño este a su vez no hace un escándalo que le refuerce al progenitor la idea de que su hijo le quiere. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Hoy en día hay más gente que termina el bachillerato o que saca un diploma técnico, que se especializa en tal y cual cosa, desde lo más académico, hasta lo más práctico. Se podría decir que ya ser carpintero no es nada más agarrar madera, martillo y clavos. El mundo se ha vuelto algo muy complejo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Nada de eso está mal. El problema es que mientras más elevados creemos que somos, más nos olvidamos de lo básico. Subestimamos aquello que nos enseñaron de pequeños, porque lo creemos ínfimo en comparación con nuestro cerebro expandido de universitario, de hombre de negocios o de padre de familia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pasa que en esos primeros días nos enseñaron la clave de la vida, de la convivencia. Nos enseñaron a decir por favor y gracias, a saludar al entrar a un lugar, a compartir las cosas, a convivir entre compañeros, aunque de vez en cuando a uno le decían “si te pegaron, entonces pega tú.” Porque ciertamente a veces no queda más remedio que defenderse. La vida es así. Pero es a lo largo de los años y con la llegada de la madurez que uno aprende cuando el golpe se devuelve y cuando el golpe se perdona. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;br /&gt;No estamos haciendo la transición de niños a hombres como es debido. Tal vez la estamos haciendo físicamente, porque claro está que el tiempo no se puede detener. Aunque tratemos de aferrarnos al botox y a todo el repertorio de procedimientos del Dr. 90210, inevitablemente llega un momento en el que nos toca aceptar que la batalla con el reloj y con el espejo se perdió. Entonces ¿qué queda? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Si no hemos pensado en más nada. Si no hemos dedicado la vida a otra cosa que aferrarnos de aquello que fuimos cuando no sabíamos quiénes éramos, entonces no podemos llegar a ser gran cosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;A diario veo que la gente se golpea mutuamente, como dice Fito Paez “tiempos donde todos contra todos. Tiempos donde nadie escucha a nadie. Tiempos donde siempre estamos solos.” Muchos de nosotros nos horrorizamos frente al televisor ante la atrocidad y la desgracia que enluta y malogra a tanta gente, algunos que no están a más de una decena de kilómetros de nuestra casa. Nos tapamos la boca y los ojos con horror. Buscamos en algún lugar de la memoria el nombre de alguien que nos sirva para echarle la culpa de lo que estamos viendo. Y si no aparece el nombre de ningún ser humano entonces culpamos a Dios o a los Mayas, porque uno creó el mundo y los otros dijeron que la destrucción era inminente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Lo peor de todo es que después de creer que nuestro nombre pertenece a una lista de no sé qué santos inocentes, salimos a la calle a atropellarnos. Ya sea a devolver los golpes que nos dan o pegar aquellos que sentimos que tenemos derecho a dar. Porque después de todo a lo largo de la vida nos fueron dando armas, no herramientas, sino armas. Porque nos convencieron de que la única forma de ser alguien en la vida era surgir entre un mar inmenso lleno de gente que es nadie. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;A veces me llena de tristeza lo vacío que se ha vuelto el mundo. Lo dependiente que nos hemos vuelto como sociedad en la frivolidad, en el materialismo desacerbado, la falta de criterio a la hora de determinar qué cosas valen la pena y qué cosas no tienen el menor valor. Da terror pensar cuánta gente habrá perdido la vida por algo tan ridículo como un teléfono celular. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Es irónico que mientras más barato se producen las cosas más caro queremos pagar por ellas. Mientras más redes sociales tenemos a la mano, más nos encerramos en nuestro propio mundo. Porque yo puedo seguir al que piensa como yo, y al que piensa distinto simplemente lo ignoro, o peor, lo puedo insultar desde el anonimato, porque ya ni siquiera hace falta dar la cara para decir lo que piensas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Es más, ya ni siquiera hace falta pensar, le puedes dar RT a las ideas de otro y ya ni siquiera tienes que hacer el trabajo de ser tú mismo. Mientras más formas tenemos de comunicarnos, más nos aislamos. Es más cómodo así. Es mejor construir un mundo en el que sólo cabemos nosotros, y los que piensan y son como nosotros. Un poco como funcionan el cielo y el infierno, todos los buenos de un lado y todos los malos del otro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Al final del día, eso que aprendimos de chiquitos, eso de pedir perdón y compartir, eso de convivir y escuchar al otro, de decirle por favor y gracias, de dejarlo pasar y no pegarse sino pedirse las cosas con respeto. Eso de abrazarse y seguir siendo amigos, al menos compañeros. Eso es cursi y pasado de moda. Eso es demasiado para una era en la que nuestros cerebros a diario absorben mucho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-7984915054544209349?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/7984915054544209349/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=7984915054544209349' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7984915054544209349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7984915054544209349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/08/el-titulo-de-preescolar.html' title='El Título de Preescolar'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3821592042479743689</id><published>2011-08-20T06:05:00.000-07:00</published><updated>2011-08-21T12:03:05.474-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paren el Mundo que me Quiero Bajar'/><title type='text'>¿Estás bien?</title><content type='html'>&lt;a href="http://wisepotate.files.wordpress.com/2011/05/falling.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://wisepotate.files.wordpress.com/2011/05/falling.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Quienes tengan cierta edad recordarán, que el local que está al lado del Miga de Altamira en un momento dado fue un local nocturno llamado: Stage. Una noche fui a Stage con mi hermana y su esposo a ver a Emilio Lovera. Por supuesto la pasamos buenísimo. Nos reímos. Tomamos algo. Y a eso de la una de la mañana decidimos irnos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Para abandonar el local teníamos que bajar una escalera bastante empinada y oscura. Los escalones eran de madera, y tenía unas paredes de piedra, muy bonitas y bastante estrechas. Comenzamos a bajar y de repente fue como si hubiese surgido una versión previa del video del regaeton que dice “estás en falda y se te ve tóooo.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Bajé escalera por escalera de fundillo, directo hacia una señora, que iba con su marido muy elegante, muy con su vestido negro y sus tacones, y que al estar de espalda no pudo ver que yo venía cual pelota de bowling a llevármela por delante y tirarla al suelo. Sí. La vieja se pegó más duro que yo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Lo peor de todo no fue eso. Fue la humillación del caído. Ese momento en que vienen y te hacen la pregunta de mierda ¿estás bien? Nada peor que esas dos palabras cuando estás en el suelo. Yo prefiero que me dejen sangrando, que me respeten diente o hueso roto, a que vengan con esa cara de Teresa de Calcuta reencauchada a salvarme. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En ese momento vinieron mi hermana y el esposo e hicieron exactamente eso. Yo me levanté y dije lo que siempre dice uno en ese momento “estoy bien. No pasa nada.” “¿Seguro?” “Sí. De verdad. No me pasó nada.” Salimos a la calle y acto seguido, las carcajadas más feas de la historia. De esas que son mudas, de risa callada, de menearse para adelante y para atrás como asquerosos porfiados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sí. Yo he tenido par de caídas públicas y apoteósicas. Otra sumamente humillante fue también hace años saliendo del Teresa Carreño. Era un domingo y no recuerdo qué coño había escuchado, pero sí recuerdo que me había vestido de blanco. Pantalones blancos. Camisa blanca. Y había ido con mi novio, con cuya familia tenía planificado almorzar a la salida. El típico plan dominical. Concierto a las once, almuerzo a las dos, depresión a las seis porque al día siguiente era lunes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Cuando salimos de la función llovía a cántaros, cuando todavía la lluvia no era el deporte capitalino de riesgo y sufrimiento máximo. La gente se resguardó bajo el techo que está frente al Hilton, esperando a que escampara un poco para ir a buscar sus carros. Mi novio, tan regio él, se sacrificó por mí y fue a buscar el carro. Yo me quedé con su hermana con las demás personas y en lo que lo vi, le dije, “le voy a ir a preguntar si te podemos dar la cola.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En esa época no había PIN, y de novia nueva yo quería hacerle la gracia a mi cuñada. Salí brincando como una gacela, con mis pantalones blancos bajo la lluvia, pensando “no soy de azúcar, si me mojo un poquito no pasa nada.” Y fue justo entonces salí volando, literalmente volando y caí directo en un charco cual clavadista olímpico. Eso sí, tuve jurado y todo, sólo que en vez de levantar cartelitos de 9.5 o 0.1 cantaron a coro “aaaaayyyyyyyyyyy.” No tenían más nada que hacer, unas treinta o cuarenta personas que pasaron de ver llover, a ver caer y por supuesto, no pudo faltar, el macho cabrío venezolano que al ver a la doncella caer salió corriendo a su encuentro para hacer la maldita pregunta “¿estás bien?”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y yo con mis pantalones ahora negros con esas ganas de responderle “cállate idiota, yo hago esto todas las semanas, estoy entrenando para los Panamericanos.” Final del cuento: me tuve que ir a cambiar a mi casa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;¿Qué puedo decir? Soy la clásica patuleca. Me he fracturado el brazo derecho tres veces. Puntos me han cogido unos cuantos, entre ellos siete en una rodilla porque un niñito me estaba persiguiendo para pegarme con una fusta y me caí. La última fue embarazada. Llegando al trabajo con un perolero en la mano, y clavé las rodillas en Tierra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No hay nada peor que caerse, y como todo, uno piensa que el golpe principal es el físico, pero el que más duele es el moral. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3821592042479743689?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3821592042479743689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3821592042479743689' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3821592042479743689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3821592042479743689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/08/estas-bien.html' title='¿Estás bien?'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-8150484687062772196</id><published>2011-08-18T09:09:00.000-07:00</published><updated>2011-08-18T09:15:55.984-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='m'/><title type='text'>La Luna en el Cachete</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo le pinto una estrella y ella me pregunta “mamá ¿dónde está la luna?” Yo le digo, “No sé. ¿la pintamos?” “No.” Dice ella categóricamente. “Está aquí.” Y señala mi cachete. Según mi hija llevo la luna en el cachete. Y ¿por qué no? ¿Quién dice que uno no lleva la luna en el cachete? ¿Quién dice que es imposible alcanzar el sol? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Desde que tengo uso de razón me están convenciendo de los imposibles. Me están diciendo las cosas que no puedo, o que no debo hacer. Cuántas cosas se quedan a medio camino, cuantas leguas se dejan de recorrer porque vino alguien que estableció como máxima“eso no se puede” o peor, que uno no tenía talento para eso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En nuestro sistema, si no sabes cantar no cantas. Si no corres rápido no haces deporte. Si no tienes la letra bonita no escribes. Y lo que es más patético, si no eres el favorito de la maestra no actúas en la obra de teatro, no presentas en el acto en el acto de fin de curso, de milagro y sales en el anuario. Eres lo que eres porque sí, y aprender…eso no existe. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nuestro sistema escolar es una basura. No sólo porque no te enseña a leer. No te enseña a pensar. No te enseña nada, porque le preguntas a un bachiller recién graduado (no vale la pena intentar con alguien que se graduó hace cinco y o diez años) cuál es realmente la diferencia entre el 19 de abril y el 5 de julio y el que “sabe” te dice: “ah, que el 19 fue lo del tipo este… ¡Emparan! Con el dedito en el balcón y el 5 fue que firmaron el papel.” (respuesta verídica, no la invente.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No. Eso alarma, pero eso no es lo grave. Lo grave es que nuestro sistema no te enseña a soñar. No te enseña a plantearte posibilidades, a imaginarte siendo algo que vaya más allá de lo que se supone que tienes que ser.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Cosa que además nadie sabe qué es ¿qué se supone que uno tiene que ser? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Si eres mujer esposa y madre. Ambos conceptos sumamente vagos. Si eres hombre,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;entonces no importa tanto lo que tienes que ser, sino más bien lo que tienes que hacer. Y lo que tienes que hacer es una sola cosa: Billete. Real. Más nada. El resto son periquitos, chucherías y adornos sin importancia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por eso entre mis proyectos está los de colaborar de alguna forma con la educación en el país. Todavía no sé bien como. Dando clases seguro. Es mi primer paso. Después quiero ver cómo entro hacia promoción de lectura. Me imagino que primero será por aquí, vía redes sociales. Después con mi proyecto literario, por eso ando ahorita con menos tiempo y energía para postear, porque se lo estoy poniendo todo a una historia. A un proyecto. Minuto que tengo libre. Minuto que uso para escribir. Iba a decir algo más, pero no quiero ser boca de chivo. Me quedo callada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El meollo del asunto en este post es que nunca se puede dejar de soñar. Es que nunca se puede dejar de creer. No hay edad, ni horario, ni nada que impida que uno alcance una meta. Mientras uno más hace, uno más puede. Mientras uno más quiere exprimir la vida, la vida más da. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No lo digo yo. Lo dice la luna que ahora mismo, mientras brilla el sol, descansa en mi cachete. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-8150484687062772196?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/8150484687062772196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=8150484687062772196' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/8150484687062772196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/8150484687062772196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/08/la-luna-en-el-cachete.html' title='La Luna en el Cachete'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-5543025171216292729</id><published>2011-08-15T15:05:00.000-07:00</published><updated>2011-08-15T15:11:11.077-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>El no sé qué del Ken</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.oddpedia.com/wp-content/uploads/2011/03/Ken-doll-50th-birthday.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 325px; height: 300px;" src="http://www.oddpedia.com/wp-content/uploads/2011/03/Ken-doll-50th-birthday.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;i&gt;Nota Post-Post: Este post trata sobre el Ken de mi época Barbiequera (los 80) veo que el Ken actual no tiene nada que ver con el nuestro. De hecho es material para otro post. El juego de la Barbie pasó a otras ligas. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Hace días estaba hablando con Juan sobre Bill Hemmer el ancla de Fox News. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Cuento corto: Bill Hemmer es un muñeco, pero siempre me había parecido que tenía algo sospechoso. Y hoy lo conseguí. Es sospechoso porque se parece al Ken. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El Ken siempre fue algo raro. Una tenía cinco Barbies y un Ken. A lo mejor el problema era ese y por eso las mujeres somos tan cuaimas y desesperadas con los hombres, porque desde el juego simulado ya tenemos en el mercado más mujeres que hombres. Tal vez por eso el tipo, así fuese de plástico era un creído, insoportable. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Es que yo no sé qué estaban pensando en Mattel, pero el Ken era demasiado perfecto. No tenía un gramo de grasa. Siempre estaba peinado que no se le movía ni un pelo. Además el coño de su madre aparecía montado en un Corvette con un sweater blanco amarrado por el cuello, con unos pantalones de golfista de domingo. Tenía además una sonrisa, no de político en campaña, sino peor, del que le dona la plata al político en campaña. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Claro que la Barbie también era perfecta, pero por alguna razón, para la pareja de la “mujer perfecta”&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;eso siempre termina siendo un conjunto vacío. Tengan lo que tengan los hombres siempre joden. ¿A Elizabeth Hurley no le montaron cachos con una prostituta? Bueno, el Ken, ahora me doy cuenta, es el propio tipo que le decía a la Barbie que estaba gorda, que se vestía horrible, que sus plataformas eran niches, que su peinado estaba pasado de moda, que sus lentes no pegaban con el resto de su atuendo. Era el propio sonrisita fuera de la casa, monstruo al cerrar la puerta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Eso me recuerda a la mamá de una amiga de mi hermana que solía decirle, “no se busque al más inteligente, ni al más rico, ni mucho menos al más bello. Búsquese uno normalito, que lo demás lo único que trae. Es rollo.” Ciertamente, como dice la sabiduría popular bueno es cilantro, pero no tanto. No vamos a generalizar claro, hay majaretes, muñecotes de torta que se portan muy bien, pero un hombre creído es lo peor. Lo peor del mundo. Y cuando tienen un atributo que los hace sentirse “especiales,” generalmente tienden a ser especímenes no recomendables, de esos de los que se enamoran las miembros del Club del Ojo Podrido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;De verdad la belleza para hombres y mujeres es muy distinta. Sobre todo el efecto que tiene en ellos. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Para la mujer la belleza es casi una tarea con la que hay que cumplir. Desde chiquitas nos meten ese cassette. Si eres fea, no importa: te operas. Si tienes los dientes choretos, ni te angusties cariño, que así sean varios años con la boca con más metal que una chatarrera, esos dientes se acomodan. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Tetas enanas: Implantes. Culo plano: se le inyecta grasa. Celulitis: electro shock. Lo que sea, así termines como Herman Monster por un tiempo, porque pare ser bella hay que ver estrellas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Con tal de ser bellas las mujeres nos sacamos costillas, pagamos fortunas en gimnasios, tomamos pastillas que se hacen en los rincones más bajos del tercer mundo y que bien pueden tener veneno de ratas o semen de zorrillo, pero uno se las traga porque ¡hay que ser bella! Punto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En la mujer es algo esperado. Una condición sine qua non de su género. En cambio en el hombre, se supone que es algo que pasa casi sin esfuerzo, o que no hay más remedio. Si nació feo le dicen tranquilo amigo que el hombre es como el oso, mientras más feo más sabroso. Y si nace bellito. Entonces es un regalo de la naturaleza. Lo único que tiene que hacer es coser y cantar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sin embargo, decía un amigo mío que los hombres feos al final siempre terminaban por tener mucha más suerte con las mujeres y que eran mucho mejores, porque siempre les había tocado trabajar más duro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No sé qué tan cierto sea eso. Hoy por hoy no creo en nada. Por más bello que sea un tipo. Por más Brad Pitt. Más muñeco de torta. Más hermoso. Más estatua griega. Cuando se porta mal. Cuando hace cosas que no debería hacer. Cuando tiene el ego que más bien lo que parece es un copete de Cacatua y se pone insoportable, a mí me termina pareciendo feo. Al final, trillado y todo, la belleza está en el ojo de quien mira. Tarde o temprano la manera como uno se comporta afecta hasta el físico, y eso pareciera ser verdad tanto para los hombres como para las mujeres. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pobre Ken, yo creo que aunque tenga su peinado plástico perfecto merece otra oportunidad. A lo mejor no es tan malo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-5543025171216292729?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/5543025171216292729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=5543025171216292729' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5543025171216292729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5543025171216292729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/08/el-no-se-que-del-ken.html' title='El no sé qué del Ken'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-7409006029171319098</id><published>2011-08-10T16:49:00.000-07:00</published><updated>2011-08-10T16:50:54.269-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Lo que haces vs lo que No haces</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.guitarra.net/curso/graficos/estruc_guitarra.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 336px; height: 430px;" src="http://www.guitarra.net/curso/graficos/estruc_guitarra.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Odio las montañas rusas. No le veo el sentido, el placer, a estar dando vueltas de cabeza en un aparato que hace ruidos horribles. Siempre digo que la vida te hace dar demasiadas volteretas como para ir de gratis a montarte con tus propios pies en un aparato que lo haga. Las únicas veces que me he montado, algo así como dos o tres en total, siempre que el trencito va subiendo lentamente, acercándose a la caída de vértigo me digo “¿para qué monté en esta mierda? ¿quién me mando?” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Tengo que reconocer que esas veces me bajé del aparato con una sonrisa. Con un sentido de haber logrado algo dentro de mí misma. Superar el miedo. Entonces me doy cuenta que mi mamá tiene razón cuando dice que uno siempre se arrepiente de lo no hace, pero de lo que hace jamás. Porque de una forma u otra, así te hayas equivocado. Así la primera conclusión sea “no tenía necesidad de hacer esto” lo cierto es que siempre le sacas una lección, un aprendizaje, una herramienta de crecimiento personal. Hacer cosas siempre te hace mejor persona, mientras que no hacer nada te hace quedarte en la nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Siempre he pensado que las crisis existenciales vienen del marasmo ante la vida. Sé que mucha gente me critica porque soy una persona que siempre está en algo nuevo. Salvo la literatura he tenido pocas cosas constantes en mi vida. Es verdad. Reconozco que a veces soy atorada en algunas decisiones. Sé que hago cosas y a veces sigo a veces no. Si me atrapan, como la fotografía, me las quedo. Si no, al menos puedo decir con propiedad que no me gustaron. Nadie me quita lo bailado. Es que me gusta vivir la vida con intensidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;La vida hay que vivirla como si uno estuviese en una heladería. Te paras frente el mostrador y vas pidiendo distintos sabores para probar. Nunca sabes si ese helado de piña, si ese que tenía un sirope morado chorreando es el mejor del mundo. Si pides todo el tiempo mantecado y chocolate, te estás perdiendo todo lo demás. Al menos así veo las cosas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Mis crisis, las que he tenido, siempre han llegado en momentos en que el ocio era más fuerte que yo. Uno está en su casa y te pones a pensar tonterías. Te vuelves inconforme y no valoras lo que tienes. A veces creo que mucha de la insatisfacción personal, de las crisis matrimoniales, incluso de la crisis de país viene de una suerte de conformismo con la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;A la vida hay que pedirle y que exigirle. La vida hay que exprimirla. Sí. Uno no se puede extralimitar. Como yo que ahorita con mis piojos estoy estirando la liga. Escribir este post es un esfuerzo astronómico. Ni hablar del trabajón que se me está acumulando en mi proyecto literario que espero poder terminar pronto. Con sueño es muy duro escribir. Siento como una especie de niebla encima del cerebro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sin embargo, cuando me siento a descansar y me digo “ok, ahora vamos a darnos dos horas de reposo” me empieza a entrar piquiña, como si alguien me estuviera diciendo, “mira el tiempo que tienes y cómo lo estás desperdiciando.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Entonces decido lanzarme en dos o tres aventuras locas que puedo dominar desde mi huequito de máquina dispensadora de alimento para bebés. Un negocio. Un libro. Clases. Y una cosa más…una cosa que siempre he querido hacer: aprender a tocar guitarra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Empiezo el lunes. Ya les contaré. Manu ahora se puso musical. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-7409006029171319098?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/7409006029171319098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=7409006029171319098' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7409006029171319098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7409006029171319098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/08/lo-que-haces-vs-lo-que-no-haces.html' title='Lo que haces vs lo que No haces'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-1913981156061623999</id><published>2011-08-04T07:57:00.000-07:00</published><updated>2011-08-04T08:00:57.598-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>La Patrulla</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.blogcadre.com/files/images/_41493560_inpixone_0.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 416px; height: 300px;" src="http://www.blogcadre.com/files/images/_41493560_inpixone_0.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Juro que digo la verdad y toda la verdad cuando les cuento, que hace ya unos cuantos años participé una conversación en la que se dijo lo siguiente: “Ay no mi amor. Él llega y ya yo estoy dormida. Cuando me doy cuenta que el hombre llegó, le pregunto. ¿A qué hora llegaste? El siempre dice doce o doce y media, algo por ahí. Entonces yo calladita, me hago la que voy a la cocina, bajo al estacionamiento y toco el capó del carro a ver qué tan caliente está. Comparo con la hora. Y si los números no cuadran…”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;La verdad es que el tip, digno de un libro así como “Paranoia para Idiotas” iba acorde con la cara de la mujer y la pinta del flamante esposo, que estaba en otra esquina de la mesa fumando tabaco y echando chistes con los amigos. Era una cara como de sufrimiento, de amargue. Era la típica cara de eso que llaman: Una Patrulla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;La Patrulla es la clase de mujer (u hombre porque los hay que pertenecen al gremio) que digno miembro del Club de Ojo Podrido, se busca un tipo que no la quiere, no le para, no la hace feliz, pero ella, enamorada al fin, se propone obligarlo a quererla, guarda la esperanza de que un día se aparezca a lo Prince Charming zapatilla de cristal en mano y le diga que no puede vivir sin ella. Mientras ese día llega, La Patrulla no descansa pensando que alguien le puede robar ese momento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Patrullas hay solteras, empatadas, casadas, divorciadas, ya dejadas, no importa el status, lo que importa es el estado mental de la persona en cuestión. Yo recuerdo un par de relaciones en las que de repente miraba el teléfono y tenía dieciséis llamadas perdidas, un email sin texto sólo con la pregunta “¿dónde andas que te llamo por todos lados y no apareces?” y cuando por fin aparecía aquello era una interrogatorio que dejaba a Law and Order soquete. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Según La Maranga, mi prima, una Patrulla puede ser cualquiera. Es decir, tú puedes ser una mujer normal, tranquila y sin darte cuenta terminas convertida en una Patrulla. La línea se cruza un día en que inocentemente te dicen algo como “toma mi clave de gmail y porfa revisa a ver si me llegó el correo de fulano que tiene la clave de no sé qué.” Te metes y con toda la ingenuidad del mundo empiezas a revisar aquello, sin querer queriendo como decía el Chavo del 8. Después de todo, “te dieron” la clave, no fue que tú la adivinaste. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;De acuerdo a la teoría de La Maranga eso es peligroso. Tarde o temprano ves algo que malinterpretas o que te genera una duda, o que te confirma algo sobre lo que no tenías la menor idea. A lo mejor el tipo efectivamente era un montacachos de mierda. Pero tú eras feliz, no lo sabías, no lo sospechabas siquiera. Te enteraste espiando, patrullando y de allí en adelante estás como Ilan Chester, eres una melodía pavosa que dice “abran paso que no puedo parar.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Hoy en día el Facebook bien podría usar como slogan “Paraíso de la Patrulla.” Hay gente con master de Patrulla en la redes sociales, y como hay quienes hasta describen sus movimientos intestinales en el status, también lo ponen fácil. Por eso yo trato de no meterme en el Facebook de mi esposo. No tengo ganas de verle en el muro el mensaje de aquella amiguita que es la que te ve en las fiestas con cara de “tú serás las esposa mija, pero primero fue sábado que domingo” y que seguro le escribe “freeeeeeeeeennnnnnndddddddddddddddddddd, ¿dónde has estado? ¡Me dijeron que tienes un chamo! ¿Te acuerdas de la noche aquella que bailamos Sopa de Caracol? Pana que pea tan grande la del Gordo. Te mando un mail con mis datos para retomar el contacto. Muuaaa.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No. No quiero ver eso. ¿Para qué? Si al final del día soy cuaima (lo admito. Fack. Es cierto) y no pienso alimentar mi cerebro a punta de esa. Mi teoría es si te van a dejar, te van a dejar. Punto. Si se van a quedar contigo. Se van a quedar contigo. Claro que eso no significa que vas a regalar la granja, pero de ahí a estar espiando, a estar revisando teléfonos, a estar analizando las fotos de la fiesta de la oficina a ver si a fulanita se le nota algo raro en la cara. De verdad que eso no. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Al menos yo tengo otras cosas que hacer con mi tiempo. Por eso también es clave el tema de la vida propia, señoras eso de “vivir para otra persona” es muy 1929 y sumamente peligroso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Además el problema de los celos Patrulleros es que todo va in crescendo. Llega un punto que el Facebook y el email no son suficientes, se pone a los amigos a llamar por teléfono, se memorizan las placas de los carros, se pasea delante de la casa del tipo a ver si el carro está allí, incluso llega a olerle la ropa interior, cosa que como diría Phoebe Buffay “Eeeuuu and oh no.” El Patrullaje puede terminar siendo como una droga. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Lo peligroso es que cada cosa que uno hace da en la autoestima. Mientras más baja la autoestima, más grande la inseguridad. Mientras más grande la inseguridad las paranoia crece, y poco a poco se pierde la noción de la realidad. Recuerdo una de mis terminadas importantes con uno de los Patrulleros que me persiguieron en la vida, el hombre juraba, perjuraba que había alguien más. No hubo forma de convencerlo de que eso no era así. Estoy segura que en su mente hay un nombre y todo, un Rosco, un Alex, un Jorge, un personaje ficticio pero demasiado real que según él le “echó a perder” su relación. Y no era así, parte del problema que lo dañó todo fue precisamente el control y la Patrulla. ¿Qué puede uno admirarle a alguien que se respeta tan poco?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;EL punto es, si estás con alguien que te revisa la cartera, o si sientes que para estar en una relación honesta necesitas que los SMS de tu pareja hablan por él, 1. Esa relación está mal. No sirve. O la arreglas o la botas. 2. Sí. Lo sentimos mucho, pero formas parte de la división de Patrulla del Club del Ojo Podrido. Pero como todo en el club, mantenemos el optimismo, con esfuerzo y trabajo ese mal, se cura y adiós Patrulla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-1913981156061623999?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/1913981156061623999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=1913981156061623999' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1913981156061623999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1913981156061623999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/08/la-patrulla.html' title='La Patrulla'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-1813926587224027963</id><published>2011-08-02T09:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-02T09:35:08.812-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Ficciones: Texarkana</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-sfIVNvwetzk/Tjgm8O993nI/AAAAAAAAFms/YkQmEK2FGrE/s1600/Foto%2Bdel%2Bd%25C3%25ADa%2B02-08-2011%2Ba%2Bla%2528s%2529%2B11%253A46.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-sfIVNvwetzk/Tjgm8O993nI/AAAAAAAAFms/YkQmEK2FGrE/s400/Foto%2Bdel%2Bd%25C3%25ADa%2B02-08-2011%2Ba%2Bla%2528s%2529%2B11%253A46.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5636297749906185842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nosotros siempre fuimos almas viejas. No nos robamos el carro, aunque sí manejamos a escondidas. ¿Eso es robarse el carro? Bueno, entonces sí lo hicimos. Pero fuimos siempre prudentes. No mentimos más de la cuenta. No nos escapamos. Fuimos como los muertos de la canción de Mecano, todo lo hicimos sin pasar de la puerta, porque sabíamos dónde teníamos que estar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No nos botaron del colegio. Ni llamaron a nuestros papás. Y si lo hicieron al menos yo no lo recuerdo. Sí fumamos a escondidas, entre los matorrales de casa tu abuela. Yo me moría de miedo y tú los sacabas como si fuese cualquier cosa. Como si hubiese una cámara escondida y el mundo te estuviera viendo. Presenciando tu franca rebeldía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nos enamoramos mil veces. Yo de ti. Tú de mí. Nunca al mismo tiempo, y después no quedó más remedio que enamorarse de otra gente. Odié a tu primera novia tanto como tu odiaste al tipo que resultó ser destinatario del “me empaté” que según tú, te confesé demasiado tarde. Me reclamaste haberte enterado de último. Claro que tu reclamo no fue el de cualquier celoso, más bien estabas como resignado. Como si en el fondo no te importara. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“¡Qué mierda” me dijiste “vas a pasar veinte meses con ese tipo y después te vas a arrepentir.” Tenías toda la razón. Luego de tres años un día me dije, no fueron veinte, sino treinta y seis meses que se fueron a la basura, todo para escuchar un día algo que hoy es un clásico de las mentiras para terminarle a la pareja: “no eres tú, soy yo.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es curioso, como cuando escuchas algo la primera vez suena tan original. Como cuando escuchas algo al estar enamorada te parece la verdad más grande del mundo. Como en la adolescencia todo tiene un deje tan puro, tan inviolable, tan parte del mundo y tan incomprensible por todos los demás. Somos tan únicos, tan impolutos, tan nosotros mismos aún sin saber quién somos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Recuerdo que te llamé llorando y tú me dijiste casi con crueldad “yo te dije que ese tipo no te quería.” Yo no dije nada. No estaba de acuerdo, pero no tenía fuerzas para defenderlo. Yo pensaba, pero si él me dijo que yo no era por mí, era por él, si no me quisiera me lo hubiera dicho de frente. “¿Te lo dije o no?” Insististe. Pero yo no estaba lista para reconocerlo. Para ese entonces teníamos diecisiete. Esa tarde nos montamos en el carro de tu papá y le gritamos a la gente que caminaba por la zona de Colinas de Tamanaco cosas como “¡se le cayó la peluca!”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sacábamos la cabeza por la ventana como perros. Nos reíamos y yo sentía que no aguantaba, que me iba a hacer pipí de la risa. Se acercaba carnaval y yo te dije que la semana próxima deberíamos comprar huevos y tirarlos. Y te dije que fuéramos al colegio de él. Tú no sospechaste nada. Creo yo. O te hiciste el loco. No tenías por qué sospechar, después de todo, él se había graduado, ya estaba en la universidad, nosotros éramos unos niños de pecho. Él no iba a estar allí ¿Qué podría ganar yo con ir a tirar huevos a su colegio si él no iba a estar? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No sé. Era algo totalmente irracional. Yo sentía que estando en su colegio al menos una parte de él estaría allí. Qué patéticas somos las mujeres ¿verdad? Yo siempre te quise confesar eso. Es la típica cosa que a los treinta ya puedes confesar sin que te juzguen demasiado, porque se supone que a esta edad ya entiendes la vida mucho mejor que cuando no llegabas a los veinte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No estoy tan segura. De verdad ya no estoy tan segura. No sé en qué momento maduré, si es que alguna vez lo hice. Sólo sé que un día se volvieron inapropiadas ciertas conductas. Sólo sé que una pelea con mi esposo un día escuché que gritaba “no soporto tu actitud de niña de cuarto año de bachillerato. Es insoportable.” En ese momento me pegó todo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me quedé callada porque en mi cabeza sonaban The Commitments, Try A Little Tenderness, y tú y&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;yo gritábamos a todo pulmón. Yo el coro y tú eras la voz principal, y el Chevrolet azul de tu papá se mandaba la bajada del Hatillo como si abajo estuviera la gloria. Porque así éramos nosotros. Íbamos siempre al revés. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Esa pelea, de las últimas que tuve con el que ahora llamo “ese señor” fue en un hotel de Luisiana. Una ciudad poblada por fantasmas que van a casinos, que tienen vasos de algo que parece whisky en la mano, pelos amarillos y pieles anaranjadas. En las calles muchos negros. En los caminos muchos negros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al día siguiente nos montamos en el carro y seguimos el camino hacia Arkansas. No sé si es que Luisiana es así, pero se a mí se me pareció mucho a ese camino que hicimos en Margarita. Cuando nos paramos en La Galera y nos sentamos en la plaza a imaginarnos lo que sería vivir allí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A mi lado el hombre con que me había casado iba callado. Mirando el camino sin decir nada, y yo que pensaba en La Galera y en los negros sentados a la orilla de la carretera, dejándose llevar como un río, y me moría de ganas de decirle “imbécil, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;all you gotta do is try a Little tenderness&lt;/i&gt;.” O no. No gritarle. Eran ganas de cantar, de ser otra vez lo que fuimos a los diecisiete. ¿Por qué no pudimos seguir siendo eso? ¿Quién dice que no se puede? ¿Quién dice que no puede haber un hipopótamo montado en el techo? ¿Quién dice que un día dices que sí y eso es todo? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y viendo los árboles pasar a velocidades supersónicas, mezclados con casas, con gasolineras, con camionetas Chevy enormes, con asfalto y la señal gigante de decía Welcome to Arkansas no dejaba de sentir un hueco en el estómago. Una perforación de extractor de petróleo. ¿A dónde te habías ido? ¿Dónde estaba mi mejor amigo? Ese que iba estar ahí toda la vida. Con su mal aspecto de adolescente descarriado. Con su sabiduría de viejo prematuro. La música pavosa que a mí me gustaba. El rock y la banda que habías formado con otros tres loosers a los que también les había perdido la pista. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Qué había pasado con el mundo que íbamos a conquistar? ¿En qué momento de nuestro horrible vestuario de los años noventa lo habíamos convertido en un mundo corriente? ¿En qué día pasamos de ser alguien a ser cualquiera que se viaja rumbo a Arkansas? A una vida que no era la planeada. ¿No le íbamos a demostrar a la directora del colegio quiénes éramos? ¿Al bullie y al papá del bullie? ¿A la vieja loca? La mamá de aquella estúpida del salón que la tenía agarrada conmigo?.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Y tú batería vieja? ¿Mi cuaderno morado? Ese que nunca terminé de llenar. Lo vendimos todo por un poco de adultez. Y el viaje a la Gran Sabana. Y los besos en aquel cine. Y las discusiones acaloradas sobre política y la porquería del mundo. Y las tareas que no hicimos. Y los conciertos en que nos sentimos en el tope del mundo. Y Los zapatos esos que me costaron la mesada de un mes. La camisa que te regaló aquella tipa que llamabas tu novia. La carta que me escribió el pobre diablo al que le dije mil veces que no. El castigo de tu papá.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;La noche que nos quedamos en la puerta de mi casa hablando hasta la cinco de la mañana, la primera vez que pisé una discoteca. El perro que murió. La primera borrachera, cuando me trajiste una vez más sana y salva hasta la puerta de mi casa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Qué pasó con todo eso? Con todo los que quedó pendiente. No sé qué le hice a mi vida. Sólo sé que tenía que llegar hasta Little Rock y me bajé en Texarkana. Tiré la puerta del carro y me fui a buscar un hotel. Mientras llenaba la ficha con mis datos en un Holiday Inn inmundo recordé que había una canción de R-E-M que te encantaba, Texarkana. Terminaba con la frase “catch me if I fall.” Entonces lo vi claro. Las casualidades no existen. Mi primera tarea en esta nueva etapa mi vida: encontrarte. Tú me vas a proteger de esta caída. Una vez más. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-1813926587224027963?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/1813926587224027963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=1813926587224027963' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1813926587224027963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1813926587224027963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/08/texarkana.html' title='Ficciones: Texarkana'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-sfIVNvwetzk/Tjgm8O993nI/AAAAAAAAFms/YkQmEK2FGrE/s72-c/Foto%2Bdel%2Bd%25C3%25ADa%2B02-08-2011%2Ba%2Bla%2528s%2529%2B11%253A46.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4340070433917585825</id><published>2011-07-29T06:47:00.000-07:00</published><updated>2011-07-29T06:51:38.103-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Instinto</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KyD4gFpLRR0/SuUc522-MXI/AAAAAAAAAB8/p2lSOSTkgMc/s400/pollitos3.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 333px; height: 250px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_KyD4gFpLRR0/SuUc522-MXI/AAAAAAAAAB8/p2lSOSTkgMc/s400/pollitos3.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No voy a tener tiempo de releer esto. Así es la vida ahorita. Ni que tuviera tiempo de releerlo me serviría de algo. Si duermo tres horas seguidas es un triunfo, luego mi cerebro está un poco desajustado. Serán días extraños, de una rutina extraña. Soy una especie de máquina. Dispensa cariño, alimento, sirve de almohada y tiene un procesador de palabras que anda un poco lento. Guindado. Ideas van e ideas vienen, pero es un poco como la marea. ¿Yo era alguien antes de esto? Pareciera que “antes” ya no existiera. Ayer es una falacia. Una fantasía. Algo que nunca sucedió. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sólo que la pioja que me recuerda que ayer es más verdad que nunca. Pues ella nació un día que desde hace tiempo está en el ayer. No olvidar: no estamos solos. Y la afirmación no tiene nada que ver con los extraterrestres. A veces te tienes que sentir bien porque te tienes que sentir bien. Y punto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Y si no te sientes bien? Yo lo único que quiero es que se me quite el dolor. Poder acostarme de forma horizontal y no sentir que mis órganos son pelotas de billar. ¿Cuánto falta para eso? Quisiera tener la edad suficiente para que no resultase absurdo preguntar cada cinco minutos ¿cuándo falta para que llegue?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Dos? ¿Tres días? Tal vez cuatro. No sé. Sólo quiero que pasen rápido. No me importa no dormir. Sólo quiero volver a sentarme en el sofá con la compu sobre las piernas cruzadas y pararme como un bólido si la situación así lo requiere. El sueño es lo de menos. Bueno no tanto como lo de menos, pero no me hace tanta falta. “Descansar es empezar a morir.” Yo no nací para descansar, sino para vivir. Yo sueño mucho mejor despierta. Si sueño dormida me despierto con dolor de cabeza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tengo una gran de lista de cosas por hacer para los próximos meses. Da vueltas en mi cabeza. Vamos para allá. Nada como el caballo en hipódromo, correr todo el tiempo hacia una meta. ¿Se alcanza? A veces. Otras no. Igual uno sigue adelante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El único camino que no conduce a nada es el que uno no toma. De resto mientras te mantengas caminando siempre descubres cosas inesperadas, lugares nuevos, parajes insospechados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No puedo escribir mucho más. Comienza a pesar el aparato sobre mis piernas. Me duele. No. No debo pensar me duele. Debo pensar no me duele. Sólo que ahorita no me conviene demasiado escribir, sino más bien reunir las fuerzas para hacerlo. Amasar los proyectos en la cabeza. Prepararse para lo que viene. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Sabes cuando quieres que algo llegue ya? ¿Qué mañana sea ya? Así más o menos estoy. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aunque la verdad es que la carita de mi piojo, durmiendo al lado mío, me devuelve una paz que no puedo describir. Y no me importa nada más. Como si el mundo de repente no existiera. No sé cómo se llama. Es una dimensión extraña. A lo mejor es eso que cuando buscan ponerle un nombre llaman: instinto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4340070433917585825?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4340070433917585825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4340070433917585825' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4340070433917585825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4340070433917585825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/instinto.html' title='Instinto'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_KyD4gFpLRR0/SuUc522-MXI/AAAAAAAAAB8/p2lSOSTkgMc/s72-c/pollitos3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3503996881704920262</id><published>2011-07-24T19:07:00.000-07:00</published><updated>2011-07-24T19:13:49.973-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Se Acerca</title><content type='html'>&lt;a href="http://i.ebayimg.com/17/!Bl!vDbg!mk~$(KGrHqUOKjcEs6mnmri9BLZ4OyJjj!~~_35.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 144px; height: 134px;" src="http://i.ebayimg.com/17/!Bl!vDbg!mk~$(KGrHqUOKjcEs6mnmri9BLZ4OyJjj!~~_35.JPG" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Respirar fuera del agua. Abrir los ojos. Conocer. Saludar. Comenzar. Ver. Mirar. Escuchar. Llorar. Gritar. Comer. Tragar. Tocar. Dormir. Descansar. Despertar. Probar. Consolar. Sonreír. Reír. Agarrar. Desesperar. Ir. Venir. Llegar. Querer. Saber. Olvidar. Pensar. Aprender. Luchar. Patear. Soñar. Amar. Agarrar. Caminar. Gatear. Dominar. Pelear. Vestir. Poner. Arrastrar. Descubrir. Bañar. Mojar. Contar. Gustar. Odiar. Pegar. Rabiar. Caminar. Correr. Entender. Jalar. Empujar. Torcer. Ceder. Lanzar. Brincar. Hablar. Balbucear. Patalear. Desobedecer. Retar. Amar. Abrazar. Nadar. Leer. Escribir. Cavar. Trasladar. Rodar. Acariciar. Cantar. Mezclar. Ensuciar. Pintar. Romper. Asustar. Sorprender. Castigar. Recomenzar. Recompensar. Jugar. Pintar. Armar. Tumbar. Enseñar. Alimentar. Sentar. Acostar. Cocinar. Estudiar. Conseguir. Alcanzar. Vivir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3503996881704920262?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3503996881704920262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3503996881704920262' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3503996881704920262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3503996881704920262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/se-acerca.html' title='Se Acerca'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3681913102943420103</id><published>2011-07-22T13:21:00.000-07:00</published><updated>2011-08-15T16:48:17.474-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>El Club del Ojo Podrido</title><content type='html'>&lt;a href="http://i293.photobucket.com/albums/mm64/mayhem7887/4311010337d29893d72gy7.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 500px; height: 371px;" src="http://i293.photobucket.com/albums/mm64/mayhem7887/4311010337d29893d72gy7.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#0000EE;"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;EL CLUB DEL OJO PODRIDO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Hace unos años Charles creó El Club del Ojo Podrido. Lo creó a punta de servir de paño de lágrimas de todas las que llegábamos con historias que le hacían agarrarse los pelos, y contestarnos cosas como “coño, te lo dije.” O después de la tercera vez de escucharnos decir “yo lo amo y yo lo voy a sacar de esa espiral autodestructiva.” El Charles elaboró una teoría, digna de una universidad sueca, de que existen dos tipos de mujeres, las del ojo normal y las del ojo podrido. Y le pareció que lo mejor era reunirlas en un Club. El Club del Ojo Podrido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Las mujeres del ojo podrido, miembros del Club, somos las que tenemos un prontuario amoroso de horror. En este club no están las que amarraron al trabajador, al bien vestido, al que no levanta faldas, ni es tomador, ni sale a echarse palos con los amigos. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Es el que ayuda. El que llama a los treinta y cinco minutos cuando te dice “te llamo en veinte,” es el que está ahí cuando la niña está enferma, es el que te ayuda con la cartera, te acompaña al cumpleaños de la tía que tiene halitosis y que cuando lo saluda y lo besa le dice “ay, qué muchacho más bello.” Y le clava los pelos de una horrenda verruga. Ese tipo vuelve cada año, porque es un buen tipo y porque lo escogió una cuaima de ojo sano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Mujer de ojo sano también es la que amarró a su millonario. Aquí no entra el sentimentalismo que si el amor nada más. Muchas de ojo sano están claras que “amor con hambre no dura” y que “billete mata galán.” No estamos hablando de corazón, estamos hablando de ojo, estas que tienen hacienda, yate, helicóptero, avión, van para Moustique, apartamento, casa, de milagro no se compraron un municipio. El tipo les compra carteras de esas que tiene la D de Dior de un vulgar que casi angustia. Claro que aquí no entra la que después la dejan en plan de pagarle 10.000 dólares en pantaletas a una amante, esta es la que se queda como legítima, con el tipo amarrado como burro de la Cueva Alfredo Jahn. Porque este tipo millonario, con su camisa Hugo Boss o lo que sea, también besa a la tía bigotuda y se cala el matrimonio de todas y cada una de las primas que inventan casarse al borde del mar y lo obligan a air en Liqui-Liqui. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ojo podrido tiene uno. Uno que empezó mal, pero no en el adolescencia. Uno arrancó fatal en Kinder. Cuando se enamoró del tipo de preparatorio que conoció en el recreo cuando te metió un pelotazo en plena bemba. O cuando te jaló el pelo y te su burló de ti, y te empujó para quitarte la moto de plástico que por fin habías logrado agarrar de primera después de echar la carrera madre cuando sonó el timbre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ese fue tu primer crush. Una fue la que pasó primaria pensando en artistas majunches, estilo cantantes de Menudo. Claro que uno siempre lo negó. “Qué vaina tan guarra.” “Qué niche.” Es como el reguettón. El que lo niega y lo desprecia lo tiene en el Ipod y si se toma tres palos menea esas caderas y además canta las canciones. Uno tenía un gusto por unos futbolistas y unos beisbolistas, que mientras más escupían tabaco más sexy nos parecían. Eran esos que terminaban después en escándalos en la ¡Hola! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;A uno le gustaba el Príncipe Felipe de España, pero cuando se le empezó a ver que era un niño bueno se volvió una especie de café aguado. Uno se mudó para Alberto de Mónaco. Más feo sí. Pero más enigmático. Además con unas hermanas dignas representantes del Club del Ojo podrido. Desde el cirquero, hasta el borracho que hace pipí en público. Eso para las miembros del club es casi parte de la carta de amor “te amo tanto que si veo un árbol pagando en una autopista me paro, me bajo del carro y lo meo.” ¿Quién necesita un Cartier cuando te regalan esa joya?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Las del club acumulamos hombres que gritan, que pegan, que dicen cosas como “paga la cuenta que nos vamos”, que describen sus genitales en la primera cita mientras mastican un pedazo carne, que no saben comer con tenedor y cubierto, fanáticos religiosos, fanáticos de las armas, deportistas obsesivos, anoréxicos, depresivos, borrachos perdidos, surfistas cuarentones, drogos, flojos, mitómanos, asexuados, mujeriegos, celópatas patrulleros de los que dejan veintiséis llamadas perdidas en el celular y bellitos complicados que salen con cuatro a la vez, salen contigo, se pierden veintiséis días y cuando llaman la miembro del club dice “sí vale, claro que te acompaño.” ¿A dónde? No importa, a lo mejor van a matar un poco de palomas en una plaza, a lo mejor le van poner flores a la tumba de la abuelita, a lo mejor van a cenar como gente normal. Si perteneces al Club del Ojo Podrido tú siempre, siempre, siempre dices que sí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Las del Club del Ojo Podrido pasan horas con las amigas: “Yo más nunca salgo con ese carajo. ¿Tú puedes creer que ese tipo me juró que esta vez sí íbamos a enseriar la cosa, a tener algo y me tiene que llamar una amiga para decirme que está en Sawu con la geva esta de su oficina otra vez? Chama. Es que yo no vuelvo con ese carajo. Él dice que en el fondo me ama, y yo sé que es verdad. Pero es que no es capaz de comprometerse y eso no es lo que yo quiero chama. Yo quiero un tipo que esté ahí. Yo &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;me merezco un tipo que me quiera. Que me respete.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Todo es verdad. Pero también es verdad que cuando el tipo mande tres flores y diga “te busco y conversamos” la del Club del Ojo Podrido va a ir, se va a tragar el cuento, sabiendo que es mentira, pero se lo va a tragar y después le va a decir a la misma amiga “Chama. Es que ese tipo es el hombre de mi vida. Y yo lo quiero como es.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Al final, según Charles, no es que el amor es ciego. Es que el ojo tiene defectos. La buena noticia es que se cura. A lo mejor hay que operar, remover quirúrgicamente lo que impide la visión 20/20, o tomarse una buena dosis de “hombre bueno” para que el ojo mejore. Yo soy el vivo ejemplo. Aunque mi historia me da una silla permanente en la junta directiva, lo cierto es que mi ojo está curado, y el mismo Charles lo certifica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ahora ¿cómo saber si tú o alguien que conoces califica para entrar al Club del Ojo Podrido? Aquí, parte del test: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; text-indent:-18.0pt;mso-list:l4 level1 lfo1"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-bidi-mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;1.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Marque una X al lado del espécimen que le llama la atención: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l3 level1 lfo2"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;a.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo que sea vestido de flux&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l3 level1 lfo2"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;b.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo que sea con pelo largo y una puka&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l3 level1 lfo2"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;c.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Una calva sexy&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l3 level1 lfo2"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;d.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo que sea que toque guitarra&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l3 level1 lfo2"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;e.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Un nerd&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="text-align:justify;text-justify: inter-ideograph;text-indent:-18.0pt;mso-list:l4 level1 lfo1"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-bidi-mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;2.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Usted escucha la palabra cachos y piensa: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="text-align:justify;text-justify: inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l0 level1 lfo3"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;a.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Borrón y cuenta nueva&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l0 level1 lfo3"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;b.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Perdono pero no olvido&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l0 level1 lfo3"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;c.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Yo soy la señora&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l0 level1 lfo3"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;d.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lorena Bobitt&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpLast" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space:auto; text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt;mso-list: l0 level1 lfo3"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi-mso-bidi-theme-font: minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;e.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Le pasa a cualquiera&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; text-indent:-18.0pt;mso-list:l4 level1 lfo1"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-bidi-mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;3.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;El objeto de su afecto le dice que “te llamo seguro” y usted: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="text-align:justify;text-justify: inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l1 level1 lfo4"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;a.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cancela las próximas dos semanas de citas, eventos, compromisos laborales y va un día sí un día no a la peluquería, en cualquier momento aparece y hay que estar disponible y preparada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l1 level1 lfo4"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;b.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Se mete en Facebook cada cinco minutos a ver si lo taggean en algo para lo que no fue invitada, si está en el país, vivo, frecuenta lugares que sabe que él frecuenta a ver si por medio de un encuentro fortuito logra adelantar la cita. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l1 level1 lfo4"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;c.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Revisa el teléfono cada cinco minutos y se vomita cada vez que suena. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l1 level1 lfo4"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;d.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No come. No duerme. No puede leer. Tremendo pelón en el trabajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpLast" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space:auto; text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt;mso-list: l1 level1 lfo4"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi-mso-bidi-theme-font: minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;e.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Una mezcla extraña de todas las anteriores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; text-indent:-18.0pt;mso-list:l4 level1 lfo1"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-bidi-mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;4.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;El susodicho del momento no la llama en su cumpleaños: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l6 level1 lfo5"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;a.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nada lo obliga a hacerlo. Eso no tiene nada que ver. Eso no hace una buena persona. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l6 level1 lfo5"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;b.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Si usted se pone a ver, tampoco usted lo llamó a él en su cumpleaños. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l6 level1 lfo5"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;c.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;A cualquiera se le pasa un cumpleaños. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l6 level1 lfo5"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;d.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Los cumpleaños son una celebración imperialista y materialista. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpLast" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space:auto; text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt;mso-list: l6 level1 lfo5"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi-mso-bidi-theme-font: minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;e.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Se le arruinó la fiesta, no está de ánimo para celebrar. ¿Para qué coño celebrar el estar un año más cerca de la muerte?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; text-indent:-18.0pt;mso-list:l4 level1 lfo1"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-bidi-mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;5.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Este ser a quién ama jamás la ha llevado a su casa o casa de sus padres pero usted posee la siguiente información: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="text-align:justify;text-justify: inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l5 level1 lfo6"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;a.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nombre de padre, madre, hermanos, medio hermanos, mascota. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l5 level1 lfo6"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;b.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nombre de tíos, abuelos y número exacto de miembros de familia extensa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l5 level1 lfo6"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;c.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Dirección de oficina. Detalles de clientes, proveedores, compradores, compañeros de trabajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l5 level1 lfo6"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;d.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Fechas y datos de casas de estudio donde se formó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpLast" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space:auto; text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt;mso-list: l5 level1 lfo6"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi-mso-bidi-theme-font: minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;e.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Datos de todos los vehículos que maneja. Usted es un carnet de circulación ambulante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; text-indent:-18.0pt;mso-list:l4 level1 lfo1"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-bidi-mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;6.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;A usted le está gustando un tipo y la siguientes afirmaciones hacen que pase del “me gusta” al “me derrito” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="text-align:justify;text-justify: inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l2 level1 lfo7"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;a.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;La vida es una mierda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l2 level1 lfo7"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;b.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Todas las mujeres son unas perras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l2 level1 lfo7"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;c.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No creo en tener una pareja fija, yo creo en la libertad, en ser dueño de mi tiempo, me dan grima los niños, prefiero tener un cactus con una tarántula adentro que explote y me pique de noche que un hijo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space: auto;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt; mso-list:l2 level1 lfo7"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: Cambria;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi- mso-bidi-theme-font:minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;d.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Dos de mis hermanas están en un centro psiquiátrico en Estados Unidos, mi papá está en la cárcel, mi hermano es un drogadicto perdido y no lo vemos desde hace tres meses, mi perro es esquizofrénico, yo tenía un caballo pero lo atropellé con un tráiler, mi tío es el famoso violador del Corolla Rojo de los Chorros, el papá de mi exesposa un banquero prófugo, mi ex y madre de mis cinco hijos se desnuda en twitter, no me deja ver a los chamos, está casada con boxeador que oye voces.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpLast" style="margin-left:54.0pt;mso-add-space:auto; text-align:justify;text-justify:inter-ideograph;text-indent:-18.0pt;mso-list: l2 level1 lfo7"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-bidi-mso-bidi-theme-font: minor-latinfont-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;e.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Mañana no te voy a llamar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3681913102943420103?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3681913102943420103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3681913102943420103' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3681913102943420103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3681913102943420103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/el-club-del-ojo-podrido.html' title='El Club del Ojo Podrido'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3150241426504543820</id><published>2011-07-21T15:23:00.000-07:00</published><updated>2011-07-21T15:39:42.484-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Carta a una Futura Mamá</title><content type='html'>&lt;a href="http://www1.sulekha.com/mstore/itzmylife79/albums/Amazing%20Images/baby_elephant.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 280px; height: 300px;" src="http://www1.sulekha.com/mstore/itzmylife79/albums/Amazing%20Images/baby_elephant.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#0000EE;"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Es normal tener miedo. Valor no es no tener miedo, es enfrentarlo. Tú puedes. Venga lo que venga confía en ti, vas a poder. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sí. Lo sabes pero no lo admites. Te vas a equivocar. No trates de imaginarte perfecta. No te pongas esa meta porque es imposible cumplirla. Yo sé. Vas a sentir que se te viene el mundo encima, porque todos los mensajes que nos llegan nos empujan hacia vidas decoradas cual Architectural Digest. Pero nada funciona así. Martha Stewart tiene un tremendo equipo de producción, Demi Moore hace más de tres horas de ejercicio diarias, Hillary Clinton tuvo una sola hija y debe tener al menos dos asistentes personales más ve tú a saber cuántas secretarias. No vayas a entrar en plan “yo puedo todo y si no voy a ser implacable conmigo misma.” No vale la pena. No pelees batallas que de antemano están perdidas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Más bien concéntrate en las que puedes ganar. Recuerda que pensar en ti a veces es pensar en tu bebé. Que le transmites todo lo que sientes aunque ya no esté en tu barriga. A la pioja también. Ella sabe claramente cuando estás alterada. Es una pila. Un avión. Es más inteligente que tú y eso es un reto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Vas a estar agotada. Te van a pesar los ojos. Te vas a mirar al espejo y te vas a ver amorfa. Así es el embarazo. ¿Por qué? Bueno, tenías adentro un ser humano. Tu cuerpo hizo un ser humano. Dale unos meses de tregua. Ha sido noble contigo, te ha llevado arriba y abajo, te ha dejado disfrutar del ceviche y al chocolate. Es tú vehículo, no es un comodín para demostrar quién eres, ni las razones por las que vives tu vida. No te define. Ni como madre. Ni como esposa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y tal vez no vas a querer admitir esto frente a los números del peso digital, pero tampoco te define como mujer. Puede ser que eso diga Cosmpolitan, pero dudo que esa la fuente de la verdad de la vida. Así que no le hagas caso. Es difícil. Uno tiene su corazoncito, su vanidad, y cae mal tratar de meter el tralalá en unos bluejeans y que no entre. Además la celulitis, las várices, las estrías. Pero todo eso se pasa, y ya aprendimos de sobra con la pioja, y con el paso de los años, que es algo que poco importa. No sirve de mucho. Y el que diga que te quiere por eso, no te quiere. Ya no es tu caso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Recuerda que los bebés lloran. Trata de no perder la paciencia. La vas a necesitar. Piensa que no va a ser fácil para la pioja tener un hermanito. El mundo está cambiando para todos. Puede que te exija más atención todavía. Entiéndela. Dale un chance. No te olvides que lo más grande que les das es tu amor, tu respeto, tu paciencia, tu comprensión, tu atención, tu tiempo. Lo demás es útil, pero no es tan importante. Lo demás le va a dar entretenimiento, momentos de risa, pero no son lo que hacen carácter. Recuerda que la tienes prestada. Recuerda que tu misión en la vida es prepararla para volar sola. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Lo mismo con el piojito. Acuérdate de los abrazos. De las caricias. Recuerda hablarle y ponerle música. Cantarle. Mecerlo. Dormir con él en brazos, recostados los dos en el sofá a media mañana, a media tarde, en una hamaca. La primera que te pase por delante. Pónselo a su papá para que haga lo mismo, compartan ese momento. Los bebés recién nacidos transmiten muchísima paz, llénate de ella. No escatimes en besos. Ni en largas miradas. Velo dormir. Toma su manito. Deja que te huela y que escuche tu corazón cada cierto tiempo. Esos son los latidos que le dieron la vida y él lo sabe. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Vas a estar adolorida. Es inevitable. Aprovecha la fuerza que te da el instinto para que te recuperes más rápido. Descansa cada vez que puedas. Échate a leer hasta que se te cierren los ojos. Dale de comer con calma. Disfruta ese momento y en lo que estén más acoplados aprovechas para leer también. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Prepárate para lo imprevisto. Para lo desconocido. Eso siempre da miedo. ¿Cómo es ser la mamá de dos? Te han dicho de todo. Que es más fácil. Que es más difícil. Que es horrible. Que es una maravilla que estén seguiditos. Que es mejor cuando se llevan más. Al final, no hay respuestas concretas. Nadie puede vivir la experiencia por ti. Con los retazos de cada consejo que te han dado irás cociendo la cobija con que los vas a arropar a los dos. Y harás lo mejor que puedas con el corazón en la mano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No te olvides que tienes ayuda. Pídela. Úsala. Aprovéchala. No te queda de otra. Ni estás, ni puedes sola. ¿Entonces para qué asumirlo así? Piensa que la palabra ayuda es clave en este proceso. Después de todo, una de las lecciones de vida más importantes para esos dos niños es que aprendan a estar ahí el uno para el otro. A quererse sin límites, ni condiciones, a apoyarse, a decirse la verdad sin actuar como jueces el uno del otro. A ser compañeros de juego, de familia, incluso a que aprendan a criticar y a defender, en conjunto y por separado, a su papá y su mamá cuando la ocasión lo requiera.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Recuerda que los niños no escuchan.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Ellos observan. Copian. Más temprano de lo que te imaginas él va a estar igual que la pioja, copiando tus gestos, repitiendo tus palabras. Muchas cosas no se hurtan porque se heredan, otras no se hurtan porque se aprenden de los padres. Ellos son tu imagen, tu reflejo, tu otra vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Es inevitable que los demás te juzguen como madre. Trata de hacer caso omiso de comentarios que no te añaden, sino que te restan. Tú sabes bien cómo identificar la diferencia. Mucha gente lo hace, a veces más por su propio estado interno que por ti. Tú defines cómo eres como mamá. Nadie. Nadie. Nadie puede venir a decirte cómo lo haces, ni qué tienes que hacer o deberías hacer. Es decir pueden, pero al final no pueden. Si tu corazón es fuerte eso lo sabes tú, y nada supera tu instinto. Como te dijo el pediatra cuando la vio por primera vez, nadie conoce a tus hijos mejor que tú. Nadie. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Disfruta este regalo de la vida. Esta oportunidad. No te olvides que el paso por la clínica, que la ropita, que la decoración, que la barrigota y la ropa que aún guindará del closet por unos meses con la etiqueta pre-mamá, no es lo que te hace madre. Acuérdate que eso se aprende, se gana, se trabaja, se enseña. Que el amor es algo que se alimenta y viene con el tiempo. Es un sacrificio, es dar, es sembrar una semilla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Si puedes dar pecho lo darás. Si esta vez no puedes. Trata de tomarlo con calma. Calma es una palabra muy importante. Más de lo que uno a veces reconoce o entiende. Acuérdate que Harvard está lleno de bebés que tomaron tetero desde el día uno. No es el fin del mundo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No te olvides que ellos manipulan. Desde la cuna. Que el hecho de que sean niños no los hace deficientes mentales, sólo tienen un sistema nervioso que todavía se está desarrollando. Incluso, tienen mucho que enseñarte. Vuelve a descubrir el mundo con el piojo, como lo hiciste con la pioja, y síguelo haciendo con ella. ¿No ha sido maravilloso ponerte a pensar en cómo hace un cocodrilo y cuál puede ser la mejor forma de dibujar un elefante?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Aprovecha. Más temprano que tarde las preguntas no serán tan fáciles de responder y llegará el día en que sencillamente no tendrás la respuesta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Cuéntales cuentos, ayúdalos a desarrollar la imaginación, la capacidad para soñar, para irse pintando las alas que necesitarán para volar sobre los obstáculos que la vida les presente. Para irse lejos cuando el mundo quiera frenarlos y convencerlos de que sus sueños son imposibles. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Aunque suene apresurado, no pierdas oportunidades, ni tiempo, ni espacio, nunca es demasiado temprano para enseñar tolerancia, respeto, amor, compasión, solidaridad y espíritu de lucha. Y es fundamental enseñarlos a rezar, porque el que no se arropa en la Fe, se le hace muy difícil la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y por último, sonríe. Es el primer deber una mamá. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Caracas. Con uno dentro y con otra encima. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3150241426504543820?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3150241426504543820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3150241426504543820' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3150241426504543820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3150241426504543820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/carta-una-futura-mama.html' title='Carta a una Futura Mamá'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-5556037744865157032</id><published>2011-07-20T14:01:00.000-07:00</published><updated>2011-07-20T14:23:37.141-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Lo Dulce. Lo Dulce. Lo Dulce.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_0EFoSdlKQwg/SYSBcSxp4bI/AAAAAAAAAAk/Wa-P0eR2d5Y/S220/cuidado,+hormigas.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 220px; height: 189px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0EFoSdlKQwg/SYSBcSxp4bI/AAAAAAAAAAk/Wa-P0eR2d5Y/S220/cuidado,+hormigas.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El día que yo me muera no me comen los gusanos, a mí me despedazan las hormigas. Amo el dulce. Para mí la vida no existe si no puedo comer al menos una vez al día algo dulce. Lo mío son los postres, el azúcar, ese sabor entre cochino y glorioso del chocolate, una galleta crocante y una mordida a una torta esponjosa con su tope que parece nieve.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Mi obsesión por los dulces es tal que yo los tengo clasificados. Cada chuchería tiene su momento, su ocasión especial, su lugar. Para una dulcera como yo una Susy no es una Susy en cualquier momento. Ni Cocosette sirve cualquier día de la semana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Por ejemplo, para mí Nutella es dulce de los domingos en la noche, y no es que me siento a comerla y ya. No. Tengo que estar viendo algo en la tele, pero algo light. O leyéndome un libro. Saco la cuchara repleta y voy comiéndomela poco a poco hasta que ya no queda nada. Cuando siento que terminé tengo que tapar el pote y meterlo en algún lugar. No lo puedo dejar cerca. Corro el peligro de acabar con el pote completo. Soy como un perro, sin pensar puedo comer y comer sin importar si estoy llena o no. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Eso sí, la Nutella de pote me la tengo que comer sola, es decir, no es que puedo sentarme con alguien a compartir. Mi neurosis &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;llega al punto de que hace tres semanas dejé un pote en la sala y mi mamá dijo: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;- ¿Qué hace esto aquí? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;- Nada. Lo estoy donando al resto de la familia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;- ¿Y eso? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;- Porque alguien que no fui yo metió un cucharazo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;- Ayyyy. Qué exagerada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;- Yo sé cuándo alguien agarró de mi pote de Nutella. Esos trazos no son míos. Yo sé. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sí. Soy una freak. Soy una freak que todavía chupa tubitos de Ovomaltina, sólo de vez en cuando, después del café en días de semana. Siempre me da una rabia del más allá cuando me sale aire del tubito. Me provoca llamarlos y gritar &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;- “¡Estafa. Aquí falta chocolate!” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Galleta para mí no es postre. Es dulce de media mañana o media tarde. Y esa debe ir junto al café. No antes. No después. Van juntos. Así como la torta es mañanera. No hay como desayunar un buen pedazo de torta con un marrón gigante, claro que si desayuno torta no puede ser de chocolate, lo más lejos que llego es una torta marmoleada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Por otro lado no como tortas de cumpleaños, sino en contadas ocasiones. Es culpa de mi cuñado que una vez explicó que él no las come porque cuando el cumpleañero sopla las velas siempre, por más que no quiera, por más que no se de cuenta, escupe la torta. Y después viene uno y se come la cosa escupida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Gracias. Gracias amigo por arruinarme las veladas de cumpleaños feliz. No me quito la imagen de la cabeza y por eso la mayoría de las veces cuando van pasando los platicos yo digo, no gracias, y a veces me conformo con un poco de gelatina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pero gelatina es un postre que también me gusta comer en la casa. Solita. Cuando ando en plan de dieta. Sí. Vayan a lavarse ese paltó los que se atacan con el azúcar y las calorías. Para mí gelatina es (no la light) postre de dieta. No tiene grasa. Claro que como todo en esta vida, si haces una olla de sancocho de gelatina y te bajas una cada tres días, pues tendrás que pedirle a Soledad Bravo el teléfono de la mujer que le hace las batolas, pero un platico después del “seco” no le hace mal a nadie. Es más, dicen que mujer sin arrugas comió gelatina en su juventud, por aquello del colágeno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El Cocosette lo como viendo películas, pero no en el cine. Las cucherías de cine son muy delicadas. Es un rubro difícil de tocar. No te vas a comer un brownie en el cine. No. El cine es para Cri-Cri y Chocolate Con Leche Savoy. Cotufas claro, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;y eso que aunque son saladas tienen algo que no las hace completamente saladas. No sé, no lo puedo explicar. Son chucherías. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Lo malo de abusar del dulce en el cine es que después salen las actrices con el photoshop y el botox y el entrenador personal, entonces uno se siente así como si le hubiera pedido prestado el culo a la abuela de Dumbo, pensando en la ironía de que mientras uno está disfrutando del celuloide al día siguiente estará padeciendo la celulitis. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Los dulces hechos en casa son siempre para después de almuerzo. En mi casa se consiente al goloso. Tres leches. Pie de chocolate. Torta gloriosa de chocolate. Bienmesabe. Pie de limón congelado. Brownies. Dios mío los brownies. Yo me puedo comer ocho si los pican bien chiquiticos, y ya no pruebo la masa cruda porque una vez me dio un empache de esos de “¿alguien sabe sin en Sorte hay brujos que quitan esto?” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Siempre dejo los dulces procesados por los caseros. Me digo que el empacado puede esperar, pero no es justo dejar que se pase el mejor momento de aquel postre guardado en la nevera. No hay como ese pie de manzana con bastante canela que uno mete en el microondas unos veinte segundos y &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;al sacar baña de helado de mantecado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Mi vida sin dulce no existe. No hay depre, ni celebración, ni momento de solaz que no se viva mejor con algo dulce cerca. Y estoy segura que es una de las tantas cosas que cuando muera, al conversar con Dios me dirá, “hija, no era pecado.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-5556037744865157032?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/5556037744865157032/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=5556037744865157032' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5556037744865157032'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5556037744865157032'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/haciendo-de-mi-cuerpo-alimento-para.html' title='Lo Dulce. Lo Dulce. Lo Dulce.'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_0EFoSdlKQwg/SYSBcSxp4bI/AAAAAAAAAAk/Wa-P0eR2d5Y/s72-c/cuidado,+hormigas.gif' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-7286227767273067760</id><published>2011-07-18T12:27:00.001-07:00</published><updated>2011-07-18T12:29:33.499-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciudad de la Furia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Ese mensaje que nunca debiste mandar</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.todoenblackberry.com/wp-content/uploads/2011/07/bbm5.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 480px; height: 320px;" src="http://www.todoenblackberry.com/wp-content/uploads/2011/07/bbm5.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El gran problema con este auge de las redes sociales, el SMS y el Messenger de los teléfonos inteligentes, es que sirven como archivo de nuestros momentos brillantes. Esos momentos en que se atravesó la nube negra, diste un paso con el pie izquierdo, chocaste contra el poste de luz, te cayó encima el parapeto y te electrocutaste. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sí. Ahora toda tu vida, tus aciertos, tus momentos de gloria y de tropezones de hierbas verdes en los dientes quedan en el muro de Facebook, en ese twitt desgraciado que retwittearon hasta sacarle sangre al pajarito, y ese mensaje que nunca debiste haber mandando se lo leen hasta el primo, “mira lo que la tipa esta me escribió. ¿Demencia o qué?” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Todos cometemos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;faux pas&lt;/i&gt; con la lengua.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;En algún momento de nuestras vidas se nos salió el cursi, el agresivo, el amargado, el resentido, el deprimido, el fundamentalista, el bruto, el poco tacto, el inmaduro, el intolerante, el impulsivo, que todos llevamos dentro. Hay comentarios que uno nunca debió hacer, groserías no que debieron salir de la boca, insultos que de verdad no sentíamos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Nada como ese mensaje que después te sacan en cara desde una pantallita azul, “mira lo que dijiste,” ese trapito sucio que no es que te van a sacar al sol, sino que queda marcado bajo tu estrella y tu nombre en el Paseo de la Desgracia. Lo peor es que la entonación se la da el otro, no se la da el emisor. Hasta un “OK” puede ser la cosa más antipática del mundo, cuando en el fondo es un comentario positivo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pero, OK, ¿qué significa OK? ¿OK está bien lo hacemos porque a ti te da la gana? ¿OK no voy a discutir? ¿OK no digo más nada porque me da flojera hablar contigo? ¿OK sí qué chévere? ¿OK? ¿Más nada? O peor, tú dijiste que sí querías, yo armé todo esto por ti, yo te pregunté y tu dijiste, OK, yo asumí que te entusiasmaba la idea. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Quizás por eso Dios inventó los emoticones. Esas caritas que a muchos les parecen de looser, pero que se empiezan a usar para que la gente no vaya a pensar que el OK es amargo, que el perdón es con resentimiento, que el ya voy para allá es, “si te molesta que llegué tarde no es problema mío.” Emoticon porque así sea amarilla y chiquitica a veces hay que ponerle cara y expresión al asunto. No vaya a ser que desate un conflicto internacional por un comentario que se interpretó como no era. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;También pasa que a veces uno se equivoca y manda el comentario desafortunado a la persona que no es. Me ha pasado. Afortunadamente hasta ahora nada grave, pero por ejemplo una vez le mandé a un amigo una petición que iba destinada a mi cuñada en la que pedía que me comprara unos sostenes. La verdad no tenía ganas de compartir con él la talla de mis poderosas razones. Me morí de la pena, sin embargo, pudo ser peor, pudo ser alguno de los viejos que están en mi Messenger. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;A un amigo en estos días le llegó la insultada y la terminada que estaba destinada a un exnovio. Pero le llegó completa. Nada de vamos a hablar, vamos a vernos, tengo algo que decirte. NO. Esto fue desde el “hijo de puta de ti vi.” Hasta el “ojalá te coja un burro y te viole un elefante.” Por el medio iba la historia completa, el regaño, la moraleja, con el “qué bolas un carajo de tu edad en ese plan” incluido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y eso fue lo que motivó el post. Porque a pesar de que la señora tenía toda la razón de estar molesta, de que los cachos duelen, de que cuando uno está herido a uno se le salen palabrotas y frases mal armadas, eso no se hace por escrito. Me provocaba escribirle, amiga, si quieres vamos y le quemamos el carro al señor, le tiramos la ropa por la ventana, se la cortamos con una tijera, pero nada de Facebook, nada de Twitter, nada de PIN. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Lo mismo pasa con la parte gráfica. Nada peor que meterte en tu cuenta de Facebook y que sirva como de álbum de recuerdos de tu vida amorosa. O que pongan esa foto en la que te veías como si te hubiera pisado un tren, para que te recuerdes toda la vida de ese día en que amaneciste con la pelambre llena de Moco de Gorila como Robert Serra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Además están las fotos de la noche esa en que uno agarró tremenda rasca, y te veías como La Tigresa de Oriente. O esas fotos que te tomaste con tus amigas durante el periodo rebelde, en que te vestías como maniquí&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;de mercado libre, o cuando te dio por usar aquellos pantalones que te hacían ver como la hija del Sr. Cabeza de Papa, o mientras andabas para arriba y para abajo con esa amiga con la que después peleaste. En general, la vida está ahí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y yo no puedo hablar mucho porque tengo un blog, y mucho, mucho de mi vida queda en este diario virtual y público, que más de una vez ha salido de su jaula como perro rabioso a morderme una nalga. Pero mi decisión fue escribir, y este un ejercicio para correr con las consecuencias, pues como dice ese dicho que siempre repite mi mamá, lo único que no regresa es la flecha tirada, la oportunidad perdida y la palabra dicha. El rollo es que cuando la escribes no regresa, porque nunca se va. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-7286227767273067760?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/7286227767273067760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=7286227767273067760' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7286227767273067760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7286227767273067760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/ese-mensaje-que-nunca-debiste-mandar.html' title='Ese mensaje que nunca debiste mandar'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-8470097136862768664</id><published>2011-07-16T07:47:00.000-07:00</published><updated>2011-07-16T07:52:00.828-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><title type='text'>La Koto, la piñata de palomas y el remedio asqueroso</title><content type='html'>&lt;a href="http://lafuerzadelapalabra.blogspot.es/img/pinata.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 520px; height: 651px;" src="http://lafuerzadelapalabra.blogspot.es/img/pinata.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En sexto grado teníamos una profesora de inglés, una religiosa, que se llamaba Sister Katherine. Una pobre mujer recién llegada de Inglaterra a este verdadero valle de lágrimas y desorientación mental llamado Venezuela. Resulta ser que un día la Katherine regañó a una de las alumnas, ya ni recuerdo por qué. Molesta, la niña escribió en un hoja de papel bond SISTER KOTO y se lo dejó en su escritorio. Saliendo para el recreo conseguimos el papel, y nos dio una profunda lástima. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El sufrimiento en los ojos de aquella monja que tenía pinta de haber escogido esa vida más por su fealdad física que por su amor a Dios era palpable, incluso para unas niñas de menos doce años. Hacerla sentir de manera tan directa que no la queríamos, era como mucho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Además, queríamos ahorrarnos el típico drama que generan las acciones anónimas en los salones de clase. La llamada de la sub-directora, el sermón, la amenaza de castigo colectivo, la circular a los padres, de nuevo un sermón en la casa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así que hicimos algo que sentimos que sería justo. Destruimos el papel pero dijimos “a partir de hoy la bautizamos “Sister Koto.” Extraño sentido de la justicia, ciertamente, el nombre caló y pronto todo el salón la llamaba Sister Koto. La inventora oficial se sentía bastante orgullosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo llegaba a la casa y le decía a mi mamá, la Sister Koto esto. La Koto aquello. La Koto. La Koto. La Koto. Y por supuesto, llegó el día de la reunión de padres y mi mamá, sintiéndose una señora educada, simpática, intentando ganarse a la profesora de su hija se le acercó y le dijo “Hola Koto. ¿Cómo está?” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No. No saqué muy buenas notas en esa materia y a los ojos de la monja mi familia era la cucaracha del universo Kafkiano de su nuevo hogar tropical. Por eso dicen que no hay buena acción que se quede sin su debido castigo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así son las metidas de patas de las mamás. Como la maravillosa idea que tuvo mi bisabuela de llenar de palomas la piñata de su hija. En su mente era algo ganar-ganar. No sólo no estaría cayendo sobre los pequeños esa lluvia de chucherías y juguetes innecesarios, sino que además sería algo bello de ver, memorable. Todas las palomas volando, un inequívoco mensaje de paz y amor.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No pensó en la falta de oxígeno. En el hacinamiento asesino de los animales. Mucho menos en la parte en que las lesiones provocadas por los golpes de los palazos infantiles causarían múltiples lesiones a los pájaros. A la hora de abrir la piñata cayó la fosa común de lo que mi esposo llama ratas con alas. El trauma insuperable. Mi abuela se lo contaba a mi mamá con horror, en plan de “ni se te ocurra,” cuando la respuesta es más bien ¿a quién se le ocurre? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Otro de esos momentos maternales gloriosos le sucedió a un primo de Charles. Tenía un problema en la piel y le mandaron un remedio. Diligentemente la madre comenzó el tratamiento. Le daba una cucharada de una cosa bastante extraña, que el niño rechazaba con vehemencia. Gritando. Pataleando. “¡Maaamáaaaa! Es que sabe horrible.” “Sí, sabe horrible. Pero te lo tomas.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La mamá intentó hacer todo lo posible por aliviar el sabor de aquel remedio. Lo diluyó, lo mezclo con pancito, pero igual sabía terrible. A una semana de haber comenzado con la toma de la medicina no aguantó más y llamó al pediatra. “Doctor. ¿No habrá otro remedio que podamos darle al niño? Es que se queja de que sabe horrible y de verdad es un infierno cada vez que le toca tomarlo.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“¡Señora! El remedio es una pomada. ¡No se debe ingerir!”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al rato llamaron del colegio que el niño tenía unos dolores de estómago insoportables. Resultado: Hospitalización. Lavado estomacal. Nada como estar cerca de envenenar a tu propio hijo. Por eso es que no hay llamada idiota al pediatra. Puede ser que el idiota sea uno, pero la llamada no lo es. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así hay miles. Como cuando te llevan a la fiesta el día que no es. O te disfrazan cuando la fiesta no es de disfraces. O echan ese cuento que les parece tan cómico que te deja como tremendo imbécil. Ni hablar de ese remedio casero espantoso que te llevó del dolor de barriga al vómito. La tarea que te hicieron mal. O ese vestido que te pusieron que te hacía ver como un híbrido entre Alicia en el País de las Maravillas y Pablo el de Backyardigans. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Claro que no lo hacen por mal, pero a veces los padres son humanos, demasiado humanos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-8470097136862768664?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/8470097136862768664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=8470097136862768664' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/8470097136862768664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/8470097136862768664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/la-koto-la-pinata-de-palomas-y-el.html' title='La Koto, la piñata de palomas y el remedio asqueroso'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-5533049198956831067</id><published>2011-07-14T08:56:00.000-07:00</published><updated>2011-07-14T09:00:16.673-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>El "Vete Mamá"y el Dejarlos Ir</title><content type='html'>&lt;a href="http://encina.pntic.mec.es/~sfuent1/leona.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 223px; height: 293px;" src="http://encina.pntic.mec.es/~sfuent1/leona.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="EN-US"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;“From the moment I could talk I was ordered to listen. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="EN-US"  style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Now there's a way and I know that I have to go away.” Cat Stevens Father and Son&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span lang="EN-US"   style=" mso-ansi-language:EN-US;font-family:Arial;font-size:16.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No puedo dejar de pensar que la fotógrafa Sally Mann tiene razón. Luchas, preparas, sacrificas todo por otro ser que en esencia es tuyo, y lo haces por una sola razón, porque lo tienes que dejar ir. Esa es la parte más dura de este lío en el que uno se mete cuando trae al mundo un hijo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El otro día una amiga me estaba diciendo que una de sus mayores frustraciones había sido cuando a menos de los tres años de edad escuchó a su hijo decir las palabras: “vete mamá.” Yo la entiendo. En su primer día de colegio la Pioja no lloró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me fui pensando egoístamente “¿yo no me merezco ni una lagrimita?” Fueron dos semanas en las que me dedicó miradas de desinterés mientras yo peregrinaba lentamente hacia la salida, y los demás padres luchaban con los gritos de los niños que no se querían quedar. Lo normal. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Debí imaginar que digna hija mía todo en la vida lo hace a su tiempo, a su ritmo, cuando se siente segura y convencida, y como digna hija de su padre, hace las cosas no porque se las exigen, sino porque siente que ese es su deber. Dos semanas más tarde al dejarla junto a su mesita de trabajo comenzaban los gritos y los abrazos desesperados a mi pierna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me di cuenta que dentro de todo era mucho más fácil el adiós indiferente. Cómo se desgarra uno cuando ve a un hijo llorar, así sea por cosas banales, fútiles, baladí, por sin razones. Es por eso que uno ve a padres en centros comerciales ceder ante la presión del grito “¡papá helado!” o “¡mamá muñeco!”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras uno no tiene hijos uno les lanza esa mirada que yo llamo, “La mirada: ¿Qué clase de padre?” Te ven así con cara de “¿Qué clase de padre no sabe poner carácter? ¿Qué clase de padre no sabe decir que no? ¿Qué clase de padre cede ante el tormento de esos gritos? ¿Qué clase de padre saca a la calle a un hijo así? ¿Qué clase de padre está engendrando una futura amenaza para la sociedad?”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Después tienes hijos y no sabes realmente qué te paso. Es un tren. Es un avión. Es el Correcaminos que te pasó por delante Bip-Bip, y tú quedaste como el Coyote. Es el pasado. Es el futuro. Eres tú.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al ser padre te sientes poco preparado, bruto y de vez en cuando grande, porque la capacidad de amar que se despierta en ti es absurda. ¿Cómo puedes querer a algo hasta el punto de que tu mismo a veces te importes tan poco? Hasta el punto en que a veces te das cuenta de que por tu hijo serías capaz de cualquier cosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo más curioso de todo esto, es que la capacidad de amar a tu hijos no es automática. No es hormonal. Ni animal. Ni es instinto. Sí. Uno quiere creer que es así. Uno quiere pensar que es como la foto de la propaganda de compota, la mamá mira a su bebé extasiada. No existe más nada en el mundo. Ciertamente hay momentos parecidos, pero nada en esta vida es así de rosado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los hijos se aprenden a querer. Se sufren. Van creciendo dentro de ti. Van dejando raíces en tu alma a medida que te van demostrando que eras un tremendo arrogante, que por más título universitario no sabes nada de la vida. Y los amas por eso. Porque el amor nace en el momento en que otra persona te hace sentir que te estás convirtiendo en una mejor persona, que vale la pena luchar, que en lo pequeño está lo realmente grande. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Claro, que la satisfacción de saberte padre o madre no es suficiente para hacerte infalible. Te equivocas una y mil veces. Vas guiándolo pero como un ciego en plena selva amazónica. A veces atraviesas zonas peligrosas y esquivas sin darte cuenta el nido de la culebra, la planta carnívora y llegas al claro de los loritos que es tan divertido escuchar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Otras pisas el nido de arañas y pasas un mal rato. Los demás “exploradores” pasan a tu lado y te ven con cara de “¿Qué poco preparado?” o te dan un consejo que no sabe a consejo sino más bien sabe a juicio, y te tienes que tragar las ganas de tirarle la brújula que estás aprendiendo a usar por la cabeza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En medio de todo aquello. En medio de todo ese esfuerzo escuchas “mamá vete.” “papá no.” Y a medida que van creciendo ellos mismos van comenzando a trazar su propio camino. No es algo que empieza en la universidad, ni en bachillerato, ni en esa primera fiesta o la primera dormida casa de un amigo. Es algo que empieza antes. Muchísimo antes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me doy cuenta que poco a poco mi esposo y yo vamos comenzando a hablar ese lenguaje de los padres. Ese que pareciera estar compuesto de oraciones de tres o menos palabras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Ponte un sweater. Come más. Camina con cuidado. Estás comiendo demasiado. Llega temprano. Maneja con cuidado. Dices demasiadas groserías. Saluda. Dónde estás. Cuando vienes. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Recoge tu desorden. No me contestes. No te escondas.– &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Algunas son atemporales. No tienen edad. Sirven de los 0 a los 99 años. Y las respuestas son casi siempre las mismas: torcidas de ojos, pucheros,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;suspiros, llanto, pataleo, portazo, “no” “Ok ¡ya!” “vale papá, ya me lo dijiste,” “mamá no te pongas intensa” “aja” “me has llamado cien veces para decirme lo mismo, te dije que síiiiiii.” “Mamá, de pana no es normal una gente que repite lo mismo sesenta veces.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tal vez somos los hijos quienes tenemos la razón. No es normal que te repitan lo mismo sesenta veces. Ni que te llamen a cada rato a ver dónde estás. Ni que te pongan un sweater en la playa. No se trata de normal o no, se trata de que los padres, desde el momento en que los vemos descubriendo el mundo ya los estamos dejando ir, pero siempre hay un pedazo que se queda. Y a ese nos aferramos con todas nuestras fuerzas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-5533049198956831067?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/5533049198956831067/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=5533049198956831067' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5533049198956831067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5533049198956831067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/el-vete-mamay-el-dejarlos-ir.html' title='El &quot;Vete Mamá&quot;y el Dejarlos Ir'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-5886404642231304568</id><published>2011-07-12T13:20:00.000-07:00</published><updated>2011-07-12T13:27:43.393-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Dime quién eres y te diré si lees.</title><content type='html'>&lt;a href="http://i.ebayimg.com/03/!CFOR!zgCWk~$(KGrHqIOKjYE0-oKNQQkBNU,Oo8,jg~~_35.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 234px; height: 300px;" src="http://i.ebayimg.com/03/!CFOR!zgCWk~$(KGrHqIOKjYE0-oKNQQkBNU,Oo8,jg~~_35.JPG" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#0000EE;"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;i&gt;En respuesta a comentarios y posts sobre el tema de ¿Cómo es el Chico/Chica para poder definirle como "que lee."&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El Chico que Lee. La Chica que Lee. Definámoslos de una vez por todas. ¿Cómo son?&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Él tiene pelo de jugador de futbolista argentino, medio largo, seguro usa lentes y carga un bolso que se cuelga como si fuera una banda presidencial. Lleno de libros por supuesto. Es profesor de literatura o todo lo contrario, es un físico, un matemático puro, pero es profesor.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;   &lt;/span&gt;Da clases porque es muy callado, valga la ironía. El chico que lee está lleno de contradicciones. Es un poeta atormentado. Es tímido con los desconocidos, pero no tolera bien la bebida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ella tiene lentes. Es amante de los animales. Estudió letras o arte. Pinta como los dioses. Sabe hacer Origami como si se llamase Makoto. No se pinta las uñas, ni usa aparatos de esos para alargar las pestañas. No usa tacones y le encantan las bragas. No es marimacha, porque hay algo que de ella que es pura feminidad. Tiene un carácter fortísimo. Es intensa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Chico y chica que leen tienen libros por toda la casa. Claro que chico los tiene desordenados, una pila en la mesa de noche, una pila en el suelo al lado de la cama, una pila al lado del sofá, una pila en el baño, cinco o seis tirados en el carro. Chica los tiene todos organizados por orden género, tema, autor y color del lomo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Esta hermosa pareja, juntos o por separado tienen una lista de autores aprobados. Necesarios. Una lista que en realidad, más allá de su apariencia personal y su orientación en cuanto a la moda fue lo que les permitió acceder al elitesco grupo de “los que leen.”&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Nabokov. Dostoievski. Borges. Cortázar. Homero: Ilíada y Odisea. Ovidio. Cervantes. Bioy Casares. Shakespeare. Sontag. Bradbury. Hardy. Orwell. Freud. Montaigne. Poe. Vargas Llosa. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Mann. Nietzsche. Lorca. Oscar Wild. Sábato. García Márquez. Hemingway. Murakami. Dumas. Kafka. Aristóteles. Kundera. Hesse. Ribeyro. Pérez-Reverte. Mendoza. Bolaño. Perec. Pérez-Galdós. Unamuno. Tolstoi. Flauvert. Maupassant. Chejov. Bryce-Echenique. Cela. Vila-Matas. Paz. Wolf. Eco. Apollinaire. Rimbaud. Beaudelaire. Balzac. Sartre. Camus. Capote. Keruac. Tagore. Bocaccio. Ortega y Gasset. Benedetti. San Agustín…y sigue. La lista sigue. Pero que quede claro. Es una lista cerrada. Hay autores prohibidos, géneros desterrados. El Tártaro de la literatura, a la que sólo acceden los ignorantes. Los “que no leen.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Entonces ¿es así?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;¿No puede haber un chico que lee que sea rumbero, playero y fiestero? ¿Ni un gordito que se caiga a Oreos mientras va pasando las páginas, dejando la cama llena de migas negras? ¿Tampoco puede haber una lectora que viaja de tapa a contratapa mientras espera en la cola del colegio de los chamos, o que lee después de cuarenta y cinco minutos de trote, ducha y cambio de ropa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No. No hay ratón de biblioteca buen mozo, ni Miss con capacidad de analizar ideas profundas. Eso no lo trae el formulario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Mucho menos están admitidos los que no han leído a los autores correspondientes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Entonces, estoy en el limbo literario. No tengo permiso de acceder al cielo. No me puedo llamar lectora. Sucede que de la lista hay muchos que todavía me faltan, varios que no sé si llegaré a leer. Por falta de tiempo, tal vez, incluso por rebeldía. Porque no me enseñaron a que la lectura era algo tan serio, tan grave. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Aprendí que leer era un viaje. Una aventura. Una puerta a los sueños. Un vehículo para viajar mucho más lejos de lo que cualquier medio de transporte jamás nos podría permitir. Una ventana a la reflexión. Un método para conocerme, para conocer el mundo, para conocer a otras personas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sí. Existe el ego. Ciertamente de vez en cuando sirve también como amuleto para creerse inteligente. Sin embargo, ya lo he dicho antes, todo delirio de grandeza termina en infinita pequeñez. Basta que uno encarame bloque sobre bloque y trate de usar eso como palestra para que todo caiga al suelo con estrépito. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Yo no tengo lista. Sinceramente. Como dice Elefante “las reglas suelen ser tu peor enemigo, el más aburrido y cruel y disfraz. Un salto al vacío. El veneno más letal.” Leo lo que me provoca, un día es infantil mañana es un clásico, y aunque el camino que he recorrido página a página me ha llevado a odiar a algunos autores y a desterrar uno que otro género, incluso vituperar en su contra (sí Coelho es contigo, cero uno en esa boleta, ¿qué quieres que te diga?) tampoco se puede llegar al fundamentalismo literario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Creo que todos tenemos nuestros libros. Autores que nos mueven el piso, que nos parecen unos genios, que nos hacen sentir comprendidos y otros a los que les damos quince páginas porque “el saludo no se le quita a nadie.” ¿Quieres leer Crepúsculo? ¿Te emociona? Está bien. Sinceramente creo que como todo en la vida tarde o temprano uno aprende y deja atrás ciertas cosas. Es lo que se llama evolución. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;O como dice mi papá con respecto al vino, no se puede apreciar un Chateaux Margaux si no se sabe disfrutar de un Beaujolais Nouveau. Todo tiene su momento. Y lo sencillo es necesario para llegar profundo. Para llegar al Quijote tuviste que pasar a juro por Ma-Me-Mi-Mo-Mu&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y después de eso Caperucita. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En fin. Lectores hay como los sabores de helado. Amargo como el de limón. Sabroso como el de coco. Empalagoso como el de chocolate. Suave como el de mantecado. Rosado como el de fresa. Exótico como el de parchita. Extraño como el de aguacate. Light como el sorbete. Completo como la copa gigante con bolas de todos los sabores. Difícil de conseguir como el de Nutella, Nutella de verdad. Modesto como el artesanal y hecho en casa. Distinguido y respingado como el italiano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Decir que lector es uno sólo es poner límites que la misma lectura nos enseña a desafiar usando la imaginación.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-5886404642231304568?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/5886404642231304568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=5886404642231304568' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5886404642231304568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5886404642231304568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/dime-quien-eres-y-te-dire-si-lees.html' title='Dime quién eres y te diré si lees.'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3481207628555604341</id><published>2011-07-07T13:24:00.000-07:00</published><updated>2011-07-07T13:26:31.424-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciudad de la Furia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Tiempo para pensar sin pensar</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-9CsaPb0LO50/TZ55r4J9tOI/AAAAAAAAACE/GY8WseLqI2k/s1600/Tiempo1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 296px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-9CsaPb0LO50/TZ55r4J9tOI/AAAAAAAAACE/GY8WseLqI2k/s1600/Tiempo1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aunque no tengo datos precisos me atrevería a decir que en promedio no tardamos menos de cuarenta y cinco minutos en llegar a nuestro trabajo. Quizás esa cifra es hasta conservadora. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;En la Ciudad de la Furia una gran mayoría está sometida al yugo de recorrer distancias cortas en grandes cantidades de tiempo. Dos y hasta tres horas para recorrer 20 km. Es una cantidad enorme de tiempo en la que el cerebro queda como en standby. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Atrapados en un mar de luces rojas a uno le queda muchísimo tiempo para pensar, y no hay nada más peligroso que una mente ociosa. Cuando uno está ocupado no tiene tiempo para estudiar el número de patas que tiene el gato. En cambio, cuando la radio te atormenta una vez más con el “E-E” de Movistar, la cuña de Aires Acondicionados Coronet o una entrevista más en la que analizan el mapa electoral concluyendo que el futuro es incierto o lanzando una marca de traje de baños, uno se pone a pensar. Pensar. Pensar. Pensar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pensar de todo. Sin pensar en nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Y si fulano realmente no me quiere? ¿Y si mengana me estaba viendo feo? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Estoy gorda. Estoy flaca. ¿De qué sirve ser flaca si un día te mueres y ya? ¿Y si hubiera agarrado ese trabajo? ¿Y si le hubiera dicho que sí a aquel peor es nada que tenía mal aliento? ¿Cómo me hubiera ido con él? A lo mejor habría logrado llevarlo a un dentista, curarle la halitosis y ahora viviríamos felices en Australia. Él cazando tiburones y yo atendiendo un alquiler de motos de agua. A lo mejor estaría divorciada. Sí. El peor es nada era insoportable. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La vida está hecha de tiempo. Es lo que la compone. Es lo que la nutre. Es lo único que tenemos, y la vez es lo que no tenemos. A veces parece que sobrara y otras más bien termina siendo nuestro tormento, como si no pasara, como si se estancara en nuestras narices con un único propósito, burlarse de nosotros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A veces siento eso con estos últimos doce años. Siento que han pasado tan lento, como si la historia de la humanidad hubiese comenzando no hace millones de años, sino apenas en 1998. Lo demás parecen cantos Homéricos, invenciones de autores como Murakami, que cruzan la realidad con la magia, con el sueño y la pesadilla, con la calma y la violencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A veces me parece incluso que mi propia vida, mi propio pasado fue algo que me escribieron y no algo que yo viví.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;O que fue un sueño más que vino a mi cabeza mientras estaba en una cola. Mientras le pasaba al lado a la camioneta destartalada o un tipo en una 4X4 gigante se atravesaba frente a la modesta trompa de mi carro convencido de que si adelanta a lo macho llega más rápido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tan lento se me ha pasado el tiempo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y a veces pienso en gente que tengo a mi alrededor. Pienso en lo que les preocupa, en lo que les quita el sueño, en lo que reclaman y valoran. Me digo ¿de dónde? ¿de dónde salen estas ideas que no tienen sustancia como para aguantar ese nombre? Y luego me dijo, el rollo viene del tiempo muerto que no se ocupa en nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tan peligroso puede ser tener horas para pensar y no pensar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me ha sucedido que estando en medio del tráfico magnifico historias, pleitos, desencuentros. También me ha servido para analizar mi propia conducta, respirar hondo y dar segundas, terceras, cuartas oportunidades. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;He soñado con el futuro, me he proyectado como la dueña de alguna casa al lado de la cual paso varios minutos parada. O a veces me limito sólo a imaginarlas por dentro. ¿Cuántos baños tendrán? ¿Vivirá un perro allá adentro? ¿Será un perro feliz o un perro de esos que la familia olvidó cuando el niño pasó de un grado a otro y se sintió más atraído a sus amistades humanas que al amor canino? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una mente en Park es un peligro. El cerebro necesita de actividad constante, de estímulo continuo, no hay nada peor que acostumbrarse a pensar sin pensar. Como me dijo una amiga hace poco, termina uno convirtiéndose en gente que vive dejándose llevar, como el que va en una balsa, sin decidir nada, sólo dejando que el río siga su cauce, a veces furioso, pero te dejas llevar al fin. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Quizás por eso es que valoro tanto el tiempo que he pasado en esas ciudades en las que lo único que necesitaba para ir de un lugar a otro eran mis propios pies. Soy capaz de vivir encapsulada, de salir poco, de limitarme a ver poca gente. No por antisocial, sino porque me aterra perder el tiempo, porque no me gusta que la vida me vaya pasando lentamente y sin cambiar, como los millones de cuadritos negros que componen el asfalto y que puedo ver desde la ventana del carro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No me gusta esperar. No me gusta la ociosidad. Cuando me obligan a estar quieta me siento impotente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3481207628555604341?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3481207628555604341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3481207628555604341' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3481207628555604341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3481207628555604341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/tiempo-para-pensar-sin-pensar.html' title='Tiempo para pensar sin pensar'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-9CsaPb0LO50/TZ55r4J9tOI/AAAAAAAAACE/GY8WseLqI2k/s72-c/Tiempo1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-1822825278361691582</id><published>2011-07-05T17:50:00.000-07:00</published><updated>2011-07-05T17:54:12.090-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciudad de la Furia'/><title type='text'>Bicentenario de 200 Razones</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.venezuelatuya.com/historia/5independencia/acta_de_independencia.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 532px; height: 767px;" src="http://www.venezuelatuya.com/historia/5independencia/acta_de_independencia.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hubiese querido dar rienda suelta a toda la cursilería que hay dentro de mí para expresar mi amor por este país. Hubiese querido enumerar las doscientas razones por las que a pesar de lo que dicta la razón, la lógica, la prudencia y el sentido de la oportunidad yo sigo viviendo en Venezuela y no contemplo hacerlo en otro país. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me hubiese gustado contarles como me emociono, estilo Betulio Medina “cuando canto una gaita con orgullo y sentimiento,” o como me pongo pavosa cuando en ciertos momentos suena el Alma Llanera, porque ¡carajo yo nací en esta rivera del Arauca vibrador y a muchísima honra!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;También me habría gustado dejar un párrafo para decir lo mucho que me hiere cuando leo comentarios despectivos sobre Venezuela en portales como Facebook, sobre todo de gente que ya no vive aquí. Me lo tomo a pecho, me lo tomo personal y no me gusta, porque este país es mío y si te metes con él, te metes conmigo. Porque además me parece que golpear la patria es golpearse uno mismo, golpear a la familia, es como escribir en el estatus “mi mamá es una tal por cual, que no sirve para nada, vieja hortera, inútil…” entonces, ¿por qué hacerlo con tu país? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Luego hubiese retomado el estilo cursi para decir que yo me tomo dos tragos, escucho a Ilan Chester cantar Cerro Ávila y me transporto, y le canto al monte. Desafinado, pero con mucho sentimiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hubiese elaborado sobre el tequeño, la hallaca, la ensalada de gallina y el pan de jamón. La cachapa con queso, el na´guará, el na´gueboná, el qué molleja, la mandoca, la conservita de guayaba, de coco, la panelita de San Joaquín, los diablos de Yare, los tostones con salsa rosada y queso blanco rallado a orillas de la playa. Hubiese descrito el color del mar desde Los Caracas hasta más allá de Caruao. Y los fantasmas de Carmen de Uria, que cada vez que paso por ahí pienso que con ellos hay un país entero que tiene una deuda pendiente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero no puedo. Tengo las palabras atracadas. Tengo la emoción encadenada, como si estuviera metida en un baúl, cerrada por un candado enorme que le impide salir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Cómo celebrar la independencia? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Si fuésemos libres, si fuésemos independientes podríamos celebrar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sucede que como ciudadanos dependemos cada vez más de los caprichos de una persona. Depende hasta nuestra tranquilidad mental de la ambigüedad de sus palabras, de su cuadro clínico, de su estado emocional. Si un día se le ocurre que para gastar nuestro dinero tenemos que fajarnos a hacer carpetas, pues tenemos que hacerlo y no nos queda más remedio. ¿Es eso libertad? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ir a un automercado y que te digan que no puedes llevarte sino tanto aceite, que en tal página de internet no puedes comprar, que no tienes permitido hablar sobre un tipo de cambio, que si quieres importar un producto alguien te tiene que dar permiso, tantas cosas de nuestra vida diaria que no dependen de nosotros. Tanto de nuestra vida que debería determinarse por nuestro grado de lucha, de inteligencia, de trabajo o de potencial para crecer y que más bien depende de los planes políticos de un sector que se niega a aceptar un planteamiento tan sencillo como “existen distintas formas de ver la vida.” ¿Eso es independencia? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las garantías que tenemos hoy en día se reducen a: quédate callado, no te metas con nadie, has tu trabajo, aguanta, no salgas hasta tarde. Entonces no podemos celebrar con fuegos artificiales algo que no tenemos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, el día de hoy no es del todo inútil. Ha de servirnos para entender que dos siglos atrás existió una generación de venezolanos que se sintió con la misma desesperanza, con la misma angustia, con el mismo miedo que nosotros. Que arriesgó vida, propiedad y futuro por el ideal de libertad, por un país en que cada ciudadano tuviese la construcción de su destino en sus propias manos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No. Hoy no es un día para celebrar. Es un día para inspirarse. Para aprender. Para darse cuenta que la lucha no es nueva, que ya muchos antes que nosotros han pasado por esto y han salido adelante. Que tenemos que luchar más duro para que nuestros hijos hereden un país en el que al menos haya futuro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No da el día de hoy para enumerar las doscientas razones por las que adoro este país. Simplemente me viene una que hay que repetirse doscientas veces hasta que no aceptemos otra: Venezuela de venezolanos libres e independientes. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-1822825278361691582?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/1822825278361691582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=1822825278361691582' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1822825278361691582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1822825278361691582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/bicentenario-de-200-razones.html' title='Bicentenario de 200 Razones'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-491588678474283091</id><published>2011-07-04T20:28:00.000-07:00</published><updated>2011-07-04T20:34:58.641-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><title type='text'>¿Por qué Dumbo?</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQ3Jqy9XxF4/S6Nu2pT7PlI/AAAAAAAAAHc/b7CWzRNiwII/s320/dumbo.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQ3Jqy9XxF4/S6Nu2pT7PlI/AAAAAAAAAHc/b7CWzRNiwII/s320/dumbo.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando le pregunto a alguien qué recuerda de Dumbo generalmente se va a esa imagen de la elefanta sacando la trompa a través de los barrotes de la cárcel, meciendo a su elefantico desolado y triste. Acto seguido te explican cómo la película le marcó, le traumatizó, dejando en su memoria esa idea de tormento materno-filial, en el que por primera vez nos proyectamos a hacia un personaje que no deja de ser literario por ser un dibujo animado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así es la buena literatura, la que duele, la que nos hace proyectarnos y activa algo en nuestro cerebro, que aunque consciente de que no somos un elefante de circo se identifica y hace que nos duela. Dumbo duele. Abre heridas. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Claro que como me dijo mi esposo el otro día, cuando horrorizada le dije “mi papá le está poniendo Dumbo a la pioja, ya la vamos a traumatizar” dentro de todo Dumbo no es tan grave, porque después de aquel horror termina con su mamá. Al final son felices, se vuelven a reunir y siguen adelante. En cambio Bambi no corre con la misma suerte. La pérdida de Bambi es irremediable. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A veces me pregunto si estas historias sirvieron para ablandarnos o para hacernos más abyectos. Amo la literatura infantil, y la considero maravillosa precisamente porque es dura. Está claro que cuando un cuento trata de ser rosado en exceso o trata de aleccionar demasiado al lector, intentando moralizar más que una homilía de Semana Santa uno se aburre. Se siente como subestimado. Pero a veces me pregunto, ¿Por qué que partirnos el corazón en mil pedazos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es el caso del Árbol Generoso. Uno de mis libros favoritos. Varias veces me puse con mi esposo a leerle a mi barriga.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Me criticó todos los libros, con toda razón, pues había escogido ejemplares de regulares a malos. Esos en que tiernas ovejitas brincaban entre nubes, botaban una lágrima y terminaban en una cajita de sueños, buscando aleccionar al lector como si fuese un deficiente mental, con el mensaje “irse a dormir es bueno.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“Tú me vas a perdonar” Decía apuntando hacia el micrófono imaginario en mi ombligo. “Pero esto que te escogió tu mamá es una …” Ok. Dije. Ahora vamos a traer artillería de la buena. Al terminar de leer el Árbol Generoso la reacción no se hizo esperar. ¿Por qué? ¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué leer esto? Qué duro. Qué fuerte. Maravilloso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ciertamente hay algo dentro de lo desgarrador que nos lleva directo al mundo de lo maravilloso. El Rey León se convirtió en un clásico desde el segundo en que el mono (no recuerdo el nombre ni la especie me disculpan) levantó al pequeño Simba y se escuchó el “Acuemba-abaki-chibabó” o como se escriba. Desde ahí casi lo presentíamos, el destino de este cachorro va a ser tan emocionante como trágico. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es que hay algo en la tragedia que pareciera que enviste al protagonista de responsabilidad. Es como si fuese la marca de lo inevitable, se tiende a despreciar la vida fácil. A veces no sé si es que nos quieren convencer de que tenemos mucha suerte, o de que al final del día todos tenemos un destino marcado por algo, por la mano de la maldad que bien puede provenir de nuestros pares, o de alguna desafortunada circunstancia que simplemente no pudimos dominar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Con películas así a veces me dan ganas de buscar el borrador de la historia y escribirlo todo otra vez. De arrancarle el guión a Disney y poner una escena dramática, pero alterando al final para destruir toda sensación de desasosiego, para escribir un final feliz, donde todo esté en orden y sólo los malos salgan perdiendo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo la vida no es así. Se sueñan pesadillas con los ojos abiertos, se cae en abismos, se toman caminos equivocados, el pasado queda atrás y no hay oportunidad de volver. ¿Está ahí la moraleja de Disney? ¿Es que hay una moraleja? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tal vez no haya nada. Tal vez todo es tan sencillo como que Mufasa se muere, pero encontramos a Nemo. Ariel se tiene que separar de sus padres, como se separaron quienes dejan su tierra para irse a otro país, porque aunque tengas Facebook y Blackberry y te metas en Skype todos los días, nada es lo mismo. Y a veces la vida es así. Las mamás se van y los papás se quedan, y vice-versa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los finales son todo menos lo que planeamos, lo que queremos. A veces los presentimos, pero no podemos controlarlos, ni en la vida real, ni en las películas. Me imagino que esa será la explicación que daré a mi pioja cuando me haga la pregunta inevitable: ¿por qué mami? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-491588678474283091?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/491588678474283091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=491588678474283091' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/491588678474283091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/491588678474283091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/07/por-que-dumbo.html' title='¿Por qué Dumbo?'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQ3Jqy9XxF4/S6Nu2pT7PlI/AAAAAAAAAHc/b7CWzRNiwII/s72-c/dumbo.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-5779921338807183324</id><published>2011-06-28T08:46:00.000-07:00</published><updated>2011-06-28T08:49:28.466-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>El Pájaro que Vive en mi Cabeza y se Come mis Tareas</title><content type='html'>&lt;a href="http://images.paraorkut.com/img/funnypics/images/s/scary_bird-12422.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 460px; height: 550px;" src="http://images.paraorkut.com/img/funnypics/images/s/scary_bird-12422.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Mencionar las palabras horno y prendido en mi casa, es invitar a mi cuñado a contar el cuento de cuando dejé el horno de su cocina prendido durante todo un fin de semana. Tenía dieciocho años y ya ni recuerdo qué era lo que iba a cocinar. Sólo sé que lo prendí. Saqué la comida. No lo apagué. Nos fuimos. Al regresar ahí estaba, la manilla en no sé cuántos cincuenta. Un testimonio del milagro de un santo a quien debemos adjudicarle el milagro de que el apartamento no se quemó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En esa cocina hice otro desastre. Fue un día que me dio por hacer sopa de tomate. Hice sopa como para alimentar a toda la cuadra, serví los platos. Comimos y el resto lo dejé en la olla. Se me olvidó pasarlo a un topper. Mi hermana no revisó. Nos fuimos de fin de semana, y al regresar el domingo allí estaba un nuevo planeta rojo dentro de la olla. Era uno de esos calderos de hierro, pero ni siquiera la estructura del metal pesado pudo combatir la fuerzas del nuevo ecosistema. Tuvimos que botar el caldero. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sin embargo mi distracción no sólo causa tragedias culinarias. Más de una vez he buscado mis llaves hasta el cansancio para encontrarlas pegadas a la puerta de la casa o peor, a la puerta del carro. Sí. El carro estacionado en la calle. Y sí, tengo un cerrajero de confianza por aquello que me pasó varias veces cuando vivía sola, y que me obligaba a hacer una llamada que incluía las palabras: llaves. Adentro. Apartamento.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ahora que no vivo sola me ha tocado llamar de madrugada y estructurar oraciones que incluyen: Llaves. Quedaron. Ábreme. Nada peor que la silueta de un empijamado de ojos lagañosos refunfuñando: “coño pana, ¿hasta cuándo?” Y siempre, siempre a la mañana siguiente: “Después de eso no pude dormir.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Claro que los distraídos, generalmente tenemos una buena estrella que nos protege. Como la que tenía mi Motorola viejo, uno cuyo teclado se ponía azul cada vez que entraba una llamada y que vivía perdido dentro de mi cartera. Un día estaba saliendo apurada y mientras abría la puerta del carro todo el contenido de mi cartera cayó al suelo, incluyendo mi IPod. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Desgracia. El IPod sin protector no está hecho para rodar sobre el asfalto. Steve Jobs los hace bellos, pero no resistentes. Entre gritos de sifrina de Caurimare&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;de “¡Mi IPod! ¡Mi IPod!” No tuve ojos para más nada. Además estaba tarde para una cita. Metí todo en la cartera. Me monté en el carro, comprobé que aún funcionaba el dichoso aparato musical y me fui. Claro que al acelerar sentí que el carro pasó sobre algo, pero en esta ciudad, si no es hueco es cadáver de perro. ¿Cierto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Dos cuadras más tarde me digo: “voy a llamar a fulano.” Meto la mano en la cartera. No aparece. Normal. Sigo buscando. Estirando y recogiendo los dedos, palpando el estuche de maquillaje, las tabletas de Atamel, el paquetico de aguja e hilo, la entrada vieja de aquel concierto, tiquets de compras de mercado, una pintura de labios, una botella de agua, una caja de chicle, un libro, un bolígrafo. Todo seguía ahí. El extraño mundo de las cosas que habitan en mi cartera, junto a mi portamonedas, todas estaban presentes, menos una. El celular. Y lo supe. No había que buscar más, sino dar la vuelta en U y regresar a toda mecha al punto de partida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y allí estaba. El Motorola abierto como una lata de mantequilla. Afortunadamente estaba la pila por un lado y el cuerpo en estado crítico por otro. Los pronósticos de salvación no eran buenos. Al final la pila entró en su lugar y las teclas azules se prendieron una vez más. Ni Mitch Buchanan hizo rescates como ese en Baywatch. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Así tengo miles. Me ha pasado varias veces que me debato ante la pregunta “¿ya me tomé las vitaminas?” Ni hablar de las noticas que tengo que dejarme a mi misma: “hacer cita con el dentista.” “llamar a fulano.” “buscar ropa en la retoucherie.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Claro que por otro lado no se me olvidan cosas del trabajo, ni que tal día llega la nueva de Murakami a Entre Libros, o que a las 8:30 pasan Law and Order SVU para llenar de algo sórdido nuestras vidas. Las cosas relacionadas con la pioja, generalmente no se me olvidan. Aunque hay una que otra que se me va de las manos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;No sé por qué me pasa eso. No sé por qué vive un pájaro en mi cabeza. Sé que se alimenta de historias porque todo el tiempo ando pensando en ellas. Eso sí lo tengo claro, pero no sé cómo hacerlo parar. He intentado agendas y la alarma del celular, noticas post-it regadas y cuando usaba reloj me lo cambiaba de mano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Al final, soy una persona distraída. He chocado dos veces en una cola al carro de adelante porque pensando en la inmortalidad del cangrejo no me di cuenta que el carro se estaba moviendo. He ido al mercado a comprar leche y regresado con huevos, facilistas, gomitas, galletas Oreo y al abrir la puerta del garaje, luego del gritpo de “¡Moderrrrfoooockeeeeeeeer!” me he tenido que regresar a comprar la leche. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Me ha pasado que salgo del trabajo a buscar a mi hija y arranco camino a la casa sin darme cuenta para dónde voy. Es más, me ha pasado que salgo de mi casa y las cuatro cuadras me digo “¿a dónde iba?” También me ha pasado que me digo, “son diez para las seis, yo tenía que hacer algo a las seis…¡noooo! ¡Era ayer, a las seis de ayer!” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Sí. No me recomiendo como enfermera. No soy la persona indicada, ni tampoco esa que a la que le dices “recuérdame que tengo que…” como cuando mi esposo me dice “mañana me despiertas a las 7:30” y a diez para las ocho yo entro y digo “te dejé dormir un pelín más.” Pero él ya sabe. No es que no lo quiera dejar dormir un pelín más, es que el pájaro que vive en mi cabeza se comió la tarea. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-5779921338807183324?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/5779921338807183324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=5779921338807183324' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5779921338807183324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5779921338807183324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/el-pajaro-que-vive-en-mi-cabeza-y-se.html' title='El Pájaro que Vive en mi Cabeza y se Come mis Tareas'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-7744736061914519504</id><published>2011-06-27T11:26:00.000-07:00</published><updated>2011-06-27T11:27:43.505-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Tan Clara como mi nombre</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.billowy.es/blog/wp-content/uploads/2011/05/nombres.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 350px; height: 349px;" src="http://www.billowy.es/blog/wp-content/uploads/2011/05/nombres.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Si me hubieran puesto Carolina, o María Gabriela, o incluso Clarissa. ¿Hubiese sido distinta mi vida? A veces me pregunto, qué hubiese pasado de haberme tocado responder a un nombre como Claudia, o como Carla, nombre que me adjudican a cada rato por ser anagrama de mi nombre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Nos afecta realmente nuestro nombre? ¿O es algo totalmente accidental? Lo pienso sobre todo ahora que estoy a punto de ser mamá de nuevo y que me toca una vez más, junto a mi esposo, poner un nombre. Más de una vez nos hemos encontrado en plan de que los Álvaros son esto, los Carlos son aquellos, o tal nombre me recuerda a fulano que realmente no me cae bien y no le quiero poner ese nombre a mi chamo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Es así? Yo no he conocido a una Daniela tímida. No he conocido a una Cristina que no tenga una personalidad fuerte. Las Michelle que conozco son todas mujeres de mucha determinación. Las Carolinas son dulces y melosas, por más que algunas intenten negar que no lo son. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Con el perdón de los Tomás, no es para que se ofendan, le puse Tomás a mi perro porque me parecía un nombre intelectual. No sé por qué, ni de dónde lo saqué, simplemente me dije, es barbudo, tiene cara de Tomás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo mismo pasa con esas mujeres que son totalmente exóticas y que pueden llevar nombres como Ivana, Marena, Viola, Ornella. Hay nombres como esos, que si se los pones a tu hija y sale fea la terminas de condenar. Porque una cosa es que la Miss Venezuela se llame Milka Chulina, y otra muy distinta es que Milka sea la niña gordita, bajita, con ojos hundidos, cutis desastroso y dientes de piraña, a quien cada vez que le quieres presentar un amigo te contesta “ni de vaina.” &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Valeria, siempre me pareció un nombre de niña soñadora y ordenada, mejor dicho, el adjetivo de las Valerias es prolijas. En cambio las María Gabrielas por alguna razón nunca me parecieron tan pulcras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En cuanto a los hombres, los Daniel siempre son tremendos y desastrosos. Los Eduardos, ni hablar, siempre hay un Eduardo problemático en la familia. Los Carlos son los decididos y los Franciscos son intensos y de mucho carácter. Los Guillermos son siempre unos caballeros, no conozco a ninguno que me haya hecho decir, este es tremendo patán. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Después está la gente que tiene su nombre pero que pasa la vida entera con su sobre-nombre, su diminutivo o apelativo de cariño, las titis, las cuchis, las mini, las nana, los cookie, los y las dani. Las personas con diminutivos siempre son queridas, amigueras, bonchonas, de las que quieren estar siempre en todos lados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Luego vienen los que tienen sobre-nombre por algún rasgo. Todos tenemos en nuestra vida un gordo, un chino, un negro, una flaca, un mocho, un catire, y así sigue la lista. Cada uno vive con su apodo, sin complejos, porque sabe que se lo dicen por cariño, por echar broma, porque nosotros somos así y son del tipo relajado, que al final todo les resbala, aunque de vez en cuando se pican y no tienen tanto sentido del humor como parce. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Claro que tal vez no sean las Dianas, los Manueles, los Domingos o las Marianas conjuntos cerrados de nada. Sino uno mismo y su forma de encasillarlo todo. Seguramente más de uno tendrá mil ejemplos para contradecir mis ideas sobre los nombres, cuando me hablen de la Cristina tímida y callada, del Eduardo serio y emprendedor, del que fue el El Negro toda la vida en el colegio y cuando se lo encontraron veinte años más tarde y le dijeron “¡Epa Neegrooo! Tanto tiempo. ¿Te acuerdas qué tiempos aquellos?” El tipo les salió amargadísimo, “no me llames así vale.” Resulta que nunca la pareció gracioso el tema, y más bien lo volvió un acomplejado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nada de esto es científico. Sé que no hay respuesta para mi pregunta, ¿mi vida habría distinta con otro nombre? Quién sabe, lo que sí es que yo soy clara en muchas cosas.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Hablo de forma muy Clara. A veces demasiado. Mis expresiones son muy claras, no me guardo nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero es raro, porque no sabría decir si en general las Claras están claras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-7744736061914519504?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/7744736061914519504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=7744736061914519504' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7744736061914519504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7744736061914519504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/tan-clara-como-mi-nombre.html' title='Tan Clara como mi nombre'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-5889157026349877029</id><published>2011-06-24T06:33:00.000-07:00</published><updated>2011-06-24T06:35:57.710-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paren el Mundo que me Quiero Bajar'/><title type='text'>¿Quién dijo Pavoso?</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_-8h3iVv9NMY/TOopfr8MUWI/AAAAAAAAU9w/6OO_xn-7S9w/s640/11NumberElevenInCircle.png" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 500px; height: 500px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_-8h3iVv9NMY/TOopfr8MUWI/AAAAAAAAU9w/6OO_xn-7S9w/s640/11NumberElevenInCircle.png" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A veces escribo cosas y me da miedo que mi pluma tenga algún poder cabalístico. ¿Y si escribo algo que después me pasa? Confieso que acabo de borrar todo un post. Lo volveré a escribir cuando ya esté segura que lo que estaba escribiendo no va a venir a morderme una nalga. Cuando sintiéndome pueblerina y absurda diga, ok, basta de ignorancia, basta de creer en brujas, estamos como grandes para eso, vergüenza te debería dar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero ¿qué puedo hacer? No me considero una persona supersticiosa, pero sí soy de las que cada vez que toca la sal, echa un poquito con la mano derecha por encima del hombro izquierdo. Jamás dejo los zapatos al revés, ni encima de la cama. Tampoco me gustan los sombreros encima de la cama, y&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;me aterra abrir paraguas dentro de la casa, cosa que podía matar a mi abuela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Respeto a los gatos, pero los negros me producen una gran desconfianza y si tienen ojos verdes peor. Lo siento Misifú, no es culpa tuya, a veces el ADN nos juega unas malas pasadas, como también lo hace aquel niño que te cuenta que un gato negro con ojos verdes es el diablo. Y uno, casi treinta años más tarde no lo cree, pero tampoco vas a ir ver si es verdad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No me gustan las peceras y bajo ningún concepto puedo aceptar que después de un viaje a la playa metan en la maleta conchas, y muchísimo menos botutos. No es sólo que aquello me parezca cursi, eso es lo de menos. Es que hace tiempo escuché la idiotez de que lo del mar se debe dejar en el mar y me lo creí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cada quien tiene su código de pava. Mi papá tiene varios, el más extraños es el que dice que las alfombras de animales son pavosas. Durante mucho tiempo tuvo una que mi mamá había sacado de no sé donde. Creo que era una cebra o algo así, lo cierto es que cuando Chávez ganó las elecciones los gritos que se escuchaban por la casa eran “¡La aaaallfoooommmbraaaaaaa! ¡Laaaa aaalfooombraaaaaa! ¡Yo sabía que algún día nos iba a joder la aaaalfooombraaa!” Hace doce años la alfombra salió y el susodicho no, sin embargo, ni hablar de exculpar a la pobre cebra por haber terminado como chichón de piso. La culpa de las desgracias del país la tiene ella. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cada familia además tiene su tema. De mi esposo heredé la de que no podemos pasarnos de mano a mano objetos que corten porque peleamos. Ni tijeras, ni cuchillos, ni nada por el estilo. Primero lo pones en la mesa, después te lo pasas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tengo una amiga que se desmaya si pone la cartera en el piso, y por otro lado está mi mamá que sí la pone en el piso y sólo te acepta que no la pongas si es para que no se ensucie. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Qué nos hace creer en estas cosas?. Algo que va más allá de la religión, de nuestras convicciones sobre la ciencia. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Tal vez sea algo cultural o puramente humano. Lo cierto es que cada quién tiene su ritual y su estrella, sus ideas prohibidas, y la fuerza con que influyen en nuestra vida depende de cada quién. Al final cuando obtenemos un logro, siempre le damos gracias a alguien que va más allá de nosotros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo siempre cumplo con mis pequeños rituales anti-pava, mi teoría es que después de todo no se pierde nada. ¿no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-5889157026349877029?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/5889157026349877029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=5889157026349877029' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5889157026349877029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/5889157026349877029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/quien-dijo-pavoso.html' title='¿Quién dijo Pavoso?'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_-8h3iVv9NMY/TOopfr8MUWI/AAAAAAAAU9w/6OO_xn-7S9w/s72-c/11NumberElevenInCircle.png' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-4448779088011275018</id><published>2011-06-22T10:59:00.000-07:00</published><updated>2011-06-22T11:12:05.306-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>¿Qué son los alerones de un carro?</title><content type='html'>&lt;a href="http://farm3.static.flickr.com/2396/2368302556_d64aec4e4b.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 500px; height: 375px;" src="http://farm3.static.flickr.com/2396/2368302556_d64aec4e4b.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;¿Cuántos años pasa uno en el colegio? ¿Quince? Entre los cinco de bachillerato y los seis de primaria, más los tres de preescolar, más o menos por ahí va la cosa. Después uno llega a la universidad y pasa entre cuatro y seis años más, dependiendo de cada caso, aprendiendo a ser “alguien” en esta vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En esos años uno aprende operaciones básicas de matemática para que no te jueguen burro mocho cuando te dan el vuelto en la panadería, movimiento de rotación y de traslación, la fuerza de gravedad, los animales vertebrados y los invertebrados, el uso de la coma, las principales batallas de la historia, los Chibchas, los Timotocuicas, los Araguacos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Una biblioteca entera de información que en realidad es fundamental, que te da, o al menos te debería dar una visión de mundo, una noción del país que quieres, que tienes, una forma de ser alguien en la vida. Eso que llaman cultura, educación, un medio de defenderte intelectualmente y que no venga cualquiera a embaucarte con el primer discurso que se le ocurra dar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En eso estamos de acuerdo. Aunque uno no se da cuenta sino hasta mucho después, que a pesar de la alergia que te pueda haber producido el álgebra y la trigonometría, o el hecho de que hayas dormido de 11:00 a 12:30 corrido los martes de todo un año, mientras daban Historia Universal, la verdad es que el programa escolar es hermoso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Luego un día estás frente a una caja que dice Peg-Perego con un coche adentro, y al abrirla piensas “eres una persona con grado universitario, que sabe perfectamente la tabla periódica, que puede incluso hacer una buena comparación entre la revolución austríaca de 1948 y la revolución checa de 1989. Un coche, un simple coche para ti no es rollo.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Cuarenta y cinco minutos más tarde, estás junto a otra cabeza, esta tiene post-grado y todo, cayéndole a golpes a las piezas, porque a pesar de la contabilidad uno, dos y tres, de cálculo, del libro de Miguel Ángel y el Techo del Papa, armar un coche es algo que lastimosamente no te enseñan en la universidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Allí me paré y le dije “no sé un coño de esto, sólo sé que si ahí hubiese estado el bebé lo matamos.” Eventualmente dominamos el coche. Aunque todavía de vez en cuando lo batuqueo presa de un ataque de histeria cuando se rehúsa a abrir, cosa que según el papelito debería ocurrir con tan solo apretar un botoncito. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Claro, que siempre llega a alguien para bajarte el ego académico, mete la piecita que tú no viste o interpreta el dibujito estúpido en dos segundos y tú te sientes como la Miss Carabobo que empezó su discurso “ante que todo.” Es ahí cuando te pones a ver la cantidad de cosas que deberías saber y no sabes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Cambiar un caucho. Plomería básica. ¿Qué coño son los alerones de un carro? Yo sé radiador, bornes, agua, aceite y correa del tiempo. Claro sé que existen y que son vitales para que prenda, pero más allá de eso, hasta que no echa humo para mí no se ha dañado. Y me quedo pensando, ¿qué coño voy a hacer si se me espicha un caucho a las nueve de la noche en la Ciudad de la Furia? Hablarle al gato, y decirle “amigo, al final del día yo soy superior, porque yo sé quién es Wasily Kandinsky y tú no.” De nada sirve, y cuando llega el mecánico, con todo y mi Kandinsky él es superior a mí, más allá de la toga y la tiradita cursi del birrete. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y cuando nos convertimos en padres es peor. Ahí sí es verdad que te das cuenta de que no sabes nada. ¿Cuántas cucharadas de fórmula se le echan al tetero? De repente te viene a la memoria aquella clase en que vagamente se habló de Centímetros Cúbicos, pero jamás los llamaron CC, y nunca nos dijo la profe que eran lo mismo que ml. ¿O sí lo dijo? Y te ves obligada a hacer esa llamada que te deja en lo más profundo de la escalera de la idiotez: Dr. quería corroborar con usted, por aquello de que no quiero envenenar a mi hijo, cuando usted me dijo CC, y la inyectadora dice ml; ¿es lo mismo verdad? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Olvídate de lo que es montar y desmontar una sillita de carro. Hacer dos colitas en la cabeza de una niña que no para de moverse, y la pregunta de ¿qué le meto en la pañalera? ¿después de cuánto tiempo se echa a perder la leche? ¿De verdad tiene sentido esterilizar un tetero para llenarlo de agua de la nevera? ¿Para qué lo baño con agua hervida, si la bañera no está esterilizada? Y por favor no empecemos con le lectura del termómetro, porque ni el hombre mercurio está preparado para todas las teorías sobre si 37.5 es normal, quebranto, frío, fiebre o mejor esperar a&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;un 39.5 para salir de dudas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En mi caso que soy un ama de casa fatal tengo otra cantidad de cosas que añadir a la lista. Ni idea del riego y del cuidado de las plantas. De regalo del día de la madre me dieron un potecito, se supone que tenía que crecer una matica. No ha salido nada. ¿Eso es normal? No sé quitar manchas, más bien sé regarlas, pero se me incrusta cuando el mundo entero empieza, échale salsa soya, soda con limón, rézale tres Padres Nuestros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Lo cierto es que a veces siento que el colegio debería enseñarnos a pensar más, a hacer más y a repetir menos. No es que lo que hayamos a aprendido no sirva, pero no es suficiente. Tal vez es que el mundo es un lugar tan amplio y uno un ser tan limitado que jamás para de aprender. Sí. Quizás es eso. Que uno nunca puede asumir que lo sabe todo, irónicamente es ahí cuando más equivocado estás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-4448779088011275018?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/4448779088011275018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=4448779088011275018' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4448779088011275018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/4448779088011275018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/que-son-los-alerones-de-un-carro.html' title='¿Qué son los alerones de un carro?'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm3.static.flickr.com/2396/2368302556_d64aec4e4b_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-539001503855389581</id><published>2011-06-20T08:37:00.000-07:00</published><updated>2011-06-20T08:56:42.271-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Del Fiasco del Literato, al chico que no lee, al chico que me lee.</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/01/asdasd2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 255px; height: 256px;" src="http://www.theclinic.cl/wp-content/uploads/2009/01/asdasd2.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Después del fiasco del literato. Después de aquella noche en que entré llorando a mi casa. Los zapatos en la mano, el sonido del motor de su carro arrancando a toda velocidad, me dije “me voy lo voy a buscar bien básico. Me lo voy a buscar que no lea.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y no tardé mucho en encontrarlo. Una noche en un bar acompañando a una amiga en un despecho, (el mío era &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;top secret&lt;/i&gt;, no se lo había dicho a nadie, tal vez porque en esa época no tenía blog, tal vez porque me costaba reconocer que había perdido la jugada con otro lector) apareció mi chico iletrado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El pobre tampoco merece ese apodo. Analfabeta no era. Sólo que no tenía ni idea quién era Sandor Marai, las palabras La Educación Sentimental no le decían nada, Crimen y Castigo era una primera plana de periódico, y le había encantado La Letra Escarlata, la película (una de las versiones cinematográficas que yo más odio en esta Tierra). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Fue peligroso para mí salir con el chico que no lee. En primer lugar porque empecé a sentir que mi calibre cultural era más elevado de lo que realmente es. Nada peor que un ego que empieza a estirar sus propios límites. Es mejor verse siempre dos escalones por debajo de donde uno está, que pasarse de la raya, que escalar más alto del pico personal, de allí uno salta a las nubes y después no hay quien te pare. Cuando vienes a ver tus pies están lejos de la tierra, te has convertido en un cabrón y pierdes todo sentido de la objetividad. Te vuelves incapaz de mejorar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo peor de todo es que al chico que no lee no le interesaba para nada mi mundo de lectura. Le aburría enormemente si comenzaba a contarle que después de un quinto o sexto intento con un cuento de Borges había comenzado a verle un sentido, nunca entendió por qué aquel carnaval él se fue con unos amigos y yo no salí de mi casa y me quedé tres días completos encerrada leyendo unas novelas británicas. El libro de Middlemarch le parecía más bien algo que debía ser utilizado para sostener las puertas abiertas. ¿Quién coño se lee un libro de mil páginas en una misma vida? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Jamás me acompañó a una librería y en cambio me arrastró domingo tras domingo a ver películas de perseguideras de carros, tiros, bombas, hombres que se convertían en no sé qué animales, algunas muy buenas por cierto, pero que a mí me resultaban tan desabridas como a él mis comentarios de “siente qué divino el olor a papel.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aún así. Intenté luchar por el chico que no lee, porque después de todo, me agarraba la mano en el cine, me abría la puerta, bailaba merengue muy sabroso y era un tipo inteligente. Que no supiera quién era Ciorán o que no se hubiera leído el Ulises no lo hacía tampoco un deficiente mental. Después de todo, yo todavía no he leído el Ulises, no porque no haya querido, sino porque reconozco con toda humildad que no he pasado de diez páginas. Hay cosas con las que uno no puede. ¿Entonces? ¿Quién era yo para reclamar nada? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Este chico hacía deporte, me invitaba a lugares bonitos, me llamaba con regularidad, parecía preocuparse por mí. Era una buena persona. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un día simplemente nos dimos cuenta que ambos éramos muy buenos, pero que nos aburríamos juntos. No nos entendíamos. Éramos avestruz y ballena tratando de hablar el mismo idioma. Uno estaba en AM y otro en FM. No era la misma frecuencia, ni nuestras palabras querían decir lo mismo. Nos dimos cuenta que si bien nuestra mirada apuntaba hacia el mismo lugar, no estábamos viendo lo mismo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mi chico que no leía quería una mujer que se quedara en su casa. Le parecía que mi hábito de escritura era perfecto pues me mantendría suficientemente ocupada como para no molestarlo, pero con tiempo libre para hacerle la comida, lavarle la ropa y remendarle las medias. Veía en la literatura una especie de “vida propia femenina… de la que no estorba.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo mismo sucedía con las clases que daba a menudo para redondearme. “Es el trabajo perfecto para una esposa.” Me dijo la última vez que lo vi. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No sé si fue la palabra esposa lo que me espantó, pues en ese entonces yo apenas tenía unos meses de haberme separado. No me veía como la esposa de nadie. Después de todo había intentado ese modelo y no me había gustado. Yo estaba buscando un papel más protagónico en la vida del objeto de mi afecto. Algo estilo compañera, amiga, algo que implicara una sociedad a partes iguales, en la que nos repartimos los costos y las ganancias. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Recuerdo perfectamente que estábamos en Café Olé y después de aquella conversación no hizo falta decir nada. No hizo falta terminar, fue como una especie de epifanía. Él supo que sus comentarios no habían calado bien, que yo no me iba a quedar con eso y supe que él jamás iba a tolerar alguien que le peleara una convicción tan profunda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No hubo drama. Simplemente no nos volvimos a llamar y allí murió todo. A las dos semanas una amiga que vivía afuera me preguntó si había salido con alguien, y cuando le dije el nombre del personaje su comentario fue “mira, ¿para qué te pones a salir con ese tipo? Si no pega nada contigo, ese chamo no lee.” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ella me presentó otro que supuestamente si leía. Con ese estuve un tiempo más, pero al final me di cuenta que era del tipo lector tóxico. Porque era de uno de estos lectores que lee, pero no lee. Es decir, acumula libros y recopila autores, pero no piensa en lo que lee. No digiere. No evoluciona. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A ese sí le terminé con verbo, sujeto y predicado. Me aburrió la olimpíada del saber. La especie de competencia. Ese tampoco me regaló libros, ¿para qué? ¿Para que yo los leyera y estuviéramos como en tenis, “30 all.”? Él no se arriesgaba a eso. Era de estos que necesitan que tú estés clara que él sabe más. Además, esa barajita de la pareja que compite contigo también la tenía. Y de verdad que las barajitas sentimentales repetidas son una pérdida de tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Más adelante me conseguí a mi chico que lee, a mi chico que le gusta que yo lea, a mi chico que respeta mi mundo literario, a mi chico que no es intruso en mis textos, sino que cuando entra ellos lo hace como un cordial invitado, pero uno de esos invitados que te dice con toda sinceridad si a la sopa le falta sal. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sí era importante encontrarme al chico que lee. Porque es el que tiene la inteligencia de dejarme ser yo misma, de quererme como soy, de respetar mi espacio y dejarme soñar. Y ese nivel de inteligencia sólo te lo dan los libros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo soy feliz con mi chico que lee. Mi chico que me deja leer. Un día se apareció con El Último Encuentro de Sandor Marai y me dijo: no lo he leído, pero cuando le describí al librero cómo eras tú, me dijo que seguramente te iba a gustar. Ahí me cayó de golpe, lo más importante es que el chico que lee, te lea a ti. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De vez en cuando nos consigues boca arriba, luces prendidas, libros en mano. Es en esos momentos en que yo siempre hago una pausa y pienso: la vida a veces es una mierda, pero a veces, es sencillamente perfecta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-539001503855389581?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/539001503855389581/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=539001503855389581' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/539001503855389581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/539001503855389581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/del-fiasco-del-literato-al-chico-que-no.html' title='Del Fiasco del Literato, al chico que no lee, al chico que me lee.'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-3535312298133931333</id><published>2011-06-17T14:09:00.001-07:00</published><updated>2011-06-17T17:24:32.629-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Salir con el chico que lee</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.ilhn.com/datos/saber/leer.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 417px; height: 323px;" src="http://www.ilhn.com/datos/saber/leer.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;i&gt;Esto lo escribí en respuesta al artículo Salir con la chica que lee / salir con la chica que no lee.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Quedaste con él a las nueve de las noche. Se apareció a las 10:15 y tú estabas decidida a recibirlo en pijama con un reproche que no se le iba a olvidar nunca más, porque a ti nadie te hace esperar. Pero algo en el SMS que él te envió te hizo cambiar de opinión, te ablandó. Te vino a buscar. Se bajó, y algo en su forma de moverse, de&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;abrirte la puerta, la frase que soltó para pedirte perdón, incluso antes que tú pudieras emitir cualquier sonido, logró que te montaras en el carro sonriendo como el gato Cheshire. Si ese es tu caso no cabe duda. Estás saliendo con un chico que lee.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee habla como en olas. Todas sus frases oscilan y están bien construidas, te confunde, te dice cosas que te hacen jurar que lo tienes donde lo quieres, que está perdidamente enamorado de ti, pero cuando te pones a analizar lo que te ha dicho te das cuenta que no ha dicho nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee sabe que a las mujeres nos encanta sentir que nos hacemos las duras, pero que al mismo tiempo tenemos un lado masoquista que nos domina, que nos arrastra hacia lo que nos hace daño. Ese lado que espera, que sufre, que mira el teléfono cada cinco minutos, que brinca cuando suena el timbre, que se aplica cera caliente por el cuerpo y arranca aguantando el dolor físico a cambio de un placer prometido para más tarde. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee sabe que nuestro instinto es sacrificarnos. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee te hace sentir que tienes que estudiar para estar con él, para competirle, para estar a su altura. No importa si lees o no, el chico que lee siempre te hace dudar de tu calibre cultural. Y lo hace porque entiende perfectamente que la mujer es competitiva por naturaleza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee es Quijotesco, te dice que a todos los hombres les gusta algo de competencia, batirse por su dama, sólo que hoy en día no lo hacen con lanzas y caballos y toda esa parafernalia, sino que lo hacen en discotecas a empujones que no siempre terminan bien, y en el que tu adorado chico que lee termina molesto con una sola persona. Contigo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee te describe a la mujer de sus sueños de forma etérea, en condicionales, te habla de que quiere una compañera. Jamás te habla de esposa, ni mucho menos de hijos o de planes concretos. El chico que lee sabe que su éxito depende de que te imagines que vas a ser ella. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee sabe que a la mujer le gusta que le hagan sentirse inteligente y valiosa, especial. El chico que lee sabe suficiente de Emma Bovary como para entender que las mujeres vivimos los textos que leemos, sobre todo los cuentos de hadas, y juega con eso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee no tiene que aplicar su inteligencia desarrollada para envolverte, lo hace inconscientemente. Te siembra frases y hasta escenas por todos lados. Te manda mensajes que prácticamente quieres guardar en un cuaderno, y lo hace en el momento justo. El chico te lee te llama cuando ya estabas a punto de declarar que había desaparecido, te despierta de madrugada para decirte que está pensando en ti. Aunque seas una más de tantas en su vida el chico que lee te hace sentir única. Te hace sentir un personaje de novela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Los finales con el chico que lee siempre son dramáticos. Siempre hay una lágrima, siempre una expresión de dolor. El chico que lee te hace sentir que realmente le duele separarse de ti, aunque ya no soporte la cadencia de tu respiración, aunque quiera escribirle una carta a la casa que produce tu perfume para que lo saquen del mercado y no tener que respirar tu esencia más nunca. El chico que lee sabe de finales dolorosos. Al chico que lee hay que conquistarlo, porque el chico que lee no se deja conquistar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El chico que lee es peligroso. Te va a mandar al foso de la depresión sin que te des cuenta. El chico que lee no es fácil. Cuesta mucho pelear con él, siempre tiene un argumento, una forma de escabullirse cuando quieres reclamarle algo, o de convencerte de que no tienes la razón, o incluso es capaz de dártela, sólo para que entonces te veas en la encrucijada de que lo magnánimo es perdonarlo. El chico que lee no se equivoca. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Salvo cuando pasa algo…cuando se consigue a una chica que lee. Supernova. Cuando dos que leen que se encuentran, ahí puede pasar cualquier cosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-3535312298133931333?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/3535312298133931333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=3535312298133931333' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3535312298133931333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/3535312298133931333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/salir-con-el-chico-que-lee.html' title='Salir con el chico que lee'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-1924304402599648193</id><published>2011-06-16T09:27:00.000-07:00</published><updated>2011-06-16T09:34:20.711-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miss Scarlett'/><title type='text'>Adivinanza: Aunque trates de ella no te puedes escapar</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iBmTHz-8g0Q/SugMFNZIcBI/AAAAAAAAAtc/TWhOFkyO9EU/s400/foto-de-familia-thumb1812137.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_iBmTHz-8g0Q/SugMFNZIcBI/AAAAAAAAAtc/TWhOFkyO9EU/s400/foto-de-familia-thumb1812137.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A ver…¿Qué será?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No importa el tamaño. No importa dónde estés, no puedes escapar de ella. Si te miras al espejo se te aparece, en la forma tus ojos o en ese mueca que haces cuando algo te tiene frustrado. Es simple y a la vez complicada. Te crea problemas, pero siempre recurres a ella cuando necesitas solucionar algo. Por ella te enfureces, agarras rabietas de niño de dos años y juras que más nunca le vas a dirigir la palabra. Sin embargo sabes, que la vida sin ella es sencillamente imposible. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;RESPUESTA: LA FAMILIA. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sí. Ya a estas alturas sabemos que es mentira que el cordón umbilical lo cortan al nacer. Es un cuento que nos hacen creer para que nos traguemos nuestra independencia. Estamos ligados a nuestra familia. Por más loca, por más disfuncional, por más tradicional, por más extraña, por más lo que sea que nos haya tocado como parientes, están ahí de una forma u otra. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Antes la familia tenía un formato único, como si fuese una de esas planillas que llenas para sacarte el pasaporte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpFirst" style="text-align: justify;text-indent: -18pt; "&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family:Cambria;mso-fareast-font-family:Cambria; mso-hansi-font-family:Cambria;mso-bidi-font-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;-&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Mamá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpMiddle" style="text-align: justify;text-indent: -18pt; "&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family:Cambria;mso-fareast-font-family:Cambria; mso-hansi-font-family:Cambria;mso-bidi-font-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;-&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Papá&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoListParagraphCxSpLast" style="text-align: justify;text-indent: -18pt; "&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family:Cambria;mso-fareast-font-family:Cambria; mso-hansi-font-family:Cambria;mso-bidi-font-family:Cambria;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;-&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Hijos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hasta hace un tiempo otros miembros no eran considerados. La gente no se divorciaba, muchos menos se volvía a casar. Y eso de casarse con alguien que ya venía de otra familia y que introdujera hermanastros, padrastros y cualquier otro tipo de “astros” estaba reservado a los drogos, los poetas, los actores de Hollywood y los rebeldes sin casusa. Los “pobrecitos” de la sociedad. Los locos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hoy en día el cuento es otro. Hoy en día el cuento de hadas dice: hasta que firmen una separación de cuerpos y bienes en el tribunal civil de su jurisdicción (o hasta que les den la conversión a divorcio porque se han visto casos). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La familia ya no es lo que era. Ya no hay que quedarse. Ni hay que calarse nada. Que uno quiera hacerlo es otra cosa, pero lo cierto es que si María encuentra a Pepe tirando con Ana su mejor amiga, se lo cuenta a su psicólogo que intentará ayudarla a tomar las cosas lo mejor posible. Lo más probable es que María le tire a Pepe todo el closet por la ventana del apartamento, y si Ana está más buena de lo debido a lo mejor procede a quemársela. Y adiós luz que te apagaste. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;María odiará a Pepe un tiempo. Se dirán cosas horribles. Se tirarán el teléfono. Pepe actuará en un principio como un pollito descarriado, y después empezará a decirle a María que en el fondo ella le dio los motivos para montarle los cachos. Que se amargó, que se puso gorda o que se obsesionó con ser flaca y se puso bruta, que dejó de atenderlo y entenderlo, que si el amor sencillamente se acabó y Ana pues…joder como pasar por alto las tetas repotenciadas de Ana. Así es la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Después de un tiempo Pepe y María tendrán que buscar un terreno común. Porque hay hijos de por medio, y si algo nos enseña la psicología infantil moderna es que pelearnos no nos lleva a nada. Y lo que es más, si algo nos enseña la vida es que el conflicto arruga, envejece y la peor venganza es la indiferencia y un novio que esté bien bueno o que tenga tremenda chequera. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así que pronto Pepe y María incluirán en la celebración familiar a su media naranja. Le explicarán a los niños que la vida sigue, que no hay por qué odiarse, que lo más importante en la vida es que los niños sean felices, pero para que los niños sean felices los padres tienen que serlo también. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Porque después de todo, nadie quiere cargar con viejos amargados que se mean encima, eso que lo haga la nueva pareja en nombre del amor, mientras los hijos están a su vez jurando que ellos no se van a divorciar nunca a fin de no repetir el pastel que pusieron sus padres. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y todavía habrá gente que se extrañará, que se preguntará por qué no hay odio, ni rencor, ni esa tirria tan natural hay que tenerle a ese que ya no es pareja. La verdad es que la familia moderna tiene algo que en mi opinión la hecho evolucionar, es que ya no reniega del pasado, ni lo esconde, y creo que eso lejos de confundirnos nos hace mejores personas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nos toca aceptar que “formar una familia” es algo que puede venir en cualquier formato y escala de colores. Con adopciones, segundas nupcias, noviazgos, y pare usted de contar. Huir de ello es imposible. Y al final del día, mientras más ecléctica más sabrosa, mientras más se acepta como es, más unida. Y hay que quererla porque moderna o tradicional de tu familia jamás vas a escapar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-1924304402599648193?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/1924304402599648193/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=1924304402599648193' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1924304402599648193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/1924304402599648193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/adivinanza-aunque-trates-de-ella-no-te.html' title='Adivinanza: Aunque trates de ella no te puedes escapar'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iBmTHz-8g0Q/SugMFNZIcBI/AAAAAAAAAtc/TWhOFkyO9EU/s72-c/foto-de-familia-thumb1812137.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-7601119068897785021</id><published>2011-06-15T12:17:00.000-07:00</published><updated>2011-06-15T12:19:05.114-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciudad de la Furia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dementia'/><title type='text'>No sé nada de política: Ahí está el detalle</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_I5uXcOAS1yM/TLRK0xxNmVI/AAAAAAAAAbo/k_3KRB8YV5Q/s1600/politico+demagogo.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 285px; height: 380px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_I5uXcOAS1yM/TLRK0xxNmVI/AAAAAAAAAbo/k_3KRB8YV5Q/s1600/politico+demagogo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo no sé nada de política. Ahí está, lo dije. Lo confesé. Lo admití. No tengo ni la menor idea. Ni Rajoy, ni Obama, ni Le Pen van a perder el sueño por mis opiniones. Lo vuelvo a decir, no sé nada de política. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando digo nada. Es nada. Nada. No sé de estrategias, ni de campañas, ni de alianzas, ni de si la propaganda del político tal realmente tiene potencial de éxito. No sé si el pendón de la campaña municipal está bien hecho o no. No sé si es buena idea eso que están haciendo ahora, que suena el teléfono de tu casa y te sale una voz que dice “Hola es Menganito de Tal, desde nuestro partido Unidos por la Población vamos a mejorar tu vida y cambiar todo para que seas feliz, sólo tienes que darnos tu voto.” ¿Eso funciona? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No sé. Sólo sé que yo tranqué el teléfono porque me sentí un poco invadida, y sin ganas de escuchar un discurso que parecía venir cargado con “más de lo mismo.” No. La verdad es que no sé de política. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sé de huecos en las calles. Sé que si salgo de mi casa después de las seis de la tarde, salgo aterrada. Sé que la educación y la salud públicas no educan a nadie, ni curan a ninguno. Sé que en cualquier momento se va a luz y tengo que verlo como algo normal. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sé que nos caemos a pedazos. Sé que la corrupción está en todos lados, no nada más en el gobierno. Siempre hay alguien esperando que “no me den, sino que me pongan donde hay.” &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sé de canales de tv cerrados, sé de cambios de flechado absurdos, sé que cuando se tardan año y medio para arreglar una acera es que alguien está chupando de un presupuesto, sé de permisos de construcción que jamás debieron ser otorgados, sé de varias personas que operan negocios que no pagan impuestos, ni patentes, ni nada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De eso sí sé. Lo sé porque lo vivo, y nadie me lo tiene que contar. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También sé de otra cosa. Sé de políticos. De ellos sé bastante. Esta camada de gente que está cazando puestos, nombramientos, oficinas, celulares, viáticos, poder de decisión, ruedas de prensa y todo lo demás. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sé de discursos repetidos que no dicen nada estilo “vamos a transformar este país en lo que soñamos” “vamos a construir el país del siglo XXI” vamos a…vamos a…vamos a…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A veces uno se pone a escuchar cómo pintan el futuro y ni Aladino con una fábrica entera de lámparas podría pintarle a uno más deseos llenos de belleza. De esa paja si sé, hasta el punto que cuando me la quieren meter por el auricular del teléfono de mi casa mi reacción inmediata es tirarlo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre otras cosas porque también sé que aquí hace falta unidad y aunque se habla mucho de eso, y el discurso de los que sí saben de política es “vamos a estar unidos para lo que viene porque es la única manera de salir de ello con éxito,” lo cierto es que cada cosa que hacen va en contra de todo lo que dicen. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay muy pocos, yo puedo contar dos o tres a lo sumo, que parecen darse cuenta de que este país está lleno de gente que al igual que yo no sabe nada de política. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No sabe nada del acuerdo entre el partido X y el Y. No sabe que las declaraciones de Perico de los Palotes vinieron en código para hacerle daño a Trucutrú Tralala o para picarle adelante a Barriga Verde. No. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero sí sabemos mucho del país que queremos, de los líderes que buscamos, de la eficiencia que esperamos en nuestros funcionarios públicos. De que en el fondo, a pesar de que al igual que les pasa a ellos muchas veces nuestras acciones van en contra de nuestro discurso, (como por ejemplo cuando hablamos de querer vivir en un país con orden y nos vivimos comiendo los semáforos en rojo) lo cierto es que estamos buscando soluciones a problemas básicos: seguridad, trabajo, educación, salud. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo vuelvo a decir: yo no sé nada de política. Sólo puedo afirmar que me pareció espantoso el pendón de tal o cual candidato. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero al final del día lo que yo sepa o no poco importa. Lo grave. Lo realmente grave es que los políticos no sepan nada de sus ciudadanos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como decía Cantinflas, “ahí está el detalle.” &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1274361552597664856-7601119068897785021?l=manuelazarate.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelazarate.blogspot.com/feeds/7601119068897785021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1274361552597664856&amp;postID=7601119068897785021' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7601119068897785021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1274361552597664856/posts/default/7601119068897785021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelazarate.blogspot.com/2011/06/no-se-nada-de-politica-ahi-esta-el.html' title='No sé nada de política: Ahí está el detalle'/><author><name>Manuela Zárate</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02430814185480648841</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_JJEksvZTeqo/SOpvaxCZhbI/AAAAAAAABKo/w2HQkONGe8w/S220/154.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_I5uXcOAS1yM/TLRK0xxNmVI/AAAAAAAAAbo/k_3KRB8YV5Q/s72-c/politico+demagogo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1274361552597664856.post-7346065197487402951</id><published>2011-06-09T15:03:00.000-07:00</published><updated>2011-06-09T15:06:01.201-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Who says elephants can´t dance?'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Dama de los Cuadernos'/><title type='text'>Los Libros: El agua de ese planeta que llamamos Alma.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-q9qcahSApLM/TfFDgzFui0I/AAAAAAAAFmI/FeIcoCLdi9w/s1600/Nueva%2Bimagen2.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-q9qcahSApLM/TfFDgzFui0I/AAAAAAAAFmI/FeIcoCLdi9w/s400/Nueva%2Bimagen2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5616344441056824130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Foto: Un amor platónico. Trabajo para concurso Una Foto x Día x 28 días&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;En tercer año de bachillerato nos mandaron a leer El General en su Laberinto de Gabriel García Márquez. Para ese entonces yo ya era un ratón de biblioteca, no porque haya nacido con ningún don en especial o como dirían por ahí “tocada por la barita” sino porque desde que tengo uso de razón me acostumbraron a que los libros eran algo divertido, maravilloso. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;De hecho no puedo decir que esa edad agarraba grandes clásicos de la literatura. García Márquez fue mi primer autor serio, y amé ese Bolívar “humano, demasiado humano” delirando por la traición de “Casandro” mientras atravesaba el Magdalena para ir a morir. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero no fue siempre así. Llegar allí fue un viaje. Eso sí, jamás me presentaron los libros como algo aburrido o como una tarea, ni nada relacionado con el colegio o con la presión de sacar buenas notas, de hecho, no fui buena alumna sino hasta bien entrado el bachillerato cuando me fui a vivir al exterior. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Recuerdo la enciclopedia El Mundo de los Niños, una belleza de nueve tomos, cada tomo relacionado con un tema y cada tema identificado con un color. Recuerdo el tomo del cuerpo humano y el de los animales. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;También amaba mis libros de cuentos clásicos, y desde chiquita también me impulsaron a amar los libros raros, como por ejemplo la versión que La Sirenita se llama Pescadosía, y cuyas ilustraciones oscilaban entre lo monstruoso, lo surrealista y lo bello. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El cuento oral también fue gran parte de mi vida. Mi papá y mi mamá jamás limitaron su imaginación. Cuando me fracturé un brazo a los siete años mi papá llegó a la emergencia y lo primero que hizo fue contarme uno de sus cuentos, de una familia inventada que vivía en el Amazonas. Por supuesto esa familia éramos nosotros, con nombres inventados pero adjudicados coherentemente. Y así, yo me pintaba en mi cabeza a través de su relato cazando tigres con un arco y flecha. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Una vez se fue a un viaje de trabajo a Guayana y me trajo una cesta con flechas. Y aunque por esas cosas que uno no entiende o porque es la ley de la vida más adelante la perdí, pero la guardo en mi memoria, un tubo que no tendría más de sesenta centímetros de largo, decorado con rayas negras y anaranjadas y que olía a algo que me hacía sentir como la del cuento. Como si tuviera otro yo. Tal vez esa fue la raíz de todo. Tal vez esa fue la primera vez en que jugué a ser otro. En que sentí en carne propia lo que era vivir la historia que me estaban contando. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Yo mi viví mi adolescencia literaria, Los 7 Secretos, los Hollister, VC Andrews y Barbara Taylor Bradford, mi mamá arrancaba las páginas que contenían las escenas explícitas de sexo, porque decía que aún no estaba lista. Ya después me cansé y me fui cambiando de género, hasta que un día no me quedó más remedio que caer en manos de la literatura seria.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;De allí en adelante me ha pasado más de una vez que vivo mis libros o mis libros me viven a mí. Me ha pasado que los repito, o los cito, o les temo, me han mantenido despierta, me han hecho llorar, me han en
